La mirada del mendigo

25 noviembre 2016

El esperpento

Filed under: economía — Mendigo @ 20:05

Normalmente suelo centrarme en el cúmulo de imbecilidades características de la progresía. Debe ser porque cada uno debe procurar mantener limpia su casa y la ajena le importa un bledo. De la derecha directamente paso, por considerar que no tiene remedio. Pero hay cosas que ya claman al cielo.

Veamos.

Los republicanos usamericanos llevan dando la turra durante años con el insostenible endeudamiento público, reclamando políticas de austeridad que cuadrasen gastos e ingresos, reducción del estado y todo eso. La deuda es su gran Behemot, y a cuenta de ella se han comportado como verdaderos hooligans negándose a ampliar el techo del gasto, con negociaciones al límite en el Congreso para que la mayor economía del mundo pudiera pagar las nóminas. De hecho, durante días estuvieron cerrados museos, bibliotecas y otros organismos federales hasta que un acuerdo en la Cámara de Representantes permitió desbloquear las partidas para pagar su reapertura.

Y mucho ojito, porque realmente USA sí que tiene un problema con la deuda, y lo que menos debe hacer nadie en esas circunstancias es sembrar dudas acerca de su capacidad para hacerla frente. El espectáculo montado por los neocon, esos patriotas, estaba exponiendo peligrosamente a la economía gringa en la mira de los mercados financieros. De hecho, puede ser una profecía autocumplida, porque sembrando la duda sobre una deuda, hace incrementar su coste, lo cual la mete en la espiral de la insostenibilidad.

Y después de todo ese esperpento, gana contra pronóstico un candidato republicano, y su programa electoral se basa en reducción de impuestos (especialmente el impuesto de sociedades y el de la renta a las grandes fortunas, al reducir su tramo más alto) junto con una enorme licitación de obra pública y aumento del presupuesto militar. Vamos, una política fiscal expansiva de libro.

A mí se me queda cara tonto, con cómo es posible que haya gente con la cara tan dura (como aquí el PP, cuando se movilizaba contra la subida del IVA de ZP, y luego, dos tazas).

Vamos a ver, yo entiendo que se pueda ser discípulo de Keynes, de Hayek, de Kalecki o de Friedman. Cada uno que razone como mejor pueda y sepa, y exponga sus tesis. Pero con honor. Lo que no se puede es sostener una postura, hacerlo con celo fundamentalista, y cuando cambian las tornas darle la vuelta a tu discurso, como si fuera un calcetín.

Sigo sin entender cómo hay quien puede vivir sin honor, sin palabra.

Pues nada, ahora tendremos que ver cómo la mayoría republicana en el Congreso acepta, ahora sí, ampliar el techo de deuda una y otra vez a un ritmo sin precedentes (si el cretino de Trump cumple siquiera parte de lo prometido).

Al final, el mundo es un esperpento, en el que los mayores infames festejan sus disparates.

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Por cierto, si echáis un vistazo a los mercados de renta fija mundiales, parece que hemos entrado en un cambio de ciclo. De hecho, ya tardaba en reventar la burbuja de bonos. La subida de las rentabilidades va a pillar a muchas economías (públicas, privadas y familiares) con el pie cambiado. Es decir, atiborradas de deuda en la época de bonanza.

A partir de ahora, los vencimientos de deuda empezarán a caer como las piezas del Tetris, cada vez más rápido y sin saber dónde coño colocarlo (refinanciarlo). Y poco a poco ahogándose hasta el GAME OVER final.

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1 noviembre 2016

Dinero en metálico

Filed under: economía — Mendigo @ 11:07

Uno de los más interesantes artículos de Ignacio Escolar es uno de los más antiguos. Creo que no es la primera vez que lo traigo a colación: Por un euro electrónico.

Son ya 12 añitos los que han pasado y el fin del dinero en metálico cada vez parece más inminente (se está planteando seriamente, especialmente en los países escandinavos). Las monedas y billetes están siendo desplazados cotidianamente por otros medios de pago telemáticos más cómodos y seguros (no siempre, os recomiendo aplicar broca del 1,5mm a vuestra nueva tarjeta contactless).

Sin embargo, todas estas diversas alternativas al dinero físico tienen algo en común: son provistas por empresas privadas (Visa, American Express, PayPal…). Y como tales, tienen afán de lucro, lo cual significa que sifonan o detraen de la sociedad una pequeña parte de la transacción en concepto de beneficios (una parte superior a la que correspondería como costes de ofrecer ese servicio).

Empero, al igual que Ignacio, considero que la provisión de medios de pago es una de los cometidos que debe desempeñar el Estado. De hecho, la acuñación de moneda es una labor que desde hace milenios se considera competencia única de los Estados, aunque bien es cierto que también han coexistido en diversas épocas con cecas privadas reguladas por ese Estado. En España, el Banco de España tuvo el monopolio de la emisión de moneda desde 1874 hasta la entrada en el euro.

La provisión de un medio de pago electrónico por medio del Estado, además de que debería ser una necesidad legal toda vez que se suprima el dinero físico (permitir intercambios sin el beneficio de terceras compañías), sería un servicio que favorecería a la ciudadanía (que se ahorraría el sobrecoste que, por ejemplo, las compañías cobran al vendedor por tener su datáfono y que, a su vez, éste repercute en el comprador) y haría más eficiente la economía al eliminar ese capa onerosa de intermediación privada.

Proponer un medio en concreto acabando el 2016, sería arriesgarse a quedar desfasado en un par de décadas. Lo importante es remachar la obligación del Estado a proveer medios de pago libres, cómodos, útiles y seguros.

Yo ahora propongo un ejemplo: todo ciudadano o empresa tiene abierta en el BdE una cuenta corriente no remunerada, en la cual se cargan los pagos que realice, además de tasas e impuestos, y donde debe ser abonada la nómina. Los pagos pueden ser realizados simplemente con una versión modificada del DNI, en la que al mismo tiempo que nos identificamos como comprador accedemos al cargo de esa compra. Tarjeta y PIN, como siempre, pero la tarjeta es el mismo DNI. Otra opción, para los siervos de la dictadura de los smartphones, la están implementando ya Apple, Samsung…creo que a través de NFC, pero los detalles tecnológicos son irrelevantes. Un sistema de criptografía de doble clave, pública y personal, el móvil emitiendo en una determinada frecuencia y se registra el pago en el cajero (o de un teléfono a otro, entre particulares). De hecho, las transferencias tanto entre personas físicas o jurídicas serían inmediatas bastando el NIF del destinatario, la cual estaría relacionada con la cuenta corriente en el BdE de la que hablaba hace un momento.

Para el resto de servicios bancarios, créditos, depósitos, tenencia de valores o cualquier otro producto financiero, ya sería cometido de la banca comercial. Pero ofrecer medios de pago, ese debería volver a ser un monopolio del Estado.

¿Ventajas? Bueno, hay una que a nadie se le escapa: la lucha contra el fraude fiscal (del cual se beneficia principalmente la burguesía). De hecho, incluso me atrevo a plantear una nueva fiscalidad basada no en los beneficios sino en los flujos de caja (ambas cantidades, en teoría, deben converger en el largo plazo), si acaso con algunas salvedades perfectamente especificadas (por ejemplo, para repartir en el tiempo el efecto de emitir deuda). Ello afloraría de un plumazo toda la economía sumergida, lo cual significaría un Estado suficientemente financiado, capaz de realizar políticas públicas potentes sin estar sometido a la permanente amenaza y esclavitud de la deuda (recordemos siempre la cita de Napoleon Buonaparte, la main qui donne est toujours au-dessus de celle qui reçoit).

Lo de fiscalizar los flujos de caja, creedme, sería como detonar la Bomba del Zar en medio del consejo de administración de las grandes empresas (aunque no es la panacea, sigue siendo insensible a tretas como la transferencia de precios).

¿Inconvenientes? Algunos alegan que es una amenaza a la intimidad, pero realmente no creo que sea mejor la perspectiva de que el historial de nuestras compras lo tenga una empresa con sede en California, en vez del BdE (a no ser para los delincuentes fiscales, claro).

En cualquier caso, deberíamos recordar que la economía pertenece por definición a la esfera pública. No existe la economía con uno mismo, sino que como relación con el resto de agentes económicos. Dejando clara la necesidad de blindar nuestra vida privada al escrutinio del Estado (más allá de la investigación de delitos bajo tutela judicial, lo que no entraba en las entendederas del electricista y socialfalangista Corcuera)), no es la actividad económica parte de esa esfera privada (de nuevo traigo a colación a los escandinavos, donde la declaración de la renta es un dato de acceso público).

Por otra parte, hay información de carácter estrictamente confidencial (llamadas, correos electrónicos, actividad en la red…) que están siendo monitoreadas sistemáticamente por el Estado español y no sólo por éste (supongo que os sonarán de algo un tal Snowden, Echelon, la NSA, Prism, Sitel…), como para preocuparme porque el Banco de España (y, por lo tanto Hacienda, ambos supervisores legítimos) sepa en qué supermercado hago habitualmente la compra.

Queda otra cuestión, que ya incluso algunos economistas plantean abiertamente: si el fin del dinero en metálico no sería una forma eliminar la escapatoria de cara a implementar una política de tipos negativos en los depósitos (una política de represión financiera, algunos dicen que necesaria). Por otra parte, ésta podría ser fácilmente burlada con la tesaurización de metales preciosos (oro, básicamente). Pero ése ya es un tema que se escapa tanto al cometido de esta entrada como a mis conocimientos.

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Y para endulzar un tema tan árido, desde Olivença…

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12 septiembre 2016

Quo vadis Gallaecia

Filed under: economía — Mendigo @ 22:55

Hace un añito largo que publiqué un análisis de la evolución del peso de la economía de las diferentes CCAA en el conjunto del Estado español:

Fraga hizo mucho por Galicia: empobrecerla

Ahora, y con motivo de las próximas elecciones, quería centrarte exclusivamente en ella, usando al conjunto de España como benchmark o punto de referencia natural (a fin de cuentas, todas las comunidades comparten un mismo gobierno central).

Empiezo con el mismo gráfico que puse en aquella entrada, pero tomando sólo en cuenta Galicia en relación al resto de España.

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No puedo remontarme más atrás por la necesidad de contar con datos homogéneos. La interpretación creo que es evidente, se trata de calcular la participación de la economía gallega, medida por su PIB, en el conjunto de la economía española. Como me parecía una información relevante (y muy propensa a ser deformada por la subjetividad con que la ciudadanía trata estos temas) he añadido el partido en el gobierno en cada legislatura.

Hasta aquí, no hay opinión, sólo datos positivos. Las duración de las legislaturas es de público conocimiento, y los datos del PIB son ofrecidos por el INE. Me he limitado a hacer un cociente entre el valor gallego y el español, y expresarlo como porcentaje. Es irrefutable que la economía gallega ha perdido peso en el conjunto de la economía española. Ha pasado por periodos de euforia y de debacle económica como el resto de España pero, en el largo plazo, podemos concluir taxativamente que la economía gallega ha tenido un peor desempeño que el Estado del cual forma parte.

Es evidente que, habiendo disfrutado o sufrido el mismo gobierno central, el mérito o la culpa de la evolución diferencial habrá que buscarla en los timoneles que se han sentado en el Pazo de Raxoi, así como en la propia sociedad que parasitan.

Sobre este gráfico, quiero hacer una precisión: está falseado. La realidad ha sido mucho más dura e irá a peor. Y ahora, me explico: la base económica de Galicia, con una población tan envejecida, son las pensiones. Y las pensiones no muestran ningún comportamiento diferencial con el resto de España y, de hecho, han sido un estabilizador (y en muchas familias, un salvavidas para varias generaciones) ante el embate de la crisis, que se hizo notar mucho más en aquellas zonas con mayor actividad económica en las cuales fue más acusada la pérdida de empleo. Si prescindiéramos del cómputo de las pensiones en el cálculo del PIB, la pérdida de tracción de la economía gallega sería aún más evidentes.

Por otra parte, con la dependencia cada vez mayor de las pensiones, y la descorrelación de éstas con la inflación tramada por este gobierno (con una formulita tecnócrata como cortina de humo para ignorantes acomplejados), la consecuencia inevitable será que Galicia se empobrezca cada vez más.

Sin embargo, el PIB es sólo una medida económica estadística bastante contestada. Las consecuencias del progresivo debilitamiento de la economía gallega tienen una consecuencia cuya medida es incontrovertible: la población. Una economía anémica que es cada vez menos capaz de ofrecer un puesto de trabajo con condiciones satisfactorias para las nuevas generaciones que va dando esta tierra, es la causa principal de esta enfermedad crónica en Galicia que es la emigración: jóvenes cruzando el Padornelo o Pedrafita para labrar su futuro en otras tierras, un futuro que Galicia les niega. Igual que sus abuelos embarcaban en Vigo camino de las américas, hoy embarcan en Lavacolla o el Sá Carneiro camino de Londres, Bruselas, Hamburgo…

Galicia sufre una sangría crónica de sus mejores mujeres y hombres, las más arrojadas y capaces, que salen buscando unas oportunidades que aquí no existen, unos puestos de trabajo que la economía gallega no genera.

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Los gobiernos se suceden, pero la tendencia permanece ya que se trata de un problema estructural, de falta de un modelo económico que genere riqueza suficiente para que Galicia pueda mantener a sus hijos. Desde hace doscientos años la economía gallega va por detrás de su demografía, y la válvula de escape es la emigración. Y lo más terrible es que es un problema que se retroalimenta, pues los que parten son en su inmensa mayoría jóvenes en edad núbil, que formarán su familia allende los mares. Sus hijos ya no hablarán gallego ni celebrarán el magosto, y Galicia será sólo el lugar de vacaciones al que los llevan sus padres para que vean a los abuelos. Cuando éstos mueran, o los niños tengan edad suficiente para no tener que acompañar a sus padres de veraneo, perderán todo contacto con Galicia.

Una economía anémica es la principal causa de una demografía esclerótica, cada vez con menos nacimientos. Tenemos una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, y no porque la tasa de fertilidad sea muy diferente al del resto de España, sino porque sencillamente hay una menor proporción de mujeres jóvenes.

Y ahora os presento el último gráfico, que a cualquiera con dos dedos de frente le debería poner los pelos de punta.

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La interpretación es también inmediata: el número de menores de 15 años, dividido entre el número de mayores de 65 años. La tendencia es pavorosa, cada vez menos niños, muchos menos que la media española (ya de por sí preocupante), y una mayor proporción de viejos (el 50% que hemos alcanzado quiere decir que ya hay dos jubilados por cada crío).

Ya no es sólo el evidente problema al que se enfrenta una sociedad con semejante tasa de dependencia, no ya la sostenibilidad del sistema de pensiones sino de toda la estructura económica, con una población activa cada vez más reducida teniendo que generar riqueza para mantener el edificio en pie.

Pero no, me refiero a algo aún más trascendental: ¿Qué futuro puede esperarse de una sociedad sin niños?

El envejecimiento de la sociedad gallega condiciona el carácter de la sociedad, menos dinámico y emprendedor, una sociedad conservadora y conformista. Somos el geriátrico de España, ya de por sí uno de los Estados más envejecidos del mundo. Esta sociedad achacosa es incapaz de adaptarse al ritmo de un mundo febrilmente cambiante, perdiendo comba en el mercado global y quedándose relegada económicamente, lo cual refuerza la necesidad migratoria de otra generación de jóvenes que tomarán la vía del exilio económico, quedando aquí los viejos y cerrando así la espiral a los infiernos de un país moribundo.

Esto es mucho más que un juego partidista. Por supuesto que debe apartarse al PP del gobierno gallego por una simple situación de dignidad y supervivencia como pueblo, pero no avizoro en el resto de programas de gobierno ninguna señal que me haga pensar en la posibilidad de revertir este fenómeno. El proceso de empobrecimiento –> despoblación –> envejecimiento –> empobrecimiento no se romperá con ocurrencias o acciones puntuales. Se necesita poner los cimientos de una nueva economía gallega basada en el conocimiento, el oro negro del siglo que hemos estrenado. El enunciado del problema permanece inalterable desde hace dos siglos: necesitamos generar la suficiente riqueza (y redistribuirla) para dar de comer a los que nacen en esta tierra, y aún tener un sitio que ofrecer a quien viene de fuera porque faltan manos, colmando de esta forma el boquete de nuestra pirámide demográfica.

Enunciarlo es sencillo, pero es un primer paso. La sociedad gallega ni siquiera ha dado este primer paso, satisfecha en su apacible agonía. Por otra parte, la mediocre clase política no está a la altura de tamaño desafío, principalmente porque la misma sociedad no percibe su urgencia. La estúpida rana se cuece a fuego lento hasta que ya está demasiado débil para escapar.

Una sociedad pensionista, completamente dependiente de las transferencias de la administración central, irá perdiendo la esencia de su ser hasta convertirse en completamente irrelevante incluso a escala peninsular, para finalmente desaparecer de la Historia como pueblo, como tantos otros cayeron en el olvido.

locura

Fuentes:
INE
IGE
DatosMacro.com

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8 julio 2016

Galicia no tiene futuro

Filed under: autodeterminación,economía — Mendigo @ 2:26

Es de todos bien sabido que el gran motor económico gallego, especialmente en la Galicia rural, son las pensiones. Ningún país de los que componen España depende tanto de ellas, son el gran pilar maestro que sostiene el edificio económico y social.

Todos hemos oído el augurio: en 2018, el fondo de pensiones se agotará si mucho no cambian las cosas en el mercado laboral (y yo creo que sí que van a cambiar, pero a peor). Una vez agotado, sólo quedará la vía del recorte en las pensiones, o que el Estado haga una aportación a la Seguridad Social vía unos presupuestos generales ya deficitarios (o saque de ésta alguna prestación, como las pensiones por viudedad u orfandad, que proponía el PP, cargándola de nuevo a los PPGG).

Y aunque no fuera por el déficit de la SS, sería simplemente por el efecto erosivo en el poder adquisitivo de la fórmula de actualización de las pensiones, ya desligadas del IPC, que tramó el ejecutivo conservador.

Toda pérdida de poder de compra de las pensiones se va a traducir en empobrecimiento directo, no sólo del perceptor de esa pensión, sino de toda la sociedad. Por supuesto, esto se verificará en todo el Estado, pero aquí con mayor inmediatez y crudeza que ningún otro sitio, por la importancia relativa que tienen en el conjunto de la economía.

Con una demografía atrofiada y una falta de expectativas de desarrollo profesional, que fuerza a los jóvenes a emigrar, podemos aseverar sin atisbo de pesimismo que GALICIA NO TIENE FUTURO.

Ya habíamos publicado una serie de gráficos demostrando cómo Galicia ha ido perdiendo paulatinamente peso en la economía española en los últimos veinte años.

Esto no es una opinión, es la constatación de un fenómeno que ya ha ocurrido. Pues bien, este fenómeno, lejos de remitir, se intensificará por las razones descritas.

Por otra parte, no me queda más que recordar que cada pueblo, tiene ni más ni menos que lo que merece (es paradógico la misma Galicia rural, envejecida, empobrecida, embrutecida y absolutamente dependiente de las pensiones para sobrevivir, sea el gran granero electoral del PP).

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Por cierto, con este panorama, a ver de qué forma podría plantearse una alternativa viable hacia la independencia de Galicia, si cada vez nuestra economía es más dependiente de las transferencias del resto del Estado por la bajísima proporción de población activa. Habría que haberlo planteado hace muchos años, cuando todavía el centralismo no había chupado toda la savia humana de esta tierra. Ahora, con buena parte de los profesionales gallegos diseminados en la emigración, es inimaginable. Falta inteligencia, preparación, y ya fallan las fuerzas, como corresponde a un país de viejos.

 

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29 junio 2016

Capitalismo

Filed under: economía — Mendigo @ 19:38

Hablando del absurdo económico, la discusión se acaba yendo por los Cerros de Úbeda, como a mí me gusta. Y quisiera resaltar un hilo que abre Emilio, sigue Escaiguolquer, al que le añado mi respuesta.

Emilio – Lo gracioso del asunto es que mientras compramos su deuda (al final el BCE es de todos los europeos, aunque solo lo dirigen para una selecta minoría) estas empresas siguen dando suculentos dividendos. […] ¿Por qué, si esta empresa necesita que le compremos su deuda, sigue dando dividendos?

Escaiguolquer – Pero eso es exactamente el capitalismo. No el modelo abstracto de creación, distribución y consumo de valor, sino el modelo completo, que incluye la reproducción del sistema social en conjunto.

Mendigo – En realidad el capitalismo no es lo que está enunciado en los libros de economía, como un sistema equilibrado basado en incentivos a la inversión en forma de retornos y blablablabla. El capitalismo real es un sistema de latrocinio de unas élites que manejan todos los hilos y siempre consiguen llevar, de una forma u otra, el agua a su molino. Sin reglas ni normas, más que la acumulación de capital. Todo camino que lleve a ese fin, es parte del capitalismo, sea la investigación y la innovación, sea la dictadura, el saqueo o el genocidio.

Eso de que el beneficio compensa el riesgo, para justificar la reproducción del capital, es una gilipollez. Si incurres en riesgo, es que eres un mindundi. Los realmente gordos, no corren ningún riesgo. Fijaos en Florentino: el almacén estratégico de Castor o en el túnel de Pertús. Si el proyecto es un éxito, gana dinero operándolo. Y si no, el Estado lo rescata y ganó dinero construyéndolo. O ganas o ganas. Eso es el verdadero capitalismo. Si tienes opción de perder, no eres un capitalista, eres un pringao.

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