La mirada del mendigo

19 junio 2018

La economía turca al borde del abismo

Filed under: Economía,Internacional — Nadir @ 22:12

Quizá estos días os hayáis desayunado con noticias alertando del deterioro acelerado de la economía turca (y no sólo turca, también Argentina vuelve a estar contra las cuerdas, aunque éstos tienen como ventaja que ya están acostumbrados). Vamos a intentar explicar qué está pasando en Turquía.

La economía turca lleva años con generosos déficits por cuenta corriente. Ésto suele ser el origen de todo mal, cuando de forma sostenida en el tiempo ingresas menos que lo que gastas (en exportación de bienes y servicios, pero también en los flujos derivados de rendimientos de capital y capítulos menores como las donaciones). Incurrir en un déficit por cuenta corriente no es necesariamente malo, depende qué estés haciendo con ese dinero: puedes estar invirtiendo en mejorar la productividad de la economía, pero también puede ser una sociedad que construye aeropuertos sin aviones y se lanza a comprar televisores de muchas pulgadas. En todo caso, lo que comporta necesariamente un déficit por cuenta corriente es una necesidad de financiación externa de la economía. Turquía tiene que pedir prestado para mantener ese nivel de inversión/gasto, y aquí hay que dejar claro que no es tanto el Estado (con una cifras de déficit y deuda pública envidiables, es decir, aún con mucho margen) sino las empresas.

El problema es que la deriva autoritaria e integrista del gobierno del AKP ha ahuyentado a los inversores internacionales, así que las empresas turcas tienen que ofrecer intereses más altos para vencer la resistencia de esos inversores y conseguir financiación. Evidentemente, pagar intereses más altos enfría la actividad económica y la inversión (lo cual ni siquiera sería mucho problema, porque como la economía brasileña en tiempos del milagro Lula, la economía turca está sobrecalentada). Pero aquí viene un punto crucial: como la lira turca compite con el peso argentino en ser poco más que una moneda de juguete (del bolívar ya ni hablamos), los inversores internacionales (recordemos, si tienes un déficit por cuenta corriente, necesariamente tienes que buscar financiación fuera, con actores extranjeros) son extraordinariamente reacios (y con razón) a comprar títulos de deuda denominados en liras turcas (que se deprecian rápidamente). Por lo tanto, tanto las administraciones como las empresas turcas se ven obligadas a emitir deuda en monedas fuertes, como el euro o el dólar.

Y aquí la cosa se complica. Porque te estás endeudando en una divisa que no controlas para nada. Hace nada la FED ha subido tipos y, obviamente, a la hora de tomar esa decisión, no le ha importado una mierda que esa subida le pille con el pie cambiado a la economía turca, argentina o brasileña. De la misma forma, Draghi está poniendo fecha al fin de las compras de deuda (el inicio del tapering) y una venidera subida de tipos. Tampoco sin ningún miramiento a aquellas empresas turcas que se han endeudado en euros, y van a tener que devolverlas en unos euros (o dólares) que cada vez se van a convertir en más caros de conseguir; mientras la lira turca sigue depreciándose, la previsible senda de subida de tipos en la FED y el BCE empujan sus divisas hacia arriba para desesperación de quien tiene que conseguirlas para devolver su deuda.

La trampa es tan vieja como mortal: economía emergentes se endeudan en una moneda fuerte, dólares tradicionalmente, para reducir sus costes de financiación. Pero cuando el el Estado central sube tipos, su divisa le acompaña y el lazo de la deuda se cierra en torno al cuello de esas economías emergentes.

Cuando un sistema (económico, mecánico…) tiene contrapesos, se mantiene equilibrado. Sin embargo, cuando existen procesos que retroalimentan el desequilibrio, se crea una espiral destructiva muy difícil de desactivar. Por ejemplo, lo que decíamos de la huida de empresas alertadas por la falta de garantías de un Estado que está demoliendo a una impresionante velocidad los avances democráticos conseguidos en las últimas décadas. Esta huida de capitales implica que los que se van, venden liras turcas (activos denominados en liras) para comprar dólares, euros, libras, rublos… provocando una sobreventa de liras turcas en los mercados de divisas y su ulterior depreciación. La lira turca cae y cae sin remisión, lo cual sigue ahuyentando a más inversores que ven cómo sus activos cada vez valen menos, y convirtiendo la deuda denominada en una moneda fuerte en cada vez más impagable.

