La mirada del mendigo

15 agosto 2022

Ahora somos un país de genios

Filed under: Sociedad — Nadir @ 21:44

Leyendo este artículo de Pérez Reverte, me pareció muy correcto pero algo sobrecargado de tintas. Así que he tecleado un momento y… no. La situación es tal cual la describe: de chirigota.

El 96,69% de los alumnos que se presentaron han aprobado. Son 65 décimas más que el año pasado. Además, los estudiantes han llegado con una nota de Bachillerato algo menor, con una media de 8,2 frente a un 8,34 del año pasado.

Eso, en Andalucía, que es un socavón académico incluso en el triste panorama español. Cada vez menos conocimientos son recompensados con notas más altas. Una estrategia sin fisuras, sí señor.

Lo de hacerse trampas al solitario está muy bien, hasta que te toca medirte con un adversario.

Es que los alemanes, es que los chinos… Es que sin estudio, sin esfuerzo, sin respeto por el conocimiento, no hay prosperidad. Así de sencillo. O tienes petróleo en el subsuelo, mucho, bueno y superficial… o construyes la riqueza del país sobre la base de la ciencia y la tecnología. ¿La alternativa? Ser pobre, condición muy poco deseable a pesar de la lírica y la épica que se pretende construir en torno a ella; pobreza que se puede disimular un tiempo con el recurso a la deuda, pero que falta inversiones productivas (y no las puede haber porque no hay suelo fértil en el que plantar) no deja de ser dar más cuerda a la soga, alargar la mentira.

La derecha subfinanciando la educación pública, la izquierda imponiendo en ella la mediocridad por decreto, entre unes y otres desguazando la principal vía de movilidad social. Los i-rresponsables educativos no pagarán por sus crímenes, pero la sociedad sí. Ya lo está haciendo. Y es sólo el principio.

Y no sólo i-rresponsables. Por ejemplo, prácticamente todo puto el profesorado colaboró entusiásticamente con la aberración pedagógica de introducir el inglés como lengua vehicular, ratoncitos encantados de cobrar la prima, con el aplauso de los putos papis que son tan subnormales como la mierda de sus hijos. Y todo el claustro participa en la inflación de notas, porque ninguno quiere ser el profe aguafiestas. Así que apruebas al asnito, y con nota, cuánto arte hay en tus rebuznos, sigue así. Y todos, profesores, papis y alumnos, contentos en su mentira como débiles mentales que son.

En pocos sectores habrá tanta acumulación de bazofia como en el educativo.

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

30 mayo 2022

Why not join the police?

Filed under: Sociedad — Nadir @ 9:47

+

+

+

+

+

+

+

+

+

14 mayo 2022

Una precisión

Filed under: Sociedad — Nadir @ 21:47

Al tema anterior, creo que de la suficiente entidad como para merecer entrada aparte y así organizar los comentarios que, espero, suscite.

Comentaba la obviedad de que el ser humano es un animal social, tiene una tendencia natural a agruparse con otros congéneres formando grupos más o menos estables, que se definen en oposición a otros grupos. Somos primates haplorrinos pelones que hemos desarrollado la bipedestación, pero los instintos perduran (sencillamente los recubrimos de una capa cultural, como a partir del instinto de ingerir alimentos acabamos desarrollando las diferentes gastronomías).

Bueno, que divago, como siempre. Está impreso en nuestra genética que busquemos la inclusión en un grupo, fuera del cual tenemos miedo, nos sentimos desamparados. Estamos diseñados por la naturaleza para que nuestras opiniones se alineen con el grupo, respetar la jerarquía de éste… Ahora bien, y aquí viene la clave: lo que no es natural es el tipo de grupo en el cual buscamos cobijo. Cobijo no sólo material, sino emocional e incluso ontológico, el grupo nos permite defininirnos, nos ofrece una esencia, una identidad.

En el mundo moderno, urbano, despersonalizado, el saciar el dolor de la insignificancia dotándote de una identidad, aunque sea colectiva, es una de las funciones primarias del grupo.

Mucho ojo con el término, identidad. La política actual radica en el bajo vientre y se organiza no en base a una ideología más o menos coherente y sistematizada sino en base a identidades. Identidades grupales, que por supuesto puede ser la patria, pero también la religión, la raza, el sexo, el equipo de fútbol, la formación política… generalmente una intersección de esas viejas y nuevas categorías identitarias que te permiten no dejar en blanco el espacio bajo la terrible pregunta ¿quién soy yo?

Bueno, pues la definición de esas categorías identitarias, y no otras, es lo que no tiene nada de natural. Tenemos tendencia a agruparnos, pero nuestro instinto no dicta en un grupo en concreto. En condiciones naturales, ese grupo vendría definido por relaciones de consanguineidad o de convivencia, en el caso de intercambios matrimoniales entre grupos.

El agregador social que nos determine (aliene) debe ser enseñado, y ahí aparece la clase sacerdotal, que es la que cohesiona y domina el grupo por medio de las ideas (en contraposición a la clase guerrera, que lo hace por medio de la violencia, potencial o actualizada).

Para inculcar el concepto de Dios, de Patria, de Partido (o también de sororidad y cisheteropatriarcado opresor y demás identitarismos de moda) se precisa una educación, de la creación de lo que podríamos llamar un superego, un ente abstracto en el que proyectamos los valores que consideramos deseables, elevándolos a la categoría de sublime. Y este proceso no tiene nada de natural, y sí que forma parte de un viejo mecanismo de control social por parte de la clase dominante (que es, o controla, a esa clase sacerdotal).

¿Y quién es esa clase social que, para mejor pastorearnos, nos diseña el grupo al cual debemos pertenecer y someternos? Pues en la antigüedad eran los chamanes, sacerdotes y sacerdotisas, los curas, imanes, rabinos y demás morralla, especialmente en sociedades en que había una correspondencia biunívoca entre patria y religión. Pertenecías a tal comunidad y adorabas a tales dioses, ambas cosas eran la misma porque la religión era un rasgo cultural propio.

En la actualidad, el púlpito es la televisión (o los nuevos formatos de consumo audiovisual, porque las masas siguen siendo fundamentalmente analfabetas), a la cual se asoman todo tipo de predicadores, presentándonos una oferta completa de identidades, compitiendo entre ellos por ganarse nuestra atención / sumisión. Si el grupo «España» no es de tu agrado, no te motiva, te presento un grupo «mujer» en el que sentirte incluida y empoderada. Por supuesto, no son excluyentes, puedes construir tu identidad intersecando varios de esos grupos, variando tu sumisión a ellos con mayor o menor identidad. Unos combinan mejor que otros. Por ejemplo, el de «polaco» con «católico» y «conservador» hacen un perfecto maridaje.

Curiosamente, la opción de autodeterminarse no entra en el menú, igual que no existe la posibilidad de representarse a uno mismo en el legislativo. Debes incluirte en uno o varios de esos grupos, y adaptar tu conciencia a los dictados, normas, máximas de ese grupo (ya hemos dicho que nuestro cerebro está preformado para cumplir esa tarea sin desgarros).

Y es de esta forma que el poder nos conduce como rebaño compacto, con un gasto de recursos mucho menor que si tuviera que conducir al mismo número de individuos aislados. Y así, con los viejos o nuevos ídolos, son capaces de conducirnos hasta la guerra, porque ya dijimos que una definición del grupo es por oposición: yo no soy de esos que no forman parte del grupo, los malos, los feos, los diferentes, el enemigo. Volvemos de nuevo al superego que hemos creado, nosotros somos los buenos, los justos, el pueblo elegido por Dios (si me dieran un eurete por cada comunidad humana que, en su mitología, así se ha autocaracterizado… la mayoría de gentilicios significan en la lengua que los crea «humano», en contraposición a los otros… no-humanos).

Por lo tanto, ¿qué debemos hacer con esa clase sacerdotal que se aprovechan de nuestra muy conocida tendencia natural a formar grupos, para proponernos aquellos grupos (y no otros) que convienen a sus intereses políticos? Y ojo, que la psicología social ha evolucionado una barbaridad, y los conocimientos y medios de los que hoy se dispone para moldear la opinión pública son tan poderosos como subrepticios (por eso son tan poderosos, porque no te das cuenta de que te están manipulando). ¿Qué deberíamos hacer para recuperar la libertad? Empalarlos.

A toda esa clase de guardianes de las ideas, los que ponen la cara y quienes les escriben el discurso, los que se aprovechan de nuestra debilidad genética para mejor domeñarnos… hay que ensartarlos en estacas, alineadas en las principales vías de comunicación para mejorar el efecto estético. Podemos intercalar, un político del P$O€, uno del PP, uno del P$O€, uno del PP, así desde Canillejas por toda la A-2. Cada cierto tramo, incluimos uno de Vox, uno de Potemos. Según nos acerquemos a Catalunya, empezamos a incluir a gente de CiU (o como mierda se llamen ahora), Esquerra, la CUP… Eso, en uno de los carriles, y en otro hacemos la misma combinación con un periodista progre, uno facha, uno progre… así hasta acabar con la clase sacerdotal. Cuando se acaben las radiales, empezamos con el resto de la red viaria.

Luego nos tocaría empezar con la clase de los guerreros, los que someten por la violencia. No es tan difícil porque, aunque están armados (nosotros los hemos armado), son intelectualmente deficientes. Aunque no lo parezca, son mucho más peligrosos y eficaces logrando la sumisión (voluntaria, en muchos casos entusiasta) aquéllos.

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

13 marzo 2022

Guerra y feminismo

Filed under: Internacional,Sociedad — Nadir @ 22:46

Cuando crees que no puedes escuchar nada más imbécil acerca de la guerra en Ucrania, llega la vieja pajarraca batiendo marcas de estupidez feminista.

La masculinidad como identidad nefanda, origen y receptáculo de todos los males y vicios de la humanidad. Estoy de este repugnante sexismo hasta las putas meninges.

Lo que no dice la pajarraca inmunda es que no sólo vemos hombres en las mesas de negociación, también sólo vemos hombres en las imágenes de cuerpos calcinados entre amasijos de hierros en que las bombas y misiles han convertido los vehículos de combate.

Parafraseando el rebuzno que soltó a cuenta de los homicidios en la capital, la tragedia es esa pequeña proporción de mujeres que está muriendo en esta guerra. ¿Los hombres? Bien se lo han buscado.

Todo sexista, todo racista, es un ser inferior. La pajarraca que describía Venezuela como una «dictadura horrorosa» (no se conoce semejante descripción de Arabia Saudí) o defendía la «colaboración público-privada» (la parte pública paga el tinglado y la parte privada pone el cazo) fue la opción que la progresía ofreció al electorado como alternativa a la derecha. A la segunda, el electorado comprendió que no era alternativa sino sucedáneo y la mandó a la oposición, responsabilidad que la pajarraca no aceptó pues ella ha nacido para mandar. ¡Cuánta bajeza!

No se le conoce al vetusto y siniestro córvido opinión discordante con lo dictado por Prisa, quien a su vez recibe puntualmente su línea editorial del cruce de Serrano con Diego de León.

Pero este nuevo eructo intelectual, graznido enojoso de la pajarraca realmente me ha hecho hervir la sangre. Porque precisamente el mérito principal de diseñar y promover la cadena de acontecimientos que han llevado a esta guerra, corresponde al trabajo realizado por este ser de luz (dícese de todo ser sintiente desprovisto de pene, sea por causa natural o por cirugía sobrevenida):

No sé si recordaréis la anécdota, es la que en conversación con el embajador en Ucrania soltó lo de «fuck the EU«. Pues bien, este ser puro y angelical, desprovisto de las bajezas inherentes a la condición masculina, cosecha bajo el gobierno de Biden el inmenso éxito que pacientemente sembró durante el mandato del Premio Nobel de la Paz.

Un aplauso para ella.

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

15 febrero 2022

Rusia, revolución conservadora

Filed under: Internacional,Sociedad — Nadir @ 11:25

El autor de este documental tiene otros, también interesantes, sobre Rusia y su entorno. Pero éste creo que merece algún comentario. Tengo la idea sobrevolando por la cabeza pero no sé cómo fijarla en estos bichitos de pixels negros. Por enunciarlo de una forma genérica y aséptica: durante décadas, siglos, había un aceptación general de que la modernidad era deseable. Por supuesto, en todas las sociedades siempre ha existido una fracción conservadora, muchas veces porque sus intereses pasaban por mantener las estructuras tradicionales (el caso más evidente es el clero, dependiente de la perpetuación de la tradición religiosa).

Por decirlo de una forma coloquial, la modernidad molaba. Más concretamente, los valores asociados a ella de libertad e independencia del individuo convencían, generaban un efecto de arrastre en todo el mundo hacia sociedades más abiertas, con mayor autonomía del individuo por desarrollar su personalidad saliéndose de los moldes que la tradición imponía, y rechazando el determinismo que el grupo ejercía sobre su voluntad.

Más allá de la marejada de derechas e izquierdas, banderitas contra banderitas, me resulta interesante constatar cómo la modernidad está perdiendo atractivo. Incluso y quizá principalmente en aquellas sociedades que servían de modelo, de cabeza tractora, no sólo por su poder económico y mediático, sino porque toda esa propaganda estaba refrendada con los hechos: en ellas se vivía (y se vive) bien, con abundancia y libertad.

El documental es sobre Rusia, pero acaban de salir los resultados de las elecciones en CyL, en las presidenciales francesas a Marine le adelanta otro candidato aún más ultra, mientras que China se repliega (en un movimiento reflejo a la agresividad gringa) y en el Magreb el islam, grosera ideología liberticida, prospera entre las clases medias.

Mi reflexión: Lo que estamos ofreciendo está perdiendo lustre. Está dejando de ser atractivo. Ya no se impone con comodidad por la fuerza de los hechos como antaño, que bastaba con soltar la semilla de la razón y era la reacción conservadora la que tenía que afanarse en cerrar todas las puertas y ventanas para que no entrase su luz. Y se acababa colando por las rendijas.

No mola. El modelo social que se propone como «modernidad» (post-modernidad) no mola, no convence, no es atractivo. Ni siquiera en nuestras sociedades. Y la reacción a la catedral de hipocresía y banalidad del «mundo Facebook» es cada vez más intensa. Eso no hace ni un pelo mejores a las alternativas tradicionales que vuelven a postularse como esquemas vitales útiles ante la pobre alternativa.

Lamento no ser capaz de expresarlo mejor, pero tengo la intuición de que es la clave de bóveda de lo que está sucediendo en el mundo. Los que servimos de avanzadilla no tenemos nada interesante, provechoso, inteligente que ofrecer. Nuestra mercancía está podrida, adulterada, y no nos la compran en el mercado. Y aún nos ponemos furiosos por ello y tratamos de imponerla por la fuerza.

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

 

 

 

 

 

Página siguiente »

A %d blogueros les gusta esto: