La mirada del mendigo

4 junio 2015

¿Renta básica o trabajo garantizado?

Filed under: economía — Mendigo @ 12:57

Creo que cualquiera que tenga interés por los temas sociales estará familiarizado con ambos conceptos, así que me ahorro presentarlos. Para quien quiera profundizar más en ellos, sugiero la visita de:
Red Renta Básica (tenéis también el enlace en la columna de la derecha, desde los tiempos en que este garito estaba alojado en Blogger)
Saque de Esquina (el blog de Eduardo Garzón, que aquí en España es, que yo sepa, el economista que más ha desarrollado este concepto; por cierto, una carta ganadora para IU si la jugase inteligentemente…cosa que conociendo el historial de IU…).

Es obvio, ambas propuestas me parecen interesantes, mas en ambas encuentro peros. Con la poca modestia que me caracteriza (como ya sabemos, la virtud de quien no tiene otra), creo que la solución de ambos conceptos es otro nuevo que, a partir de los anteriores, los supere. Dialéctica pura.

Expongo mi alternativa, como combinación de las dos anteriores: Se trataría de un sistema de renta complementaria, de cobertura universal, cuyas cuantías estarían referenciadas a la disponibilidad de prestar un trabajo. Lo desgrano, para que vayan apreciándose las ventajas sobre sus donantes.

Todo ciudadano, por el hecho de serlo, independientemente de cualquier otra consideración (origen, legalidad de su situación, situación familiar o cualesquiera otras circunstancias) tiene derecho a un mínimo vital, que consiste en alimentación, vestido y cobijo, atención médica y acceso a la enseñanza. Con esto, ponemos a resguardo de la acuciante lucha por la supervivencia a toda la población, que no tendrá que rebajarse a la indignidad de la mendicidad o de los pequeños hurtos para asegurarse su sustento.

Se puede entregar algo de dinero de bolsillo, pero la parte fundamental de esta prestación será provista directamente por el Estado: vivienda social, comedores públicos, y la sanidad y la educación pública. Esto es algo MUY distinto a soltar un cheque de X euros a todo españolito, que no deja de ser la aplicación hipertrofiada de políticas zapateriles como el cheque-bebé o la renta básica de emancipación: aquí tienes el dinero, y el mercado te proveerá de lo que necesites. Lo hemos discutido muchas veces con la renta de emancipación: es dinero que se entrega a los jóvenes y acaba en el bolsillo de los caseros, una medida más para calentar aún más el mercado del alquiler (inflación). Lo mismo vale, magnificado, para la renta básica.

¿Qué es preferible, dar un cheque de 400€ en una ciudad donde el alquiler de una habitación no baja de esa cantidad, y ahí te las apañes…o dar 100€ y proveer gratis de alojamiento y comida? El Estado puede ofrecer esas prestaciones de forma más eficiente que el mercado, especialmente en el caso de la vivienda. De esta forma, retirando parte de la demanda, se desinflaría un poco el mercado del ladrillo (de alquiler, y por vasos comunicantes el de venta), dándonos un alivio a todos (excepto a los que quieran especular con la vivienda, que no son una parte despreciable del electorado). Nunca podremos ser una economía competitiva si seguimos consintiendo en sobrerremunerar así a la propiedad inmobiliaria.

Este mínimo universal, alimento y comida, sería ofrecido a aquellos que se nieguen a participar en el mercado laboral (y puede haber muchas razones, ninguna de ellas merece la condena a la muerte lenta que supone el desamparo de la vida en la calle).

Pero, por supuesto, se puede aspirar a más. Toda persona que acceda a integrarse en el mercado laboral, tendrá acceso a otro nivel de remuneración, correspondiendo la sociedad a lo aportado. Esta sería la situación más común de la mayoría de la población, pues está en la naturaleza humana aspirar a una vida mejor, y a la consideración social que conlleva. Pero aquí diverge del planteamiento del “trabajo garantizado”: no hay remuneración por el desempeño de un trabajo, sino por la disponibilidad de desempeñarlo. Sólo por mostrarte dispuesto a trabajar, ya percibes una renta superior, con mayor proporción en metálico para decidir uno mismo en qué gastarlo. Si una empresa privada te contrata, cobrarás el salario ofrecido (que podrá ser complementado con ciertas prestaciones como vivienda social con alquileres reducidos) y, si no, estarás disponible para ser contratado por el Estado, en la medida de lo posible de acuerdo a la capacitación y aptitudes de cada cual (aquí habrá que casar las necesidades de mano de obra con la disponinilidad).

Sea en empresa pública o privada, el que realice un trabajo tendrá un escalón superior de remuneración al que sólo muestre su disponibilidad, y éste por encima del que no se preste a trabajar (para desincentivar la holganza). Igualmente, se podrán establecer escalones de remuneración según el grado de especialización, competencia y responsabilidad del trabajo desempeñado. Esto es muy importante, para incentivar la formación y, con ella, la productividad del factor trabajo. No salimos de la miseria con un país de camareros. Toda persona que alcance una determinada cualificación profesional, tiene un extra en la remuneración, incluso aunque esté a la espera de que el Estado le asigne un trabajo, o si ese trabajo es de una capacitación inferior. Si está desempeñando ese trabajo, ese extra se multiplica para resarcir a ese trabajador que está aportando más riqueza. De esta forma, los trabajadores tienen afán de progresar (y el Estado debe proveer la vías, en toda la vida laboral, para superarse) y el Estado necesidad de crear trabajos de mayor capacitación, pues estará pagando licenciados aunque trabajen de cajeros (más no tanto, insisto, como cuando trabajen de licenciados).

Esta escala de remuneraciones tendrá un techo, que será la excelencia profesional (pongamos un cirujano, un ingeniero jefe de proyecto, un investigador senior). Al menos en la empresa pública, en la empresa privada se puede dejar libertad salarial. Hay otra forma, que he explicado varias veces, mucho más efectiva para controlar esos salarios en los que dejan de ser rentas del trabajo para ser rentas del capital encubierto (cuando los gestores se ponen a sí mismo el sueldo). La idea, aunque suene raro, me la dio el emperador Vespasiano: dejémosles que se enriquezcan, luego los estrujaremos como una esponja. Una fiscalidad bien diseñada, con una curva calculada para que, por mucho que ganes, el salario neto no pase de una cota. Si ganas un millón, te quedas en 60.000 leros; si ganas diez millones, te quedarán 65.000, si ganas cien millones, podrás disfrutar de 66.000€…y así. Hay toda una familia de funciones exponenciales que pueden usarse, afinando los parámetros a conveniencia. Es bonito, aunar la historia y las matemáticas para resolver problemas de hoy. :)

Los más perspicaces ya se habrán percatado: de esta forma también podemos omitir el fijar un salario mínimo. El mínimo que la empresa privada debería ofrecer sería la renta ofrecida por el Estado: nadie aceptaría trabajar por menos dinero que lo que el Estado le ofrece por estar disponible para trabajar. Con la ventaja, además, de que este mínimo es también modulable según las categorías profesionales (tantas veces violentadas con la contratación fraudulenta según una categoría inferior a la corresponde el trabajo a desempeñar).

Ahora bien, y este punto es absolutamente crucial. Para el éxito de este programa el Estado debe abandonar los complejos que le mantienen alejado de enormes parcelas de la actividad económica. Debemos superar ese trauma, ese tabú que restringe el empleo público a empleos ligados con servicios de tipo asistencial (educación, sanidad, cuidado de ancianos, niños, discapacitados) y a las infraestructuras públicas (mantenimiento de carreteras, de calles y jardines, de montes…). Como anexo: siento pavor por el desastre ecológico que supone la “limpieza” de montes, maldita manía de palurdo de considerar el sotobosque como “basura” y no una parte inherente del bioma forestal.

Es decir, el Estado debe entrar en el núcleo duro de la economía, los sectores primario y secundario (así como en sectores estratégicos como la energía, la banca o la distribución, sin nacionalizar nada, sino sumando competencia pública a esos sectores). En el primero, con una Reforma Agraria que llevamos siglos esperando, que ponga la tierra en manos de quien está en disposición de trabajarla (no veo a los niñatos de Alba subiéndose a un tractor). Y en el segundo, con la tan cacareada reindustrialización de España, la creación de un nuevo tejido industrial integrado, planificado, de empresas públicas eficientes y rentables (porque si no son rentables, no perdudarán). Y luego, dejar buena parte del sector terciario, de facilitación a la producción, en manos de la iniciativa privada (o no). Pero sin unos sectores productivos potentes, es imposible reactivar ese sector terciario que les da servicio y en el que se encuadra buena parte de la masa laboral.

Y es que no se puede dar trabajo a técnicos e ingenieros, si el Estado se limita a crear puestos en la atención a la tercera edad y el mantenimiento de parques y jardines. Así no se frena la emigración de profesionales, no se crea riqueza (sólo se redistribuye) ni se reactiva la economía.

Generar empleo de calidad, sostenible (porque insisto, si la empresa no es rentable ese empleo tiene una fecha de caducidad más temprana que un brick de leche). Y si la iniciativa privada no es capaz, deberá ser el mismo Estado (con diversas figuras de propiedad, que ya hemos comentado).

También podemos fiarlo todo al turismo, y ser un país de putas y camareros (o viceversa). O a la burguesía española, tan señoritinga como zote, acostumbrada a medrar al amparo del poder, incapaz de navegar en mar abierto. O quizá esperar a la inversión extranjera, que exprima nuestra fuerza laboral y repatríe los beneficios.

Lo que me falta de modestia lo tengo de sinceridad: creo que mi alternativa es la más inteligente. :)

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21 mayo 2015

The Corporation

Filed under: economía — Mendigo @ 17:11

Hoy he vuelto a ver un clásico. Supongo que muchos de vosotros lo conocéis:

Pues bien, quería iniciar una charla sobre este documental.

Básicamente, trata de mostrar la naturaleza criminal de las transnacionales. Es un buen punto de comienzo, denunciar sus abusos, pero creo que erraríamos el disparo culpándolas. No, no creo que la culpa sea de las grandes corporaciones (ni de las pequeñas, la diferencia es sólo de tamaño, cuantitativa, no cualitativa, ahora que todo el mundo pierde el culo con la PyMES, cuando son el primer foco de explotación laboral).

Una empresa es una máquina de hacer dinero. Si le pedimos responsabilidad social, sensibilidad ecológica, compasión…le estamos pidiendo peras a un olmo. No es que sean malas, es que no son un sujeto ético (aunque estén compuestas por personas, que sí que lo son, la propia estructura de la empresa les lleva a tomar pequeñas decisiones que, en conjunto, pueden resultar en grandes crímenes).

Pedirle a una empresa que actúe con miramientos por aquellos que explota, es tan idiota por considerar al lobo un aminal “malvado” por no tener compasión por una oveja. Son entes que no están diseñados para sentir compasión. Es más, ni maldita la falta que hace. Si el lobo se come una oveja, no es que el lobo sea malvado, ya que está en su naturaleza, y es radicalmente erróneo asignarle categorías morales. Si el lobo mata una oveja es culpa del pastor, que ha sido descuidado y no ha sabido defender su rebaño.

Así como el lobo es una máquina de matar, la empresa es una máquina de hacer dinero. Si la dejas libre, va a cumplir la función que tiene programada de todas las formas posibles.

Otro ejemplo muy gráfico: la situación es como quien está cortando el centeno con una segadora, se despista y acaba metiéndola en el huerto, destrozando todas las tomateras, calabacines, pimenteras, etc. ¿Es culpa de la segadora? No, la segadora ha cumplido con su cometido, que es cortar, cortar, cortar. Y si la metes en una granja, habría segado la cabeza a los pollitos, y ay que no te enganche una pierna. ¿Es mala la segadora? No, es tonto su conductor.

Por lo tanto, pedirle responsabilidad social a una empresa es como pedirle a mi gata que agite las patas alce el vuelo, o que declame a Horacio: una imbecilidad porque simplemente, no está diseñada para eso.

Es pues evidente que hay que limitar la acción de esa máquina, para podernos servir de ella sin que nos cause estragos. Y esta forma de limitar la acción de esta máquina, así como guardas las ovejas en un redil, es la legislación. Una legislación que ponga límites a su tendencia a explotar al trabajador, engañar al consumidor y destruir el entorno en su búsqueda de beneficio. Y así como el redil está defendido por mastines, habrá que implementar un sistema judicial que defienda el cumplimiento de estos límites y si un lobo traspasa la empalizada le crujan el pescuezo.

Por lo tanto, el origen del problema no está en el comportamiento psicópata de las empresas, lobos económicos, sino en que el pastor y sus perros están conchabados con la manada de lobos para despedazar entre todos al rebaño. ¿Cómo puede oficiar de pastor quien está sometido a la voluntad de la manada de lobos? Es evidente que el legislador abrirá de par en par el portillo del redil, rebajará la altura de la cerca, y sujetará a los perros para que los señores campen a sus anchas.

Por lo tanto, es absurdo culpar a la empresa de ser lo que es. Lo que hay es que forzar al gobierno a que asuma su papel como legislador, protegiendo al pueblo y poniendo límites a las empresas para que estas funcionen en provecho de la población y no al revés. Y esto implica, necesariamente, sacar a las empresas del poder político y devolvérselo al pueblo. Es decir, recuperar la Democracia.

Y es que, en este tiempo, hemos normalizado la aberración de que las empresas se reúnan con los legisladores, que financien sus campañas, controlen la información que recibe el pueblo. Una empresa, así como no es un sujeto moral, tampoco es un sujeto político. El único sujeto político admisible es el ciudadano, Pedro, Laura, uno por uno y todos con el mismo valor. Esto lo he escrito varias veces: si Botín (lo escribí por el padre, ahora su hija) quiere colaborar en el proyecto de gobernar esta polis, tiene que bajarse del caballo, entrar en el colegio electoral, hacer cola y votar. Porque si pretende entrar sin bajarse de su fenomenal montura, que es uno de los bancos más grandes del mundo, acaba atropellándonos al resto y aplastando la urna bajo los cascos. Y, por supuesto, logrará imponer su voluntad, y de paso romper unos cuantos huesos: pero a eso no se le puede llamar Democracia, que no es sino lo que su etimología sugiere, el gobierno del pueblo.

Por mucho que el término y todas sus flexiones (demócrata, democrático, democráticamente…) sea aventado por los fascistas a cada ocasión para legitimar la usurpación del poder a su legítimo soberano, el puto, puteado pueblo, mediante una serie de normas y procedimientos (muchas veces implementados para apartar al soberano de su trono). Quien arrebata la función de regnare (originalmente, regere, dirigir) a su legítimo dueño, tiene un nombre: usurpador.

Resumiendo: si se permite participar a las empresas en política, el resto estamos de más. Simplemente. Es su sistema, lo controlan con su irresistible empuje económico, ellas reinan, la burguesía gobierna para sí y el resto acatamos genuflexos. Una dictadura capitalista. Más de lo mismo, por otra parte, llevamos siglos bajo la bota de quien controla los medios de producción, la tierra como forma más básica de capital, luego los talleres, las fábricas, y luego la gran industria y las cadenas de comercios.

Algún apunte más, sobre el vídeo. Hay que forzar a las empresas a que paguen sus facturas, es decir, a que asuman sus costes. Íntegros. Por ejemplo, una empresa contamina el aire con la emisión de x cantidad de una determinada molécula tóxica. Muy bien, me parece de puta madre. Ahora bien, el aire no es de la empresa sino que es nuestro. La riqueza natural que degrada, es nuestro patrimonio. Nuestra salud, que expone al peligro, es nuestra.

Si una empresa debe compensar a otra si pone sólo la puntita del pie sobre una baldosa del suelo que esté patentada, igualmente deberá compensar a la sociedad cuando su actividad afecte, y en la medida que lo haga, al patrimonio común, el aire, la tierra, la biosfera, nuestro mismo cuerpo. Calcúlese el perjuicio causado por esa actividad empresarial (desde sus emisiones, radiaciones en las diferentes frecuencias de onda, hasta su mismo emplazamiento) e impútese. Y si la factura acaba resultando muy alta, y ese proceso no resulta rentable, que lo cambie para contaminar menos, o lo abandone. Lo que no puede permitirse es que alguien gane dinero sin pagar todas sus deudas, incluida la deuda con la sociedad. A esto se le llama imputar externalidades, e incluso puede haber externalidades positivas (aunque estas sí que se retribuyen con largueza en forma de subvenciones y deducciones fiscales, cualquier excusa es buena para transferir recursos públicos a la burguesía).

Y, por último, el tema de su propiedad. Una empresa es una máquina de ganar dinero, y es bueno que así sea. Para este fin, se debe afilar el instrumento para que sea lo más eficiente posible, trabajando dentro de unos límites acotados por el Estado (no pretendas que salga del lobo ponerse a dieta, porque eso sólo funciona en los dibujos de Disney, y Disney era un cerdo fascista además de un chivato). Ahora bien, la empresa debe ganar dinero para quien trabaja en ella, otra cosa es apropiarse, robar, el trabajo ajeno.

Que es por lo que la nobleza económica siempre ha entrado a caballo en la Sociedad: con ánimo de asaltar, aplastar y desposeer a los de a pie, de explotar a la sociedad que parasita.

18 mayo 2015

El miedo

Filed under: economía — Mendigo @ 11:28

Hay dos aspectos del Estado del bienestar que son tratados, uno como algo accesorio, y otro completamente olvidado.

El primero es el tema de las guarderías. Se ha dicho muchas veces que son una necesidad para el acceso de la mujer al mercado laboral, lo cual comporta la independencia económica imprescindible para que su emancipación no quede en un conjunto de derechos sobre el papel, hueros de contenido (como proclamar el derecho a la vivienda con alquileres por encima del SMI). Queda muy bonito tener el sistema patriarcal todo el rato en la boca, pero no destinar recursos a derribar aspectos clave que lo perpetúan, como facilitar el acceso a anticonceptivos o ampliar la red pública de guarderías, ambas cuestiones dejadas en manos del mercado.

Es ridículo pretender que unos padres paguen por una plaza en la guardería una cantidad equivalente a un salario, porque para eso, se queda uno de los dos en casa cuidando de su hijo. Y, al final, todos sabemos que en la mayoría de los casos cuál de los dos acaba aceptando ese rol.

En realidad, el sistema de guarderías no me gustan, porque son aparcamientos de niños, frecuentemente masificados para maximizar beneficios, donde campan los virus como Pedro por su casa. Entiendo que en las primeros años de vida se requerirían grupos más pequeños, de 6 niños a lo sumo. Y en este periodo es cuando la presencia de sus padres es más importante, para formar los lazos afectivos que deberán acompañarlos toda su vida. Así pues, yo propongo otra alternativa, en este caso concreto quizá preferible a la provisión de un servicio público y, desde luego, a la iniciativa privada. La alternativa es la economía social, entre pares, asociativa o como le queramos llamar (que no es la panacea, para otras cosas soy muy estatista, no se opera una teleco o un ciclo combinado entre un grupo de vecinos).

Propongo el ejemplo que tengo en la cabeza: un grupo de cinco padres se juntan para que, una vez al día, uno de ellos (no considero aquí familias monoparentales, para no liar los cálculos) se ocupe de los hijos del resto del grupo, además del suyo. No se necesita infraestructura nueva porque se utiliza el domicilio de cada uno, al que los otros padres (que pueden ser un grupo de amigos del barrio, vecinos…) llevan a sus críos. Cinco parejas, cinco días laborables, dos turnos de mañana y tarde, las cuentas casa solas. Sólo habría que tocar un poquito la ley para que todo trabajador con hijos que aún no estén en edad escolar, libre durante un turno a la semana. Y, por supuesto, esta libranza debe ser forzada, no puede existir un derecho preceptivo, que el trabajador tenga que solicitar para acceder a él: porque con el empleador no se negocia, y menos con un 22% de paro. Este aspecto es fundamental, o todo lo anterior no sirve de nada, y llegamos a la payasada que tenemos hoy en día, que no hay trabajador varón que coja el permiso porque eso supone quedar marcado para la próxima renovación del contrato. Y, al final, se acaban perpetuando los roles de la mujer en casa cuidando de la prole y el hombre, ganando el sustento de la familia fuera de casa.

El ahorro para los padres es tremendo, además de tener a su hijo mejor atendido (no es lo mismo bregar con 5 niños que con 15), con personas de su entorno de confianza. Basta del Estado el pequeño empujoncito legislativo comentado (insisto, forzosamente igualitario) y, a lo sumo, desarrollar un portal para establecer contactos con otros padres del barrio (una especie de Amovens para los críos, que vendría a ser la versión electrónica del papel en el tablón de anuncios de “se busca compañero de piso” o “se busca bajista para grupo”).

Relaciones económicas descentralizadas, sin necesidad de intermediarios, el concepto del P2P del eMule, el BitTorrent o el BitCoin aplicado al mundo real. Suena moderno, pero es volver a nuestros orígenes, como se hizo siempre: oye, vecina, mírame un poco por el crío que tengo que ir a… Fomentar las relaciones sociales, recuperar el tejido vecinal destruido por el capitalismo.

Bueno, y ahora vamos al otro cabo de la madeja, ya cerca de la dama de las tijeras. Si decía que el tema de las guarderías se le da menos importancia de la que merece (importancia presupuestaria, se habla mucho, sobre todo en campaña, pero…), hay un tema que no merece ninguna atención: los asilos. Podéis usar el eufemismo que queráis, el tecnicismo de geriátrico, o el requiebro políticamente correcto de residencias de la tercera edad… Aparcamientos para viejos.

En un mundo que exalta la juventud, los problemas de los ancianos son sistemáticamente relegados, su mundo de incomodidades y preocupaciones está fuera de nuestro sistema solar. Y es un error terrible. Primero, porque son tan ciudadanos como el primero de nosotros, hay que recordar esta obviedad (y es un error de enorme trascendencia política, como todo estratega electoral sabe, porque los abueletes son una tremenda fuerza electoral). Pero es que, además, es un craso error económico, ya que en las últimas cohortes etarias es donde se concentra buena parte del capital (si preferís llamarlo ahorro, en la neolengua…). Los yayos, son un sujeto económico de primer orden, y así lo han entendido los bancos colocándolos en el centro de la diana para venderles su basura tóxica (preferentes, deuda subordinada, fondos de renta fija…).

Hay otros que también han comprendido el filón aurífero que se esconde tras ese sector de la población tan poco fashion: los empresarios de asilos. En Ourense sólo hay dos negocios que prosperan, y suelo traerlo a colación: uno, es una cooperativa alimentaria, Coren. ¿Y cuál es el otro? Una red de asilos, propiedad de la Iglesia, la fundación San Rosendo.

Galicia es el geriátrico de España, somos el país con la natalidad más baja o, por ejemplo, con menor penetración de Internet.

Dos y dos son cuatro, en la zona más envejecida de la península ¿cuál es el mejor negocio? Además un negocio muy estable, con una clientela segura (igual que los tanatorios, otro latrocinio aprovechándose de la debilidad ajena) y que, además, no se ha visto apenas afectada por la crisis, con ingresos recurrentes (aunque, en el largo plazo, irán perdiendo poder adquisitivo, piensan cocer a la rana a fuego lento, porque saben que, eso sí, con su pensión no se juega y los yayos pueden liarla parda electoralmente si la sisa se hace sin cuidado).

Si los zampabollos que aparecen en las banderolas electorales se dignasen a hablar con los ancianos, en vez de repartir sonrisas Profident y abrazos de Judas en campaña electoral, podrían enterarse de cuáles son sus inquietudes. Y no es inquietud, sino miedo, terror: a quedarse solos e inválidos. La gente que ahora es vieja (vieja, no mayor, coño, vieja, ya está bien de hacerle liftings al idioma) ha vivido una España muy puta (sí, he dicho puta, el que ponga p*** es gilipollas perdido). Esta gente, sobre todo en el rural, pertenecen a una cultura ancestral en la que había que tener hijos, porque eran ellos (en especial, la hija más joven) los que cuidarían de ti cuando ya no pudieras valerte por ti mismo. Los hijos, en la cultura tradicional, aquí y en las antípodas, son el seguro para la vejez. Y estos viejos, tienen en su mente grabada la penosa estampa de un viejo sin parientes, de una vieja solterona que tuvo que estar trabajando el campo, saliendo con las ovejas o cargando leña hasta el día de su muerte. O, cuando el cuerpo ya no daba más que para arrastrarse, vivir de la generosidad de los vecinos (que siempre es limitada), como un estorbo, o mendigar.

Debemos entender esto: los que ahora son ancianos han aprendido que un viejo sin recursos, sin amparo, es el horror supremo. Es vivir y morir como un perro. ¿Y cómo se protegen de este miedo? Ahorrando, ahorrando compulsivamente, ahorrando patológicamente.

Y no sin razón. ¿Sabéis cuánto cuesta una plaza en una residencia privada? ¿Sabéis cuál es el plazo para ingresar en una residencia pública?

Los ancianos viven sometidos al terrorismo de la soledad y el desamparo, y se protegen acumulando (en casos extremos, se desarrolla el complejo de Diógenes), pero este exceso de ahorro implica un consumo que no se realiza. Si la vieja, pudiendo comprar carne, compra macarrones, no sólo sufre ella de una mala dieta pudiéndose permitir otra mejor, sufre el carnicero, y el ganadero, y el productor de piensos…sufrimos todos. Esa constricción artificial del consumo en unas franjas de población que, además, son las que tienen mayor capacidad de gasto, deprimen la economía. Los ancianos, los primeros que viven en privaciones voluntarias por el terror a tener que ir a una residencia y que, por mala fortuna, tengan una vida más larga de lo habitual y se les acaben los ahorros antes que el aliento.

Y ese terrorismo muchas veces es aprovechado por la familia, más si es política, para quedarse con la pensión del abuelo a cambio de la manutención. Y se ve como algo normal despojarle de su independencia económica, que el anciano entrega gustoso por vivir en la ilusión de sentirse cuidado, querido y respetado, cuando en ocasiones es como tener una vaca en casa, que incordia, pero mientras viva, da leche.

Esta es la pesadilla cotidiana de millones de ciudadanos, ¡españoles! y nadie, ningún partido (y mucho menos los partidos de la gente joven, conectada, urbana) quiere atender ni dar solución. Por mucho que las consecuencias de este miedo repercuten, como digo, en toda la sociedad.

Y aquí no se me ocurre mejor solución para acabar con el terrorismo de empresarios aprovechados y sanguijuelas familiares que la provisión por parte del Estado de una red de asilos (geriátricos, me la pela) junto con un servicio público de asistentes domiciliarios profesionales (porque con el buenismo de ZP, lo que hacía era embolsarse la familia la ayuda, además de la pensión, y la mujer en casa, cuidando de los viejos, cuando ya por fin dejó de cuidar a los hijos). Porque donde mejor está un viejo, si puede ser, es en su propia casa. Los ancianos odian los cambios, a esos años perder los referentes, espaciales de su propia casa, dónde tienen sus cosas, afectivos del contacto con los vecinos, es la antesala del camposanto. Muchas veces, con una pequeña ayuda, podrían estar perfectamente en sus casas (objeto de deseo de los familiares y de especulación de los bancos con las hipotecas inversas, artimaña nauseabunda para hacerse con activos inmobiliarios a buen precio). Y, cuando la dependencia sea severa, en instituciones donde la atención pueda ser más eficiente.

Si el Estado se compromete, anclándolo en la Constitución, a proveer estos servicios de forma universal y gratuita (con la Sanidad y la Educación, coincido con Bambi que es la otra pata del Estado del Bienestar, pero para ello hay que proveer de fondos y de infraestructuras, porque hablar es gratis), desactivaremos ese miedo al desamparo que atormenta y condiciona a nuestros ancianos. Entonces, serán libres de disponer con mayor largueza de su pensión, de lo cual nos beneficiaremos todos, empezando por ellos mismos.

Es lamentable que los ahorros de toda una vida de privaciones, se los quede la organización más hipócrita que ha existido jamás.

Gracias a nuestro descuido, el catolicinismo sigue controlando los dos extremos de la vida de las personas, su infancia donde hacen negocio propagando el veneno de la culpa, labrando el dogma en la madera verde; y su senectud lucrándose con la desidia del Estado para con sus ancianos y, con un poco de maña, doblegando su voluntad para que voten al partido que respalda sus mañas, o vayan al notario a declararles herederos. Dejamos que la Iglesia Católica extienda sus tentáculos sobre los ciudadanos que están en mayor situación de desprotección intelectual y emocional: un error mayúsculo, histórico. De nuevo la derecha demuestra tener más visión de juego, un sentido estratégico del que la izquierda borreguil carece.

23 abril 2015

Más sobre el TTIP

Filed under: economía — Mendigo @ 22:38

Entrada programada. Ahora mismo debo estar perdido en la montaña, así que disculpad si no respondo a los comentarios durante un tiempo.

Para hacer más amena la espera, alguna cosilla que he ido picoteando aquí y allá sobre el TTIP. Si encontráis algo que os resulte interesante, ya sabéis, que rule.

Por ejemplo, este vídeo:

Normalmente se mencionan como objetivo del TTIP rebajar los niveles europeos en materia alimentaria, médica o laboral para adecuarlos a los más bajos niveles usamericanos. Sin embargo, esta visión es demasiado indulgente con la naturaleza de la UE. Hay otros sectores en los cuales las exigencias regulatorias usamericanas son más estrictas que en el viejo continente, muy en concreto uno en particular: la banca.

Como ya hemos venido comentando, Europa es una economía bancarizada, con un peso muy superior de la banca a la que juega en USA. Y la gran banca europea estaría cabildeando (el castellano para lobbying) para no tener que cumplir las más estrictas regulaciones al otro lado del Atlántico (por poner un ejemplo, el Santander ha suspendido los dos últimos stress test por razones cualitativas, de mala gestión, cuando los europeos los pasa con la gorra).

No se trata de los europeos contra los americanos. Se trata de las personas luchando por su supervivencia contra el capital (que no es una entelequia, una categoría intelectual, sino que su presencia y poder se hace cada día más evidente hasta para el más negado).

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Bueno, ahora toca un enlace; un estupendo resumen que se ha currado Público:
Ocho motivos por los que preocuparse por el tratado con EEUU

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Y otro vídeo, éste sí en castellano:

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Otro vídeo más, de los verdes europeos, en inglés:

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y otro más, el último, por ahora:

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Dos reflexiones al hilo de este asunto:

– A mi me llena de orgullo y satisfacción formar parte de un movimiento, una marea transnacional de resistencia anticapitalista (como transnacional es la amenaza, sólo ésta puede ser la defensa). Me encanta, me embelesa la estampa de ciudadanos de orígenes diferentes, colaborando en un mismo objetivo (en este caso, detener o, al menos, desactivar el TTIP). Internet es un medio más que apto, cojonudísimo, para este fin.

– La lucha es, cada vez más, global. Eso significa gestionar un ingente caudal de información, escrita en lenguas que muchas veces no son la propia. Se necesita una estructura con una cierta organización y potencia para servir de nodo, de estación repetidora de esa información que circula en la red, sistematizándola, redistribuyéndola, haciéndola accesible al trabajador, al estudiante, al parado. Necesitamos grupos de traducción/doblaje, para no tener que depender siempre de loables pero deficientes esfuerzos individuales. Y, por supuesto, también generar materiales (vídeos, cartelería, desde un debate a un chiste gráfico).

En otras palabras: necesitamos dotarnos de una organización cuya función principal no sea la de pedirnos el voto cada cierto tiempo. Una organización cuyo cometido y esencia sea hacer la revolución. Sembrar.

Hoy, no existe.

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Un broche final con toque internacional para soñar con el día en que los pueblos, con sus diferentes herencias culturales, se coaliguen para identificar y enfrentar al gran enemigo de la Humanidad. Para unos, el capital; para otros, la autoridad. Ninguno de ellos se equivoca.

17 abril 2015

¡Arriba España!

Filed under: economía — Mendigo @ 0:08

Homenaje_bandera_Colon

Hay que defender España de sus enemigos.

ESPAÑA, ESPAÑA, ESPAÑA

La cabra de la legión

ESPAÑA!!!!

La raza española

SOMOS ESPAÑOLES!!!!!

Injurias a los símbolos de la nación

ESPAÑA!

Luz de Trento, martillo de herejes, espada de Roma

ESPAÑA, UNA!!!
ESPAÑA, GRANDE!!!!
ESPAÑA, LIBRE!!!!!!

De pie, respetuosamente escuchando el himno

ESPAÑA

La selección y los toros

ESPAÑA

El homenaje a la bandera

ESPAÑA

Su enseña en cada consistorio, por cojones

ESPAÑA

Porque donde no llega el español con su espada, llega con la punta de su cipote

ESPAÑA, ESPAÑA, ESPAÑA

Banderita en la bomber, y a cazar guarros y moros

‘PAÑA!!!

Pulserita y abalorio para el retrovisor.

ESPAÑA, AR!

Y tú, catalán, de dónde es tu DNI?

ESPAÑA

Orgullo de ser español

GOBIERNO DE ESPAÑA

la fiesta nacional

Y VIVA ESPAÑA!!!

Toro-Bandera-de-España---Pegatina

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Y la misma clase política de orden, que hace de la patria su religión y emblema, cómo agitan las viejas las banderitas españolas en las convenciones del PP…apoya las negociaciones secretas (incluso para los eurodiputados, representantes de la soberanía) para la firma del TTIP. De espaldas al pueblo, de espaldas incluso a los propios eurodiputados, representantes de la soberanía, está siendo negociado por quien nadie ha votado, de forma radicalmente antidemocrática, con desprecio supino por la ciudadanía.

El PP$O€ y sus respectivos grupos en el Parlamento Europeo son los impulsores de un tratado que coloca a las transnacionales de uno y otro lado del Atlántico por encima de las leyes y tribunales españoles. Repetimos, que nadie se pierda: las corporaciones que operen en España dejarán de estar sometidas al imperio de las leyes españolas y sus tribunales. Esto es no sólo es una pérdida de soberanía, sino genuflexión, postración, humillación, sometimiento del pueblo español ante las grandes corporaciones, perpetrado por una casta política que espera retirarse en el consejo de administración de una de ellas (otra taición más, tras la vergonzosa reforma express de la Constitución para someter nuestra soberanía a los intereses de los hedge funds).

¿Quién es el patriota? ¿Quién es el traidor a la patria?

¿Qué es la patria? ¿Un trapo de colores? ¿O las gentes que aquí vivimos?

Parece que hizo gracia la anécdota del pueblucho ese de mierda, la Puebla de Montalbán. Vuelvo a subir el vídeo de la ceremonia de izado de bandera, con banda militar incluida, para que quede claro de qué palo es el patriotismo de los que se envuelven en la bandera para hacer carrera política y/o negocio. Así es la política española: aprovechados agitando el trapito, a modo de capote, para engañar al pobre animal cornudo.

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Por cierto, la bandera de los hombres libres, de los excluidos, de los perseguidos, de los que se rebelan contra su condición, alzan la cabeza y dejan de mendigar al señorito para exigirlo todo, desafiar a cuantos reyes parasitan el orbe y declarar una guerra simultánea a toda autoridad; esa bandera, antes de ser roja, era negra:

Blackbeard1

(ésta en concreto, era la enseña de Barbanegra)

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CHAPA-11-OCT-TTIP

Más información sobre el TTIP:
No al TTIP
7 preguntas sobre el TTIP
ATTAC Madrid

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