Un caso especial es el de los bancos. Como sabemos, la base del negocio de un banco es prestar a largo y financiarse a corto (porque es más barato). Una subida de tipos siempre hace daño a los bancos, mientras no puedan trasladar esa subida a sus clientes (por eso les gustan tanto las hipotecas a tipo variable, porque les elimina ese factor de riesgo). Pero los que más han recurrido a financiación en dólares y euros son precisamente los bancos, así que se encuentran en la situación de recibir liras depreciadas de sus clientes, y venderlas para conseguir unos cada vez más caros dólares y euros. Eso, en el caso de que reciban esas liras, porque como todos sabemos en caso de crisis sube la tasa de mora (la gente deja de pagar sus deudas, porque simplemente no puede afrontar este pago al quedarse sin trabajo, cerrar su negocio, etc). Por otra parte, las calificadoras están bajando las calificaciones de la deuda emitida por estos bancos (es increíble como los chicos listos salidos de las facultades de economía siempre van a remolque de los acontecimientos), lo cual encarece su financiación. Por otra parte, la caída de la bolsa socava el valor de su cartera (que, si cae el mercado inmobiliario, agrandará el socavón en su balance). Parece que se avecina una tormenta perfecta para la banca turca (copia de la que vivieron las entidades europeas hace ahora una década).

Luego queda hablar de otro grave problema que no es sino una faceta más de todo lo que hemos dicho anteriormente: la inflación. La divisa local cae, el coste de las importaciones crece, disparando los precios (en Turquía la inflación ha estado siempre alta, como suele suceder en una economía en desarrollo vigoroso, pero tras una época de normalización se ha vuelto a disparar al 12%). En breve, aquella empresa u organismo que pueda trasladar la inflación a sus beneficios no tendrá tanto problema, pero aquellas que no, o no en la misma medida, quedarán estranguladas por una deuda que cada vez se convierte en más impagable.

La inflación es especialmente dura con los trabajadores asalariados, que tienen menos capacidad de actualizar sus salarios con la inflación que sus empleadores. Y volvemos a la tasa de mora, unida a la carestía de la vivienda, normal en un país con una pirámide de población con una enorme base, jóvenes que empiezan a llegar a la edad de casarse, independizarse y buscar un hogar.

Para frenar la espiral inflacionaria, el gobernador del banco central turco recurre a una subida de tipos, pero esto solivianta las iras del sultán, que necesita de tipos “bajos” (para lo que se estila en la zona, del 15%) para favorecer el acceso de esos jóvenes a la vivienda y de las empresas para seguir invirtiendo y creando empleo (el paro vuelve a repuntar), máxime con unas elecciones a la vuelta de la esquina.

Por otra parte, el Banco Central puede (y lo está haciendo) vender parte de sus reservas en dólares para sostener la cotización de la lira. Esto es una completa imbecilidad abocada al fracaso (como luchar contra la gravedad), como ya hace décadas demostró (catapultándolo a la fama y forrándose de paso) Soros, tumbando al Bank of England. El Banco Central Turco ya se ha fundido un tercio de sus reservas, y en cuanto deja de intervenir en el Forex, la lira vuelve a despeñarse.

Ahora ya, en el terreno de las especulaciones, supongo que el actual rumbo de la economía acabará llevando a los bancos turcos al colapso, y deberán ser rescatados por el Estado (antes de que éste se haga evidente, si es que tienen dos dedos de frente, para evitar una corrida bancaria que añada una tribulación más a la economía). En principio, esto no supone mayor problema (como hemos dicho, cuenta con un amplio margen, como contaba el gobierno español al principio de la crisis), si no fuera porque implica una monetización de la deuda, una creación de dinero que tumbará aún más a la lira turca.

Al final, el resultado será, como siempre, una corrección más o menos abrupta de una anomalía: la sociedad turca se empobrecerá según se siga hundiendo la lira, hasta llegar al nivel que le corresponde atendiendo a su creación de riqueza. De cómo se repartirá ese mal trago, estoy seguro que no cabe duda: no serán los que más se han beneficiado de los años de bonanza quienes ahora se traguen el sapo de la recesión.

Sería un calco de la crisis que hemos vivido por estos pagos, si no fuera porque compartimos divisa (fuerte) con un bloque económico que es exportador neto. Por lo tanto, la necesaria devaluación/depreciación (en una divisa con flotación libre, no se puede hablar de devaluación) se ha producido vía reducción de salarios (devaluación interna), que ha sido incluso más intensa de lo necesario y por eso han repuntado los beneficios empresariales (trabajamos más horas por menos dinero, y es que realmente esta crisis ha sido una estafa).

Finalmente, hace años que espero que la economía gringa, otra yonki del crédito a la que le obliga su déficit por cuenta corriente estructural, reciba ese mismo revolcón de realidad. Hasta ahora se ha salvado por la preeminencia de su divisa (mientras sea no reciba castigo por endeudarse sin freno, puede seguir eternamente viviendo del cuento); pero la existencia del euro y, en menor medida, otras divisas fuertes puede desencadenar todas las Furias en la economía usamericana. Y a nadie se le escapa de las inmensas consecuencias que tendría esto para cualquier habitante de este planeta (empezando por los propios gringos, claro).

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Anuncios

13 junio 2018

La vignette

Filed under: Economía — Nadir @ 0:05

Tras la Guerra de Sucesión, España se convirtió si no en un Estado vasallo, sí claramente subordinado a Francia, y es de ella de quien hemos tomado muchos de los elementos que conforman un Estado moderno. Por ejemplo, la gestión de las autopistas. Como he comentado otras veces, la red viaria francesa es comparable con la portuguesa: sólo las vías de pago son medianamente decentes, y muchas veces ni eso. Y el modelo de autopista es el de peaje, mientras que en la Europa central y oriental se impone el modelo de la vignette. Por qué toman una palabra inequívocamente francesa para designar un modelo de pago que es desconocido en territorio galo, es algo que se me escapa.

Como el cobro mediante peajes no tiene ningún secreto, porque es el que sufrimos en nuestras carnes aquí, no me extenderé sobre el particular. Sobre la vignette explicaré un poquito más, para quien no la conozca. Se trata del modelo más generalizado en Europa, implantado en países como Suiza, Austria, Eslovaquia, Eslovenia, Chequia, Bulgaria, Hungría… y se trata de un pago por acceso ilimitado a la red de autopistas (de propiedad estatal, lo de una empresa privada construyendo carreteras es cosa de Francia y sus satélites) durante el periodo de validez de la viñeta (una pegatina que pegar en el cristal, a semejanza de la nuestra de la ITV). Los locales compran, evidentemente, la del año, mientras que los turistas tienen vignettes semanales, quincenales, mensuales… según el país. Realmente es un sistema muy cómodo y sencillo de implementar, pues no hay casetas de peaje que ralenticen la marcha, colapsando la circulación en momentos de mucho tráfico.

Como la viñeta da derecho a un número ilimitado de viajes, el precio por trayecto para un conductor local es ínfimo, así que no hay nadie que se plantee buscar alternativas en la red secundaria (el coste en combustible sería muy superior). Por otra parte, en Estados como Austria o Suiza es que algunas de esas alternativas van por pasos de montaña que puede que no estén abiertos hasta Mayo, para volverse a cerrar en Noviembre.

Para el turista, si bien le resulta más caro proporcionalmente que el abono anual, le sigue suponiendo una ventaja a poco que se plantee mover por el país. Por poner un ejemplo, en Eslovaquia la viñeta de 10 días son 10€, que ya sólo un peaje de los nuestros lo supera. Pero es que el abono anual son 50€.

Una alternativa a la viñeta física (la pegatina, en la imagen los modelos eslovacos de este año) que han desarrollado algunos países es la viñeta electrónica: das de alta tu matrícula, pagas y ya puedes circular legalmente por las autopistas.

Todo esto es para los vehículos ligeros; los camiones tienen otro sistema de cobro. Por ejemplo, para circular por las autobahn con un camión, tienes que llevar un GPS que mide los kilómetros recorridos y se comunica con la central para pasar a tu compañía la receta en consecuencia.

Ahora bien ¿por qué cuento todo esto? Porque en los próximos meses y años van a vencer unas cuantas concesiones de autopistas. Si a ello le sumas las increíblemente ridículas radiales madrileñas, van a revertir al Estado una considerable cantidad de kilómetros de vías de alta capacidad, que se pueden unir a la red de autovías existente. Esto permitiría crear una red estatal de autopistas/autovías que podría ser gestionada según el modelo de viñeta antedicho.

¿Ventajas? Permite sufragar el coste de mantenimiento de las autopistas de forma directa, repartiéndolo entre los usuarios y descargando de él los PGE para que no pese sobre aquellos que escogen otras opciones de transporte. Pero lo hace maximizando su aprovechamiento, sin incentivar la búsqueda de itinerarios alternativos para evitar el pago de un hipotético peaje.

Hace ya bastantes años traté este tema, pero a ver quién encuentra ahora el enlace. Lo paso a exponer de forma telegráfica: puede tener sentido en una escala micro que quien sufraga el coste de una vía, establezca un pago por uso. Ahora bien, si recogemos el zoom y observamos el efecto en toda la sociedad, nos damos cuenta del sinsentido de tener una infraestructura infrautilizada: la sociedad ha hecho un esfuerzo económico, energético, ambiental en hacer una obra y, una vez hecha, lo sensato es que sea usada por todo aquel que pueda beneficiarse de ella, en vez de escoger desvíos para evitar el peaje que aumentan el tiempo de trayecto (cae la productividad), el consumo de combustible (cae la eficiencia, se incrementa la contaminación, se desequilibra aún más la balanza comercial), se incrementa la accidentalidad y empeora la calidad de vida en las poblaciones por las que pasa ese itineraria alternativo (que se lo digan a los vecinos de San Rafael, por ejemplo).

Y, de esta forma, se resuelve la injusticia de que mientras los portugueses hacen de pago hasta sus autovías, y los franceses hacen pasar a todo el tráfico proveniente de la península por un viacrucis de peajes (si el tramo de Biarritz es una bazofia, el haber hecho de pago el tramo hasta Burdeos es una verdadera cabronada), unos y otros puedan circular gratuitamente por la generosa red de autovías (y autopistas con peajes en la sombra) que tenemos.

Por otra parte, el Estado podría emplazar amablemente a las concesionarias a un acuerdo para devolver al control público las autopistas con vencimientos más lejanos, y así aumentar esa red pública a la que daría acceso la viñeta. Estoy seguro que las empresas se avendrán a razones, toda vez que en la Moncloa se siente alguien con suficientes dotes de persuasión. Y es que rechazar una justa indemnización económica por parte del gobierno puede acarrear consecuencias muy dolorosas, como que decida construir una autovía paralela secando el tráfico de la de peaje, la cual ya ni siquiera estaría interesado en comprar.

Un Estado tiene mucho poder, y puede ser utilizado en un sentido o en otro, según esté al servicio de las empresas o de los ciudadanos.

Por cierto, como curiosidad ¿sabéis cuál es la autopista con una concesión más dilatada en el tiempo? La AP-53 entre Lalín y Santiago, que vence en 2074 (para entonces, todos calvos). Lo curioso es que la otra mitad de la A-53, entre Ourense y Lalín, fue licitada en tiempos del bipartito, es pública y libre de peaje. Luego llegó Feixó al gobierno, ese gran gestor, y firmó un acuerdo tan inmoderadamente favorable a FCC (quien tiene la participación mayoritaria) que le permitirá si nadie lo remedia seguir poniendo el cazo durante siete décadas (se inauguró en el 2002). Y muchos, por no pagar los 6€ de la autopista, seguirán cruzando Silleda, Bandeira… por la antigua N-525.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

5 mayo 2018

El fraude del IPC

Filed under: Economía — Nadir @ 23:19

Cuando estudiaba la carrera, tenía de profe de Cálculo Infinitesimal a una antigua trabajadora del INE de bonitas piernas que tenía un chascarrillo recurrente: “éso es más falso que el IPC”. Habiendo trabajado en la cocina donde se cocina ese dato, digo yo que algo sabría del tema.

Ya han pasado dos décadas de aquello, y lejos de corregirse cada vez veo el dato más absurdo. De crío yo me reía de las marujas que se quejaban del precio de la merluza en la plaza, ahora soy yo el marujo que va a hacer la compra, observa los precios y mientras llena la cesta rumia (el 1,1% por los cojones de María Pita). Y no es sólo el rubro de alimentación, sino que el alza de los precios es significativa en muchos otros sectores.

La cuestión es ¿qué gana el gobierno, manipulando tan burdamente el dato del IPC? Antes sí que era importante, muy importante: las pensiones y los convenios colectivos estaban vinculados a este dato estadístico, así que manipularlo tenía un interés evidente para rebajar la masa salarial neta (una vez descontada la inflación real) y el gasto público en pensiones. Pero con la nueva fórmula del cálculo de pensiones el IPC no se traslada directamente, y en cuanto a los convenios colectivos, cada vez menos trabajadores están cubiertos por ellos gracias a la última reforma laboral (posibilidad de las empresas para descolgarse, desvincularse o limpiarse el culo con ellos, como lo queráis llamar).

¿Entonces, cuál es el interés en el engaño?

Quizá suene un tanto a conspiparanoico, pero yo me permito proponer una sugerencia. Como sabéis, el BCE tiene el mandato de mantener la inflación por debajo del 2% (mientras que la FED tiene un doble mandato, sobre la inflación pero también sobre el empleo). Si se registran tensiones inflacionistas en el conjunto de la Eurozona, Draghi no tendría más remedio que adelantar la política monetaria ultraexpansiva que mantiene los tipos de interés en niveles históricamente (y absurdamente) bajos. Un fin del QE europeo, supondría como es lógico el repunte de las rentabilidades en los mercados de renta fija. Traducido a las emisiones de deuda española, tanto de las administraciones públicas como de nuestras sobreendeudadas empresas privadas, sólo significa una cosa: DOLOR. Una enérgica subida de los tipos de interés a niveles normales (es decir, no manipulados por las compras del BCE) de los bonos españoles causaría un duro quebranto tanto a las cuentas de muchas empresas del IBEX (Telefónica, eléctricas, constructoras…) como a las cuentas públicas.

Y la economía española no es la única en beneficiarse de ese paraíso del dinero gratuito que facilita el BCE, Italia, Portugal o Francia también están muy interesadas en que este paréntesis a la normalidad de los mercados de bonos dure lo más posible (de Grecia ya ni qué decir). En otras palabras: el Sur de Europa tiene todo el interés del mundo en no darle excusas a Draghi para iniciar la salida de la política de expansión cuantitativa, publicando sus IPCs reales.

Y así seguimos, instalados en la mentira, con un gobierno que hace con el IPC lo que un bar de barrio con las croquetas. Lo divertido es que nadie cuestiona este dato, a pesar de que cualquiera con dos dedos de frente comprende que es incompatible con un crecimiento del PIB por encima del 3%; pero sobre todo que es incompatible con la realidad percibida como consumidores.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

24 marzo 2018

Robotización y relocalización

Filed under: Economía — Nadir @ 9:41

En las últimas décadas del siglo pasado y comienzos del presente, hemos conocido el fenómeno de la deslocalización de empresas industriales e incluso del sector servicios (call centers en Sudamérica o asistencia técnica informática en la India). El principal motivo era, naturalmente, aprovecharse de los salarios más bajos en estos países.

Sin embargo, con el incremento del nivel salarial (muy desigual) en estos países receptores de inversión y el desarrollo de la automatización, la robotización y la inteligencia artificial, este proceso está empezando a revertirse.

Para muestra, un botón: a las amenazas por twitter del Trump de gravar las importaciones de vehículos, varias marcas han respondido creando o aumentando la capacidad de producción en territorio USAno. Por ejemplo, las niponas Toyota y Mazda acordaron crear una planta de producción operada conjuntamente en Alabama. Si el propósito del proteccionismo comercial de Trump es incrementar el empleo industrial en USA, los japos me figuro que van a soslayar ese deseo desarrollando lineas de producción casi completamente robotizadas, con un coeficiente de empleados/producción realmente bajo. Apenas crearán empleos, y podrán vender sus coches como Made in USA.

Hablando en términos más generales, la pérdida de relevancia de los costes salariales en el proceso productivo en favor de las inversiones en CapEx cambiarán el mapa industrial del mundo en las décadas venideras. Ya lo está haciendo, de hecho. Si ya no es tan importante radicarse en un lugar con una mano de obra barata y disciplinada (pues para frugalidad y disciplina, una máquina), otros factores pesarán más en la elección del emplazamiento. La cercanía a las materias primas, quizá, pero en bienes con un nivel de complejidad alto el origen de los materiales es diverso, lo cual difumina la ventaja de escoger un emplazamiento en concreto. Por ello, la tendencia será la de acercarse al mercado, al cliente final, poniéndose así a salvo de subidas arancelarias producto de guerras comerciales. Efectivamente, aún podrían sufrirlas como en el mismo sector de la automoción, que temen el impacto de la subida de aranceles sobre las importaciones en acero y aluminio decretada por la administración gringa (que últimamente ha descafeinado). Sin embargo, para un fabricante es mucho menos gravoso soportar un arancel sobre la materia prima (el acero) que hacerlo sobre el producto final (el vehículo), de mucho mayor valor.

En términos de balance, el proceso de automatización consiste en sustituir costes salariales por una inversión puntual en maquinaria. La cual sigue teniendo unos costes de operación y mantenimiento, pero de menor relevancia frente al coste de adquisición. Por lo tanto, desde el punto de RRHH, la única premisa será la de disponer de suficiente mano de obra capacitada para programar y mantener esos robots. Lo cual de nuevo apunta a países desarrollados. Un paunte: China ya está entre ellos, su descomunal potencia demográfica y su esfuerzo en educación permite que su industria pueda disponer de trabajadores de todas las categorías profesionales, desde la más baja de un campesino recién emigrado a la ciudad, a científicos para los departamentos de I+D. Y, además, es un gigantesco mercado.

Una amenaza a este proceso de relocalización sin trabajos por parte del proteccionismo sería gravar las importaciones de bienes de equipo. Por ejemplo, la inmensa mayoría de los robots producidos por la industria automotriz están fabricados en Japón o Alemania (en alejado segundo puesto). Sin embargo, si la administración Trump quisiese mover ficha para impedir la jugada de Toyota y Mazda y subiera las tarifas de los robots de soldadura y pintores que van a traer de Japón, también tendría que aplicar esos aranceles a la maquinaria que necesitan Ford, Chrysler y GM. Y sin esos robots (o adquiridos a precio más caro), es imposible poder competir en el reñido mercado global de los automóviles, e implicaría precisamente la destrucción de la capacidad industrial que le resta, y los puestos de trabajo asociados. Ni siquiera al cretino de Trump se le ocurriría entorpecer el imparable proceso de automatización de la producción, porque el que se descuelgue del pelotón caerá por el precipicio. (ver nota a pie de página)

¿Y cómo se traduce todo lo anterior en cuanto a nuestros intereses, como trabajadores?

Malas noticias para los obreros de los países subdesarrollados, que van a perder los trabajos (peligrosos, penosos y mal pagados) que trajo consigo la globalización y el proceso deslocalizador. Tampoco buenas para los trabajadores de los países en los que se relocalicen esas empresas, pues así como el desempleo sabemos (bien que lo sabemos, en España) tendencias deflacionistas en los salarios, la existencia de un infinito ejército de robots en la reserva hará de techo salarial absoluto en aquellos puestos de trabajo susceptibles de ser automatizados, lista que se va a seguir ampliando con la nueva batería de sensores, procesadores e IA.

La clave, como ya discutimos en La 4ª Revolución Industrial, es la propiedad de los medios de producción. Lejos de estar anticuado, el pensamiento de Marx es más vigente hoy que nunca.

+

Aquí el pie de página:

En realidad, la industria automotriz usamericana ya está asomada a las fauces del infierno, y salvó una bola de partido con el rescate millonario que le ofreció el gobierno durante la crisis del 2008. La mala calidad general de su producto en relación a la competencia europea u oriental (que tampoco es la repanocha), como método suicida de lograr beneficios a corto plazo (y los ejecutivos cobrar sus bonus) les ha conducido a perder relevancia en el sector (con la venta de Opel a PSA, la otrora todopoderosa GM ha dejado de ser un fabricante global). Y por el camino que llevan, acabarán convertidos en fabricantes para colmar un sector nicho: el de tanquetas para el palurdo medio de la USAmérica profunda.

Otro botón: EPA Tentatively Decides to Ease Vehicle Emission Standards.
A los fabricantes gringos le parece excesivamente ambiciosa, imposible de cumplir, irrealizable la norma que les obligaría a sus coches tengan un consumo medio de 50 MPG (5,6 l/100km) allá para 2025. Con mi coche, fabricado hace más de una década, ya bajo sustancialmente de esa cifra.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

9 marzo 2018

China: trolleando el sistema

Filed under: Economía — Nadir @ 19:42

Hace ya unos años empecé a percatarme que al timón del inmenso navío que es la economía china, una vez escarmentados de florituras ideológicas, habían situado a gente realmente competente. Libres de los prejuicios y supersticiones que la doctrina neoliberal impone en Occidente, haciendo del pragmatismo bandera, han hecho suya la máxima de gato negro, gato blanco, lo importante es que cace ratones.

En China, la propiedad del suelo es pública (el Estado concede permisos para su uso), sin embargo, empresas públicas chinas salen con los bolsillos llenos a comprar grandes extensiones de tierras fértiles y bien irrigadas en países pobres.

Hace poco comentaba cómo la china Geely se había convertido en la mayor accionista de Daimler AG (Mercedes-Benz…), después de tragarse otras míticas marcas europeas: Lotus y Volvo. Sin embargo, si una compañía extranjera quiere producir coches en China, tiene que asociarse a una local (para aprovecharse del conlcimiento adquirido en ese maridaje forzado). Ni hablar por supuesto de intentar hacerse con el control de una compañía china (muchas de las cuales son, de hecho, de propiedad estatal).

Sin salir del ámbito de la automoción, China National Chemical Corp (ChemChina) compró en 2015 la italiana Pirelli, y poco después la misma compañía dió la gran campanada anunciando la compra del gigante Syngenta , líder en biotecnología. ChemChina es, por cierto, una empresa de capital público (de esas que se dice que no funcionan y hay que privatizar).

Y la jugada maestra de todas estas adquisiciones, aprovechándose que las economías occidentales están sumidas en el fervor liberalista mientras China aplica un inteligente proteccionismo, es con qué dinero se han realizado todas estas compras: deuda. Montañas de deuda que llevan los múltiplos de endeudamiento de las empresas chinas a un extremo más allá del absurdo, en el terreno de lo grotesco. Empresas públicas enchufadas directamente al grifo de crédito de una banca también controlada por el Estado, un Estado que tiene la capacidad de “imprimir” todos los yuan que desee. El truco es tan sencillo y poderoso como que el Estado chino “imprima papelitos” (aún más simple, porque la inmensa mayoría de la masa monetaria son apuntes en cuenta, así que sólo hay que teclear una cifra en el ordenador), dárselos a tu banco para que a su vez se los preste a tu empresa, guardando así las apariencias frente al enemigo de narices gordas, cambiar esos papelitos a los que el mismo Estado dota de valor por euros o dólares y, con los bolsillos llenos, salir por el mundo adelante haciendo compras de activos estratégicos para el futuro de la economía china.

Imprimir papelitos a mansalva tiene, bien es verdad, un pequeño inconveniente: induce la depreciación de la divisa local (además de producir inflación, pero como esos yuanes van camino del exterior, en todo caso exportan inflación a los mercados de capitales extranjeros). Pero realmente, esta depreciación (en cualquier caso, controlada, por la cotización del remimbi es de fluctuación sucia) es un fenómeno deseable, pues contrarresta la tendencia a la apreciación del remimbi fruto del generoso superávit comercial que mantiene China con el resto del mundo, apreciación que erosionaría la competitividad de la economía china.

Dicho de otra forma, a China le sale gratis lanzarse a comprar activos en el resto del mundo, financiándolos con una ilimitada capacidad de generar deuda. De hecho, el problema sería no hacerlo, pues revalorizaría el remimbi y sufriría su maquinaria exportadora.
Un sistema tan simple y poderoso como un fenómeno atmosférico, que ha identificado y se aprovecha de las debilidades del paradigma económico dominante en el mundo. Chapeau!

La cuestión es que, para poder defenderse, la víctima tendría que abjurar de su credo y, por ahora, prefiere ser fagocitada a cuestionarse el dogma.

Cada pueblo…

+
+
+
+
+
+
+
+
+

Página siguiente »

A %d blogueros les gusta esto: