La mirada del mendigo

7 febrero 2017

Fincas sin dueño

Filed under: economía — Mendigo @ 18:33

Tratando el tema de este enlace sobre el veto a la expansión del eucalipto en Portugal (hasta los vecinos pobres dan una lección de civilización, dejando a Galicia en primera posición de la infamia ecológica), el artículo toca de pasada un tema fundamental para desencallar el campo gallego y ponerlo a producir. A producir de forma eficiente y competitiva, la única forma de llevar una explotación o cualquier tipo de negocio que sea sostenible en el tiempo.

Quiero destacar esta frase: “pretendemos otimizar o uso do património fundiário já pertencente ao estado, assim como, do património que vier a ser identificado como sem dono conhecido“.

El Norte de Portugal tiene la misma distribución de la propiedad rústica que Galicia: es decir, un monstruoso microfundismo. Yo me desespero, hasta tener impulsos homicidas, cuando aún hoy sigo viendo casos como el siguiente: muere un anciano y los dos hijos sesentones se reparten el caudal hereditario. Dos finquitas de mierda de mensura semejante y situación próxima. ¿Qué haría un chino, un senegalés, un egipcio, un chileno? Una para ti y otra para mí, ¿no? Es lo obvio, ¿no? Pues no, en Galicia lo habitual es: partimos a la mitad ambas y así no hay disputas de cuál es mejor. Este diabólico proceso, repetido generación tras generación, provoca una distribución de la propiedad en tirelas de mierda, que hay casos en que tienen sólo dos o tres regos de ancho [rego = surco del arado]. Esto, lo explicas en Castilla y se parten el culo de risa.

Es la maldita incapacidad del paisano gallego (y asturiano, y leonés, y portugués) de pensar a lo grande. Pero esta estructura de propiedad hace inviable el aprovechamiento competitivo del campo. En buena parte de Galicia sólo se da la agricultura de subsistencia: un pouco de millo, unhas patacas, unhas berzas… y con eso ya tira toda la familia (incluidos los 2 cerdos, las 3 vacas y las 5 gallinas). Y no se mueren de hambre gracias al RISGA y las pensiones.

E igualmente, los primos portugueses tienen el mismo problema de emigración masiva y abandono. Un ejemplo que tengo muy cercano: buscando el lindero de la finca donde estoy haciendo mis pinitos de arboricultor, me aparece un nombre de mujer, y ningún DNI asociado. Mala señal (porque el DNI es obligatorio creo recordar que allá por el año 65). Pregunto por el pueblo y sólo los muy ancianos, por encima de los 80 años, me saben dar noticia de esa mujer. Que se fue a Barcelona allá por los años 40 y no se ha vuelto a saber nada de ella por la aldea. Con certeza esa mujer está muerta, y quizá también sus hijos si los tuvo. Evidentemente que ninguno de sus deudos sabe de la existencia siguiera del pueblo (si está a su nombre es que no se resolvió la herencia), y alguno ni siquiera sabrá localizar la provincia de Ourense en un mapa. A todos los efectos, esa finca está ya perdida. De hecho, podríamos cifrar en un 30-50% de las fincas a las que ya se les ha perdido el rastro. Por lo tanto, yo no tengo ni jamás tendré a nadie a quien hacerle una oferta de compra, o a quien forzar para que la desbroce para procurar paliar las consecuencias de un incendio que sé que, tarde o temprano, llegará (van 4 en los últimos 25 años, ya se está retrasando el próximo).

Es absolutamente necesario proceder a identificar a qué tierras se les ha perdido el rastro del propietario (si no comparece en el plazo de 24 meses, pierde el derecho a reclamar su propiedad, que repito, no es un derecho absoluto sino sometido al interés general). Las tierras sin dueño conocido deberán revertir al Estado.

Por otra parte, habrá que gravar las demás (igual que los impuestos a los pisos vacíos) para estimular a que sean puestas en producción por el propietario, o arrendadas / vendidas a quien sí que las saque provecho (una idea serían cooperativas de gestión municipal, que de esta forma podrían hacerse con tierra a buen precio, y generar así actividad económica, riqueza para las arcas municipales y puestos de trabajo para fijar población). Como postor de último recurso estará el Estado, que de esta forma recuperaría algo de terreno público en una Galicia donde el 98% del territorio es de propiedad privada, una excepción respecto al resto del Estado (buena parte, de Comunidades de Montes).

Y poner el campo gallego a producir, pues tenemos la mejor tierra y el mejor clima como para alimentar a media Europa. Y quien no valga para estudiar, al menos que tenga un puesto de trabajo en el sector agropecuario (en vez de en la Guardia Civil o el Ejército, lo común entre la juventud de las aldeas que no da para más). Lo que sea menos la emigración que desangra el país o seguir tirando de prestaciones sociales, chapucillas y jornales hasta que llegue la jubilación, que no sacan a nadie de la miseria.

Fijaos todo lo que se puede hacer, una vez que la sociedad se libera de las ataduras mentales a las que la somete la ridícula sacralización de la propiedad privada.

¡Bien por los portugueses! Adelantan una posición y dejan a Galicia en cabeza de la clasificación del atraso y subdesarrollo social.

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31 enero 2017

The Big Short

Filed under: economía — Mendigo @ 23:00

Ayer estuve viendo esta peli, que a España llegó con el nombre de “La gran apuesta“. Si lo comento es porque, obviamente, me parece que puede ser interesante para comprender cómo funciona el mundo financiero, que a pesar de no ser el mundo en el que vivimos y nos movemos, sí que lo condiciona de manera decisiva.

Os dejo un fragmento, quizá el más significativo, en el que uno de los protagonistas, el director de un fondo de inversión, se entera de lo que es un synthetic CDO, de mano de uno de los que fabrican este tipo de bombas.

Lo divertido es que todos estos productos que van saliendo, fueron creados bajo la premisa de reducir el riesgo asociado a la deuda, por el mecanismo de distribuirla y volverla a amasar. Pero la historia nos demuestra que, lejos de reducir el riesgo, fueron una invitación a asumir mayores riesgos distribuyendo activos tóxicos por todo el planeta que, a la postre, nadie sabía qué contenían. Por ponerlo gráficamente, cogían un grupo de hipotecas, algunas buenas (de personas con una elevada probabilidad de afrontar su pago) y otras malas, de gente que ya llevaba varios meses de retraso en el pago y que con gran probabilidad acabarían fallando. Ese grupo de hipotecas era empaquetado y hecho cachitos. Con esos cachitos se componía otro paquete que, a su vez, era otra vez troceado y vuelto a componer con otros trozos en otro paquete… hasta que la imposibilidad de saber realmente de qué estaba compuesto era absoluta (pero se seguían vendiendo y, por lo tanto, comprando).

El argumento subyacente es que, al hacer un batiburrillo de hipotecas, reducimos el riesgo total porque, aunque una falle, el resto siguen pagando sus letras y compensan al acreedor. Suena imbécil y es que lo es, porque barajar las cartas no hace que cambie el número de bastos. Trata el impago de una hipoteca como un acontecimiento puntual, completamente descorrelacionado con otro vecino que también deje de pagar la suya. Pero esto es obviamente falso, porque pueden darse circunstancias que haga que el vecino A impague, Y el vecino B también impague. Por ejemplo, un repunte del paro debido a una recesión. Y frente a un deterioro generalizado de la capacidad de pago de las familias y la consecuente subida de la tasa de mora, barajar las cartas no sirve de nada. Quod erat demostrandum.

La película es densita, así que vamos a intentar explicar un poco los tecnicismos empleados, de lo que creo que he logrado entender, de forma chafalleira pero procurando que más o menos se pille el concepto, que decía Manquiña (porque realmente, con la explicación rigurosa yo el primero que no me entero de nada):

– Short: Es el título de la peli, en castellano se traduce por “corto”, “ponerse corto” o “estar corto” en un activo. Significa una apuesta a la baja sobre la cotización de ese activo. Explico un poco mejor: si compras un determinado título, por ejemplo, un ETF sobre el IBEX35, es porque esperas que el IBEX35 se revalorice. Quien dice un ETF, dice unas acciones de Timofónica o lo que sea. En este caso, se diría que “estás largo” sobre el IBEX35, o Timofónica, o… es decir, es una apuesta a que la cotización de las acciones de Timofónica van a subir (si no, no comprarías, a no ser que seas tonto o masoquista). Si suben, ganas la diferencia. Si bajan, pierdes. Pues bien, también se pueden hacer apuestas a la baja, lo que se conoce como “abrir cortos”. En este caso, apuestas a que la cotización de Timofónica va a bajar y, si realmente, baja, ganas dinero. Pero si sube, lo pierdes.

Suelen ser apuestas muy arriesgadas porque para mantenerlas, cuando el subyacente sube, hay que aportar nuevas garantías para seguir cubriendo esa posición bajista, así que puedes perder hasta la camisa. Además, son apuestas que se suelen hacer apalancadas, así que una subida multiplica las pérdidas hasta no poder aguantarlas (no contar con activos para poder seguir manteniendo tu apuesta), momento en el cual el banco cierra tu posición, ejecuta las garantías, y el inversor lo pierde todo. Ahora comprenderéis por qué era considerado una chifladura apostar a que se hundiría un mercado como el inmobiliario, que durante las últimas décadas no había hecho otra cosa más que crecer. De hecho, aunque finalmente hubieran tenido razón, si el mercado se hubiera mantenido alcista por más tiempo, no habrían podido aguantar la apuesta y lo hubieran perdido todo. Sin duda, era una apuesta increíblemente arriesgada, y había que estar muy seguro de su análisis del mercado inmobiliario (no sólo que había una burbuja, sino que su pinchazo era inminente) o rematadamente loco, o más bien ambas cosas, para arriesgarse.

Securitization: titulización, en castellano. Consiste en convertir cualquier tipo de activo (generalmente, una deuda) en un producto financiero que se pueda comprar y vender en los mercados. Por ejemplo, la hipoteca de tu casa (que es una deuda para ti, pero es un activo para el banco, la obligación que has asumido de pasarle mensualmente una cantidad de dinero) se junta con otras y se crea un MBS (Mortgage-Backed Security) o RMBS (Residential Mortgage-Backed Security) si todas las hipotecas son sobre viviendas. Tu banco, si cree que le interesa, puede vender ese derecho de cobro a un tercero (otro banco de inversión…). Lo que pagues, irá a ese tercero pero, si dejas de pagar, el que se jode es también ese comprador que no ve el dinero.

Un ejemplo de titulización muy conocido es el Déficit de Tarifa: los españoles hemos contraído una deuda con las eléctricas, la diferencia entre lo que pagábamos de recibo y lo que las eléctricas creían que debían recibir. Esa diferencia o déficit de tarifa está avalada por el Estado. Las eléctricas, como necesitaban convertir ese activo en efectivo para acometer inversiones, con el permiso del Estado titulizaron esa deuda (compromiso de pago de todos los españoles) y los vendieron en los mercados a los inversores internacionales. Así, las eléctricas se quitan ese riesgo de su balance a cambio de perder un poco, y otros inversores les pagan en efectivo, a cambio de un extra de rentabilidad.

CDO (Collateralized Debt Obligation): A ver si lo he entendido bien. Una vez que ya tenemos las hipotecas (o cualquier otro tipo de deuda) empaquetadas (titulizadas) en forma de MBS, construimos respecto de ellos otro engendro, por lo general altamente apalancado, por el cual se cede a un tercero el derecho a cobro de ese MBS. Es decir, se cede a una cuarta persona, tras el banco con el que firmas y el inversor a quien éste el vende el MBS, el flujo de dinero que esa hipoteca produzca. Vale, esto ya sé que parece el juego de las matrioskas, pero aún es peor. Porque no se crea un CDO a partir de una MBS, sino que el MBS se trocea en lonchas (tranches) y, con las peores, y las peores de otros MBSs, se contruye el CDO. En principio para darle una seguridad que no tienen sus constituyentes. Vale, ahora suena estúpido, pero si tiráis de hemeroteca todos los grandes organismos defendían el final de los tiempos y que gracias a esta ingeniería financiera se había solucionado el problema del riesgo asociado a la deuda y nunca más se repetirían eventos catastróficos por defaults en la deuda…

El inefable Rodrigo Rato (el mismo que creó el déficit de tarifa, por cierto), desde el trono del FMI, pontificaba aún en Septiembre del 2007:

“Gracias a la innovación en el sector de los productos de crédito estructurados, los operadores han podido diversificar mejor el riesgo y abaratar el crédito internacional, proporcionando un poderoso estímulo al crecimiento mundial.”

Un completo cretino, un monigote que cantaba la melodía que le presentaba la industria bancaria. Ahora sabemos que estos productos de lo que sirvieron es para incurrir en mayores riesgos, en invisibilizarlos y, finalmente, en diseminarlos por toda la economía mundial. Las consecuencias de la desregulación promovida desde el FMI durante su mandato han repartido dolor entre millones de personas en todo el mundo. Igual que el nauseabundo Aznar preguntado por las armas de destrucción masiva en Iraq, cómo iba él a suponer nada; pues por eso mismo no se puede poner a un individuo con insuficiente formación, una capacidad intelectual limitada y una estatura moral muy por debajo de la fisiológica (y mira que ambos son unos retacos) a los mandos de un país o de la más poderosa organización económica.

Pero eso no es todo. Como comentaba, estos productos estaban fuertemente apalancados. En un momento de la película, uno de los inversores comenta que por encima del 8% de mora, el CDO entraría en default, pasando a valer cero. Esto es una consecuencia directa de ese apalancamiento, el cual exige que todas las hipotecas paguen religiosamente. Si el apalancamiento es de 1:10, de un paquete de 100 hipotecas, con sólo una que deje de pagar, implica que el propietario del CDO recibirá un cupón reducido en el 10%. Obviamente, si de esos 100 hipotecados, 10 dejan de pagar las letras y dejan las llaves en la puerta (muy importante este detalle, en USA entregada la garantía, saldada la deuda, con lo que la depreciación del bien en el caso de un mercado bajista se la come el banco), ese CDO rentará $0 y, por lo tanto, no valdrá nada. Y recordemos que estaban construidos mezclando un 20% de hipotecas buenas (AAA y AA) con un 80% de mierda (BBB para abajo, supongo que con estas calificaciones ya estáis familiarizados, especialmente después de que las tres calificadoras empezaran a bajar el rating de la deuda española y la prima de riesgo abría los telediarios).

Por si aún no estáis suficientemente horrorizados (realmente, es una película de terror, y lo que vino a continuación fue terrible para muchas personas y lo sigue siendo), aún podría ser peor. Sobre estos CDOs que ya nadie sabía a qué hipotecas hacían referencia, se construyeron a su vez otros CDOs, que es lo que se conoce como CDO-squared o synthetic-CDO, aún más apalancados. Los bancos de inversión fabricaban estas bombas de relojería, y las ponían en circulación en los mercados. De hecho, se vendían como rosquillas (más bien, como semillas de tulipán) pues a pesar de que nadie tenía ni remota idea de cuáles eran los fundamentales del subyacente, aquello daba una jugosa rentabilidad y no hacía más que subir. Por otra parte, las agencias de rating las bendecían con la AAA ¿qué podía salir mal?

Nota: Una calificación de AAA significa que la calificadora da una probabilidad de impago de esa deuda de un cero, una coma, una burrada de ceros y, al final de todo, un uno. Una deuda calificada con AAA no es segura, es segurísima, hipersegura. Habría que vivir miles de millones de años para ver que una emisión calificada con AAA suspendiera pagos. Según ellos, que saben mucho de economía. Bueno, el hecho es que unos meses más tarde, el 80% de todos los CDOs sobre hipotecas habían entrado en default.

SWAP: Para explicar lo que es un CDS, antes debo explicar lo que es un SWAP. Y me veo en un aprieto, porque tengo una noción vaga pero no sé cómo definirlo. Digamos que un SWAP es un tipo de acuerdo, de contrato, mediante el cual una parte asegura a la otra unas condiciones económicas. Vale, ni yo mismo lo entiendo, así que procedamos con un ejemplo: imaginemos que tenéis una empresa con una filial en Marruecos. Las ventas de vuestra filial serán, claro está, en dirhams. Pero quizá vosotros no queráis asumir el riesgo de que la cotización del dirham respecto del euro caiga, y se os esfume el beneficio. Vosotros queréis concentraros en vuestro negocio y no andar pendientes del ForEx (mercado de divisas), así que vais a un banco a negociar un SWAP sobre el dirham que os cubra del riesgo divisa.

Según el condicionado del contrato, si a la fecha en que queráis repatriar los beneficios el dirham está más bajo de un determinado valor, el banco os cubre la diferencia. No sé si os percatáis, pero en realidad estáis apostando contra el banco, a que ese acontecimiento va o no a ocurrir (que el dirham se deprecie por debajo de un determinado valor). No deja de ser un Casino muy sofisticado. El banco asume el riesgo y acepta la apuesta, con un coste. Si tomas ese SWAP es porque crees que el dirham sí que va a bajar de ese valor (más la tasa del banco). Si el banco acepta la apuesta, es porque considera que es más probable que no baje. El día fijado, habrá un ganador y un perdedor. Le estás echando un pulso al banco, ambos analizáis la situación y negociáis el SWAP (evidentemente, tú intentarás fijar una cotización del dirham muy alta, para que el SWAP se ejecute muy arriba, y viceversa, el banco querrá poner una cotización que sea muy remota a la que llegue, o te querrá cobrar unas tasas muy altas si cree que el trato es demasiado favorable para ti).

En el fondo, la idea no es mala y sirve a las empresas para protegerse de un entorno inesperado, como variaciones abruptas en el mercado de divisas, de tipos de interés o de materias primas. La cuestión es que las más de las veces, se usan como apuesta puramente especulativa. Es decir, no tienes una empresa ni nada que se le parezca en Marruecos, no tienes nada que cubrir, simplemente por la razón que sea quieres apostar sobre su moneda. Si crees que eres más listo que la banca, que sabes más que ella, le puedes echar un pulso.

Nada que decir, tratándose de inversores profesionales. Son dos partes que estudian las circunstancias económicas y negocian las cláusulas de ese SWAP. Lo jodido viene cuando los bancos ofrecen a clientes particulares firmar un SWAP sobre tipos de interés, como ha ocurrido (el acontecimiento que desencadena el SWAP se refiere al EURIBOR u otro índice, como medio para proteger al hipotecado de una subida de tipos). Claro, la capacidad de un cliente común no ya de negociar, sino de comprender el condicionado de un SWAP es… pues eso, el banco impone unas condiciones completamente desequilibradas a su favor y eso acaba siendo una merienda de negros. No olvidemos que un SWAP no deja de ser una apuesta, y estás apostando contra el banco, y aceptando las condiciones que te ponga sin negociarlas (porque no las entiendes, para empezar). Es tan absurdo como si yo reto a Michael Jordan a un concurso de mates. Por eso, cuando me enteré que había bancos que estaban obligando a clientes a firmar SWAPS sobre tipos de interés, me eché las manos a la cabeza. A ver, a mí me ofrece un banco un SWAP y salgo corriendo como alma que sigue el diablo. Porque yo sé muchísimo: sé que no sé lo que es un SWAP (lo de aquí es una explicación charramangueira), y sé que no tengo ni de lejos los conocimientos suficientes para comprender el articulado de un SWAP, ni mucho menos otorgar probabilidades a los distintos acontecimientos, para saber si es ventajoso para mí o, lo más seguro, que no.

Si ya hay algunos depósitos estructurados que parece que los ha diseñado el mismísimo Lucifer, y no dejan de ser depósitos… ¿cómo va nadie a firmar un SWAP sin llevar un pelotón de abogados y economistas detrás?

CDS (Credit Default Swap): Explicado (daquela maneira) lo que es un SWAP, un CDS es mucho más fácil. Es un tipo de SWAP en el que el disparador es que un bono (u otro tipo de deuda, como un MBS o un CDO) haga default. Dicho de otra forma, es un seguro que te protege de ese acontecimiento, y por el cual pagas al emisor (el banco o la aseguradora) una prima. Por supuesto, está titulizado y, por lo tanto, luego puedes revenderlo, etc. Se trata de otra apuesta, porque muy probablemente ni siquiera tengas el bono al que hace referencia. Y lo que aquí nos interesa: es una apuesta en corto sobre esa empresa, porque estás apostando a que la empresa que emite ese bono irá al tacho (y, por lo tanto, impagará su deuda y, por lo tanto, se disparará el SWAP).

Explico un poco más esto. Imaginad que vais a Camerún, e intentáis vender un seguro que cubre los daños ocasionados por el granizo en el vehículo del propietario. Tus clientes te miran diciendo ¿granizo? ¿lo cualo? ¿De qué sirve tal seguro en Camerún? De nada, porque nunca jamás ha granizado. ¿Cuánto vale, pues? Nada, porque las probabilidades del acontecimiento que dispare la cláusula del seguro que permite el cobro son nulas. Ahora, imaginad ir a vender ese seguro en un pueblo de Albacete, en el mismo momento en que está cayendo un granizo como puños. Como la probabilidad del acontecimiento es 1 (es seguro que va a granizar, porque de hecho está ya granizando), el precio del seguro será igual al principal, en este caso, los daños en el coche. Es decir, según se incrementa la percepción de la probabilidad del suceso de disparo del seguro, se incrementa su valor. Y es precisamente el mecanismo que usaron los protagonistas de la película: compraron CDSs, es decir, seguros de impago referenciados a hipotecas. En otras palabras, se pusieron cortos sobre el mercado inmobiliario, esto es, apostaron a que la burbuja explotaría, la gente dejaría de pagar sus hipotecas al ver que el valor de la casa era menor que la deuda viva (las llaves en la puerta), aumentando el stock de vivienda vacía y retroalimentando el monstruo. Según el mercado se fue percatando de la inminencia del fin de la burbuja, todo el mundo quiso protegerse de la mora en el mercado hipotecario y la cotización de esos CDSs se disparó: estaba granizando en Camerún.

Una maniobra genial, vista en perspectiva, pero en su momento sólo un puñado de inversores extremadamente lúcidos y temerarios se atrevieron a apostar en contra del consenso prácticamente unánime de todos los popes de la economía que pontificaban que todo estaba bien y que la vivienda seguiría revalorizándose eternamente. Vamos, que habían superado la maldición que lanzó Marx sobre el límite de la tasa de acumulación. Creían que habían encontrado el móvil perpetuo, y así lo enseñaban en las cátedras de economía de las universidades más prestigiosas.

Las consecuencias ya son historia, los NINJA dejaron de pagar las hipotecas, y todo el castillo de naipes que se había montado sobre ellas (MBS, CDO, synthetic-CDO…) entró en default. Toda institución que los tenía en su balance tuvo que anotarlos como pérdida, abriéndole un boquete en su contabilidad. Y como habíamos dicho, en los años precedentes habían sido el juguete de instituciones financieras de todo el mundo, daban rentabilidad a un (presuntamente) bajo riesgo, así que todos habían pringado como estúpidos comprándolas. Eso hizo correr la crisis como la pólvora por el sector financiero mundial, que por un momento estuvo a punto de hincar la rodilla en tierra. Además, se inició una reacción en cadena, cayendo las entidades hipotecarias (Fannie Mae y Freddie Mac tuvieron que ser nacionalizadas), de las aseguradores que habían emitido CDS sobre la deuda de las entidades quebradas (AIG, la mayor aseguradora del mundo, también tuvo que ser nacionalizada), y ahora no podían afrontar el pago de esos seguros que sus clientes habían contratado, los bancos de inversión que habían invertido en activos que se estaban devaluando a la velocidad del rayo lo que les conducía inexorablemente a la quiebra técnica…

Tuvo que ser el Estado usamericano (papá-Estado, que aún sigue diciendo algún cretino) el que, con su infinita potencia de fuego, estableciera un cortafuegos, rescatara a las ya irrecuperables y dotara de una barra libre ilimitada de liquidez a las grandes empresas (no sólo gringas, también europeas y no sólo en el sector financiero) para frenar la reacción en cadena. Pero como se suele decir, eso ya, es otra historia.

Que disfrutéis de la peli. 😉

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25 noviembre 2016

El esperpento

Filed under: economía — Mendigo @ 20:05

Normalmente suelo centrarme en el cúmulo de imbecilidades características de la progresía. Debe ser porque cada uno debe procurar mantener limpia su casa y la ajena le importa un bledo. De la derecha directamente paso, por considerar que no tiene remedio. Pero hay cosas que ya claman al cielo.

Veamos.

Los republicanos usamericanos llevan dando la turra durante años con el insostenible endeudamiento público, reclamando políticas de austeridad que cuadrasen gastos e ingresos, reducción del estado y todo eso. La deuda es su gran Behemot, y a cuenta de ella se han comportado como verdaderos hooligans negándose a ampliar el techo del gasto, con negociaciones al límite en el Congreso para que la mayor economía del mundo pudiera pagar las nóminas. De hecho, durante días estuvieron cerrados museos, bibliotecas y otros organismos federales hasta que un acuerdo en la Cámara de Representantes permitió desbloquear las partidas para pagar su reapertura.

Y mucho ojito, porque realmente USA sí que tiene un problema con la deuda, y lo que menos debe hacer nadie en esas circunstancias es sembrar dudas acerca de su capacidad para hacerla frente. El espectáculo montado por los neocon, esos patriotas, estaba exponiendo peligrosamente a la economía gringa en la mira de los mercados financieros. De hecho, puede ser una profecía autocumplida, porque sembrando la duda sobre una deuda, hace incrementar su coste, lo cual la mete en la espiral de la insostenibilidad.

Y después de todo ese esperpento, gana contra pronóstico un candidato republicano, y su programa electoral se basa en reducción de impuestos (especialmente el impuesto de sociedades y el de la renta a las grandes fortunas, al reducir su tramo más alto) junto con una enorme licitación de obra pública y aumento del presupuesto militar. Vamos, una política fiscal expansiva de libro.

A mí se me queda cara tonto, con cómo es posible que haya gente con la cara tan dura (como aquí el PP, cuando se movilizaba contra la subida del IVA de ZP, y luego, dos tazas).

Vamos a ver, yo entiendo que se pueda ser discípulo de Keynes, de Hayek, de Kalecki o de Friedman. Cada uno que razone como mejor pueda y sepa, y exponga sus tesis. Pero con honor. Lo que no se puede es sostener una postura, hacerlo con celo fundamentalista, y cuando cambian las tornas darle la vuelta a tu discurso, como si fuera un calcetín.

Sigo sin entender cómo hay quien puede vivir sin honor, sin palabra.

Pues nada, ahora tendremos que ver cómo la mayoría republicana en el Congreso acepta, ahora sí, ampliar el techo de deuda una y otra vez a un ritmo sin precedentes (si el cretino de Trump cumple siquiera parte de lo prometido).

Al final, el mundo es un esperpento, en el que los mayores infames festejan sus disparates.

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Por cierto, si echáis un vistazo a los mercados de renta fija mundiales, parece que hemos entrado en un cambio de ciclo. De hecho, ya tardaba en reventar la burbuja de bonos. La subida de las rentabilidades va a pillar a muchas economías (públicas, privadas y familiares) con el pie cambiado. Es decir, atiborradas de deuda en la época de bonanza.

A partir de ahora, los vencimientos de deuda empezarán a caer como las piezas del Tetris, cada vez más rápido y sin saber dónde coño colocarlo (refinanciarlo). Y poco a poco ahogándose hasta el GAME OVER final.

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1 noviembre 2016

Dinero en metálico

Filed under: economía — Mendigo @ 11:07

Uno de los más interesantes artículos de Ignacio Escolar es uno de los más antiguos. Creo que no es la primera vez que lo traigo a colación: Por un euro electrónico.

Son ya 12 añitos los que han pasado y el fin del dinero en metálico cada vez parece más inminente (se está planteando seriamente, especialmente en los países escandinavos). Las monedas y billetes están siendo desplazados cotidianamente por otros medios de pago telemáticos más cómodos y seguros (no siempre, os recomiendo aplicar broca del 1,5mm a vuestra nueva tarjeta contactless).

Sin embargo, todas estas diversas alternativas al dinero físico tienen algo en común: son provistas por empresas privadas (Visa, American Express, PayPal…). Y como tales, tienen afán de lucro, lo cual significa que sifonan o detraen de la sociedad una pequeña parte de la transacción en concepto de beneficios (una parte superior a la que correspondería como costes de ofrecer ese servicio).

Empero, al igual que Ignacio, considero que la provisión de medios de pago es una de los cometidos que debe desempeñar el Estado. De hecho, la acuñación de moneda es una labor que desde hace milenios se considera competencia única de los Estados, aunque bien es cierto que también han coexistido en diversas épocas con cecas privadas reguladas por ese Estado. En España, el Banco de España tuvo el monopolio de la emisión de moneda desde 1874 hasta la entrada en el euro.

La provisión de un medio de pago electrónico por medio del Estado, además de que debería ser una necesidad legal toda vez que se suprima el dinero físico (permitir intercambios sin el beneficio de terceras compañías), sería un servicio que favorecería a la ciudadanía (que se ahorraría el sobrecoste que, por ejemplo, las compañías cobran al vendedor por tener su datáfono y que, a su vez, éste repercute en el comprador) y haría más eficiente la economía al eliminar ese capa onerosa de intermediación privada.

Proponer un medio en concreto acabando el 2016, sería arriesgarse a quedar desfasado en un par de décadas. Lo importante es remachar la obligación del Estado a proveer medios de pago libres, cómodos, útiles y seguros.

Yo ahora propongo un ejemplo: todo ciudadano o empresa tiene abierta en el BdE una cuenta corriente no remunerada, en la cual se cargan los pagos que realice, además de tasas e impuestos, y donde debe ser abonada la nómina. Los pagos pueden ser realizados simplemente con una versión modificada del DNI, en la que al mismo tiempo que nos identificamos como comprador accedemos al cargo de esa compra. Tarjeta y PIN, como siempre, pero la tarjeta es el mismo DNI. Otra opción, para los siervos de la dictadura de los smartphones, la están implementando ya Apple, Samsung…creo que a través de NFC, pero los detalles tecnológicos son irrelevantes. Un sistema de criptografía de doble clave, pública y personal, el móvil emitiendo en una determinada frecuencia y se registra el pago en el cajero (o de un teléfono a otro, entre particulares). De hecho, las transferencias tanto entre personas físicas o jurídicas serían inmediatas bastando el NIF del destinatario, la cual estaría relacionada con la cuenta corriente en el BdE de la que hablaba hace un momento.

Para el resto de servicios bancarios, créditos, depósitos, tenencia de valores o cualquier otro producto financiero, ya sería cometido de la banca comercial. Pero ofrecer medios de pago, ese debería volver a ser un monopolio del Estado.

¿Ventajas? Bueno, hay una que a nadie se le escapa: la lucha contra el fraude fiscal (del cual se beneficia principalmente la burguesía). De hecho, incluso me atrevo a plantear una nueva fiscalidad basada no en los beneficios sino en los flujos de caja (ambas cantidades, en teoría, deben converger en el largo plazo), si acaso con algunas salvedades perfectamente especificadas (por ejemplo, para repartir en el tiempo el efecto de emitir deuda). Ello afloraría de un plumazo toda la economía sumergida, lo cual significaría un Estado suficientemente financiado, capaz de realizar políticas públicas potentes sin estar sometido a la permanente amenaza y esclavitud de la deuda (recordemos siempre la cita de Napoleon Buonaparte, la main qui donne est toujours au-dessus de celle qui reçoit).

Lo de fiscalizar los flujos de caja, creedme, sería como detonar la Bomba del Zar en medio del consejo de administración de las grandes empresas (aunque no es la panacea, sigue siendo insensible a tretas como la transferencia de precios).

¿Inconvenientes? Algunos alegan que es una amenaza a la intimidad, pero realmente no creo que sea mejor la perspectiva de que el historial de nuestras compras lo tenga una empresa con sede en California, en vez del BdE (a no ser para los delincuentes fiscales, claro).

En cualquier caso, deberíamos recordar que la economía pertenece por definición a la esfera pública. No existe la economía con uno mismo, sino que como relación con el resto de agentes económicos. Dejando clara la necesidad de blindar nuestra vida privada al escrutinio del Estado (más allá de la investigación de delitos bajo tutela judicial, lo que no entraba en las entendederas del electricista y socialfalangista Corcuera)), no es la actividad económica parte de esa esfera privada (de nuevo traigo a colación a los escandinavos, donde la declaración de la renta es un dato de acceso público).

Por otra parte, hay información de carácter estrictamente confidencial (llamadas, correos electrónicos, actividad en la red…) que están siendo monitoreadas sistemáticamente por el Estado español y no sólo por éste (supongo que os sonarán de algo un tal Snowden, Echelon, la NSA, Prism, Sitel…), como para preocuparme porque el Banco de España (y, por lo tanto Hacienda, ambos supervisores legítimos) sepa en qué supermercado hago habitualmente la compra.

Queda otra cuestión, que ya incluso algunos economistas plantean abiertamente: si el fin del dinero en metálico no sería una forma eliminar la escapatoria de cara a implementar una política de tipos negativos en los depósitos (una política de represión financiera, algunos dicen que necesaria). Por otra parte, ésta podría ser fácilmente burlada con la tesaurización de metales preciosos (oro, básicamente). Pero ése ya es un tema que se escapa tanto al cometido de esta entrada como a mis conocimientos.

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Y para endulzar un tema tan árido, desde Olivença…

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12 septiembre 2016

Quo vadis Gallaecia

Filed under: economía — Mendigo @ 22:55

Hace un añito largo que publiqué un análisis de la evolución del peso de la economía de las diferentes CCAA en el conjunto del Estado español:

Fraga hizo mucho por Galicia: empobrecerla

Ahora, y con motivo de las próximas elecciones, quería centrarte exclusivamente en ella, usando al conjunto de España como benchmark o punto de referencia natural (a fin de cuentas, todas las comunidades comparten un mismo gobierno central).

Empiezo con el mismo gráfico que puse en aquella entrada, pero tomando sólo en cuenta Galicia en relación al resto de España.

pib2

No puedo remontarme más atrás por la necesidad de contar con datos homogéneos. La interpretación creo que es evidente, se trata de calcular la participación de la economía gallega, medida por su PIB, en el conjunto de la economía española. Como me parecía una información relevante (y muy propensa a ser deformada por la subjetividad con que la ciudadanía trata estos temas) he añadido el partido en el gobierno en cada legislatura.

Hasta aquí, no hay opinión, sólo datos positivos. Las duración de las legislaturas es de público conocimiento, y los datos del PIB son ofrecidos por el INE. Me he limitado a hacer un cociente entre el valor gallego y el español, y expresarlo como porcentaje. Es irrefutable que la economía gallega ha perdido peso en el conjunto de la economía española. Ha pasado por periodos de euforia y de debacle económica como el resto de España pero, en el largo plazo, podemos concluir taxativamente que la economía gallega ha tenido un peor desempeño que el Estado del cual forma parte.

Es evidente que, habiendo disfrutado o sufrido el mismo gobierno central, el mérito o la culpa de la evolución diferencial habrá que buscarla en los timoneles que se han sentado en el Pazo de Raxoi, así como en la propia sociedad que parasitan.

Sobre este gráfico, quiero hacer una precisión: está falseado. La realidad ha sido mucho más dura e irá a peor. Y ahora, me explico: la base económica de Galicia, con una población tan envejecida, son las pensiones. Y las pensiones no muestran ningún comportamiento diferencial con el resto de España y, de hecho, han sido un estabilizador (y en muchas familias, un salvavidas para varias generaciones) ante el embate de la crisis, que se hizo notar mucho más en aquellas zonas con mayor actividad económica en las cuales fue más acusada la pérdida de empleo. Si prescindiéramos del cómputo de las pensiones en el cálculo del PIB, la pérdida de tracción de la economía gallega sería aún más evidentes.

Por otra parte, con la dependencia cada vez mayor de las pensiones, y la descorrelación de éstas con la inflación tramada por este gobierno (con una formulita tecnócrata como cortina de humo para ignorantes acomplejados), la consecuencia inevitable será que Galicia se empobrezca cada vez más.

Sin embargo, el PIB es sólo una medida económica estadística bastante contestada. Las consecuencias del progresivo debilitamiento de la economía gallega tienen una consecuencia cuya medida es incontrovertible: la población. Una economía anémica que es cada vez menos capaz de ofrecer un puesto de trabajo con condiciones satisfactorias para las nuevas generaciones que va dando esta tierra, es la causa principal de esta enfermedad crónica en Galicia que es la emigración: jóvenes cruzando el Padornelo o Pedrafita para labrar su futuro en otras tierras, un futuro que Galicia les niega. Igual que sus abuelos embarcaban en Vigo camino de las américas, hoy embarcan en Lavacolla o el Sá Carneiro camino de Londres, Bruselas, Hamburgo…

Galicia sufre una sangría crónica de sus mejores mujeres y hombres, las más arrojadas y capaces, que salen buscando unas oportunidades que aquí no existen, unos puestos de trabajo que la economía gallega no genera.

poblacion2

Los gobiernos se suceden, pero la tendencia permanece ya que se trata de un problema estructural, de falta de un modelo económico que genere riqueza suficiente para que Galicia pueda mantener a sus hijos. Desde hace doscientos años la economía gallega va por detrás de su demografía, y la válvula de escape es la emigración. Y lo más terrible es que es un problema que se retroalimenta, pues los que parten son en su inmensa mayoría jóvenes en edad núbil, que formarán su familia allende los mares. Sus hijos ya no hablarán gallego ni celebrarán el magosto, y Galicia será sólo el lugar de vacaciones al que los llevan sus padres para que vean a los abuelos. Cuando éstos mueran, o los niños tengan edad suficiente para no tener que acompañar a sus padres de veraneo, perderán todo contacto con Galicia.

Una economía anémica es la principal causa de una demografía esclerótica, cada vez con menos nacimientos. Tenemos una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, y no porque la tasa de fertilidad sea muy diferente al del resto de España, sino porque sencillamente hay una menor proporción de mujeres jóvenes.

Y ahora os presento el último gráfico, que a cualquiera con dos dedos de frente le debería poner los pelos de punta.

edad2

La interpretación es también inmediata: el número de menores de 15 años, dividido entre el número de mayores de 65 años. La tendencia es pavorosa, cada vez menos niños, muchos menos que la media española (ya de por sí preocupante), y una mayor proporción de viejos (el 50% que hemos alcanzado quiere decir que ya hay dos jubilados por cada crío).

Ya no es sólo el evidente problema al que se enfrenta una sociedad con semejante tasa de dependencia, no ya la sostenibilidad del sistema de pensiones sino de toda la estructura económica, con una población activa cada vez más reducida teniendo que generar riqueza para mantener el edificio en pie.

Pero no, me refiero a algo aún más trascendental: ¿Qué futuro puede esperarse de una sociedad sin niños?

El envejecimiento de la sociedad gallega condiciona el carácter de la sociedad, menos dinámico y emprendedor, una sociedad conservadora y conformista. Somos el geriátrico de España, ya de por sí uno de los Estados más envejecidos del mundo. Esta sociedad achacosa es incapaz de adaptarse al ritmo de un mundo febrilmente cambiante, perdiendo comba en el mercado global y quedándose relegada económicamente, lo cual refuerza la necesidad migratoria de otra generación de jóvenes que tomarán la vía del exilio económico, quedando aquí los viejos y cerrando así la espiral a los infiernos de un país moribundo.

Esto es mucho más que un juego partidista. Por supuesto que debe apartarse al PP del gobierno gallego por una simple situación de dignidad y supervivencia como pueblo, pero no avizoro en el resto de programas de gobierno ninguna señal que me haga pensar en la posibilidad de revertir este fenómeno. El proceso de empobrecimiento –> despoblación –> envejecimiento –> empobrecimiento no se romperá con ocurrencias o acciones puntuales. Se necesita poner los cimientos de una nueva economía gallega basada en el conocimiento, el oro negro del siglo que hemos estrenado. El enunciado del problema permanece inalterable desde hace dos siglos: necesitamos generar la suficiente riqueza (y redistribuirla) para dar de comer a los que nacen en esta tierra, y aún tener un sitio que ofrecer a quien viene de fuera porque faltan manos, colmando de esta forma el boquete de nuestra pirámide demográfica.

Enunciarlo es sencillo, pero es un primer paso. La sociedad gallega ni siquiera ha dado este primer paso, satisfecha en su apacible agonía. Por otra parte, la mediocre clase política no está a la altura de tamaño desafío, principalmente porque la misma sociedad no percibe su urgencia. La estúpida rana se cuece a fuego lento hasta que ya está demasiado débil para escapar.

Una sociedad pensionista, completamente dependiente de las transferencias de la administración central, irá perdiendo la esencia de su ser hasta convertirse en completamente irrelevante incluso a escala peninsular, para finalmente desaparecer de la Historia como pueblo, como tantos otros cayeron en el olvido.

locura

Fuentes:
INE
IGE
DatosMacro.com

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