La mirada del mendigo

29 junio 2017

¿Qué se ha quemado en Doñana?

Filed under: ecología — Mendigo @ 14:01

Daniel nos recomienda un artículo sobre Doñana que apareció en la revista Quercus, que creo que viene muy al caso después del incendio que se ha llevado por delante 8.500 hectáreas en el Parque Natural.

Creo que es muy necesario ampliar la cultura ecológica media de la ciudadanía, para que no se reproduzcan sistemáticamente burradas. Os voy a poner un ejemplo muy apropiado: mirad cómo introduce este periodista (¿pero saben de algo?) la noticia:

El incendio de Doñana afecta a 8.486 hectáreas aunque hay otras 2.400 que están intactas
Dentro de ese perímetro se han detectado muchas islas verdes que no se han quemado y otras en las que solo ardió matorral.

¡Ah, bueno! Si sólo ardió matorral, entonces no es tan grave. Casi mejor, ¿no? Así hemos limpiado el monte.

Este es el razonamiento de taberna que escuchamos no sólo en la barra de un bar, sino que es reproducido en los medios por periodistas y políticos, los dos grupos de población con mayor visibilidad y menor respeto por el conocimiento: no tienen empacho en hablar de lo que desconocen, como es propio de necios (un buen ejemplo, una auxiliar administrativa pretendiendo legislar sobre la radiación electromagnética y sus efectos sobre tejidos vivos).

Si cada español hablara sólo de lo que sabe, se haría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio.
Manuel Azaña

Pero volvamos a Doñana. Os invito a revisar el artículo de Jacinto Román, que transcribo aquí para mayor facilidad de lectura (el OCR ha hecho diabluras al digitalizarlo), con prólogo del mismo autor: su comentario sobre dicho incendio. Os dejo con él y, si pensáis que me ha llevado un trabajo volver a teclear todo esto, será porque considero que vale la pena dedicarle unos minutos a leerlo:

+

¿Qué se ha quemado en Doñana?

El incendio de Doñana ha sido una catástrofe. Las dimensiones del mismo hacen que el impacto sobre el espacio, su flora y su fauna haya sido, sin duda, elevado.

Llevo 20 años trabajando precisamente en esa zona. Mi primer trabajo en Andalucía […] y mi tesis doctoral se desarrolló allí, en el entorno de las laguna de Moguer y las lagunas del Abalario. De hecho, prácticamente todas las parcelas de mi tesis han resultado arrasadas. Creo conocer la zona en profundidad.

Recuerdo que desde las primeras reuniones que mantuvimos con los responsables del entonces Parque Natural de Doñana (hace 20 años), les avisamos, reiteradamente, de la necesidad de heterogeneizar los pinares, pinares que ahora han resultado quemados.

Con las brasas todavía encendidas es difícil pensar con claridad, pero creo que es conveniente sentarse y meditar, con conocimiento científico, qué se ha hecho mal. Volver a plantar el mismo pinar que se ha quemado sería repetir los mismos errores. […]

Los últimos estudios científicos sobre restauración ecológica están remarcando la relevancia de actuar con mucho cuidado en las zonas a restaurar. Personalmente, tengo más miedo a lo que se pretenda hacer a partir de ahora, que al fuego en sí. Mi experiencia en la zona me dice que si se hacen las cosas bien, el matorral regenerará en pocos años, y los pinos permanecerán en los rodales que hayan sobrevivido. Todo ello repercutirá en un incremento de la heterogeneidad del espacio que hará repuntar la biodiversidad a valores superiores a los que tenía antes del incendio.

Ahora, la fauna y flora que ha sobrevivido (seguro que hay más de lo que pensamos) necesita refugio. Los pinos deberían apearse, pero no retirarse y aprovecharlos para construir refugios que permitan a la fauna prosperar y sirvan a modo de “nodrizas” para las nuevas plantas que nazcan.

Esperamos los próximos pasos de la administración…

+

La gestión forestal en Doñana

[…] El problema de los eucaliptos ha vuelto a resurgir en Doñana y no es de extrañar que gestores, científicos y ecologistas hayan puesto el grito en el cielo.

De todas formas, la lucha contra el eucalipto ha sido allí ejemplar, como queda de manifiesto en el arranque de miles de hectáreas de dichos cultivos forestales durante las últimas décadas. Ahora bien, la práctica totalidad de la superficie antes ocupada por el eucalipto se plantó (monoespecíficamente) de pinos, todos bien alineados y con un mantenimiento “ejemplar” a lo largo de los años mediante podas, arados y otras labores. Este trabajo se reconoce incluso en el Plan de Ordenación del Territorio del Ámbito de Doñana (POTAD), donde se comenta que “el impulso repoblador realizado en el pasado con especies alóctonas para su aprovechamiento básicamente maderero, que ha creado verdaderos desiertos biológicos, está siendo sustituido en la actualidad por repoblaciones de pinos, que han sido desde antaño una de las fuentes económicas de los habitantes de la zona”. […] No obstante, y esto es lo que más me preocupa, parece asumirse que la situación forestal es la más adecuada y, de hecho, no se plantea ningún cambio.

Breve resumen de la historia forestal de Doñana

Los eucaliptos fueron plantados entre 1946 y 1951 por el Patrimonio Forestal del Estado, mayoritariamente en el sector occidental del Parque Natural (el Abalario) y en la cuenca de La Rocina (Norte de Rivetehilos). En total, se llegaron a plantar más de 20.000 hectáreas. En el Parque Nacional, los eucaliptos se plantan en los años cincuenta, sobre todo en la zona Norte de las fincas Los Sotos, Casa de los Guardas y El Lobo, unas 1.800 hectáreas de superficie.

Ahora bien, ¿qué vegetación deberíamos esperar en esas zonas? Para responder a esta pregunta, primero debemos conocer tanto la potencialidad ecológica como su historia, lo que nos llevará a comprender y valorar la situación actual. A grandes rasgos, toda la comarca está cubierta por una gran manto eólico que se superpone a una capa arenosa de diferente origen geológico: los arenales de El Condado. Este manto eólico está constituido por distintos eventos que permiten diferencias varias capas de arena superpuestas. Las más antiguas se sitúan hacia el interior, mientras que las más recientes están cerca de la costa y también sobre las anteriores. Como tendencia general, la mayor antigüedad de los frentes hace que se encuentren más cerca del nivel freático y de los estratos inferiores, más ricos en bases, lo que hace que estos suelos sean más productivos.

Ambos elemento, agua y suelo, son los principales condicionantes de la estructura y potencialidad vegetal de la comarca. En consecuencia, son las zonas más alejadas de la costa (los arenales de El Condado y el primer sistema eólico, o bajo manto eólico, según los autores) las que debieron albergar las mayores masas de monte mediterráneo de esta comarca. Un repaso a los datos históricos así lo confirma:

En la zona de Los Sotos se situaba el arconocal más extenso del que se tiene noticia en terrenos del Parque Nacional y hasta la plantación de los eucaliptos lo que allí había eran lentiscales. El bosque de alcornoques y acebuches era también dominante al Norte de El Abalario. En las Actas Capitulares del Archivo Municipal de Almonte, fechadas a finales del siglo XVI, se indica que el entorno de La Rocina es el mejor sitio para la ganadería, en alusión a sus pastos y su producción de bellotas. Y en el Diccionario Geográfico de Tomás López, de fecha similar, se señala la presencia de amplias zonas boscosas con un monte bajo muy desarrollado que domina en cantidad y variedad sobre el sustrato arbóreo, y menciona, como lugares de gran interés, el estero de Domingo Rubio y La Rocina.

Aunque ya desde la Baja Edad Media las ordenanzas fomentaban la plantación de pinos, no es hasta el siglo XVIII cuando se hacen sistemáticas y masivas. Los primeros datos sitúan estas plantaciones en Las Marismillas ya en 1737, para extenderse a los corrales de las dunas a partir de 1805. En 1900 se habían plantado ya 1.200 hectáreas, que llegaron a 2.000 en 1925 y a 2.800 en 1950. En 1975 había 3.200 hectáreas plantadas de pinos en terrenos del Parque Nacional. A finales del siglo XIX H¿? menciona la presencia de “grandes masas de arbolado que llegan y aún pasan de 15.000 hectáreas en Moguer, 7.000 en Bonares y Rociana, 10.000 en Hinojos y otras tantas cuando menos en Almonte, pobladas de alegres pinares, montes de encina de alcornoque y sabinas”. Aunque no indica la situación exacta de estos montes, sí señala que se encuentran en las zonas más alejadas del mar.

Los pinares de los montes de propios (Almonte, Hinojos, Aznalcázar, Moguer) y del Coto del Rey parecen ser fruto en su mayor parte de las repoblaciones llevadas a cabo por la Primera Brigada de Ordenación Sevilla-Huelva entre 1904 y 1924, seguramente como ampliación o sustitución de las masas forestales ya existentes. Entre 1938 y 1945, la Quinta División Hidrológico Forestal (hasta 1941) y el Patrimonio Forestal del Estado (1941-45) repueblan con pino piñonero (Pinus pinea) desde la costa hacia el interior, llegando a plantar una franja de unos tres kilómetros en terrenos de El Abalario y algo más de seis kilómetros en Mazagón.

A partir de que se elabora el Plan de manejo del lince en el Parque Nacional de Doñana y con la declaración del Parque Natural y la aprobación del Plan Forestal Andaluz, ambos en 1989, se impulsa el desmonte de los eucaliptos. Los cuales abundan, como ya hemos indicado, en el sector occidental del Parque Natural y en la cuenca de La Rocina. Por último, se han eliminado también los eucaliptales pressentes en el Parque Nacional. La mayor parte de la superficie ha sido plantada de pino piñonero, a pesar de que estas zonas cuentan con una red bien desarrollada de ríos y arroyos, potencialmente asociados a una vegetación de alcornoques y acebuches, acompañados de matorral noble y bosque de ribera.

Situación actual e impacto en la conservación

En la actualidad ,la superficie de pinar plantado en la comarca supera las 60.000 hectáreas y viene a cubrir prácticamente todo el suelo ocupado por árboles. Aunque se conocen las fechas de plantación de todos los pinares, cada vez existen menos dudas sobre el origen autóctono del pino piñonero en Doñana. Por lo tanto, es evidente que debe haber pinos, pero esto no justifica que prácticamente toda la superficie forestal esté constituida por pinares. De hecho, hay otras muchas formaciones vegetales, asimismo autóctonas, cuyo espacio ha sido usurpado hoy en día por los pinos.

Desde hace décadas se viene mencionando que los alcornocales son los bosques más deteriorados de Doñana. Tanto es así que sólo la finca de La Dehesa, en el Coto del Rey, alberga un bosque relicto de lentiscos y alcornoques con una extensión aceptable, en torno a las 600 hectáreas. El resto no pasa de pequeños parches dispersos por la comarca. El bosque de ribera, por su parte, se encuentra reducido a sendos tramos de La Rocina, Soto Grande y Soto Chico.

La pregunta obligada es: ¿sería esta una buena situación para la conservación de la fauna y la flora de un lugar tan significativo como Doñana? No tenemos muchos estudios al respecto, pero algo hay.

Si tomamos el caso de los linces, especie emblemática de Doñana, el matorral mediterráneo es el tipo de vegetación más usado dentro de los territorios con animales residentes. Los hábitats ganan en calidad a medida que aumenta la superficie ocupada por matorral alto. Los espacios abiertos son escasos dentro de esos territorios y las zonas con mayor cobertura forestal(pinares) son seleccionadas negativamente por el lince. Los conocedores de Doñana dirán que hay territorios de lince en pinares, y es cierto, pero la gran mayoría se asientan en aquellos que aún albergan los escasos reductos de monte mediterráneo autóctono. En otras palabras, los linces ocupan el pinar porque no les queda más remedio. El conejo, especie clave en los ecosistemas de Doñana, alcanza las máximas densidades en las zonas de monte mediterráneo maduro, con arbustos altos (lentiscos, mirtos) y viejos alcornoques, fresnos y acebuches. Además, este tipo de hábitat es donde las poblaciones de conejo han resultado ser más estables. Por otra parte, los pinares son hábitats de mala calidad para los conejos, donde mantienen densidades entre 15 y 20 veces menores que en las zonas de monte mediterráneo maduro aledañas.

En lo que respecta a la globalidad de la fauna, los pinares más antiguos (que es el modelo al que tiende la gestión de las nuevas repoblaciones) se convierten en sumideros de biodiversidad para los pequeños vertebrados y son los hábitats con menor riqueza de especies de toda la comarca. Por el contrario, las formaciones de matorral ligadas a zonas húmedas (brezales y turberas) son las que albergan una mayor riqueza de pequeños vertebrados, seguidas por los lentiscares con alcornoques dispersos. Por lo tanto, si eliminar los eucaliptos fue una decisión valiente y correcta en su momento, elegir al pino piñonero como única alternativa no fue en absoluto acertado. Con los años, las miles de hectáreas de pinares homogéneos y de pequeño tamaño, repartidos tanto por los espacios protegidos como fuera de ellos, irán creciendo hasta convertirse en zonas hostiles para la conservación de la fauna. A falta de estudios mas detallados, podemos esperar que la biodiversidad se reduzca sustancialmente en grandes superficies, que los territorios de lince sean de peor calidad (llegando incluso a desaparecer) y que la recuperación de las poblaciones de conejo se vea fuertemente limitada.

¿Qué se puede hacer?

Si los eucaliptos se arrancaron en su momento porque provocaban “verdaderos desiertos biológicos”, la situación actual basada en el dominio del pinar no mejora en absoluto las perspectivas de conservación para la flora y la fauna.

¿Que soluciones tenemos? Tan sólo se nos ocurre una: cambiar la política de gestión de los montes de Doñana. Para ello sería necesario un modelo que potenciara la recuperación de los ecosistemas de monte mediterráneo, pero entendidos en su integridad: no nos engañemos, masas monoespecíficas de alcornoque no son un monte mediterráneo. Lo que debe plantearse es la recuperación de un ecosistema (restauración ecologica) y no una reforestación, pero para esta labor habrá que contar con el concurso de equipos multidisciplinares (botánicos, forestales, ecólogos, zoólogos, edafólogos) que diseñen y dirijan estas labores.

Un buen modelo de partida podría ser el Proyecto Doñana 2005. Las zonas prioritarias deberían ser las que albergaban este tipo de ecosistema, principalmente las cuencas de La Rocina y las de aquellos arroyos que desembocan en la vera de la marisma. Para conseguirlo, hay que eliminar antes los pinares plantados y fomentar el matorral noble, los brezales y las turberas. Estos hábitats constituyen una de las claves para la conservación de la fauna en Doñana.

El cambio, por otra parte, no afectaría a la producción de piñones, pues incluso en el caso de que se sustituyese por monte mediterráneo todo el terreno previamente plantado de eucaliptos, los pinares todavía seguirían ocupando más de dos tercios dela superficie forestal. Ademas,en una parte importante de estas zonas todavía no se recolectan piñas y una adecuada gestión del resto del pinar incrementaría la producción en una superficie sustancialmente menor. Los nuevos ecosistemas mediterráneos, por su parte, diversificarían las rentas del campo a través del corcho, las setas, el turismo y la caza.

Por último, nos queda la duda de si es posible plantearse una recuperación o ya es demasiado tarde. No tenemos información publicada a este respecto, pero podemos fijarnos en los escasos datos sobre evolución reciente de la vegetación en Doñana. En pocos años, los brezales y las turberas se han recuperado espectacularmente en una parte notable de su antigua área de distribución, con las turberas de Rivetehilos como caso más llamativo. De hecho, éste ha sido sin duda el éxito mas evidente del desmonte de eucaliptos. Los escasos alcornoques plantados se desarrollan bien en las zonas de la cuenca de La Rocina y la vera, condicionados, eso sí, por la excesiva presión de los herbívoros silvestres y de un ganado en muchos casos ilegal. Pero ¿qué pasa con las formaciones de monte noble, esenciales para los linces y los conejos? En este caso también tenemos un magnífico ejemplo en el arroyo de La Cañada, dentro del Coto del Rey; uno de los ecosistemas de mayor calidad para estas dos especies.

Los grandes lentiscos presentes actualmente en la zona (tanto al norte como al sur de la cancela de El Vicioso) no aparecen en la fotografía aérea del año 1957, aunque sí están en una situación muy similar a la actual a principios de los años ochenta. ¡En poco más de veinte años se ha recuperado de la nada uno de los ecosistemas de más calidad de todo el espacio natural! Si recordamos que los primeros desmontes de eucaliptos tuvieron lugar a principios de los años noventa, una adecuada política de plantación en esos años nos hubiera llevado a tener actualmente grandes extensiones de matorral mediterráneo. ¡El tiempo pasa volando! Si se consigue un compromiso rápido y contundente de conservación en Doñana, todavía llegaremos a ver de nuevo aquel perdido bosque de Las Rocinas, ya mencionado en el Libro de la Montería de Alfonso XI, “et es llana, et es toda sotos, et hay siempre hí puercos”.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Anuncios

11 comentarios »

  1. Heterogeneidad, diversidad paisajística, variedad de hábitats, que cada planta y animal estén en sus sitios correspondientes y que cada sitio tenga sus animales y plantas características.

    “Lo que debe plantarse es la recuperación de un ecosistema (restauración ecológica) y no una reforestación…”. Por desgracia, muchas de las reforestaciones efectuadas, al menos las efectuadas en este país, se han realizado sin atender al más mínimo criterio conservacionista. La mayor parte de estas actuaciones han consistido en la plantación de masas de arbolado monoespecíficas, de tamaño homogéneo y colocadas en hileras o en cualquier otro tipo de distribución regular (ejércitos de árboles que diría Ceballos), creando, como bien dice el autor del artículo, “verdaderos desiertos biológicos” cuyo paradigma más lamentable son, sin duda, las gigantescas masas de eucaliptales que atiborran buena parte de la franja costera del norte peninsular.

    Por cierto, y a raíz de lo que dice el juntaletras de turno cuando escribe: “… sólo ardió matorral”. El matorral noble mediterráneo de retamas, madroños, madreselvas, durillos, lentiscos, cornicabras, acebuches, laureles…, es uno de los hábitats más valiosos y ricos del continente europeo. En estos matorrales, entre el 45 y el 65% de las especies producen frutos carnosos (indispensables para un buen número de aves frugívoras y suplemento alimenticio importante para no pocas especies de mamíferos). Además, los matorrales mediterráneos, a diferencia de otras formaciones vegetales similares (por ejemplo: matorrales atlánticos) ocupan las etapas intermedias y finales de la sucesión ecológica. La producción de frutos es muy homogénea y es tan alta que, por unidad de volumen de vegetación, llega a igualar a la de los bosques tropicales.

    Muy buena la frase de Azaña, no la conocía.

    Un saludo, Mendigo.

    Comentario por Daniel Pérez — 29 junio 2017 @ 23:24 | Responder

    • Buenas, compañero.

      No he querido añadir ningún comentario, ni siquiera negritas, al texto. Pero estuve tentado en alguna ocasión, por ejemplo:

      “El cambio, por otra parte, no afectaría a la producción de piñones…” –> Acabáramos. Aquí ya empezamos a entender algo. No afecta los cojones, quitar pinos; ceteribus paribus, evidentemente que afecta. Y a los lugareños de esos municipios, además con los índices de paro más altos de España, les va a hacer puta la gracia que le discutas el negocio de los piñones. Como en Galicia con los eucaliptos, vamos.

      También iba a comentar una exageración que suelta, pero digamos que intento comprender lo que quiere decir, en vez de tomarlo en sentido literal:
      “el dominio del pinar no mejora en absoluto [respecto al eucalipto] las perspectivas de conservación para la flora y la fauna” –> Bueno, aquí se ha columpiado. Una plantación de loquesea (monoespecífica) no es un ecosistema, pero si chungo es una plantación de pinos, un eucaliptar… Ponía hace un momento un estudio de cómo afectan a las poblaciones de tritones los monocultivos de pino y eucalipto y, al menos en ese indicador biológico, el eucalipto es aún peor.

      Me encanta oírte disertar sobre bichos y si hábitat. No es ya que seas más listo o más tonto, es que has estudiado, punto; el autor del artículo ha estudiado, y además, ha seguido desarrollando proyectos de investigación en ese medio. ¿Te acuerdas del anuncio, cuando éramos críos? Quien sabe, Saba. Tenéis una autoridad intelectual, que no tengo yo o no tiene aquel que no ha estudiado.

      La cuestión es que Quercus sólo la leen los ya convencidos ¿sigue existiendo, por cierto? y tú puedes llegar a muy poca gente, incluso usando la red. Y, sin embargo, lo que se transmite en la barra de bar es ésto:

      http://revistajaraysedal.es/video-bombero-forestal-carga-contra-gobiernos-ecologistas/

      Y si no hay ningún interés por parte de las administraciones de cogeros a los que sabéis de lo que habláis y daros tribuna, para que enseñéis a los que no sabemos, pues lo que acaba primando es la garrulería como el del vídeo, que se convierte en el saber convencional, mayoritario, y tú pasas a ser un friki, un “radical ecologista” (como me han llamado a mí en el blog, por defender lo que cualquier ciudadano europeo tiene más que asumido: que hay que proteger y mantener en lo posible los ecosistemas inalterados, el ABC de la ecología).

      ¿Cómo le explicas a ese cabestro que, si elimina “limpia” esa “maleza”, lo que quede ya no tiene ningún valor ecológico, y dará igual que arda o que no? Que se le paga precisamente para que salvar esa “suciedad”. Ese garrulo entra en el Arqueológico Nacional, y sólo vería cascotes.

      Necesitamos hacer mucha pedagogía, compañero.

      Abrazotes!!!!

      Comentario por Mendigo — 30 junio 2017 @ 1:19 | Responder

  2. Cada cual ve el monte con sus propias anteojeras, atendiendo a su limitada visión, sirviendo a sus intereses. El concejal de urbanimo ve una reparcelación, el cazador ve un campo de batalla, el senderista ve el escenario perfecto para huir de la ciudad, el de la moto trial ve un circuito, el payés ve los cuatro duros que le van a dar por las dos hectáreas de madera, el pastor ve el alimento de sus cabras, el bombero la justificación de su jornal….. Todos vemos una parte, solo la parte que nos interesa, pero nadie ve el elefante entero. El señor “restaurador” que seguramente tenga una visión más certera de lo es el monte, que tenga más conocimientos, y si me apuras, mayor sensibilidad ante sus problemas, no deja de ser una parte interesada del puzzle. Se ve obligado a proponer soluciones, a aportar nuevas visiones, nuevos proyectos, estudios… porque su vida, su jornal, depende de ello.

    Todo el mundo quiere actuar sobre el monte, todos quieren sacar su provecho, y a todos nos molesta el provecho de los demás Al final vamos a creer que el monte es una creación del hombre, cuando en realidad el monte existe a pesar de nosotros.

    Au!

    Comentario por Àlex — 30 junio 2017 @ 14:59 | Responder

    • Por supuesto que todo el mundo tiene intereses, pero no todos son legítimos.

      Por ejemplo, pongamos que en vez de un monte estamos hablando de una mujer, pongamos que se llama Yolanda (me gusta el nombre). Su marido tiene interés en verla feliz, porque eso le hace feliz. Su jefe tiene interés en que trabaje más horas, para que prospere su negocio. Y el violador que la espera en una esquina oscura tiene interés en pillarla desprevenida.

      Todos ellos tienen intereses.

      Comentario por Mendigo — 30 junio 2017 @ 22:09 | Responder

      • Es usted Sr Mendigo un hábil oponente pues su argumento me deja con las manos atadas a la hora de afrontar mi réplica. Violación contra una mujer, quien va estar a favor de tamaño opropio. Con pies y manos atadas no me queda otra opción que hacer de Houdini. La mujer, como el hombre, es un ser íntegro, entero por si mismo y para ser feliz o para poder desarrollar su potencial no necesita de mi ni de ninguna otra institución. Lo que necesita la mujer es que se la deje en paz, que no se la domestique, que no se la eduque, que pueda, por si sola afianzar las herramientas que le ha conferido la naturaleza. El bosque, lo mismo, lo que hay que hacer es dejar de hacer y permitir que se valga por si mismo.

        Lo de la legitimidad es también muy subjetivo. Qué es más legítimo, el amor a la naturaleza de un neohippie que viene el fin de semana desde la capi con su camper de 30.000 euros a darme lecciones de como debo gestionar los restos de la poda, o mi vecino que con cincuenta años y pocas perspectivas laborales por delante ha transformado una hectárea de terreno en un eucaliptal para poder pillar una subvención.

        Ya para terminar te voy a dejar un ejemplo de mala gestión forestal tal vez poco conocida en el norte. Hay en Mallorca una cabra autóctona que vive alegremente en la sierra de Tramuntana. Es un ejemplar bello, de pelaje marrón oscuro, con vetas negras muy características. Hábilmente y para evitar su extinción el gobierno de turno decreta su protección. Una protección que además se vende como productiva ya que la cabra, en su pastoreo se convierte en aliado en la lucha anti-incendios.

        Hasta aquí todo vitos y aplausos. Pero claro, si miramos un poco más de cerca vemos que la cabra se ha quedado sin enemigos naturales, no hay lobo mallorquín. Su población ha sufrido incremento exponencial hasta el punto de poner en peligro muchos sectores de la Sierra. Donde pastan las cabras ya no crece nada, el suelo se queda desnudo, desaparece el sotobosque y lo más preocupante, ya no hay autoregeneración del bosque, ni una bellota, ni un madroño puede prosperar.

        Desde lejos se ve un bosque, de cerca, un desierto. No solo eso, la mala salud de los encinares hace que sean víctimas con mas asiduidad de lo normal de un insecto, el barranyiquer, que las va secando una a una, sin remisión. El monte mallorquín está sentenciado, pero eso si, las estadísticas de incidencia de fuegos nos es favorable.

        Comentario por Àlex — 1 julio 2017 @ 6:44 | Responder

        • No hombre, tampoco quería atarte en modo alguno, era sólo un paralelismo que se me ocurrió entre dos situaciones parejas (si dos líneas son paralelas, es que no es la misma línea, si hay semejanza es que no hay identidad).

          Claro, al final todo acaba reduciéndose a unos valores. Si no partimos de esos valores, evidentemente que las conclusiones son diferentes. En Europa, se da por sobreentendida, porque es un valor universalmente compartido, la necesidad de preservar los espacios naturales. En los países subdesarrollados como el nuestro, aún perdura la idea judeocristiana de que la naturaleza es una esclava que Yahveh puso a disposición del hombre para que se la follase cuando quisiera. Con este presupuesto de partida, evidentemente que tiene toda la legitimidad un paisano que planta eucaliptos.

          Es que, en realidad, ése es el problema. No podemos entendernos porque mientras unos pocos consideramos como objetivo la protección de los espacios naturales que quedan, para otros el objetivo es la rentabilización es estos. ¿Cómo podemos esperar ir juntos si queremos ir a distintos sitios?

          Sin querer atarte de manos de nuevo, sólo establecer otra metáfora, es que como si la sociedad decide que la defensa de la patria, considerada como nación aria es prioritaria sobre otras cuestiones de orden humanitario. En ese caso, los campos de exterminio están plenamente justificados. Según establezcas una premisas, de ellas se desgranan inevitablemente unas consecuencias. Si el lucro privado es un valor superior al patrimonio natural común, pues efectivamente el eucalipto es una buena respuesta.

          Por cierto, muy buen ejemplo el de la cabra, para demostrar que un ecosistema es un todo interrelacionado. No podemos esperar quitarle piezas a la máquina y esperar que siga funcionando, ladrillos al edificio sin que se desplome.

          Un saludo!

          Comentario por Mendigo — 1 julio 2017 @ 13:15 | Responder

          • En toda buena discusión hay un momento donde aparece Adolfito de entre las malezas. No me voy a detener en esta nueva analogía que propones, ya la rebatiré otro día. Donde me voy a agarrar es a lo de la concepción semítica del cosmos, el hombre y la naturaleza. Ahi está el punto, el cambio va estar en nuestra manera de entender el mundo, de relacionarnos con él y entre nosotros.

            Te reto a continuar más adelante. De momento me quedo a la escucha, saboreando los aportes, no solo tuyos, si no del resto de partícipes.

            Amen!

            Comentario por Àlex — 1 julio 2017 @ 14:34 | Responder

            • Jajajaja, es cierto, la Ley de Godwin.

              Sí, es una forma de reducción al absurdo, apelar al mal supremo. En ocasiones más, en otras menos justificado.

              No quería decir que los eucalipteros sean nazis, sólo que una vez que estableces unos valores básicos, se siguen unas consecuencias. No puedes establecerlos y luego sorprenderte del resultado obtenido. Si la limpieza de la raza es un valor superior, los campos de exterminio son su consecuencia lógica. Si el lucro privado está por encima de la conservación de los ecosistemas, el monocultivo de pinos y eucaliptos es la decisión correcta.

              Comentario por Mendigo — 1 julio 2017 @ 14:54 | Responder

              • Like al hilo!
                XDDD

                Comentario por Javi — 3 julio 2017 @ 11:34 | Responder

  3. He escuchado y visto en el comentario de Daniel Pérez, las tonterías que despotrica en el vídeo el bombero, puesto que no tiene nombre las estupideces que dice. Este tipo lo que pide es la asistencia de Parques y Jardines del lugar próximo, para que le dejen el monte con los setos recortados y pasillos para caminar cómodamente. No te jode, así yo también soy bombero. Por cierto, para el iluminado apaga fuegos; yo trabajé pintando torres de alta tensión, ya me las podían haber desmontado para pintarlas mejor.
    Si no tiene idea de tu trabajo, que se dedique a otra cosa.
    Del monte han de ocuparse personas preparadas y, sobre todo, conscientes del problema de los incendios y entregadas a la conservación de la naturaleza. Sólo así, dando al monte la vegetación que le corresponde, se podrá recuperar un paisaje que adolece de la ignorancia de tantos técnicos inadecuados.
    Me ha gustado la entrada y los comentarios.

    Saludos.

    Comentario por Javier G. — 1 julio 2017 @ 11:05 | Responder

    • Buen ejemplo, el de las torres de alta tensión.

      Es que realmente es un comentario… A ver, tu cometido es salvar esa masa forestal, que precisamente está compuesta de matorral. Si no quieres, pues oye, cambia de trabajo y que entre otro que esté conforme.

      Estoy seguro que vídeos así triunfan en la barra de bar, pero es que el razonamiento no tiene por dónde cogerlo. Si para evitar el incendio que destruye, destruimos nosotros antes… Muerto el perro, se acabó la rabia.

      Si no hubiera árboles, los bosques no arderían. Lamentablemente, ése es el nivel, incluso entre personas que deberían tener al menos unos rudimentos de conocimiento del medio.

      Se me está ocurriendo, ya para tomármelo a chiste en plan Eugenio, el caso de unos guardaespaldas que protegen a una personalidad. Y cuando entran unos matones a liquidarlo, les dicen los guardaespaldas que no es imposible que puedan matarlo. ¿Y eso por qué?, preguntan los matones. Pues para evitar que vosotros pudiérais matarlo, lo hemos matado nosotros antes.

      XDDDDDDDDDD

      Es de chiste. El nivel medio de la discusión en la sociedad no da para más.

      Un saludo!

      Comentario por Mendigo — 1 julio 2017 @ 13:01 | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: