La mirada del mendigo

5 marzo 2015

Lo que nos falta, lo que nos sobra

Filed under: economía — Mendigo @ 17:38

Esta entrada surge como continuación natural a la anterior, en la que toqué de pasada el tema del tamaño y la distribución sectorial de las empresas españolas.

Sobre el primer punto, el tamaño, propongo un gráfico que en mi opinión es concluyente al respecto:

productividad tamaño

Las grandes empresas son más productivas, lo cual es una ventaja competitiva determinante. Sin embargo, en España, existe una superabundancia de PyMEs respecto a los países de nuestro entorno (me refiero a Europa, no Marruecos).

Correlación no implica causalidad, pero parece que hay una clara relación entre prosperidad, pujanza económica, y tamaño de la empresa.

Cerrando el foco:

No es ninguna novedad: una gran empresa tiene unos privilegios de los que las PyMEs carecen, como la mayor capacidad para fijar precios; un mayor músculo financiero que le da mayor resiliencia a las crisis o, por ejemplo, le permite acceder a otros mercados; la capacidad de dedicar mayores recursos a investigación y a inversiones en capital fijo (es decir, a crearse un futuro, ganando en productividad y competitividad). Otra de las ventajas determinantes es el acceso a los mercados mayoristas de deuda, mientras que la PyME está atada al más costoso crédito bancario. Por todo ello, la empresa grande es generalmente más eficiente que la pequeña, sacándola del mercado, un mercado en el que cada vez quedan menos jugadores, cada vez más grandes (en la entrada pasada os ponía el ejemplo de la automoción).

brands

Podéis localizar en el gráfico “nuestra” SEAT. El pez grande se come al chico.

Por lo tanto, creo que no es arriesgado afirmar que uno de los grandes males que aquejan a la economía española es el reducido tamaño de sus empresas.

Ahora vamos a atacar el segundo punto. Hay pocas empresas grandes radicadas en España, y de las que hay ¿a qué se dedican? Pasamos al análisis sectorial comparativo de las grandes empresas españolas. Para ello compararé las empresas del IBEX con las del DAX y las mayores empresas cotizadas usamericanas (cruzo el Dow Jones con el Nasdaq, algunas cotizan en ambos). Para no hacer la lista interminable, en este último caso me quedo sólo con las empresas con una capitalización superior a los 50 G$.

Aquí las tres listas, con el sector al que pertenecen:

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Un poco liado, es cierto. Como me figuro que no tendréis paciencia para ir empresa por empresa, procuraré ofreceros la comparación de forma más plástica. Por ejemplo, destaco de entre las listas las entidades bancarias:

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Abundancia de bancos en España, copando además las primeras posiciones (más de la tercera parte del IBEX en capitalización). En Alemania y USA también hay bancos poderosos pero, además, hay otras empresas.

Una de las cosas que más me sorprendió cuando me empecé a interesar por la economía, fue constatar la falsedad de mis prejuicios sobre la economía gringa, copada y gobernada por la gran banca de inversión. Es cierto que tienen bancos muy poderosos que operan globalmente, pero poniéndolos en relación al tamaño total de su economía, vemos que están más proporcionados que a este lado del Atlántico. Efectivamente, la economía europea está mucho más bancarizada que la usamericana y, en especial, la economía española es un caso notable de excesivo peso de las actividades bancarias en el conjunto de la economía (sin llegar, claro está, a los casos extremos de Irlanda, Suiza, Luxemburgo u otros paraísos fiscales).

Definitivamente, USA es una enorme locomotora económica (como lo es Alemania, en otra escala) que no vive del cuento, sino que produce artículos y provee de servicios que se consumen en todos los rincones del mundo. Esto es lo que realmente hace grandes a una y otra.

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Pero continuamos. Vamos a observar otra particularidad española, como la tortilla de patatas o la siesta. En celeste, las constructoras.

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¡Vaya! Parece que el clima español es propicio para el crecimiento de las constructoras, que medran en un terreno abonado por sobres y regadas por ampliaciones de contrato. Es curioso, significativo, que en los índices alemán o gringo no aparezca ni una sola constructora entre las mayores empresas, y en España se cuelen siete. No es de extrañar, por otra parte, en el país de los aeropuertos sin aviones, los trenes de alta velocidad con parada en municipios de un millar de habitantes, los edificios “emblemáticos” a los cuales se les busca utilidad una vez construidos… La generosa presencia de constructoras en el Ibex es la prueba del algodón del estado de corrupción en que España está sumida.

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Otra particularidad más, las empresas energéticas:

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Cualquiera diría que comemos kW*h, bebemos crudo y alentamos metano en España, para semejante profusión de eléctricas, gasistas y petroleras entre las mayores empresas del país. El segmento de la energía es un oligopolio natural (especialmente el transporte y la distribución) y, de hecho, varias de ellas son los antiguos monopolios estatales privatizados. Sugiero una posible explicación a esta pujanza de las energéticas en España: que paguemos la energía eléctrica más cara de Europa salvo los sistemas insulares de Irlanda y Chipre. Y que tengamos el privilegio de tener los precios de los combustibles antes de impuestos más altos que en el resto de Europa.

Pero lo que son buenas condiciones para estas empresas, es un lazo que estrangula a otras empresas en forma de altos precios de la energía que lastran su competitividad.

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Ahora vamos a hacer un compendio de todas aquellas empresas que se mueven en un medio en el cual la afinidad, el beneplácito del gobierno es un factor fundamental para el desarrollo del negocio. Es decir, aquellas empresas que operan en sectores con una competencia restringida (oligopolios), en sectores fuertemente regulados (energía, banca…), antiguas empresas estatales privatizadas cuando gozaban de posición monopolística, aquellas otras para las cuales el Estado es su mayor cliente (constructoras). Es decir, todas aquellas empresas que no se enfrentan a la competencia en mar abierto, sino que navegan al amparo de las tormentas valiéndose de su relación con el poder (al cual ora agasajan, ora domeñan, enlodando la democracia).

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Un buen retrato de la burguesía española, que sólo se aviene a jugar con las cartas marcadas.

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Hasta aquí lo que nos sobran. Ahora vamos con las carencias del tejido empresarial español. En azulón, empresas del IBEX 35 que se dedican a la producción, y que tienen que enfrentarse a la competencia sin el abrigo de las administraciones, y la comparación con sus pares alemanas y usamericanas.

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Hemos actualizado la mal traída cita de Unamuno, y la hemos convertido en el ¡que produzcan ellos! La alta burguesía española le tiene tanta aversión a la competencia como a la innovación. Para qué arriesgarse en un mar plagado de incertidumbres como es el complejo piélago de la tecnología, cuando ordeñando la vaca española (y de las ex-colonias) se pueden obtener buenos rendimientos sin calentarse la cabeza.

Sobre va sobre viene, un exministro recolocado, una regulación benevolente y un par de recalificaciones oportunas: no hace falta más para ganar una bonita suma en esta monarquía bananera. Mientras tanto, el déficit comercial se hace crónico (ni incluso con una brutal contracción del consumo conseguimos anularlo, y ahora vuelve a crecer) porque tenemos que importar prácticamente todo lo que tenga un mínimo de tecnología, mientras que nuestro principal activo exportador son las naranjas y demás productos de huerta.

Cuando alguien abre un negocio, busca dar al cliente un producto o servicio en mejores condiciones que la competencia. El resumen de todo lo anterior es una conclusión devastadora: no tenemos nada que ofrecerle al mundo.

Dicho de otra forma: no producimos nada (temperemos la aseveración, no en cantidad suficiente para la envergadura y potencialidades del Estado español) que poder vender en los mercados internacionales, ni incluso que colocar en el mercado interno. Por producir, algo producimos, pero para patrones más allá de los Pirineos. El beneficio sigue por tanto el mismo camino, como un perrito corriendo tras su dueño.

Y tal es la razón última de que haya cinco millones de parados, y de que los jóvenes tengan que emigrar porque aquí no hay trabajo para ellos. Las empresas españolas no logran competir, ni incluso pagando salarios de miseria, y por lo tanto tienen que cerrar o ni siquiera llegan a abrir sus puertas. No hay actividad económica y crece el desempleo, la pobreza y la desesperación.

Me autocito de la entrada anterior: Necesitamos crear LGes, Ínteles, Hitachis, Microsofts, Xiaomis, BMWes… Y si el capital privado no puede (por estar inmobilizado en forma de barro cocido y apilado), no quiere (porque está en Luxemburgo obteniendo mejores rendimientos) o no sabe (hay que estudiar, y eso cansa al señorito y no está al alcance de todos los caletres), tendrá que ser el Estado quien inicie una ola de reindustrialización en España.

Lo que no es moralmente admisible es contemplar la situación de emergencia social en la que viven tantas familias, fracasos vitales como el universitario subempleado o emigrado o mujeres que, de nuevo, no tienen más horizonte vital que el de ama de casa, y ni se molestan en fichar en los inanes servicios públicos de empleo. Hay que poner este país a trabajar producir, a crear riqueza.

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Como apéndice y curiosidad sobre el tamaño de las empresas, confecciono una única lista incluyendo las empresas alemanas y españolas junto con las usamericanas, aplicando el límite de 50 G$ de capitalización. En esta lista enmiendo mi error: me he dado cuenta que en S&P500 hay grandes empresas que no están en el Dow Jones ni en el Nasdaq (nadie es perfecto, creía que tomando estos dos índices me aseguraba de abarcar las mayores cotizadas). El resultado es aún más, mucho más abrumador de la potencia económica e industrial gringa.

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No caigamos en el autoengaño y la mentira piadosa: el tamaño sí que importa. Vaya si importa.

1 marzo 2015

Distribución

Filed under: economía — Mendigo @ 13:38

Para hacer pan, hay que separar la paja del grano; de igual forma hay que conducirse cuando se siegan y mallan las ideas, hay que discriminar lo esencial de lo accesorio, atribuyendo a cada idea la importancia relativa que tiene.

Desgraciadamente, en la izquierda gafapasta, lo anecdótico es defendido con uñas y dientes, mientras que lo esencial es arrinconado en el desván junto con los trastos viejos.

En mi pensamiento político, sólo hay dos ideas fundamentales (mi pobre mollera no da para más), de las cuales derivan en cascada el resto como consecuencias de aquellas. No soy original, son las bases del anarquismo y del socialismo:
– La fuerza desequilibrada conduce al atropello; el poder absoluto es sinónimo de explotación absoluta. Reformulado: la impunidad conduce a la arbitrariedad y el abuso.
– La propiedad privada de los medios de producción ajenos es un robo. Reformulado: el trabajo asalariado para un capitalista privado es la forma moderna en que se manifiesta la esclavitud, explotación de la fuerza de trabajo humana.

¿Quién defiende hoy en día, más allá de enunciados teóricos, sino buscando formas de imponerlo en la práctica, el fin del dominio de unos hombres sobre otros? Porque el Estado no coacciona, las instituciones no ejercen coerción, son sólo ideas y las ideas nada pueden. Son personas las que se valen de las ideas de Estado, tribunales, religión para imponer su voluntad e intereses sobre otros congéneres.

¿Quién promueve hoy día, más allá de peroratas cuando llega el 1º de Mayo, que el trabajo sea el único valor, que nadie se enriquezca a costa del sudor ajeno? Quiero propuestas tangibles, realistas, factibles para actualizar los anteriores axiomas (en realidad no son axiomas, son susceptibles de demostración, el axioma que las resume podría ser: “la libertad es el valor supremo”).

Bueno, pues en ese sembrado me hallo, lanzando ideas al aire con esperanza ilusa que alguna caiga y pueda germinar. Y si no, estimular por simpatía que otros también esparzan grano, y que algún día podamos ver florecer el desierto.

Un inciso, después de esta soporífera introducción, para ir entrando en harina. Marx es demoledor, por mucho que he intentado leer El Capital, me acaba venciendo la pereza. Es un libro que resiste todas mis acometidas, como muy pocos, quizá el único (otros abandono su lectura pura y simplemente porque pierdo el interés en las primeras páginas). En el polo opuesto, otro patriarca, Bakunin. Su prosa es volcánica, hercúlea, nada que ver con la germánica disección de ideas del primero. Si en éste todo es razón, en el ruso su fuerza está en su poderosa intuición, en su genio apasionado, que embiste las ideas donde el otro las atomiza. La cuestión es que donde en Marx me cuesta avanzar, en Bakunin me cuesta detener la lectura. Desde muy joven he disfrutado leyendo a Bakunin; me recrea una sensación que podríamos definir como “hogareña”, de estar ideológicamente en casa, con pantuflas y frente a la lumbre. Aunque sea la primera vez que leo ese párrafo, pareciera describir algo que ya había yo rumiado para mis adentros.

En resumen, con sus exabruptos y humoradas, me siento muy identificado con ese estilo visceralmente polemista y turbulento. Y aquí el ejemplo, que luego veréis que sí que viene a cuento, tomado de una conferencia a un grupo de obreros suizos.

[…] los tenderos, raza eternamente malhechora y cobarde que engaña y envenena al pueblo al pormenor, vendiéndole sus mercancías adulteradas y que tiene toda la ignorancia del pueblo sin poseer un gran corazón; toda la vanidad de la aristocracia burguesa, sin tener los bolsillos llenos; cobarde en las revoluciones, se vuelve feroz en la reacción. Para ella, todas las ideas que hacen palpitar el corazón de las masas, los grandes principios, los grandes intereses de la humanidad, no existen. Ignora incluso el patriotismo, o no conoce de él sino la vanidad o las fanfarronadas. No hay ningún sentimiento que pueda arrancarla a las preocupaciones mercantiles, a las miserables inquietudes del día. Todo el mundo ha sabido, y los hombres de todos los partidos nos lo han confirmado, que durante el terrible asedio de París [N.d.M: se refiere a la guerra franco-prusiana de 1870-71], mientras el pueblo se batía y las clases ricas intrigaban y preparaban la traición que entregó París a los prusianos, mientras el proletariado generoso, las mujeres y los niños del pueblo estaban semihambrientos, los tenderos no tuvieron más que una sola preocupación, la de vender sus mercancías, sus artículos alimenticios, los objetos más necesarios a la subsistencia del pueblo, al más alto precio posible.

Los tenderos de todas las ciudades de Francia han hecho lo mismo. En las ciudades invadidas por los prusianos, les abrieron las puertas; paralizaron la defensa nacional y allí donde pudieron se opusieron a la sublevación y al armamento populares, que era lo único que podía salvar a Francia. Los tenderos en las ciudades, lo mismo que los campesinos en los campos, constituyen hoy el ejército de la reacción. Los campesinos podrán y deberán ser convertidos a la revolución, pero los tenderos nunca.

Para encontrar una muestra tan exquisita de incorrección política, habría que acudir a día de hoy a Albert Plá o a Evaristo.

¡No se puede generalizar! Lo que no se debe es totalizar, y de hecho yo he conocido algunas personas que dedicándose, de forma más o menos vocacional, al comercio minorista, latía en su pecho un corazón libre y generoso. Excepciones las hay siempre que el campo de estudio sea el ser humano. Ahora bien, la generalización es más que pertinente, y asombrosamente actual siglo y medio más tarde.

Es lo que tiene de bueno escribir un blog: como no tengo que recabar votos, me puedo permitir el enorme lujo de hablar libremente (no se ganan elecciones pisando callos). En cambio, los políticos de todos los colores se despiporran alabando las PyMEs. Argumento manido a diestra y siniestra: las PyMEs son las que crean empleo. Ya. Pero son las grandes empresas las que crean RIQUEZA, que es a la postre lo que todos queremos, porque el trabajo por el trabajo, siendo gratis, es maldición bíblica.

Yo creo que es un hecho aceptado, que la gran carencia de la economía española es una Samsung, una Siemens, una Renault, una Basf, un Google, una Sumitomo, una General Electric…gigantes industriales que por su tamaño pueden competir y prevalecer en su segmento. En españa hay grandes empresas, pero echando un vistazo al IBEX35 nos damos cuenta que son (salvo Zara, Técnicas Reunidas y alguna más) empresas que han medrado al socaire, protegidas bajo el paraguas, mamando de la teta de mamá-Estado. Y es que la burguesía española, tan señoritinga como ignorante, no es capaz de competir y ganar en mar abierto, sino que necesita de sectores regulados donde aprovecharse de su relación con el poder político. ¿Cuáles son pues los gigantes españoles? Bancos, constructoras y energéticas, ahí está todo el peso de la economía española: antiguos monopolios estatales privatizados, oligopolios como la energía o las telecos, todas ellas operando en sectores regulados.

Otra característica común de las grandes multinacionales españolas es que están atrozmente endeudadas, lo que las obliga a tirar de ingeniería financiera para sobrevivir, o plegar velas y renunciar a su conquista del mundo vía apalancamiento (Telefónica vendiendo sus divisiones inglesa, irlandesa, checa, la participación que tenía en una china…).

Este tipo de empresas no crea riqueza, vive de succionar riqueza como una sanguijuela de las sociedades donde parasitan (el caso más evidente es la banca). Con la complicidad del gobierno de turno, viven del expolio, Telefónica es grande porque hemos tenido desde hace años las telecomunicaciones más caras de Europa. Endesa o Iberdrola son grandes porque tenemos la electricidad más cara de Europa salvo sistemas insulares (Irlanda y Chipre). Las constructoras son grandes porque, sobre va sobre viene, tenemos una red de alta velocidad ferroviaria con más kilómetros (entre construida, en construcción y licitada) que el resto de Europa junta. La banca española se ha aprovechado de una legislación franquista que los sucesivos gobiernos no han tenido a bien modificar, y que carga todo el riesgo al deudor, respondiendo con su patrimonio presente y futuro. En este país, las constructoras gobiernan y la banca legisla. Y esto no es ninguna exageración. Los monitos del Congreso sólo son los plumillas que lo pasan a limpio.

Por lo tanto, creo que es una afirmación incontrovertible que la economía española es un microfundio, adolece de grandes conglomerados industriales con potencia tecnológica y financiera para competir, incluso en el mercado interno (¿cuál es la marca de vuestro coche? ¿y de vuestro móvil? ¿tenéis cámara fotográfica o de vídeo? ¿quién produce el disco duro de vuestro ordenador?). Y no, Talleres Manolo no es capaz de fabricar un coche (por poder, podría, pero estaría fuera de mercado porque las marcas colocan en el mercado un mejor producto más barato).

Un buen ejemplo de la importancia del tamaño es la industria de la automoción, en la cual cada vez quedan menos contendientes en pie. Descontando las nuevas marcas que están surgiendo en China, dos en USA, tres en Alemania, dos en Francia con una en la cuerda floja, una angloitalonederamericana, dos indias, una coreana y cuatro japos; tras años de quiebras y operaciones de M&A son las últimas que quedan en pie del centenar largo de productores que había en el s.XX. Hay alguna más, pero ocupándose de segmentos nicho, con una producción prácticamente despreciable (Lotus, Tesla…).

No es que deban desaparecer las PyMEs, su flexibilidad también puede ser una ventaja competitiva, pero la mayoría de estas PyMEs no llegan al mercado finalista, sino que son vasallos de otras grandes empresas (por poner un ejemplo cercano, si cerrasen la planta que la PSA tiene en Vigo, medio polígono industrial de Porriño se va a la mierda, pues son las PyMEs que surten de componentes a la Citroën). Si las PyMEs españolas no trabajan para las grandes empresas españoles, trabajaran para las grandes empresas extranjeras con plantas aquí. O, simplemente, cerrarán sus puertas, y ahí tenéis otra razón de los niveles africanos de desempleo en España.

Voy a poner otro ejemplo. Sabemos que la inversión en I+D en España, incluyendo empresas, universidades, organismos oficiales e incluso la militar, suma el 1,24% del PIB, uno de los más bajos de nuestro entorno. Esto supone 13,12 G€, esto es, 14,8 G$ dedicados a labrarnos nuestro futuro. Pues bien, el año pasado, sólo una compañía de un país demográficamente parejo al nuestro, sólo una empresa, tuvo unos gastos de R&D de 13,4 G$. Sólo una empresa, si bien la más grande de ese país. Y no es la que más gasta en investigación, porque el primer puesto es de una alemana: 17,4 G$. Una empresa invirtiendo más en investigación que todo un país junto ¿De quién COÑO creéis que será el futuro? ¿de Talleres Manolo? ¡Somos unos paletos!

Aquí os dejo la lista de las empresas que más han invertido en I+D los últimos años, a ver si encontráis por casualidad una española. El pelotazo, o quien a buen árbol se arrima, tal es el modelo de empresa española.

Necesitamos crear LGes, Ínteles, Hitachis, Microsofts, Xiaomis, BMWes…para no depender en todo, EN TODO, de lo que nos viene de fuera. Se habla de la dependencia energética española, pero ¿y la dependencia tecnológica? Y para estar a la altura de esas inversiones en investigación, se necesita tamaño. Antes mencionaba a Lotus, empresa que me encanta porque comparto el concepto de vehículo de Colin Chapman (ya lo dijo Doohan: no necesito más potencia, lo que necesito es que le quitéis kilos!!!!). Sin embargo, Lotus jamás podrá tener la I+D de Volkswagen. Efectivamente, los 17,4 G$ son inalcanzables para una compañía que sólo vende poco más del millar de coches al año (la alemana vende 10 millones, cuatro órdenes de magnitud por encima). En estas circunstancias, competir incluso en un segmento nicho y con el apoyo financiero de una multinacional malaya es imposible, y Lotus lleva años sumando pérdidas a las del año anterior, con lo que su futuro se antoja sombrío. Sin inversiones en I+D, sin inversiones en capital fijo, tu producto poco a poco se va quedando descolgado respecto de la competencia en el mercado, en atributos y precio. Menos ventas, menos músculo financiero para invertir, todos los recursos se destinan a tapar agujeros y sobrevivir como gato panzarriba, la empresa entra en un ciclo vicioso del cual es muy difícil salir.

¿Os suena la descripción? La situación de buena parte del tejido industrial hispano.

Por lo tanto, hay que crear grandes empresas (lo cual, por cierto, lleva tiempo, a veces décadas; no se crea un campeón mundial en un sector sólo con desearlo). No hay alternativa. Bueno, la hay: ser pobres. Pero parece que eso no nos gusta, ¿verdad? Lo de ser un país en vías de subdesarrollo suena gracioso, pero cuando hemos sufrido un par de achuchones al PIB nos hemos dado cuenta de que la experiencia no es nada divertida. Además, por lo general, quienes más sufren la escasez son como siempre los más débiles. Igual que en la sabana cuando hay muchos leones para un solo antílope, sólo los más fuertes logran meter la cabeza.

Ahora bien, la originalidad de mi idea: estos grandes conglomerados industriales pueden ser, habrán de ser ante la abulia e ineptitud de la burguesía española, de capital público/colectivo (parte de capital estatal, y parte en manos de los trabajadores, para grandes empresas una relación de 80/20 o quizá menos. En pequeñas empresas, es perfectamente factible que la propiedad sea del 100% de sus trabajadores, que es el modelo deseable, pero en empresas muy intensivas en capital es necesario el sostén financiero del Estado, que habrá de asegurarse un retorno de su inversión (como cualquier otro inversor, y si no lo exige, el proyecto habrá entrado en vía muerta y estará condenado a desaparecer). La cuestión es que el Estado, 1.-es el primero que debe cumplir con la legislación, también fiscal y laboral (que en España es de cumplimiento opcional) y 2.-no está limitado por la codicia cortoplacista de propietarios que saquean sus empresas, descapitalizándolas y empufándolas para poderse costear el Cayenne y el chalet en la zona de moda. Para el Estado, la reinversión de beneficios (pero deben existir!!!!) en la propia empresa es la opción empresarialmente saludable.

Por lo tanto, puedo renunciar a todo, excepto a mis principios, expuestos arriba. De hecho, estoy convencido que una empresa de capital colectivo puede ser más eficiente y competitiva que una empresa convencional, con la propiedad concentrada en manos que nunca han trabajado y una toma de decisiones vertical. Hay cooperativas que funcionan, normalmente sufren por su falta de tamaño. Hay empresas públicas que funcionan, aunque su modelo empresarial, autoritario, no es muy diferente al de las privadas. Pero eso de que las empresas públicas no funcionan…recordad que el mayor banco por activos del mundo es público, la mayor teleco por abonados es pública, el mayor operador de centrales nucleares es público, la mayor petrolera del mundo con harta diferencia es pública (bueno, en realidad es estatal, en un Estado que es un patrimonio familiar de corte feudal, pero esa es otra cuestión).

Y otro punto más. Como ya sabéis el IRPF se introdujo muerto el dictador, y el IVA se introdujo con motivo de nuestra incorporación a la CEE (antes existía un impuesto al lujo, que desincentivaba las importaciones). ¿De qué forma se sostenía el Estado, pues? En parte, por los beneficios obtenidos por las empresas públicas, que el P$O€ de Felipe desmanteló y Azanr acabó por rematar. Como véis, económicamente, Felipe fue más de derechas que ese ridículo genocida de voz de pito. Con un grupo de empresas públicas generando beneficios y pagando impuestos sin escamotear parte, podríamos reducir los impuestos más gravosos para el común de la ciudadanía (los indirectos, que atacan directamente al poder de compra de los ciudadanos, aunque veo buena idea recuperar el impuesto sobre el lujo). Eliminar los impuestos al consumo del resto de productos supondría aumentar el poder de compra, es decir, la riqueza de las personas un 21%. De un plumazo.

Y ahora, concreto mi idea. Para que veáis que toda la introducción del principio tenía un sentido, a pesar de la digresión que he tenido que dar para defender la necesidad del tamaño.

Todo partido político que pretenda tocar poder tiene que hacer guiños al pequeño comercio, por mucho que sepa que es mantener las esperanzas de un enfermo terminal, y de hecho acaben legislando en beneficio del gran capital, las grandes superficies. Proteger o subsidiar a un zombie es un despilfarro de recursos que deberían ser empleados en crearnos un futuro, no apuntalar un pasado que se desmorona.

Efectivamente, el sistema de distribución y el pequeño comercio “crean” puestos de trabajo, como aducen sus defensores. Y es cierto, por eso mismo son ineficientes: necesitan una enorme cantidad de mano de obra poco capacitada para dar un servicio: proveer al consumidor de los productos que necesite. ¿Qué tiene de bueno o provechoso tener a 100 empleados detrás del mostrador de 100 ultramarinos distintos, cuando 20 reponedores y 5 cajeros pueden dar servicio a la misma cantidad de clientes en un supermercado? ¿Nos hemos creído realmente que el trabajo es bueno, a Dios por el trabajo, arbeit macht frei? Si los medios de producción están en manos del pueblo, más eficiencia significa menos carga de horas de trabajo, que no se traduce en despidos y miseria como en los sistemas capitalistas, sino más horas de asueto y ocio (que, por cierto, tienen la paradógica propiedad de generar nuevos segmentos de empleo). Bajo el socialismo, la tecnología y la organización industrial cumplen entonces su función liberadora de la Humanidad, en vez de esclavizarla y alienarla.

El hombre necesita de la holganza para ser hombre, para dedicarse al estudio, al cultivo de relaciones humanas, a la participación en el gobierno de la Res-pública, que no sólo será su ayuntamiento sino también su empresa.

El pequeño comercio, por ineficiente, habrá de sucumbir (salvo en parcelas muy específicas) ante las grandes superficies y yo propongo, por una vez, por una maldita vez, en vez de amarrarnos al pasado, anticiparnos al futuro. Ahora quizá estéis pensando que sugiero la creación de una cadena pública de hipermercados para hacerle la competencia al Carrefú y al Mencabrona. ¡Pues no! Porque eso sería el presente, tratándose de introducir en un sector maduro que ya está viendo su ocaso.

Lo que yo propongo es llevar la racionalización y eficiencia socialista al campo de la distribución, replanteándolo todo desde un principio. No es necesario que las personas se desplacen (con consumo de energía y tiempo) a un centro comercial a hacer sus compras, en el cual hay que cuidarse de mantener los anaqueles siempre llenos y bien presentados. Hay quien pensó en otra forma de distribución más eficiente, con menores stocks, almacenes que aprovechan mejor el espacio, menor mano de obra, y que cumplen la función de la distribución (proveer de productos al consumidor) de forma más favorable para el cliente: ofreciéndole mayor variedad, mejores precios y menores molestias para satisfacer sus necesidades. Efectivamente, el cliente se ahorra el coste de la gasolina para ir al centro comercial, el tiempo invertido paseando por los pasillos con un carrito y cargar con las bolsas hasta casa: un furgoneta de reparto se lo entrega en la puerta de casa, sirviendo una sola para dar servicio a toda una manzana. El tiempo y dinero ahorrados por el consumidor los puede dedicar a cosas más provechosas que deambular por uno de los sitios más cutres creados por la civilización postmoderna: los malls.

Ahora ya sabéis por dónde van los tiros. ¿Os suena de algo el comercio electrónico? Un tal Jeff Bezos, Amazon, eBay, Alibaba…

Por ahí van los tiros. Ahora se trata de poner una hoja en blanco sobre el tablero de dibujo, CTRL+N, y diseñar una empresa pública/cooperativa de distribución, con un tamaño tal que sea capaz de tratar directamente con los productores, puenteando intermediaros redundantes y demás parásitos de la cadena, y con un catálogo tan amplio que dejaría en ridículo a Amazon (desde coches hasta sardinas, de ordenadores a pañales, e incluso podría pensarse en una filial de materiales y equipos industriales). La amplitud de catálogo se podría compaginar con una gestión racional de los recursos, que evite aberraciones económicas y energéticas que se dan hoy en día, como mandar agua embotellada de Andalucía a Galicia, para hacer el viaje de vuelta cargado el camión con aceite.

Como alguno se habrá percatado, el tener una distribuidora pública abre también la puerta a la gestión del sector primario español, agobiado por los márgenes de los intermediarios. La eficiencia es siempre la solución más satisfactoria para la mayoría: el campesino recibe más y el consumidor compra por menos, luego ambos aumentan su poder adquisitivo. Sólo se ven perjudicados los cuatro parásitos que no aportan valor y ahora se comen casi todos los márgenes.

No se trata de nacionalizar los Carrefú (solución miope muy del gusto de mucho revolucionario sin cultura, que acaba saliendo muy cara al Estado, vía indemnizaciones y litigios). Se trata de crear otro competidor mejor, que prevalezca. ¿Y qué va ir a lloriquear, por ejemplo, el presidente falangista de El Corte Inglés, cuando tenga que cerrar su fábricas de caspa? Tu modelo de negocio es ineficiente y caduco, no has sabido competir, has comido pérdidas hasta que has cerrado. A protestar, al maestro armero. Y que vayan pidiendo vez Juan Roig, Dieter Schwarz o los mismísimos Jeff Bezos o Jack Ma (con los que inevitablemente habría que competir, y a los que habría que derrotar, también en el damero mundial).

Puestos a soñar, soñemos a lo grande, no como paletos.

3 febrero 2015

De notarios, registradores y otras malas hierbas

Filed under: economía — Mendigo @ 0:06

Uno está cansado de que, cuando se trata de analizar las causas de la altísima tasa de desempleo en España, cada bando económico quiero llevar el agua a su molino. Pero tanto uno como otro se guardan mucho en molestar oídos enunciando una de las verdades de Pero Grullo: la causa principal y última de tanto paro es debido a que la economía española no es productiva [N.d.M: sobre terminología, véase nota al pie].

Es decir, el nivel de actividad económica es muy bajo en comparación a las economías de su entorno. Si la economía fuera un motor de pistones, podríamos decir que no consigue subir de vueltas.

¿Y por qué no es productiva, es decir, por qué su capacidad de producción, su salida es muy inferior a sus capacidades? Porque no es competitiva. ¡Horror, he pronunciado la palabra maldita de todo pijiprogre! ¡Competencia! ¡Competitividad! Pues sí, querido lector, sí. No sé en la economía selenita, pero en este planeta Tierra toda empresa debe producir para ofrecer su producto (o servicio) a la sociedad. Y una empresa que no sea capaz de ofrecer un producto/servicio a la altura (percibida) de la competencia, y a un precio al que el consumidor estime razonable el intercambio por ese producto, se va al tacho. Muy probablemente, a los pocos meses de nacer. Y la plantilla, a la calle.

Y aquí tenemos la verdadera e incómoda razón de por qué hay tanto paro en España: porque no conseguimos producir bienes (/prestar servicios) en un nivel suficiente de calidad/precio. No al menos en el volumen que sería de esperar dado el tamaño de la población española. Por ello la cuarta parte no consigue encontrar trabajo, porque no hay empresas en las que trabajar. ¿Y por qué no hay empresas suficientes, puestos de trabajo suficientes? Porque no conseguimos crear empresas competitivas, no al menos en número y tamaño suficiente. Y sólo hay dos tipos de empresa: las competitivas, y las que han cerrado sus puertas.

Bueno y ¿por qué la economía española no es competitiva, no al nivel de los países de nuestro entorno? Pues por muchas razones, pero se pueden resumir en una: porque no es eficiente. La eficiencia se define como el cociente entre el resultado esperado de una acción, y el coste que hemos incurrido para alcanzarlo. Por ejemplo, vuelvo a tomar el símil de automoción. Si un motor tiene una eficiencia del 33%, quiere decir que tenemos que quemar 3 unidades de energía (química) en forma de gasolina, para obtener una unidad del producto deseado: movimiento (energía cinética). Un motor poco eficiente emplea más recursos (quema más gasolina) para obtener el mismo resultado.

Comprendo la alergia que suscitan estas palabras, pues competitividad se ha usado largamente como eufemismo de reducción de salario y despidos. Cuando es la burguesía la que gobierna la empresa, la competitividad se logra recortando por el lado del trabajo, evidentemente, para mantener íntegra su tajada.

Sin embargo, yo defiendo por una parte la necesidad de la propiedad colectiva de las empresas (cooperativas o estatales) y, por otra, los tres conceptos anteriores: productividad –> competitividad –> eficiencia.

La productividad asegurada por la competitividad, porque no puedes producir más bienes que los que la sociedad te demanda (por poder puedes hacerlo, a costa de incrementar inventario, necesidades de circulante y, a la postre, aumentar la velocidad a la que te arruinas). Si no consigues colocar tu producto, si la sociedad no lo demanda o escoge el de la competencia, no hay más futuro que el cierre y la plantilla al paro.

Y la competitividad asegurada por la eficiencia en el uso de los recursos, desde el tiempo de los trabajadores, a la energía, insumos…

Pongo un ejemplo muy español: la imagen de una obra, los obreros con sus trajes de faena: uno trabaja y los otros observan. Cuando se comenta este cuadro, se hace para censurar la vagancia del trabajador español. Esto es una cretinada. Lo que evidencia esa situación es una mala planificación del trabajo, que no es responsabilidad del trabajador sino de la dirección técnica de la obra. Efectivamente: lo que están esperando los “obreros holgazanes” es que el que está trabajando termine su proceso para iniciar los demás el suyo. Con una correcta planificación, se minimizarían estos tiempos muertos.

Si en una obra todo obrero tiene su cometido, sin estar de brazos cruzados a que acabe el otro, es evidente que se necesitarán menor número de horas de trabajo para terminar una misma obra. Hemos, por lo tanto, aumentado la eficiencia en el uso de la fuerza de trabajo (lo que los economistas llaman productividad de la mano de obra). Y aquí tenemos una de las explicaciones de por qué un trabajador europeo gana el doble que su homólogo español: porque su trabajo es más productivo (muchas veces por causas ajenas al propio trabajador, como estar mejor dirigido, contar con mejor maquinaria, haberle ofrecido una mejor formación…).

Habrá quién diga: claro, pero si tenemos a todo el mundo trabajando todo el tiempo, y cuentan con más maquinaria, en esa obra sobrarán personas que irán al paro. Pero no, resulta que en los países más eficientes, el desempleo es menor. Y es que este argumento es falaz, porque la alternativa de una empresa eficiente es una empresa cerrada por no ser competitiva. Y la que no cierra, baja los salarios hasta la miseria para poder competir con las empresas eficientes, para compensar la ineficiencia de tener trabajadores con los brazos cruzados (o aumenta las horas de forma ilegal…y todo, porque el director de obra es un puto incompetente).

Vamos a ejemplificar llevando hasta el absurdo la situación de dos empresas, que se presentan a un concurso de, por ejemplo, un tramo de autopista. La primera, Teutonic AG, promete hacer la obra con su plantilla de 20 personas asistidas por maquinaria moderna y dirección competente. La segunda, Keops SLU hará la misma obra con una plantilla de 20.000 obreros armados de pico y pala y dirigidos a latigazos por capataces analfabetos.

¿Hay quien defienda que el segundo modelo de empresa es preferible, pues crea más puestos de trabajo? La cuestión es que la primera empresa podrá presentar una oferta más baja, y aún se podrá permitir retribuir con largueza a sus 20 trabajadores. Pues por muy poco que les pagues, incluso que trabajen gratis los 20.000 empleados, sólo mantenerlos con vida a base de cebollas ya supone más coste salarial que 20 buenos sueldos.

Y el resultado, si Keops SLU sigue sin conseguir concursos, es que sus 20.000 trabajadores acabarán en la calle. Y mira que trabajaban barato! (gratis). Si no me creéis, podéis mirar la tasa de desempleo de Alemania y Egipto. :P

Las sociedades con empresas eficientes, economías eficientes, tienen un mayor nivel de actividad económica ya que sus bienes y servicios son demandados por delante de aquellas que no lo son.

Entonces, el capítulo cero de todo programa político sería lograr una economía productiva, competitiva, eficiente. No habrá recuperación, no habrá salida de la crisis, no habrá futuro que no pase por este punto. Otra cosa es engañarnos.

Luego, viene el capítulo 1, que es cómo se retribuye al trabajo y cómo al capital. Es decir, quién se queda con el beneficio de esa eficiencia. Pero antes incluso de hablar de cómo partimos la piel del oso, y en modo alguno es un tema banal, hay que cazarlo.

Desde hace tiempo vengo repitiendo que la salida a la crisis es la creación de empresas de capital público. El Estado como empresario, o como banquero financiando cooperativas; ambos modelos son legítimos. Pero estas empresas deben ser competitivas, y por lo tanto, deben ser eficientes. Si no, cerrarán a los dos días por falta de pedidos y sería como tirar dinero por el inodoro (o seguimos manteniendo empresas deficitarias, y sería como tirar billetes hasta atascar la bajante).

Pero un gobierno, además de crear directamente empresas con un objetivo de rentabilidad a corto o medio plazo (y con consecuencias si no se logran los objetivos, incluso la cárcel para gestores criminalmente incompetentes, y es que la imbecilidad debería ser un delito), tiene también la obligación de mejorar la eficiencia general de un sistema, y para ello cuenta con otras muchas palancas. Y esta sería la actividad a la que deberíamos estar dedicando todas nuestras fuerzas, a pensar cómo creamos empresas viables, con futuro; y de qué forma podíamos organizar la economía para aumentar su eficiencia.

[N.d.M: Por eso entré en el grupo de trabajo de Nuevo Modelo Productivo de Podemos, y por eso, al ver el nivel, los mandé a la mierda].

Del primer rubro, yo ya di una idea, de un sector que podría explotarse y en el cual basar parte de la reindustrialización española: la fabricación de un turismo ligero de diseño modular, que permitiese el desarrollo de una extensa industria auxiliar. Un vehículo ligero que daría movilidad a la clase trabajadora con un bajo costo de adquisición y funcionamiento. O lo que es lo mismo, mayor renta disponible para los hogares, menores importaciones de crudo, mejora de la balanza comercial y menores emisiones.

Es un ejemplo, seguro que hay otros miles de buenas ideas que tendrían que proponerse y analizarse.

Sobre el segundo, la búsqueda de la eficiencia es tan amplia…desde el modelo básico de organización social hasta el más mínimo de los procesos, todo puede ser replanteado, rediseñado, para ofrecer mejor desempeño a menor coste.

Por poner sólo alguna idea al vuelo, y de cómo el socialismo puede ser la solución más eficiente: hoy en día, buena parte de los ingresos de un trabajador debe dedicarlos a costearse una vivienda, sea en propiedad propia o ajena (es decir, alquiler). Nacionalizando todo el suelo, del cual sólo puede ser privado el usufructo, pinchamos de raíz la burbuja inmobiliaria. Marinaleda nos mostró el camino: terreno público, la propiedad privada es la construcción que sobre él se levanta. Si la promoción de estas viviendas, además, es pública a precio de coste, estamos ofreciendo vivienda mucho más barata a los trabajadores.
Hoy en día, una empresa en España tiene que adquirir suelo, para levantar una nave. Sólo eso ya le supone una enorme inversión. Con el modelo que propongo, ¿necesitas suelo? Aquí tienes, dispón de él como gustes, no tienes que gastarte un euro (pero cuando acabes tu actividad, ese suelo seguirá perteneciendo al pueblo). Y luego, pagar a unos empleados. ¿Cuánto? Lo mínimo, pero lo mínimo es lo suficiente para pagarse alimento, vestido y cobijo, es decir, para poder subsistir. Ese sería el sueldo de esclavo (es indiferente que el amo te los procure, o que te pague para que tú te las apañe, si trabajas por un salario de subsistencia eres un esclavo).

Imaginaos ahora dos situaciones. Una, la actual, en que el alojamiento supone al menos 400€ del salario. Otra, en que sólo supusiera 100€ (perfectamente factible, desaparecida la especulación del sector, como de nuevo demuestra Marinaleda). Podríamos bajar el SMI a la mitad, y aún el trabajador tendría mayor poder adquisitivo que en la situación actual.

Desde luego, no propugno bajar el SMI, pero me sirve de ejemplo para que veáis en qué medida las empresas tienen que costear la especulación inmobiliaria, teniendo que incrementar costes y, por lo tanto, quedar en fuera de juego respecto la competencia, para beneficio de los propietarios de inmuebles.

Más ejemplos: si diseñamos las ciudades de forma que el centro de trabajo quede a una distancia humana de la residencia (alcanzable a pie o en bicicleta), estamos ahorrándole a ese trabajador un dinero que podrá emplear en satisfacer alguna otra necesidad o interés (con ese dinero extra, en vez de echar gasóleo al coche puede ir al teatro, generando más actividad económica y evitando el flujo de capital saliente). Cobrando lo mismo, es más rico. Y, además, mejorando su calidad de vida y del entorno.

Hay miriadas de ideas que tomar en consideración, para mejorar la eficiencia de una economía.

Y, por fin, llego a la que da título a todo este sermón, y que me prestó la idea para iniciarlo. Un buen ejemplo de cómo arrastramos desde hace siglos estructuras ineficientes que, para provecho de una minoría, lastran el avance de una economía. Me refiero al impuesto privado de los notarios y registradores de la propiedad. En el s.XXI es aberrante que se lleven tres registros paralelos de la propiedad de bienes inmuebles: el catastro, el registro y la propia escritura notarial. Que además dos de estos servicios estén privatizados, encarecen enormemente el proceso de transmisión de bienes (para beneficio de notarios y registradores, y empobrecimiento del resto de la sociedad).

Sin ser modelo de eficiencia, pero fijémonos qué se requiere para la transmisión de un bien mueble como un vehículo a motor. Firma de vendedor, comprador, tasas en la DGT y en media hora está resuelto, aunque sea la venta de un superdeportivo de 500.000€. En el fichero informático de la DGT se anota el cambio de titularidad, y asunto resuelto. Por supuesto que el vehículo puede tener cargas, etc, de lo cual se debe informar el comprador (mal, debería informar de oficio la propia DGT antes de hacer el cambio).

¿Por qué no se podría obrar de forma análoga para hacer el cambio de titularidad de un bien inmueble, que puede ser tan poca cosa como una finca rústica de 1.000€? Un trabajador público competente (y responsable de sus actos) comprueba la voluntad de comprador y vendedor de realizar la transacción, y modifica la anotación en un único fichero informatizado. A ese trabajador el Estado le paga un buen sueldo, y nos ahorra el derecho de portazgo que tenemos que pagar los ciudadanos a los que han conseguido semejante regalía (hablábamos antes del abaratamiento del alojamiento, para aumentar el poder adquisitivo de los ciudadanos).

En una época en que miles de millones cambian de manos en milisegundos, a golpe de ratón ¿necesitamos un proceso del medioevo para transmitir la propiedad inmueble? ¿Por qué no osamos diseñar un nuevo modelo económico desde cero, tabula rasa, eliminando anacronismos y demás ineficiencias?

Aunque nos fuéramos a encontrar con la resistencia de los que se benefician de este motor obsoleto y petardeante, a la inmensa mayoría nos convendría rediseñarlo para tener un moderno motor con el cual medirnos en la pista a cualquiera.

Una anécdota: hace ya unos años, la empresa de transporte devolvió un paquete, porque se suponía que contenía un motor de F1. Efectivamente lo contenía, pero creyeron que eran un envío equivocado, pues no se imaginaban que una bestia de 900CV pudiera pesar y ocupar tan poco.

Ese es el tipo de eficiencia al que aspiro; se puede encontrar belleza en la pureza de lineas de un diseño limpio de cierto mecanismo; como en un proceso industrial que transcurre como un ballet, armónicamente, sin interferencias; como en un programa depurado que realiza la misma función con un menor consumo de recursos computacionales…

Mi apuesta (en la antítesis del modelo que se proponía en ese círculo de Podemos y, en general, por lo que es común entre la progresía gafapasta, también en IU) es por una combinación ganadora: una economía productiva, competitiva, eficiente y…socialista. Porque sólo en una economía socialista (por lo tanto, racionalizada) se pueden optimizar las tres anteriores.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la imagen de la cabecera? Bien, es un La-5 (Лавочкин Ла-5). Miles como éste ayudaron a borrar a la Luftwaffe de los cielos de Europa. Un buen ejemplo de buen diseño, eficiente y socialista.

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NOTA SOBRE LA TERMINOLOGÍA: Empleo el término productividad en su primera y más natural acepción, como la capacidad de producir; y no en el sentido que los economistas lo emplean, que no es más que la definición de eficiencia.

24 enero 2015

El quantitative easing a la europea

Filed under: economía — Mendigo @ 12:30

Bueno, ya todos habréis leído sobre la decisión del BCE de implementar un QE por más de un billón de euros.

En la prensa salmón se ha tratado mucho del tema, de forma lógica porque este programa va a condicionar de manera fundamental la vida económica en Europa (y más allá) en los próximos dos años. Sin embargo, las mejores explicaciones a mi (nada modesto) juicio, las he encontrado en la blogosfera:

Saque de Esquina – Qué es la expansión cuantitativa (o Quantitative Easing) y sus consecuencias
GurusBlog – Explicando en un gráfico que significa lo que hizo ayer Draghi y La QE de Draghi. Los especuladores ya pueden recoger la cosecha

En mi opinión, esta es una vuelta de tuerca más a la socialización de la deuda (fallida) de la que me he desgañitado en advertir en otras entradas:
La nueva engañifa de los vendesartenes
¿Ahora ya no es sistémica, hijo de puta?

Nos la están volviendo a jugar. Esto es una patada a seguir para aliviar la presión electoral en la periferia europea, activando una bomba de relojería que nos vamos a encontrar a la vuelta de la esquina. Y no veo que nadie esté advirtiendo del peligro, por cómo están redactadas las condiciones de este QE (a la medida del Bundesbank, para que éste aceptara).

Como con el banco malo, es evidente la maniobra para salvar a la banca hundiéndonos a los ciudadanos, y me gustaría tener altavoz más potente que este puto blog para alertar y llamar a la revuelta ciudadana. Pero no hay forma. Los partidos políticos, incluso los que se supone de izquierda, ya están en modo electoral, y no existe mundo más allá de 10 meses vista. NO TENEMOS QUIÉN NOS DEFIENDA.

En fin, os dejo el comentario que le he dejado a Eduardo Garzón, para proseguir aquí el debate. Pero para que tenga sentido, antes habría que leer su artículo más el par de Hucky. Ruego que os informéis lo mejor que podáis y sepáis de este asunto, porque el volumen del desfalco supera el de las preferentes, la SAREB y el rescate de Bankia, juntos. Los alrededor de 200.000 M€ de deuda española de los cuales se va a responsabilizar el BdE pueden ser el escollo que mande definitivamente el barco a pique; sobrecargado de deuda (espúrea!), dudo que el barco suporte una vía de agua más.

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Te comento una frase que me ha raspado: ” Además, puesto que el BCE con la EC compra los activos a esos inversores con dinero, estos agentes económicos dispondrán de mayores fondos para invertir en esos activos en los que se está reduciendo el riesgo.”

No estoy seguro de a qué tipos de activos te refieres. En la frase parece que quieres decir que los mismos bancos usarán la liquidez para comprar más renta fija, aunque luego, más adelante, pareces reconocer que ese dinero se irá a otros mercados.

En mi opinión, lo que está haciendo el BCE es dar una puerta de salida a los bancos, que compraron deuda (pública, pero también privada) muy barata (cuando se hablaba del GrExit y los intereses estaban por las nubes) y ahora quieren realizar esos beneficios pero no encuentran comprador tan grande (ni tan idiota) para absorber todos esos títulos que ahora están en máximos. Por lo tanto, en mi opinión, el BCE lo que está haciendo, de nuevo, es apuntalar los beneficios de la banca ofreciéndose como “comprador de último recurso”.

Al hilo de esto, no sé si te habrás dado cuenta que cuando entras en algún banco, preguntando por un depósito, te intentan colar un fondo de renta fija. Es la misma táctica: desprenderse en máximos de la deuda que compraron en mínimos. Debe ser que no han encontrado suficientes ancianitos a quien colocarles su mierda, y han recurrido a Super Mario.

Bueno, después de esta digresión, a lo que iba. Con ese dinero fresco que reciben los bancos (hedge funds…) ¿qué van a hacer? ¿Invertirlo de nuevo en renta fija europea? Eso no tendría ningún sentido ¡Están deseando desprenderse de ella, ahora que están a tiempo y el BCE la mantiene artificialmente en máximos!!!! No, la banca se llevará su dinero a otra parte, a donde crea que puede maximizar los beneficios, como bien dices a continuación, generando otras burbujas en otros mercados (se me escapan cuáles pueden ser, a saber dónde pondrán ahora su vista los gestores de fondos).

Y ahora, te quiero proponer una pregunta. No la he visto contestada en ninguna parte, a ver si tú puedes hacerlo. El BCE va a comprar la deuda que tienen los bancos, y lo va a hacer en máximos, máximos que él mismo provoca y sostiene con su actuación. Pero como hemos visto en el caso suizo, ni siquiera un banco central puede distorsionar eternamente el mercado, tarde o temprano los fundamentales se imponen. ¿Qué pasará, entonces, cuando esa carga explosiva de deuda periférica estalle en las bodegas del BCE? Porque el BCE, aunque ente público, tiene un balance que cuadrar y tendrá que provisionar las pérdidas.

Pero como se ha anunciado, sólo el 20% está mutualizado, el resto depende de cada banco central nacional. En el caso de Alemania, por ejemplo, no corre mucho peligro porque con manipulación del BCE o sin ella, su deuda se mantendrá en niveles razonables. Pero qué le pasará al BdE cuando tenga que responder por las pérdidas asociadas al 80% de deuda española adquirida por el BCE????
A corto plazo, la jugada nos sirve para bajar unas décimas la rentabilidad del bono español, pero…¿qué pasa si se vuelve a disparar al 4, 5 o 6%? El boquete creado en el balance del BdE (de la dinamita que estaba en el balance de la banca privada) tendría que ser cerrado con nuestros impuestos ¿no?

Por favor, explícanos ese tema, pues me produce bastante temor, y parece que nadie se percata, o no se quiere percatar del riesgo que estamos asumiendo para salvar por enésima vez a la banca.

6 enero 2015

¿Ahora ya no es sistémica, hijo de puta?

Filed under: economía — Mendigo @ 12:09

Michael Fuchs, destacado parlamentario de la CDU de Merkel:

If Alexis Tsipras of the Greek left party Syriza thinks he can cut back the reform efforts and austerity measures, then the troika will have to cut back the credits for Greece […] The times where we had to rescue Greece are over. There is no potential for political blackmail anymore. Greece is no longer of systemic importance for the euro.

Traducido: si Tsipras se pone gallito, podemos retirar la respiración asistida al sistema bancario griego en cualquier momento, provocando el colapso de su economía, al mismo tiempo que lo expulsamos del euro. ¿Por qué? Pues porque ese evento, que en 2009 nos vendían como catastrófico (sistémico, en su jerga) ya no lo es tanto, sólo un pequeño golpe financiero.

¿Qué ha cambiado? ¿Es que acaso el tamaño de la deuda griega susceptible de impago es menor? NO, de hecho en estos años ha pasado del 128% del PIB al 176%, incluso después de sucesivas quitas. ¿Qué ha cambiado entonces, para que lo que se consideraba como el armagedón financiero ahora sea sólo un arañazo en la sólida fortaleza de la eurozona?

LA PROPIEDAD DE LA DEUDA, que hace un lustro estaba en manos de la banca privada (germana, principalmente) y ahora está en el balance de instituciones públicas: el FMI, el BCE y, sobre todo, el fondo de rescate europeo (EFSF).

Socializar pérdidas, privatizar ganancias.

Cuando a la empresa privada una inversión le sale rana se la endosa al Estado, sea una promoción de pisos que acaba en la SAREB, sea una autopista sin tráfico que debe ser nacionalizada, depósitos estratégicos de gas como Castor o hipotecas titulizadas que el BCE cambia por dinero fresquito a los bancos en su versión rapiña del quantitative easing. Y ahora, toda la deuda basura griega.

A la economía griega se la ha mantenido intubada, con respiración asistida, el tiempo necesario para que la banca privada germana se quitara de encima toda la basura griega acumulada. ¿Y quién le iba a comprar esa basura, cuando ya se ha descubierto que es basura? Clarostá, los ciudadanos europeos, en cuyo nombre los traidores que votamos firman.

Por ejemplo, cuando se destapó el secreto a gritos de que las cuentas griegas habían sido cocinadas para cumplir con los criterios de ingreso en el euro, la exposición de la economía española a Grecia era prácticamente nula. Ahora, el Estado español (es decir, nosotros, el puto y pagano pueblo) tiene 24 G€ en deuda basura griega que es, al menos en parte, incobrable (como comparación, rescatar a Bankia nos costó 23,5 G€).

Porque la deuda griega es impagable, lo era en 2009 y aún más hoy, después de destrozar la economía con sus políticas de represión fiscal. Y no es porque lo digan Syriza o el KKE, quien sólo hacen reconocer la evidencia (por mucho que se recorta, la deuda sigue creciendo, ya que la función exponencial que subyace bajo el interés compuesto es la fuerza más poderosa del universo, como nos recordaba Einstein), pero si Syriza no existiera no haría el monto de la deuda menos insostenible (igual que la atracción gravitatoria opera desde antes e independientemente de que Newton la formulase). Y esto lo sabían en Atenas, lo sabían en Berlín y lo sabían en Bruselas, y porque lo sabían clamaban que había que “rescatar a Grecia” a toda costa, para salvar el euro. Es decir, rescatar a la banca alemana en su enésima metida de pata en sus inversiones.

Y ahora, que la operación de trasvase de deuda de manos privadas a públicas ha concluido, se le dice a Grecia: adelante, puedes hacer default. Ahí me las den todas.

Porque “ahí” ya no es el balance del Deutsche Bank, del Commerzbank, del HSBC o del BNP, sino las espaldas de los ciudadanos europeos (¡también alemanes!) que con sus impuestos soportan las instituciones públicas que deberán provisionar las pérdidas asociadas al default griego. Default que se va a producir, gane Syriza, Nueva Democracia o Cristo en bicicleta, porque la deuda griega es matemáticamente impagable (como reza el principio lógico de que lo que no pué ser, no pué ser y, además, es imposible).

No, no, no hagas default, aguanta un poco. [5 años después…] Venga, ahora sí, ahora ya puedes; ya no es un evento sistémico, no es para tanto.

Addendum: que un político alemán, para que la banca germana pueda esquivar el golpe de comerse la deuda fallida griega, ponga en su lugar las costillas de los contribuyentes europeos (también alemanes) merece el título de felón y traidor, desleal con los intereses de los ciudadanos alemanes que le votan.

¿Pero qué pensar cuando el mismo argumentario es repetido, hasta las comas y los acentos, por un Secretario de Estado español? ¿Qué intereses defiende? ¿Milita en el PP o en la CDU? ¿Es español? Pues tampoco 100%, pues germano, también. Merkel, ser muy absorbente. Hombre blanco hablar con lengua de serpiente.

Simplemente, ni español ni alemán, uno y otro son peones del mundo financiero infiltrados en las instituciones, sin más patria que el dinero ni más ley que el interés y la voluntad de los oligarcas, a los cuales sirven y rinden pleitesía.

Empobrecer mi país; empobrecerme a mí, personalmente, por salvar a la banca española, me jode. Pero es que endeudarnos, austerizarnos aún más, para salvar a la banca germana me cruje literalmente los huevos.

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