La mirada del mendigo

7 mayo 2016

A dónde va el dinero

Filed under: economía — Mendigo @ 10:03

Si en la izquierda española hubiese rastro de inteligencia y altura de miras, habría una organización que, por ejemplo, subtitulase documentales como el anterior y crease un portal donde difundirlos. Ya ni pensar en crear sus propias producciones.

Por cierto, un documental alemán describiendo cómo, en realidad, fueron las grandes instituciones financieras francesas y alemanas las que se beneficiaron del rescate a las economías periféricas. Comparar el nivel con el periodismo patrio.

Cada pueblo…

+
+
+
+
+
+
+
+

6 mayo 2016

Los tratados de libre comercio: el ejemplo colombiano

Filed under: economía — Mendigo @ 20:31

Me ha parecido importante recopilar la información que han subido en GurusBlog acerca de los tratados de libre comercio. Uno de los miembros, Huky, tiene una especial relación con Colombia (su mujer es colombiana) y ha realizado un seguimiento muy interesante acerca de las consecuencias directas de la activación del TLC que su gobierno firmó con EEUU en 2011. Tiene más valor sabiendo que GurusBlog está muy alejado de lo que podría ser una página de “antisistemas”: es un blog de inversión, el más importante en la lengua de Castilla.

Sabemos que tanto el PP, Ciudadanos, como los traidores del P$O€ están impulsando el TTIP en las instituciones europeas, así que creo de la mayor importancia difundir las consecuencias constatadas de tratados similares, para decidir sobre la conveniencia de suscribirlos en Europa y descubrir a los felones que de esta forma venden los intereses de la ciudadanía.

Siguiendo un orden cronológico:

Este es el aspecto que tiene un Tratado de Libre Comercio salvaje
¡Viva el TLC! Exportaciones de Colombia caen un 40% en Abril
Colombia: cuando un Tratado de Libre Comercio puede arruinar a un país
Colombia – USA. Las consecuencias de un Tratado de Libre Comercio mal negociado
Tratado de Libre Comercio entre USA y Europa. En busca del totalitarismo invertido

Para los que tengáis prisa y unos mínimos rudimentos de macroeconomía, basta con echarle un ojo a este gráfico sobre la balanza comercial colombiana con EEUU, y como el TLC le ha dado la vuelta como un calcetín:

+
+
+
+
+
+
+
+
+

18 enero 2016

La política fiscal, la teoría de juegos y el cambio climático.

Filed under: ecología,economía — Mendigo @ 18:14

En este artículo, procuraré exponer cómo usar la política arancelaria como herramienta para lograr la reducción global de las emisiones contaminantes, con una pequeña referencia a la teoría de juegos.

El mejor arma que existe contra el cambio climático es…el cerebro. En vez de proponer magufadas termodinámicamente absurdas acerca de la captura de carbono, deberíamos empezar por plantear el problema en términos que nos den una pista para una posible solución con las herramientas de las que ya disponemos.

El principal obstáculo para lograr un escenario de reducción multilateral de las emisiones de los gases de efecto invernadero y, en general, las emisiones contaminantes, es que su formulación responde exactamente al dilema del prisionero (para los no familiarizados con este problema clásico de la teoría de juegos, sugiero leer sobre él antes de continuar). Con el agravante de que existen muchos prisioneros en la celda, y por lo tanto es más difícil alcanzar la unanimidad y más fácil que uno decida aprovechar la situación y chivarse del plan de fuga.

Esto es, todos sabemos que el óptimo consiste en que todos los Estados cooperen y se vuelquen en un esfuerzo parejo de reducción de emisiones (centrémosnos en los gases de efecto invernadero, pero podría aplicarse a cualquier contaminante). Pero éste es un equilibrio inestable, ya que si uno de los presos decide traicionar a los demás y sigue contaminando como antes, obtiene una ventaja competitiva sobre los demás al poder producir más barato. De esta forma, la introducción de un solo delator implica que todos los Estados correrán a traicionar a sus compañeros para no perder competitividad y descubrirán al carcelero el túnel que estaban excavando para poder escapar, y que supondría la salvación de todos.

Reducir las emisiones es costoso, implica adoptar tecnologías y procesos que comportan una fuerte inversión, muchas veces también con costes más altos de operación, y minan la rentabilidad y la competitividad de la industria considerada. En otros términos: hay que esforzarse en cavar el túnel, y deben comprometerse a cavar todos. Y, especialmente en el caso del CO2 y demás gases de efecto invernadero, al distribuirse en la atmósfera, es indiferente quién emita ya que el daño es común.

En resumen: tal y como está planteado actualmente el problema, existe un fuerte incentivo a traicionar a los compañeros y no reducir las emisiones (no al menos de forma suficiente para evitar una catástrofe climática). Podemos decir que la Cumbre del Clima de París es un equilibrio de Nash: todos los prisioneros deciden traicionar a sus compañeros. Eso sí, diplomáticamente y guardando las formas, para que no se altere la convivencia en la celda (fracaso es una palabra muy fea, así que mejor lo expresamos como un éxito en NO llegar a ningún compromiso).

Tal y como está planteado ahora mismo el problema, la solución es apelar a la buena voluntad del mundo entero; lo que es lo mismo que reconocer que no hay solución. Para salir de esta encerrona lógica que nos lleva al desastre climático, hay que introducir algún elemento que suponga un cambio en las condiciones del juego, para que los jugadores se desplacen a otro punto de equilibrio que beneficie a todos.

Bien, yo propongo una modificación del tablero de juego que podría perfectamente implementarse en muy poco tiempo y desatascaría la situación, introduciendo un elemento que incentive la reducción de emisiones.

Paso a exponerlo: Muchas veces he comentado la enorme potencia que tiene el concepto de imputar externalidades al que incurre en ellas y obtiene provecho. Es un principio muy sencillo de entender por cualquiera: si alguien opera un negocio contaminante, no puede ser que se lleve los beneficios y, la sociedad, soporte gratuitamente las consecuencias de la contaminación. Habrá que cuantificar los daños asociados a la operación de esa empresa, y pasarle la minuta (generalmente, en forma de tasa fiscal) para resarcir a la sociedad por esos daños. De esta forma, forzamos la adopción de medidas que controlen esas emisiones o procesos que las minoren, so pena de que la factura fiscal saque al contaminador del mercado.

Pues bien, se trata de extender este principio al comercio internacional, instituyéndolo como principio de la política arancelaria de la Unión Europea. Esto es, todo bien importado deberá pagar unas tasas proporcionales al exceso de daño causado en su fabricación, tomando como base lo que costaría en términos ambientales fabricar ese bien en Europa. Las empresas podrían someterse voluntariamente a auditorías ambientales independientes para determinar el consumo de energía y materias primas en que se incurre para disponer en el mercado europeo de ese bien (incluyendo el transporte), y según las fuentes de una y otras, las agresiones al medio natural en que se ha incurrido. De forma directamente proporcional a este daño, se calculará el impuesto que permitirá igualar ambientalmente el producto importado respecto al homólogo europeo, y podrán entonces competir en igualdad de condiciones en los anaqueles de las tiendas europeas.

Por supuesto, esta auditoría sería voluntaría; las empresas que no estuvieran dispuestas a someterse a él, se aplicaría a sus productos un cálculo general, con datos medios según la industria y el país de origen.

Es cierto que esta revolución arancelaria corre el riesgo de desatar una guerra comercial, pero tengo buenos motivos para creer que la sangre no llegaría finalmente al río.

Primero, hemos de ser conscientes de que la UE es la mayor potencia económica mundial, y un descomunal mercado en el que quieren estar presentes todos los jugadores. Es más, en esta política podrían secundarnos otros países como Suiza o Noruega que, no estando en la UE, comparten nuestros principios. Es más, si la política exterior europea fuera digna de ese nombre, debería buscar apoyos en países fuera del continente para adoptar esta mecánica arancelaria, estimulando su reciprocidad (los productos europeos deberían demostrar su limpieza para entrar sin sobrecargo en terceros países).

Segundo, no es una política que se dirija contra nadie en particular, sino que señala a los sectores y países más contaminantes. Pero no es nominal ni determinista: pueden reducir la factura avanzando por la senda de la descarbonización. De hecho, Europa contraería un gran compromiso: el de no gravar las importaciones que demostrasen tener asociadas emisiones en nivel igual o inferior a la producción local (un verdadero caramelito, para según que países y sectores). Esto estimularía a su vez el esfuerzo europeo por no dormirse en los laureles y perseverar en la reducción de emisiones contaminantes.

Al ser percibido por la sociedad como una tasa justa y con un objetivo no es exagerado decir que salvífico, sería mucho más difícil de cara a la opinión pública interna de terceros países justificar la apertura de hostilidades comerciales con la UE a causa de esta nueva política arancelaria (e, insisto, somos la mayor superpotencia económica, quien se nos enfrente en una guerra arancelaria tiene muchas posibilidades de dejarse los bigotes en la gatera). A regañadientes, pero todo el mundo acabaría viéndose forzado a jugar con nuestras condiciones y entrando en la competición por la reducción de emisiones.

Y aquí vuelvo a ampliar: este concepto no es solamente aplicable a la reducción de la huella de carbono en la industria, sino toda aquella agresión al medio natural asociada a la producción del bien en cuestión, sea deforestación, vertidos en cursos de agua, contaminación por SOx, NOx, O3 o PM<5 del aire en núcleos urbanos, et caetera. Esas agresiones deben ser cuantificadas e imputadas al producto en cuestión, en la medida que haya incurrido en ese consumo de materias primas y energía.

De hecho, también sería una oportunidad para introducir incentivos para evitar la explotación humana, castigando por medio de tasas más altas no sólo el dumping ecológico, sino también el dumping social (jornadas laborales de más de 40 horas, salarios misérrimos, accidentalidad laboral…). De esta forma, devolveríamos la competitividad perdida a la industria europea al igualar términos, imputando las externalidades en que sus homólogas incurren a costa de sus poblaciones, los ecosistemas y toda la Humanidad. Recíprocamente, Europa tendría un acicate para seguir mejorando las condiciones sociales y ecológicas de su economía (para meter más diferencia a sus competidores y, por lo tanto, mayor gravamen) y no como actualmente, que el incentivo es a reproducir las condiciones de producción en los países menos desarrollados.

En definitiva: para ganar competitividad en los mercados globales, los jugadores deberían esforzarse en contaminar menos. Esto supondría invertir la tendencia actual (ganar competitividad rechazando la adopción de medidas para reducir las emisiones), revirtiendo las condiciones del problema y poniéndolas a operar a nuestro servicio.

Esto es obrar con inteligencia. Y para esto, no hace falta ninguna máquina mágica que contravenga los principios de la termodinámica, basta disponer de voluntad política, lealtad para con la ciudadanía y la Humanidad (la presión usamericana sería tremenda) y algo en la mollera.

+
+
+
+
+
+
+
+

15 diciembre 2015

Huida hacia adelante

Filed under: economía — Mendigo @ 2:49

Qué pena no haber tenido este gráfico cuando hablaba de Abengoa.

HY = High Yield
IG = Investment Grade

No sé si se entiende. Si queréis lo discutimos.

Básicamente, a mí me parece la representación esquemática de una cámara magmática a punto de colapsar. Pero en vez de basalto fundido, está llena de balances ficticios. La verdera cara del TERROR, y no lo de Freddy Krueger. Si eso explota, con los Bancos Centrales de medio mundo en su posición de máxima expansión cuantitativa (tipos a cero, compra de activos) y los Estados sobreendeudados, ya no quedarían herramientas monetarias ni fiscales para detener la explosión simultanea de esa montaña olímpica de deuda.

Habría que ir desactivando esa bomba poco a poco y con mucho cuidado. Pero con los Bancos Centrales con el pie a fondo en el acelerador para lograr arrancar a la economía, sólo estamos alimentando más a la bestia (a estos tipos, tonto el que no se endeude).

Gráfico tomado del blog de Marc Garrigasait.

12 diciembre 2015

Abengoa

Filed under: economía — Mendigo @ 23:25

Como sabréis, Abengoa se ha declarado en quiebra (lo que ahora se llama concurso de acreedores), al no poder hacer frente al servicio de su descomunal deuda.

Pero, antes de nada, permitidme que os copie algunas magnitudes de esta constructora, que se subió al tren de las energías renovables:

Ejercicios: 2014 – 2013 – 2012 – 2011 – 2010
Beneficio Operativo: 933 – 794 – 527 – 844 – 548
Beneficio Neto: 125 – 101 – 55 – 257 – 207
Dividendos: 39 – 39 – 37 – 18 – 17
Pasivo: 23.801 – 19.832 – 18.216 – 16.638 – 15.784
(todas las magnitudes en millones de euros)

Ahora bien, ¿no os parece extraño que una empresa que lleva años dando beneficios, que incluso va tan bien que reparte casi cuarenta millones en dividendos a sus accionistas…al año siguiente quiebre?

Me recuerda a una típica conversación que escucho en los pueblos.
– E qué foi de Fulanito?
– Morreu! Xa vai para tres meses.
– Vaia, sintoo! E logo, que tiña?
– Non, nada, non tiña nada.

¿?¿?¿?¿?¿?

¿Entonces? Joder, si tan sano estaba ¿cómo es que está muerto?:/

A estas alturas, la anterior conversación no me sorprende, porque comprendo el porqué. Simplemente las enfermedades, en las culturas tradicionales, son una vergüenza para el enfermo, y por extensión para la familia, porque se consideran un designio divino en castigo por algún comportamiento reprochable.

Y con las empresas, pasa lo mismo…mueren de pura salud. Tan bien que funcionan, que revientan de puro júbilo. Porque decidme, una empresa que da beneficios de cientos de millones, ¿qué sentido tiene que incremente su deuda en miles de millones?

Venga, como lo de la puta cumbre del cambio climático, ahora hablemos claro; al pan, pan y al vino, vino.

La empresa lleva años dando pérdidas, arrojando flujos de caja negativos (incluso en 2014 el flujo de caja operativo fue negativo), y para cubrir esas pérdidas, hace lo que cualquier ludópata: se endeuda. Y puestos a pedir mil millones para tapar el agujero, pues pide tres mil y así los disimula e incluso da imagen de fortaleza, de crecimiento.

Si tienes un modelo de negocio que no funciona, que arroja pérdidas, hazlo mucho más grande para ver si a otra escala empieza a funcionar y, mientras tanto, compras tiempo (y la dirección sigue forrándose). Cuando la delantera está muy achuchada, patadón hacia adelante, nos quitamos el peligro de encima y ya veremos dónde y cómo cae.

Pero vamos, que no es sólo Abengoa, este esquema suicida de la huida hacia adelante lo repiten casi todas las empresas (en España, prácticamente todas). Pero siguen publicando beneficios, mientras la bola se hace más y más grande. Como toda mentira.

No es que esté desnudo el rey. Es que va en bolas hasta el apuntador.

¿Y cuál es la posición oficial de la “izquierda”? Rescatarla, según el P$O€ (es decir, a sus accionistas y bonistas) o nacionalizarla, según IU (asumiendo su descomunal deuda).

Brillante.

Y ambos son licenciados en economía.

De verdad, muy mal debemos estar haciendo las cosas para que tenga que estar de acuerdo con Luis Garicano.

Mil veces he dicho que se debe promover la creación de empresas de titularidad colectiva (pública, cooperativa o mixta). Pero hablo desarrollar una empresa de nueva planta, libre de cargas pretéritas, no de cargarnos con los despojos de la batalla. Incluso se podrían adquirir activos, quizá alguna división interesante de Abengoa tras el concurso de acreedores, a precio de saldo. Pero joder ¿qué sentido tiene quedarse con una máquina de perder dinero? (unos mil millones al año, calculo) ¡Qué más quisieran los bancos, que apareciera un comprador infinitamente solvente que asumiese esa deuda! ¡Que se jodan y palmen la pasta, joder!

Yo desisto.

¡Es que es para echarse a llorar!

Me cago en Dios, ¿es que es incompatible ser inteligente y de izquierdas?

Página siguiente »

El tema Rubric. Blog de WordPress.com.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 343 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: