La mirada del mendigo

22 enero 2020

Los verdugos son siempre hombres

Filed under: Sociedad — Nadir @ 0:41

… y las víctimas siempre mujeres. Palabra de Barbijaputa, tras colonizar los postmodernitos uno de los pocos medios de izquierdas que quedaban y convertirlo en la charlotada sin credibilidad que es hoy.

Ese slogan postfeminista lo he escuchado en diferentes formulaciones, siempre bajo el mismo esquema lógico: es cierto que no todos los hombres son asesinos/maltratadores/feminicidas pero también lo es que (casi) todos son hombres. Y dejan la frase colgada, como para que cada uno extraiga sus propias conclusiones sobre la naturaleza masculina.

Estoy hartísimo de la manipulación miserable que hace el postfeminismo de la estadística y la lógica, para concluir lo que andaban buscando: que las mujeres viven sojuzgadas por un heteropatriarcado opresor que las mata “como moscas”, según expresión del citado artículo.

Vale, de acuerdo. Si se puede extraer alguna conclusión de que la casi totalidad de asesinos de mujeres sean hombres ¿qué conclusión se extrae entonces de que la casi totalidad de los atentados terroristas con víctimas mortales hasta hace bien poco fueran perpetrados por vascos? ¿Y cuál es la enseñanza que se desprende de recordar que casi todos los asesinatos en atentados terroristas en los últimos 15 años han sido cometidos por musulmanes?

A ver, si se hace la primera afirmación pretendiendo que sea muy relevante sobre la naturaleza sanguinaria del conjunto de ciudadanos de sexo masculino ¿qué conclusión se extrae de vascos y musulmanes de las otras dos afirmaciones análogas? Sacando porcentajes, acaso sean incluso más verídicas. Hagamos la relación entre feminicidas entre la mitad de la población española, miembros de ETA entre la población vasca y yihadistas entre los musulmanes viviendo en España; a ver detrás de la ristra de ceros qué decimal es mayor.

La primera, la suscribe Unidas Potemos. Las últimas, las promueve Vox (en realidad no generaliza en el caso de los vascos, sino que imputa los asesinatos a todo el nacionalismo vasco. La misma bazofia intelectual y moral (y aún Potemos iría más lejos en la demencia identitaria).

¿Que diferencia hay, decidme, entre una Irene Montero promoviendo el miedo de las mujeres a ser violadas y asesinadas al salir a la calle, y un Santiago Abascal alertando de la amenaza que suponen los inmigrantes ilegales, especialmente los musulmanes? No es una pregunta retórica, tampoco las anteriores. Quiero respuestas. ¿Qué diferencias encontráis? ¿No es exactamente el mismo discurso esencialista, creando una dicotomía entre nosotros, los buenos, injustamente agredidos, un nosotros que se define en oposición a un ellos amenazante? Además, estamos hablando de un nosotros definido según caracteres somáticos, la pertenencia al nosotros (y a su ellos antagónico) está en la esencia del individuo y no en su contingencia, como su posición en el proceso de reproducción del capital.

¿No es el mismo mecanismo despreciable de generar pánico social por fenómenos que son absolutamente residuales, anecdóticos, con el indisimulado fin de obtener réditos políticos al presentarse como protector ante esa imaginaria amenaza que representa el grupo humano rival? La criminalización de un colectivo, el estigma de sobrellevar un pecado original (es decir, asociado no a sus actos sino a su esencia) me recuerda a las acusaciones de deicidas que tuvieron que sobrellevar las comunidades judías en el mundo cristiano. Volvemos ahora a tiempos de acusaciones colectivas. El violador eres tú.

¿Acaso el concepto miserable de sororidad como fraternidad restringida según el sexo, no es un calco de otros tipos de solidaridades como la de Europa Aria o “los españoles primero”? Lo confieso, cuando escuché por primera vez hablar en serio del término con el que jugueteó Unamuno (quien le haya leído lo entenderá) me entró una repugnancia visceral. Es la prostitución de uno de los ideales más hermosos infundados en lo que de un modo muy amplio podemos entender como izquierda: la hermandad universal. Para mí fue una clara revelación, cuando leía los argumentos para no sentirse incluidas en el ideal revolucionario de la fraternité y acuñar un nuevo término (en realidad, traducir lo que les dictan desde los campus gringos) de generalidad acotada según un rasgo fisiológico. Con la canallada de la sorority se confirmó mi sospecha de que estaban queriendo sustituir el pensamiento de izquierda con un discurso reaccionario, maquillado para facilitar su digestión por las cabecitas huecas que no ven de las personas y de las ideas más que la apariencia.

Y aquí estamos, con la sororidad, el orgullo español, el white power/black power o la hermandad musulmana en la umma, compartimentando la humanidad como ideología de éxito que se aprovecha de nuestros bajos, animales, instintos (el tribalismo, integrarnos en un grupo para enfrentarnos a otro es un poderoso impulso inscrito en nuestro genoma, como en el del resto de primates).

El mecanismo mental de las declinaciones del postmodernismo identitario (en España tenemos que soportar la bazofia sexista del postfeminismo que, a estas alturas, podemos llamar feminismo a secas pues ya no hay otro, pero por suerte nos libramos de su patita racista) se asemejan sin paradoja a esta imagen de manifestantes pro-Derechos Humanos un tanto especiales:

Curiosamente, estos activistas sólo refieren los conflictos en los que los musulmanes suníes llevan las de perder ante los kuffar y zanadiq, no aquellos en que son la parte agresora o, simplemente, las innumerables ocasiones en que los Derechos Humanos son conculcados dentro de las mismas sociedades sunitas. La Humanidad circunscrita a tu tribu (A) y percibida en oposición al resto (¬A), cuyo dolor es indiferente. Así es el mundo desde el prisma del identitarismo postmoderno, aún cuando debería llamarse premodernismo, pues podemos rastrear en culturas de todo el mundo el concepto de humanidad restringida. El nombre con que se conoce un pueblo a sí mismo suele significar en su propia lengua “los seres humanos”. El resto son otra cosa. El tribalismo tiene de moderno lo que un raspador de sílex. Es precisamente la asunción de la modernidad la que permitió a la humanidad superar esa etapa de oscurantismo que durante miles de años ha teñido de sangre la tierra con violencia sectaria, para enunciar unos principios éticos en que el sujeto y el objeto eran todos los seres humanos.

Abandonados esos grandes ideales que un día animaron a millones de personas a luchar por una sociedad mejor PARA TODOS, el mundo se sumerge en las tinieblas.

Aunque sea el último en decirlo, ahí está: todo racista, todo sexista es un ser inferior. Aquellos que otorgan relevancia a caracteres físicos como el sexo, los rasgos o el tono de piel más allá de lo estrictamente procedente (cuestiones médicas) en vez de a las calidad humana de ese individuo, son subhumanos. Los que compartimentan la Humanidad, especialmente aquellos que introducen el veneno del tribalismo en el discurso político para hacerlo más efectivo, son unos canallas, enemigos del género humano. Y nunca, jamás, ninguno de esos miserables podrá decirse que forman parte de la izquierda política, incluso entendida de la forma más laxa. Son escoria.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

27 diciembre 2019

El buen juicio del labriego

Filed under: Sociedad — Nadir @ 23:24

Capítulo XLV

[…]

Luego, acabado este pleito, entró en el juzgado una mujer asida fuertemente de un hombre vestido de ganadero rico, la cual venía dando grandes voces, diciendo:

-¡Justicia, señor gobernador, justicia, y si no la hallo en la tierra, la iré a buscar al cielo! Señor gobernador de mi ánima, este mal hombre me ha cogido en la mitad dese campo, y se ha aprovechado de mi cuerpo como si fuera trapo mal lavado, y ¡desdichada de mí! me ha llevado lo que yo tenía guardado más de veinte y tres años ha, defendiéndolo de moros y cristianos, de naturales y extranjeros, y yo, siempre dura como un alcornoque, conservándome entera como la salamanquesa en el fuego, o como la lana entre las zarzas, para que este buen hombre llegase ahora con sus manos limpias a manosearme.

-Aun eso está por averiguar: si tiene limpias o no las manos este galán -dijo Sancho.

Y volviéndose al hombre, le dijo que qué decía y respondía a la querella de aquella mujer. El cual, todo turbado, respondió:

-Señores, yo soy un pobre ganadero de ganado de cerda, y esta mañana salía deste lugar de vender, con perdón sea dicho, cuatro puercos, que me llevaron de alcabalas y socaliñas poco menos de lo que ellos valían: volvíame a mi aldea, topé en el camino a esta buena dueña, y el diablo, que todo lo añasca y todo lo cuece, hizo que yogásemos juntos; paguéle lo soficiente, y ella, mal contenta, asió de mí, y no me ha dejado hasta traerme a este puesto. Dice que la forcé, y miente, para el juramento que hago, o pienso hacer; y ésta es toda la verdad, sin faltar meaja.

Entonces el gobernador le preguntó si traía consigo algún dinero en plata; él dijo que hasta veinte ducados tenía en el seno, en una bolsa de cuero. Mandó que la sacase y se la entregase, así como estaba, a la querellante; él lo hizo temblando; tomóla la mujer, y haciendo mil zalemas a todos y rogando a Dios por la vida y salud del señor gobernador, que así miraba por las huérfanas menesterosas y doncellas, con esto se salió del juzgado, llevando la bolsa asida con entrambas manos; aunque primero miró si era de plata la moneda que llevaba dentro. Apenas salió, cuando Sancho dijo al ganadero, que ya se le saltaban las lágrimas, y los ojos y el corazón se iban tras su bolsa:

-Buen hombre, id tras aquella mujer, y quitadle la bolsa, aunque no quiera, y volved aquí con ella.

Y no lo dijo a tonto ni a sordo; porque luego partió como un rayo y fue a lo que se le mandaba. Todos los presentes estaban suspensos, esperando el hombre y la mujer, más asidos y aferrados que la vez primera, ella la saya levantada y en el regazo puesta la bolsa, y el hombre pugnando por quitársela; mas no era posible, según la mujer la defendía, la cual daba voces diciendo:

-¡Justicia de Dios y del mundo! Mire vuesa merced, señor gobernador, la poca vergüenza y el poco temor deste desalmado, que en mitad de poblado y en mitad de la calle me ha querido quitar la bolsa que vuesa merced mandó darme.

-Y ¿háosla quitado? -preguntó el gobernador.

-¿Cómo quitar? -respondió la mujer-. Antes me dejara yo quitar la vida que me quiten la bolsa. ¡Bonita es la niña! ¡Otros gatos me han de echar a las barbas, que no éste desventurado y asqueroso! ¡Tenazas y martillos, mazos y escoplos no serán bastantes a sacármela de las uñas, ni aún garras de leones: antes el ánima de en mitad en mitad de las carnes!

-Ella tiene razón -dijo el hombre-, y yo me doy por rendido y sin fuerzas, y confieso que las mías no son bastantes para quitársela, y déjola.

Entonces el gobernador dijo a la mujer:

-Mostrad, honrada y valiente, esa bolsa.

Ella se la dio luego, y el gobernador se la volvió al hombre, y dijo a la esforzada, y no forzada:

-Hermana mía, si el mismo aliento y valor que habéis mostrado para defender esta bolsa le mostrárades, y aún la mitad menos, para defender vuestro cuerpo, las fuerzas de Hércules no os hicieran fuerza. Andad con Dios, y mucho de enhoramala, y no paréis en toda esta ínsula, ni en seis leguas a la redonda, so pena de docientos azotes. ¡Andad luego digo, churrillera, desvergonzada y embaidora!

Espantóse la mujer, y fuese cabizbaja y mal contenta, y el gobernador dijo al hombre:

-Buen hombre, andad con Dios a vuestro lugar con vuestro dinero, y de aquí adelante, si no le queréis perder, procurad que no os venga en voluntad de yogar con nadie.

El hombre le dio las gracias lo peor que supo, y fuese, y los circunstantes quedaron admirados de nuevo de los juicios y sentencias de su nuevo gobernador.

+
+
+

Piense el lector cuál sería la reacción de alguna jovenzuela si fuera el móvil, y no la honra, lo que pretendieran arrebatarle y cómo lucharía por el aparato lo que no mereció ni un gesto, ni una voz, por lo que luego pretende cobrar tan caro.

[…]

+
+
+

Sin exigir oposición, siquiera verbal, para comunicar a la otra parte el desacuerdo, nos podemos encontrar con la absurda y aberrante situación de la “agresión sexual involuntaria”. El mínimo atisbo de seguridad jurídica, y más tratándose de delitos que llevan aparejadas penas tan altas, exige que la otra parte sea informada de la falta de voluntad a mantener una relación sexual.

Esto no hace falta que lo explique el ingenio de Cervantes, ni el buen juicio que le presta a Sancho, es que lo entiende hasta su rucio.

Extraños tiempos en que incluso hay que precisar algo así, pues siempre se ha dado por hecho que hombre o mujer, va a presentar resistencia a que violenten su voluntad, mientras que hoy vemos quien primero consiente, y luego denuncia.

Y desde luego no es exigible que una mujer luche a brazo partido con su agresor. Lo primero es salvar la vida y luego ya se verá la forma de cobrar venganza. Pero cuando la reacción es indistinguible del acto sexual consentido, cuando ni un no vale la propia honra, no cabe hablar, y así lo entendería cualquier mente sana sin importar época y lugar, de violación.

+

Por cierto, id descargándoos la obra magna de Cervantes porque, como dé la casualidad que alguna postfeminista le dé por leerlo, tendremos a la jauría exigiendo su retirada de las bibliotecas, su proscripción de los currículos escolares y la prohibición de su difusión bajo duras penas, bajo las acusaciones habituales.

A pesar de que, en puridad, en este pasaje el manco hace un tratamiento de la mujer muy avanzado, muestra a una mujer fuerte, resuelta e inteligente (cualidad necesaria para la maldad, a diferencia del que es bueno porque no puede ser otra cosa). A principios del s.XVI, como a principios del s.XXI, no todas las mujeres respondían a la degradante e indigna consideración de víctima perpetua que de su sexo hace el postfeminismo.

+

A fin de cuentas, esta campaña del varón culpable mientras no se demuestre lo contrario es del mismo tenor que ley de la patada en la puerta que propuso el nefasto Corcuera para luchar contra el terrorismo: un atajo legal que procura un fin presuntamente loable socavando los derechos humanos más básicos (la inviolabilidad del domicilio en ese caso, la presunción de inocencia y demás garantías procesales en el caso actual). La Ley Corcuera tuvo poco recorrido por anticonstitucional, hoy el Constitucional no se atrevería a poner coto a la jauría. Por otra parte, creo que ni al mismísimo electricista se le ocurrió atacar a los que se oponían a su ley sugiriendo que estaban a favor de ETA. Era muy joven, pero creo recordar que ni siquiera ese merluzo llegó al nivel de bajeza que domina el debate político actual, en que criticar las barbaridades legales que propone la jauría te lleva a ser considerado un asesino de mujeres o, si se han tomado la medicación, al menos que te resultan indiferentes los asesinatos.

+

Y ya para terminar, una anécdota que refleja bastante bien de qué va el asunto del postfeminismo: Feminista hace una pintada en el metro, la detienen y pide que hagan la vista gorda porque es mujer.

A esta niñata la coge Emma Goldman o Inessa Armand y le dan de bofetadas hasta que se le quite la tontería.

Y aquí tienen vuesas mercedes cómo el feminismo igualitario (del cual soy ferviente partidario y del cual no quedan ni los rescoldos) ha dado paso al postfeminismo ventajista. Cuando una abanderada feminista como Yolanda Domínguez dice que “el feminismo es igualdad” está usando la definición del feminismo clásico para promover la indulgencia con el postfeminismo actual, identitario, esencialista de la condición sexual, en resumidas cuentas, sexista. Un juego de palabras con el valor polisémico del término “feminismo”, un cambalache de trilero intelectual cuyo propósito es confundir a la audiencia. Éste es el concepto de “igualdad” que tiene Yolanda Domínguez, tan cínico como cuando la Espe hablaba de “libertad”. “Igualdad”, en la neolengua, significa discriminación, segregación y humillación. Quien promueve el nuevo feminismo, se envuelve de la dignidad del clásico que han matado para blindarse de las críticas. Por supuesto que el nuevo feminismo ya no promueve la igualdad, sino que su misma esencia apela a la desigualdad intrínseca entre sexos que debe ser corregida con discriminación (legal y laboral) que llaman “positiva”. La mujer como minusválido que necesita esas muletas, esa ayudita. Se lo cuentas a George Sand y echa espuma por la boca.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

23 diciembre 2019

Justicia de género

Filed under: Sociedad — Nadir @ 4:00

Por lo general, hago bastante poco caso a las noticias de sucesos. Son sólo eso, sucesos, anécdotas que por luctuosas que puedan llegar a ser son irrelevantes por si solas para extraer conclusiones de naturaleza social. Es decir, que haya atracos, violaciones y asesinatos sólo es relevante desde un punto de vista social si se les dota de contexto (número y evolución de los casos, tipología, motivaciones…). Vamos, que no me interesan los higadillos.

Pero en el caso de la violación de una menor en Aranda de Duero, he recibido informaciones muy diferentes del caso que me han llevado a interesarme algo más, no ya por el suceso en sí sino por lo que me pudiera decir del estado del periodismo y la judicatura en España. Para intentar comprender mejor el suceso lo mejor que se me ocurrió, más allá de escuchar opiniones, es como siempre acudir a las fuentes. O, al menos, a lo más cercano a ellas que tengo acceso: la sentencia. Son 43 páginas, tampoco os va a dar un patatús por ojearla.

Según la leía, iba aumentando mi indignación. Efectivamente, de ver de pasada en los titulares que unos futbolistas habían violado a una niña en Aranda de Duero, y de pensar automáticamente, vaya salvajes, pobre niña… a leer los hechos probados en la sentencia (empiezan en la pg.12), tengo la incómoda sensación de haber sido manipulado por la prensa.

Vamos a repasar algunos pasajes que ayudan a completar la escena del crimen.

Que la menor acudía a los partidos o entrenamientos del equipo y le gustaba el citado por lo que conociendo que tenía una cuenta en la red social denominada Instagram, le envió una petición de seguimiento, la cual este aceptó, sin haberla conocido personalmente. Que a través de dicha red social, en la cual era conocido como “L ”, mantuvieron numerosas conversaciones y publicaciones, habiéndose remitido mutuamente fotografías, en ropa interior. –> En este párrafo ya descartamos la captación de la menor, sino que es la menor la que activamente coquetea con un chico que le gusta, haciéndole saber de su existencia. El movimiento de acercamiento lo inicia la adolescente.

Que el 21 de noviembre de 2017 realizó una llamada telefónica a XXX el cual se encontraba en compañía del resto de los acusados, y poniéndola en modo de altavoz, en el que se dijo: “ hola (dice L ) (hola L : “eh y a mi me la dejas metértela por el culo”yo soy L o,(si te dije que a los tres…(otro) yo paso de hacer eso…L o.-entonces el viernes hacemos trío u orgía? los tres…L .-Los tres?. “Dios que estrés…”Otro.-yo creo que los cuatro “ más divertidito y nos tocaríamos entre nosotros, (risas) –> Tampoco puede decirse, tras esta conversación, que fuera engañada. Si la conversación iba más o menos en serio sería cuestión de la apreciación subjetiva de los que participaron en ella, pero es evidente que la adolescente ya debería ir de algún modo prevenida de las intenciones de los jóvenes, las cuales había alentado. Vamos, que ella se reafirme en que sí que dejaría que los tres se la metieran por el culo, implica un consentimiento explícito a participar en una orgía. La idea, al menos como idea, no parecía desagradarle a la niña, y mucho menos hizo nada por comunicar algún reparo o rechazo a sus potenciales compañeros sexuales.

Que el día 24 de noviembre de 2017 sobre las 19.40 de la tarde fue al bar , ubicado en la calle del mismo nombre donde en el residían los acusados. Que había realizado previamente 18 llamadas a (acontecimiento 460) sin que este la respondiese, sin constar el motivo de las mismas, y encontrándose él en el referido bar, la invitó a subir al domicilio, con el pretexto de realizar un video musical mediante una aplicación denominada Musica Ly. –> Siento la mala redacción, pero prefiero transcribir literalmente la sentencia (sentencia que sabían que sería mediática, y ni aún así entre tres magistrados no fueron capaces de redactar en buen castellano). Bueno, aquí vemos que habían quedado para hacer una orgía, pero los jóvenes no se lo tomaron muy en serio y el chico que le gustaba pasaba entre bastante y mucho de la cría. Hasta este momento, la única que se muestra interesada en esa cita es la adolescente. Algo más que interesada, pues en lugar de desanimarse porque el chico no le quería coger el teléfono, va al bar de debajo de su casa para ver si lo pesca. Sin duda, si esta conducta la hubiera tenido el joven, hubiera sido descrita como acoso.

Y quiero dejar bien claro que a mí, a diferencia del postfeminismo castrador que considera las relaciones heterosexuales como una forma de opresión, me parece estupendo que una adolescente de 15 años quiera disfrutar de su sexualidad. En modo alguno me parece un comportamiento reprobable, ni merezca censura por ello. El sexo no es sucio y pecaminoso como la derecha conservadora y la derecha progre lo muestra, un mal menor reservado a los adultos. Lo que sí que es reprobable es la mentira, por el enorme daño que se puede hacer con ella.

Que una vez en el interior de la vivienda, fueron llegando el resto de los compañeros de piso, los acusados –> Tampoco a los otros dos se les ve muy interesados en la idea de la cita, pues ni tan siquiera estaban en el piso.

Sabemos que el vídeo se realizó, así que medió un lapso de tiempo considerable en el cual es de suponer que los ánimos se fueron caldeando. Vamos, que no se lanzaron a por la niña indefensa. En ese espacio de tiempo se debieron seguir sucediendo los comentarios en tono erótico, en las cuales la menor debió mostrar al menos una cierta disponibilidad y aceptación. De no haber sido así, no se entenderían las siguientes reacciones. Dicho de otra forma, si la menor les hubiera cortado el rollo los chicos hubieran parado o, si hubieran seguido con las insinuaciones, habría cogido puerta y salido de ahí. Al menos, lo habría intentado (y si se lo hubieran impedido, qué duda cabe que sería una agresión sexual). Pero no sucedieron así las cosas, según los hechos probados:

Que estando solamente en el salón la menor y los tres acusados, los cuales eran conocedores de su minoría de edad y en concreto que tenía quince años, alguno de ellos apagó todas las luces de la estancia, se desnudaron, ante lo cual fue al baño, regresando con posterioridad y sentándose en una esquina del sofá. –> Como decía, algún flirteo debió haber para que la adolescente no reaccionase con sorpresa. Si estás hablando de gustos musicales y de repente unos hombres se desnudan, no piensas en ir al baño, sino en salir pitando de allí. No consta que la joven quisiera, ni nadie le impidiera salir de ese piso en ese momento. Cuando quiso salir, pudo hacerlo libremente. Es evidente que la joven tenía conocimiento de qué iba ese juego, si apagan las luces y se desnudan, no es para jugar a la gallinita ciega. Si en vez de tomar la puerta de salida tomó la del baño, fue para prepararse para el intercambio sexual (acaso relacionado con que estaba menstruando). Incluso, estando en ese momento sola, podría haber reflexionado y tomar las de Villadiego, o incluso embargada por un miedo cerval a una conducta violenta (de la que hasta entonces no se había producido ningún atisbo, que haya sido reseñado), podría haberse atrincherado en el baño y pedir ayuda por el móvil. No, sabemos que entró en el baño, hizo lo que tuviera que hacer, y salió a una habitación en la que había tres tíos desnudos con las luces apagadas. Incluso con el sólo sí es sí en la mente, eso tiene toda la forma de la expresión implícita de una aceptación consensuada. Sabía lo que iba a pasar:

Los acusados procedieron a desnudarla quintándole la ropa, salvo las bragas, ella se cruzó los brazos y no supo como reaccionar, quedándose paralizada, procediendo los acusados a cogerla las manos para que les masturbase, y posteriormente sujetándole la cabeza para que les hiciera una felación, a cada uno de ellos, llegando uno (sin determinar) a eyacular en la boca de la menor, ante lo cual y sintiendo asco fue al baño que se encontraba la final del pasillo para escupir. –> Realmente, en caso de una violación, la felación sería la última práctica que se le ocurriría someter a su víctima un violador. No es imposible, pero es extraño. De saber que está actuando contra su voluntad, sólo teniendo muy claro el control absoluto sobre la víctima se les ocurriría proponer algo así.

De nuevo, acabado el primer acto, sale de la habitación y en vez de tomar la puerta de salida aunque sea en bragas para pedir auxilio, vuelve a dirigirse al baño. Extraña reacción para quien acaba de ser víctima de una violación (a no ser que hayamos cambiado la definición de violación, en un proceso de inflación semántica tan propio del postmodernismo social).

Que la menor si bien no veía a cada uno de los acusados, si que pudo distinguir que las manos que la tocaban eran de diferente complexión, y alguno se encontraba depilado y otros no. –> ¿Que tenía depilado el qué? ¿La mano? Luego ella también tocaba, la parálisis de la que habla la sentencia no debía ser absoluta. Sin embargo, no consta que hubiera ningún tipo de amenaza para que colaborara y participara en el acto sexual. Este sometimiento se explica por este nuevo concepto, la “intimidación ambiental”, que viene a ser la moderna apariencia del íncubo.

Que el procesado R. que contaba entonces con la edad de 19 años, fue detrás de la menor y cuando esta salió del baño, le indicó cual era su habitación y entró en la misma y se reclinó sobre la cama, sin resultar probado que se cayese accidentalmente o lo hiciese previo empujón de y tras ponerse un preservativo la penetró vaginalmente.Que no consta plenamente acreditado que mostrase su oposición, expresa o tácita a dicha relación. –> Y después de las felaciones, tuvo una relación sexual con penetración con el chico al que había estado persiguiendo. Aquí entienden los jueces que esta relación sí fue consentida. Desde mi punto de vista, es asombrosamente extraño que una persona que acaba de sufrir una agresión sexual, a los 5 o 10 minutos se muestre dispuesta a una relación consentida. No me extraña que quien llega a esa conclusión sea alguien que no dio para más que para estudiar derecho, pero los que tenemos un mínimo de caletre habremos de colegir que o todo fue violación o nada lo fue. O es que el concepto de agresión sexual ha perdido todo valor y puede usarse para referirse a cualquier relación poco placentera, como me temo que está siendo el caso.

Que dicho acto duró aproximadamente entre 10 y 15 minutos, tras lo cual, volvió al salón de la casa, recogió sus ropas y abandonó la vivienda. –> Sin que nadie lo impidiera. Un polvo rápido y a tu casa, niña. Es un poco extraño que, ya puestos a forzar a la adolescente, no hicieran cola para penetrarla los otros dos condenados. Con una mamada dieron la fiesta por acabada, y cada uno se puso a sus cosas.

Como consecuencia de estos hechos ha presentado sintomatología de tipo ansioso depresivo propias (DSM V) de un trastorno depresivo mixto ansioso depresivo, precisando tratamiento farmacológico y seguimiento médico y psicológico. –> He leído en otra parte que retomó la medicación, es decir, que ya estaba siendo tratada por “profesionales” (como decía hace poco, la psicología es una disciplina con una base científica sólo un punto mayor que la homeopatía y la acupuntura, en las facultades de psicología acaban los que el derecho les parece demasiado muermo). Ahora yo propongo ¿ese trastorno ansioso-depresivo fue debido a las felaciones, o a causa de la reprobación social que percibía en haberlas realizado? ¿O acaso al descubrimiento de hasta cuán lejos podían llegar sus instintos sexuales, confrontados con una norma social de hipócrita pureza?

El día anterior al de los hechos denunciados, es decir el 23 de noviembre de 2017, quedó registrada una conversación en el grupo de wassap, llamado “trupe”, al que pertenecía en la que consta, como hechos relevantes : a las 22.17 .-L dice la hemos liao en el piso hoy es muy parda…Le preguntan que pasó y dice : si la jamba esta que vino y nos la chupó a los tres….que guarra…( otro) pero juntos? L .-si en el salón …yo comiéndola las tetas y tal y llegó y se unió. Otros wassap hermano R dice. Os la follaria? L , no tenía la regla…mañana vuelve. otros que locura, a los tres ,…vais a partirla.Tras otras conversaciones similares preguntando por detalles , R pregunta “pero cuantos años tiene”, y L dice “16” …le preguntan si está buena y les manda fotos, L dice 22.22 horas, “ome somos unos degenerados”. Continua la conversación mencionado que es una cerda ( B J) –> No tengo explicación a que esta charla se produjera el día antes de los hechos denunciados… a no ser que sea que la “jamba” volvió efectivamente al día siguiente. Pero ¿qué me dice esta conversación? Que los jóvenes son los primeros sorprendidos con la desinhibición de la adolescente. ¿Qué sorpresa sería si la hubieran forzado a practicar las felaciones contra su voluntad? Por otra parte, me parece muy significativo que esperen que mañana repita. Porque si la hubieran agredido, amenazado o coaccionado de alguna manera, no habría lugar a esperar que volviera. Si comentan eso es que no percibieron en ella resistencia, desagrado o sufrimiento, sino que, antes bien, ella les prometió repetir la escena.

Por otro lado nos con matizaciones ofrecidas por esas personas de su círculo de amistad, y así a E M le dijo que no se arrepentía de follar con uno (porque era muy guapo). –> Lo que se suele decir de tu violador.

A su prima M le dijo que primero se empezó a dar besos en el pasillo de la casa con después de haber ocurrido la agresión del Salón. –> La típica reacción de una víctima de violación.

Su mejor amiga,NC en la fase de instrucción declaró que le había dicho que se folló a — si bien en el Plenario dijo que era una forma de expresarse (sin llevar implícito una acción voluntaria) –> La forma usual con que una mujer se refiere a la violación: follarse a alguien no implica voluntariedad.

Ahora, los audios, que Unidas Potemos ha iniciado una campaña de denuncias para prohibir su difusión (a pesar de su evidente relevancia para un caso que es de interés público), empeño absurdo pues su contenido está en el sumario.

Así la testigo D AC aportó en la Comisaria una serie de audios de Wassap que la habían pasado por el grupo (acontecimiento nº 21 ) en el cual hablando con una tercera persona, no identificada, dice, entre otras expresiones que “como se vaya de la lengua yo sí que me voy e incluyo cosas inventadas” –> De nuevo, el comportamiento que se puede esperar de una víctima de violación.

“no creo que lo haga ni él ni ninguno…saben las consecuencias, están advertidos” –> Lo dice la inocente niña que fue forzada contra su voluntad por la “intimidación ambiental” que le imponía la presencia de estos jóvenes. Más bien veo a una joven manipuladora que tiene contra las cuerdas a esos tres zoquetes, les ha cantado las cuarenta y tiene la chulería de quien sabe que lleva una baza ganadora.

“solo mamadas y pajas pero como cuenten algo yo cuento todo e inventando” –> Es muy interesante que lo que no le importa que se divulgue es la primera parte del encuentro sexual; precisamente el que el tribunal considera una agresión sexual. A éste le resta importancia, y el que le preocupa es el polvo que echó a continuación (este sí, voluntario), acaso por los rumores que en ese momento corren en su clase de que está embarazada. Pero vamos, de nuevo, el típico mensaje que una víctima de violación intercambia con sus amigas refiriéndose al traumático episodio.

Así se lo contó al testigo R M, el cual la vio feliz, y le dijo que había tenido relaciones sexuales con —(que era el entrenador de futbol de aquél) –> Es lo más normal en una víctima, alardear de que te ha violado tu entrenador.

A la testigo MA R, que era compañera del colegio, le mandó el video Música-Ly que había grabado, y le dijo mira con quien he estado y que les había realizado felaciones, y tenía intención de seguir quedando con ellos (los acusados) –> Para estar devastada por dentro después del trauma de su violación, la adolescente desde luego lo disimulaba muy bien. Semejante entereza que no la encontramos en mujeres adultas, que se derrumban tras pasar por semejante trance.

A la testigo LG M, le contó que les había hecho una felación, que le gustaba más — Le pareció que estaba contenta y alardeaba de ello. –> Como vemos, esta adolescente reproduce a la perfección el cuadro de vergüenza, asco, sentimiento de culpa reportado por los especialistas en las víctimas de violación. Luego, a su familia les contó otra historia. Y, por supuesto, el tribunal determina que ésta es la verídica, porque es lo normal que una adolescente sea más sincera con su familia que con sus amigas, en lo tocante a sus aventuras sexuales. Está clarísimo que a la niña no le hubiera importado que sus padres se enterasen que había participado voluntariamente en una orgía. De haber sido voluntaria, que todos sabemos que no, fue una horrible violación como nos han contado hasta la saciedad los medios.

Al testigo G E le contó, en el domicilio de la denunciante, que había tenido una orgía, pero no se mostraba arrepentida de ello, sin haberle dado más detalles. –> Pero a nadie se le pasa por la cabeza que una adolescente pueda representar otro papel que el de víctima, en una relación sexual con varios adultos jóvenes.

Del examen pericial de su teléfono móvil se comprobó que tenía una carpeta con el nombre de “ mis lios” y en la misma anotaba sus relaciones sexuales, resultando que con posterioridada los hechos también había anotado las relaciones mantenidas con los acusados. –> Es decir, que ella misma catalogó ese episodio como un encuentro sexual más. Lo que suele hacer una víctima de abusos sexuales.

Realmente, ya no es que me sorprenda que una cría de 15 tacos necesite crear un archivo de texto para llevar la relación de todos sus intercambios sexuales. Lo que me atormenta es que seguramente será más largo que el que podría escribir yo.

la veían con el uniforme del colegio, y un día en presencia de su madre M la cual depuso en forma clara y contundente, les advirtió a – y a – que tuvieran cuidado con su hija –> ¡Cuánta razón tenía la madre! Madre a la que, vista la educación que le ha dado a su hija, preferiría no tener más cerca de varios kilómetros.

(descargadla antes de que Unidas Potemos exija por vía judicial su retirada de YouTube)

Porque digo yo, en vez de decirle a unos jóvenes que no se acerquen a su hija, ¿no sería mejor que se asegurase de que su hija no iba a rondarlos? Lo de trasladar a los demás las responsabilidades que no sabes asumir es un recurso cojonudo.

El testimonio prestado por JD, (propuesto por la Defensa de el cual declaró que había quedado en su piso con el día 27 de noviembre de 2017, y que pensaba que tenía 17 o 18 años, admitiendo que se besaron y se tocaron el culo, sin haber mantenido acceso carnal, entendemos que no puede servir como prueba de su edad, ode la que ella decía tener, puesto que de admitir que conocía su edad real sería un hecho que le podría perjudicar penalmente, al ser dicho testigo mayor de edad, y su conducta podría subsumirse en un delito de abuso sexual, por ello dicho testigo se mantuvo muy cauteloso en su testimonio, evitando admitir una posible relación sexual y el conocimiento de la minoría de edad de XXX. –> El chaval, como el resto de integrantes de la lista, debía estar acojonado; y no era para menos. Si no nos sorprende que minutos después de sufrir una violación tuviera una relación sexual voluntaria con uno de los violadores (porque es muy guapo), ¿por qué nos iba a sorprender que tres días después tuviera otra muesca que añadir a la lista del móvil? De nuevo, la conducta habitual en una persona aquejada de RTS (Rape trauma syndrome), como seguramente pudieron constatarlo las pruebas periciales (yo sí te creo, hermana).

Y con el yo sí te creo llega una indemnización de 50.000€, más la consideración de víctima de violencia de género, que le será muy útil en su vida adulta recordando que en el momento de los hechos ya estaba siendo tratada por una psicopedagoga debido a su bajo rendimiento escolar (también está en la sentencia).

+

Conclusiones:

– La verdad, yo estaba muy feliz sin meterme en este berenjenal. Pero después de leer esta sentencia un intenso aroma a podredumbre espolea mis emociones. Esta sentencia es una completa bazofia intelectual, en la cual se buscan las explicaciones más alambicadas para concluir con la necesaria condena que piden las masas. Anuque nunca los magistrados hayan oído hablar del bueno de Ockham y su navaja, se puede entender que si parece un pato, nada como un pato, y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato. Ahora bien, dicen que el miedo es libre (eso lo dijo algún cobarde).

Y no, realmente yo no puedo asegurar a la luz de los hechos que conozco a través de esta sentencia que aquella relación sexual fuera voluntaria. Me debo a la verdad y es por ello que esto escribo, y sí que cabe un atisbo de duda en que hubiera algún tipo de coacción (que ni siquiera fue reportado por la adolescente) para practicar esas felaciones. Ahora bien, para sentenciar con 38 años de prisión a alguien, la justicia de ser justa debería tener un grado muy alto de certeza de que la acusación es verídica. Y por todo lo descrito, existe una más que sólida duda de que los hechos hayan sido tal y como la denunciante sostiene. Porque la hipótesis de una violación sería incongruente con demasiados aspectos referidos en la misma sentencia, mientras que la hipótesis de la acción voluntaria no violentaría la lógica de las cosas (la niña mintió a su familia para no quedar como una guarra).

– Aquí vemos en acción la postjusticia, en la cual no se enjuician hechos sino percepciones subjetivas. La joven, a pesar de no haber mostrado resistencia, percibe (o dice que percibe) esa relación como una violación. Y el postfeminismo nos exorta a creer esa percepción, sin pruebas que la corroboren (porque las percepciones no dejan huellas).

En el juicio contra la manada de Pamplona, hay una pregunta que resulta clave para comprender aquel y este juicios:

-Reiteradamente, el comentario a las contestaciones que ha ido dando es que la situación le supuso un shock, se quedó bloqueada y se sometió. Que no sintió daño, que no hubo fuerza física y que tampoco hubo amenazas, sino que fue la situación de shock la que usted tenía y que sucedió lo que sucedió.
– Sí.
– Bien, esa es la percepción suya. La pregunta que le hago es: ante esa situación, desde el punto de vista de los acusados, qué manifestación hizo usted, de cara a ellos, para que supiesen que usted estaba en situación de shock y que estaban teniendo esa situación de relaciones sexuales sin consentimiento por su parte, ¿cómo pudieron ellos… si usted hizo algo, manifestó algo, verbalizó algo…?
– No, no. O sea, yo cerré los ojos… No hablaba, no estaba haciendo nada, estaba sometida y con los ojos cerrados. Si eso… Estaba con los ojos cerrados y sin hacer nada, ni decir nada ni nada. Entonces, si…
– No estoy valorando, sólo pido una descripción de los hechos, porque somos, obviamente, quienes tenemos que resolver. No valoro nada, quiero simplemente puntualizar, desde mi punto de vista, extremos que pudieran ser relevantes en su caso. Desde ese punto de vista, su percepción ya la ha comentado, quería saber si, desde el punto de vista de los procesados, hizo usted en algún momento, algún gesto, alguna manifestación, alguna actuación suya..?
– No hablé, no, no, no grité, no hice nada. Entonces, que yo cerrara los ojos y no hiciera nada, lo pueden interpretar como que estoy sometida o como que no.

Si sin mediar coacción bajo violencia o amenazas, ni tan siquiera verbalizar la disconformidad, puede considerarse una relación sexual como agresión sexual, atendiendo al concepto de “intimidación ambiental”, cualquier relación sexual podría ser susceptible de ser considerada como tal, en cuanto exista una disparidad notable en vigor corporal (lo cual es común en las relaciones heterosexuales, y no es extraño en las homosexuales).

Esta es la consecuencia de pasar del “no es no” que teníamos todos claro, al “sólo sí es sí” que promueve el neofeminismo, considerando a la mujer un ser tan inane que no es capaz ni siquiera de mostrar una oposición verbal a su propia violación. Y ni siquiera el consentimiento expreso reiterado valdría como prueba de voluntariedad, ya que podría entenderse que éste ha sido arrancado debido a esa misma “intimidación ambiental” y, por lo tanto, inválido.

Cuando el postmodernismo entra por la puerta, en este caso de los tribunales, la lógica y la ética saltan por la ventana.

– La ética, porque el comportamiento del neofeminismo con el caso de la Arandina ha sido deleznable. Y ha dejado crudamente desnudo lo que necesariamente significa el creer por defecto a la mujer que denuncia: eliminar la presunción de inocencia del hombre denunciado. Si la mujer es víctima por defecto, el hombre es culpable por defecto. Como es nítidamente apreciable con la lectura de esta sentencia, que me recuerda poderosamente a la de los jóvenes de Altsasu: la culpabilidad está determinada de antemano, y el objetivo del juicio es justificar de alguna forma la condena más dura posible.

Es como trabaja cualquier dogma, sea la existencia de Dios, sea la estructura de opresiones transversales: su veracidad no se pone en cuestión, así que el único esfuerzo lícito es en buscar vías para sustentar dicho axioma.

En especial, quiero manifestar mi desprecio por el espectáculo miserable de Unidas Potemos, que con este capítulo se ha revelado como un partido de derecha postmoderna, sin que un atisbo de respeto a la verdad o la razón empañe su fe en los dogmas postfeministas. Ahora conocemos cuál es la cara de esa justicia con perspectiva de género que lleva promoviendo la ideología neoprogre. Si unos celebraban la condena, la derecha conservadora veía la demagogia y añadía dos huevos duros: prisión permanente revisable para casos de agresión sexual y malos tratos. Afirmo con contundencia que, en España, la izquierda es hoy un movimiento extraparlamentario. Censores, carceleros, fundamentalistas, represores a la par que reprimidos… las derechas conservadora y postmoderna cada vez se parecen más. Por mi parte, después del sadismo desplegado por Unidas Potemos, proclamo que no me vuelvo a acercar a ese partido ni con un palo.

Es curioso cómo ha cambiado el panorama político. Cuando el PP subió la edad de consentimiento sexual de los 13 a los 16 años, la izquierda se opuso (proponían 14 años), como una medida carca y retrógrada. Incluso el santurrón PNV decía que “despreciar la madurez afectiva y sexual de las personas menores de dicha edad pero que ya con 15 años están preparadas para decidir sobre su afectos emocionales y sexuales”. Compare el querido lector cómo ha cambiado el discurso de la neoprogresía en menos de un lustro: de ser un sujeto activo y responsable, hemos pasado a ser una niña sometida por la imponente presencia del gran macho cabrío, cuya inocencia y pureza debe ser protegida por las fuerzas del Estado. El concepto de mujer que subyace ante estos dos planteamientos no puede ser más opuestos. Yo sigo donde siempre he estado: por una sexualidad libre y responsable. Es decir, si eres mayorcita para follar, lo eres también para decir cuando no quieres follar y no meterte en embolaos.

– Es gravísimo como primero la derecha conservadora, y ahora la derecha postmoderna, están destruyendo el mismo concepto de justicia. Cada uno la manosea para perseguir sus fobias y fantasmas, el nacionalismo separatista unos y el lúbrico macho violento otras. El ensañamiento judicial que conocíamos con todo lo que tuviera remotamente que ver con ETA (penas por quemar un cajero o un contenedor superiores a casos de homicidio), actualizado en el mencionado caso de Altsasu o con la represión del procés, tiene su reflejo especular en la doctrina del Supremo de la cooperación necesaria. De esta forma, las penas por un mismo hecho delictivo se multiplican por el número de participantes, hasta obtener condenas que satisfagan a la jauría feminista.

Es también notoriamente semejante el altar al que la extrema derecha martirológica encumbra a las víctimas, unos del terrorismo etarra, otras del heteropatriarcado opresor. Y aunque ciertamente hay entre ellas verdadero sufrimiento, también es cierto que la condición de víctima (en el caso de la mujer, por defecto, de ahí las modificaciones legislativas y la discriminación positiva) es un apetecible fruto que muchos quieren alcanzar. La disoluta burgalesa no es la primera que está haciendo caja con su papel de víctima a costa de arruinar vidas ajenas. En la derecha conservadora sus figuras correspondientes serían la diplomada en turismo con espléndida carrera política, el funcionario de prisiones que crea un partido aún más a la derecha del que militaba o el presidente de dicho partido que quiere sacar votos de su condición de perseguido por ETA. Si en la mitad de mi vida he tenido que soportar elementos dándome la monserga con su condición de amenazados por ETA (y mordiéndome la lengua para no decir que eran tan insignificantes que no nadie de ETA se molestaría en gastar una bala con ellos), me temo que la segunda mitad de mi vida tendré que soportar la misma turra con las víctimas del heteropatriarcado opresor (nos están matando…).

Por mi parte, procuraré no ser atropellado por la maquinaria mediática, policial y judicial de estas víctimas dolientes, pues sé que conmigo nadie tendrá compasión.

Nadie la ha tenido. Y menos puedo esperarla ahora que me sitúo en oposición frontal a todo el espectro político.

Pues si he de declararle la guerra al mundo entero, sea.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

13 diciembre 2019

Galiza profunda

Filed under: Sociedad — Nadir @ 12:46

Curiosidades que atopo nas miñas exploracións do rural ourensán.

Si, xa sei, semella unha peli de Berlanga. Aínda que o ano esté arrincado (estaba nunha parada de autobús), non é de 1959 senón deste ano (a proba é que lle engadiron a coroa ó fasces e a espada).

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

2 diciembre 2019

Foucault en la universidad

Filed under: Sociedad — Nadir @ 0:54

o por qué los chavalitos de hoy son tan asquerosos.

Ése es el sujeto de estudio del libro que acabo de terminar. Por supuesto, su título y contenido es exquisitamente correcto, pero a fin de cuentas es de lo que viene a hablar. El libro en cuestión:

Lo pueden encontrar en las mejores librerías, como la mulita y en la librería Genesis.

No os esperéis ningún denso tratado de psicología o sociología, es un libro cortito y sencillito lleno de obviedades o de lo que, hasta hace poco, eran obviedades que caían por su propio peso.

Lo trágico es que un ejercicio de sentido común tan básico se haya convertido en completamente necesario para tratar con una hornada de críos que van ingresando en las universidades sin sacarse el chupete, y salen de ellas (especialmente de las facultades de letras, que siguen rebajando su nivel académico cuando parecía que habían tocado fondo) convertidos en ofendiditos profesionales, acólitos de la nueva religión postmoderna. Gracias a la revelación de San Foucault & co., la sociedad está constituida por categorías sociales a las cuales se pertenece por ciertos rasgos somáticos (sexo, raza, preferencias sexuales) y determinan el rol en ella en una relación de opresores y oprimidos.

Esto lo digo yo, los autores se guardan muy mucho de blasfemar contra el nuevo Mesías, el Profeta y sus Escrituras. Sólo sugieren tímidamente que algo está pasando en el clima de los campus. Ellos identifican el problema con la promoción actual de tres axiomas, bajo los cuales son educados los putos críos. A saber:

What doesn’t kill you makes you weaker. Es decir, procurar por todos los medios que los críos crezcan sin exponerlos a ideas contrapuestas o perturbadoras que provoquen en ellos la ansiedad de poner en tela de juicio sus prejuicios. Una juventud pueril e intelectualmente cobarde exige a sus mayores que los protejan de la diversidad ideológica, que amenaza su paz espiritual. Aunque se llame postmodernismo en Occidente, era de habitual aceptación en sociedades premodernas occidentales y hoy podemos ver su poder censor en acción en las sociedades musulmanas. En su cobarde búsqueda de seguridad ideológica, estos bebés con vello púbico no dudarán en llevarse por delante las libertades civiles, en concreto las de los demás.

Always trust your feelings. El axioma central del postmodernismo, la máxima exaltación de la subjetividad mientras que el método empírico y, en definitiva, la ciencia son puestos bajo sospecha. De este segundo axioma nacen aberraciones como que sea la subjetividad del sujeto la que determine su condición de víctima, y no los hechos objetivos. Y con la sensibilidad entrenada para reconocer microagresiones que refrenden la teoría de una categoría social fuente de opresiones, las microagresiones son reportadas por las cuestiones más disparatadas.

Life is a battle between good people and evil people. El postmodernismo es tan moderno como el sacerdote Mani, la lucha del bien con el mal, la luz y las tinieblas. Por supuesto, el fiel siempre se sitúa del lado de la luz, sin necesidad de demostración previa, igualico a las pelis de Hollywood. Su bando es el del bien y cualquier oposición debe ser satanizada, exterminada, pues viene de los profundos infiernos. Allahu akbar! Todo lo que no les baila el agua es machista, racista, supremacista, fascista… ponen el cartelito y debate concluido. Y esta clase de pensamiento sectario pre-filosófico, pre-civilizado y pre-racional ha sido de nuevo importado a Occidente por lo que se viene a llamar post-modernismo.

Hay ciertas afirmaciones que deberían chirriarle a un lector que se sitúe dentro de lo que podríamos llamar “izquierda clásica”, pero desde luego habremos de aplaudir el contenido que intenta ser a la alt-right, pero sobre todo a los SJW (social justice warriors, los postmodernitos, la neoprogresía), como el insecticida a las cucarachas.

Esta entrada queda abierta para que aquel que lo haya leído o quiera leer, pueda entrar y debatir algún punto o pasaje. Como digo, yo habría cosas que pondría entre paréntesis, pero obviamente no es mi libro y entiendo, porque fui educado en otra época, que hay gente que piensa diferente a mí y no tienen cuernos ni rabo. Es más, admito que hay libros escritos desde otras coordenadas ideológicas de los cuales se puede sacar provecho. Sin embargo, voy a terminar esta entrada señalando algo en lo que no estoy en modo alguno de acuerdo con los autores. Ellos consideran que el fenómeno de los niñatos berreones es propio de las facultades americonas, y como mucho del mundo anglosajón (siendo UK un alumno aventajado de bobaliconería políticamente correcta). Pero desgraciadamente no es cierto: queriendo estar a la vanguardia de la moda, los niñatos españoles copian no sólo las tendencias en el vestir, sino también en el pensar, enseñando los tobillos aunque haga un frío que pele y haciendo traducciones literales de las payasadas de sus compañeros gringuitos.

Por citar algunos ejemplos de traducción literal, se rasgan las vestiduras identificando una rape culture en una de las sociedades del mundo con menos casos de agresiones sexuales a mujeres. Vemos el mecanismo en acción: la teoría dice que hay opresión, así que sólo queda aguzar el ingenio para identificar agresiones. Pero nunca poner en duda la teoría. ¿Fanatismo? Simple irracionalidad. Me recuerda a una anécdota muy curiosa, en una página que no he vuelto a localizar, de comentarios sobre el Corán. Un lector pregunta si puede tomar miel, pues el médico le dice que nones (es diabético, y la miel es prácticamente glucosa pura) pero el Corán dice que lejos de ser perniciosa, es buena. La respuesta del asno erudito islámico: si el Corán dice que sana, es que sana. Allah no puede estar errado. Palabra de Dios, te alabamos, Señor.

Pero no son sólo las transcripciones directas de una realidad social a otra sin mediar estudio previo, sino la misma traslación a la lengua de Castilla de términos anglosajones adaptados a martillazos, y que evidencian el origen de la doctrina que la neoprogresía promueve. Por ejemplo, el sempiterno empowerment que no hay imbécil que no lo incluya en uno de cada dos párrafos traducido como empoderamiento. Empoderar existía en castellano, pero con otro significado (sinónimo de apoderar). La RAE ya se ha plegado al nuevo barbarismo. Empoderar es sin duda la palabra de moda. Pero no es la única que la secta ha adoptado de sus manuales en inglés: sorority, performative, racialized… repiten como un lorito lo que les va llegando del país de la hamburguesa.

Aquí os dejo un ejemplo de SJW en acción en estas tierras: La UDC suspende las jornadas sobre prostitución «pola imposibilidade de garantir a seguridade». Y a los pocos días este otro: Un centenar de estudiantes intenta boicotear, sin éxito, una charla sobre la prostitución en la Universidad Carlos III de Madrid.

Un grupo de chavalines intenta impedir que se desarrolle una charla dentro de un seminario de “teoría crítica” (es decir, postmodernismo social). Esto es, dentro del fundamentalismo surge un grupo de jóvenes aún más integristas que intentan negar el derecho a expresarse de los primeros. Esta dinámica, del acólito devorado por la misma cizaña que ha sembrado la vemos mil veces repetida estos días. Nada es suficientemente puro para estos nuevos zelotes. El Estado Islámico es sólo la versión para musulmanes de un fenómeno mundial, una epidemia de fanatismo y estupidez. Su sectarismo, que es su fuerza, al mismo tiempo devora la organización en un clima paranoico de permanente caza de brujas, excomulgando a todo el que se queda atrás en un proceso de inflación doctrinario constante (el nivel de chaladura va in crescendo hasta un finale strepitoso)

Porque tiene cuajo, mucho cuajo, que unos críos pretendan enseñarle lo que es la prostitución a mujeres que llevan décadas estudiándola y/o ejerciéndola. Y obviamente nadie les limita su derecho de opinar lo que deseen, por mucho que a su edad deberían gritar menos y escuchar más (si sabes más que nadie ¿qué haces en la universidad?). Supongo que esa vehemencia es propia de los años y la ignorancia de las cosas del mundo que los caracteriza, y a fin de cuentas por esa enfermedad todos hemos pasado. Ahora bien, cuando en su fanatismo se creen con el divino derecho de negarle a los demás el uso de la palabra, pues su causa es justa y Santiago cabalga a su lado… hemos pasado cinco pueblos el nivel de lo tolerable.

De nuevo, vuelve a recordarme un comentario de una colega que estudió en Inglaterra, que se quejaba de que en su facultad estaban hartos de que llegaran los del grupo de estudios islámicos, arrancasen del tablero de anuncios toda la información de conciertos, fiestas y demás, para poner su mierda proselitista. Este tipo de convicción, en la que un grupo se cree en la posesión absoluta de la verdad y, por lo tanto, es legítimo imponérsela a los demás está en el origen de dictaduras fundamentalistas, sean de corte religioso y/o nacionalista (la Patria como sucedáneo de la divinidad). En plata, estos niñatos que van de muy izquierdosos tienen comportamientos fascistas.

A fin de cuentas, sé que esto es pasajero. El postmodernismo, postestructuralismo, teoría interseccional y demás nombres de la hidra no deja de ser una moda pseudointelectual más, como otras que han adoptado las clases medias en su snobismo analfabeto para distinguirse de la chusma no iniciada en los arcanos de ese conocimiento especial, revelador, en el cual logran su vulgar epifanía. Pero es como el tabaco u otros vicios, en cuando se generaliza, pierde su lustre exclusivista y ya las élites buscan otra patochada más como marcador social. El espacio que ocupa hoy el postmodernismo lo ocupaba hace poco el psicoanálisis; quien no tenía un psicoanalista no era nadie en la buena sociedad. De hecho, aún hay quien sigue desarrollando esa disciplina pseudocientítica, por ejemplo un charlatán muy famoso de nombre Jordan Peterson. Anterior en el tiempo fue la moda por el ocultismo, que empezó con personajes como Madame Blavatsky, pero que aún estaba de actualidad en los ’50 con investigaciones serias sobre parapsicología y telequinesia. Más atrás en el tiempo no debía ser necesario buscar mentecateces en las cuales depositar la fe, pues ya la religión proveía de un enorme repositorio. Y es que cuando el hombre deja de creer en Dios, cree en cosas aún más estúpidas.

Pero que sea transitoria no quiere decir que sea fugaz ni inofensiva, y especialmente a la izquierda esta modita del postmodernismo le va a hacer un siete, pues este hatajo de imbéciles insiste en no sólo alinearse con, sino apoderarse del concepto de “la izquierda”. La efervescencia de este tipo de niñatos gilipollas fue providencial para que resultara elegido un botarate como Trump, el peor candidato posible. Pero cuando a un currela blanco, que malvive en una caravana ganando unos dólares aquí y allá, un niñato de Yale ($76.000 de matrícula al año) le espeta que es un privilegiado opresor, vota a Trump como si estuviera en un concurso de mates. Y es completamente entendible por mucho que, objetivamente, sea un error de acuerdo a sus intereses de clase. Porque encima de cornudo, apaleado (add insult to injury, en sus términos).

Realmente, la situación de gran parte de la población usamericana es entre miserable y desesperada, y si la working class lograse aunar fuerzas podían montar una república soviética al norte del Río Grande. Por ello es providencial para la corporate class una doctrina que impide que el redneck y el obrero blanco del rust belt se puedan unir al negro de Boston y al chicano de Nuevo México para imponerse sobre las élites con su peso demográfico. Al sistema neoliberal implantado en USA (y progresivamente copiado en este lado del charco) sólo le puede salvar una teoría sexista y racista, que siembre la desconfianza entre la clase trabajadora, compuesta en su mayoría por varones genéticamente violadores y blancos culturalmente supremacistas de los cuales mujeres, negros y latinos deben desconfiar por principio.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Página siguiente »

A %d blogueros les gusta esto: