La mirada del mendigo

18 septiembre 2021

Polarización y zombificación

Filed under: Sociedad — Nadir @ 13:27

Desconectad el cable de la antena. Acudid a la información cruda, y no cocinada por vuestros medios de referencia. Diversificad vuestras fuentes, cuidando siempre su calidad. Ya que condenados a pertenecer a la masa de desposeídos, al menos seamos dueños de nuestras ideas.

Ya sois adultos, tenéis buenos dientes; dadles buen uso y no permitáis que nadie os dé la papillita, por cómodo que resulte.

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4 septiembre 2021

Sobre el patriarcado opresor

Filed under: Sociedad — Nadir @ 12:11

Subo comentario y respuesta a modo advertencia para el próximo soplapollas que se le ocurra venir a sermonearnos con su puta guitarrita:

Comentario por Ilbetea: 3 septiembre 2021 @ 21:40

“Lo del patriarcado opresor, hombres opresores y mujeres oprimidas es una bobada sin soporte factual”.

Se podría cuestionar la existencia del patriarcado, (o, ya puestos, si la tierra es plana) pero lo que no puede haber es un patriarcado sin opresión a las mujeres, porque es inherente a él, del mismo modo que no puede haber racismo sin opresión a una o al resto de razas.

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Comentario por Nadir — 4 septiembre 2021 @ 11:27

Ya entró el catequista a soltarnos unos salmos de su puta doctrinita.

Lo primero, al entrar aquí debes someterte al correcto uso de la lengua. Tu hatillo de palabros maltraducidos lo dejas en el contenedor de basura que hay en la entrada.

En lengua castellana, patriarcado significa:

Del lat. tardío patriarchātus.
1. m. Dignidad de patriarca.
2. m. Territorio de la jurisdicción de un patriarca.
3. m. Tiempo que dura la dignidad de un patriarca.
4. m. Gobierno o autoridad del patriarca.
5. m. Sociol. Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje.
6. m. Sociol. Período de tiempo en que predomina el patriarcado.

Esta es la definición, y no los valores que ahora vuestra sectita de comepollas le está adjudicando al vocablo. Estoy hasta los putos huevos de que hagáis la guerra al diccionario, de que retorzáis la lengua para hacer que se crucen dos paralelas (teorema del punto gordo, que invocábamos en dibujo técnico). Estáis traduciendo a machamartillo el nuevo valor que la doctrina postmoderna le ha adjudicato al término anglosajón patriarchy. Pero tenemos una ventaja; a diferencia del inglés, la lengua castellana sí que cuenta con una autoridad semántica: la RAE. Y la función de la RAE no es crear significados, sino reconocer los valores de cada término entre la comunidad de hablantes pretérita y presente. Y durante siglos, el término patriarcado se ha referido a las acepciones anteriores, hasta ayer por la mañana en que un grupo de gilipollas lameculos del imperio les ha dado por emplear esa asquerosa jerigonza progre.

La RAE no es perfecta, y de hecho yo mismo puedo criticar y corregir esa definición, pues en su acepción quinta habría que sustituir familia (eso sería el concepto de pater familias) por tribu. Las familias se organizan en clanes, y estos en tribus, cuando comparten un mismo ancestro más o menos mítico. Pero la ventaja de tener una autoridad semántica es manteneros fuera de los márgenes académicos a los trileros de la palabra. Los progres sois basura, despojos intelectuales. Desvirtuar el sentido de las palabras es al debate lo que mover las líneas del terreno de juego a un deporte de equipo: la forma más burda, más ruin de engaño.

Bien, después de esta clarificación de la altura intelectual de tu argumentación proseguimos.

¿Puede darse patriarcado sin opresión de la mujer? Sí, sin duda, porque son conceptos distintos, uno no es consecuencia necesaria de otro y, de hecho, así es como históricamente ha sucedido.

Una organización social en la cual el poder político, judicial (y, en muchos casos, el religioso) corresponde a un varón que encabeza una familia extensa (es decir, clan o tribu), no necesariamente implica una situación de opresión o explotación de un sexo sobre el otro. Tampoco en el matriarcado, que viene a ser el mismo tipo de institución, pero la dirección de la tribu corresponde a una figura (matriarca) de sexo femenino. Son organizaciones propias de sociedades poco evolucionadas, con una simple o inexistente estratificación social, generalmente en su etapa prehistórica o protohistórica. Un ejemplo muy socorrido son las 12 tribus hebreas que, cuando logran su unificación política, dejan de ser un patriarcado para constituirse en monarquía (s.X a.C.). Y el mismo proceso siguieron urbes como Roma o Atenas, que nacieron de la unión de varias tribus (que habitaban las siete colinas).

Esta organización no tiene nada que ver con la posición social de la mujer, que puede ser muy diferente en cada caso. Aunque, en lo general, suelen seguir el mismo patrón de distribución de los roles por sexo. Pero es una tergiversación histórica el pretender explicar sociedades pretéritas como una explotación de las mujeres por parte de los hombres, siguiendo el prejuicio de lucha de categorías o identidades establecido por el postmodernismo. La vida de una mujer no era más esforzada, penosa y peligrosa, en general, que la de un hombre sino al contrario, siendo la clase social y no el sexo el parámetro determinante que predetermina el nivel de vida y bienestar del sujeto (medido por ejemplo en esperanza de vida al nacer). En sociedades preindustriales (la máquina de vapor hizo irrelevantes a los músculos de hombres y bestias) la distribución del trabajo por sexos determina que sea el hombre el que provea de fuerza de trabajo y protección. Y sí, esta mayor capacidad de aportar riqueza y seguridad al grupo le otorgó, generalmente, mayores derechos políticos. Como es lógico, igual que la participación determinante de los marineros atenienses en la defensa de su polis (y agresión) les llevó a arrebatar esos derechos políticos (democracia) a la aristocracia. Pero en ningún caso puede hablarse de opresión y explotación, cuando la categoría presuntamente opresora y explotadora aportaba mayor riqueza al grupo de la que consumía, y desempeñaba las funciones más penosas y peligrosas, entre las cuales era tomar las armas.

Si hubiera una opresión de los hombres sobre las mujeres, serían éstas las que fueran a masacrarse en la guerra mientras los hombres quedarían en la seguridad y la comodidad del hogar. Serían las mujeres las que bajarían a la mina, subirían a precarios andamios o se embarcarían para pescar o comerciar. Pero sabemos bien que estas funciones eran desempeñadas mayoritariamente, y aún lo son, por individuos macho de nuestra especie, así que no sé cómo cabe hablar de opresión y explotación, precisamente en la dirección en que se denuncia.

No, cuando existe opresión y explotación, la clase opresora y explotadora lleva una vida más cómoda que la clase explotada, consume más riquezas de las que produce, y se reserva los trabajos más cómodos y seguros dejando para la clase explotada y oprimida los más nocivos, esforzados, penosos e ingratos. Si es que las palabras tienen algún valor. Una vez perdido, nada significa nada y todo vale.

Y la consecución de derechos políticos por parte de las mujeres no ha sido, como se pretende, algo evidente que faltaba por ser reconocido. Las mujeres alcanzan la igualdad social cuando, por mor del trabajo mecánico, el valor de su trabajo se equipara al masculino, aportan tanta riqueza como los hombres. Y, como es lógico, reclaman su parte en el gobierno de la polis. Pero no es que la situación de las sociedades tradicionales fuera injusta, sencillamente era otra organización social, estable y exitosa, en otras circunstancias materiales. Estructuras sociales deben ser estudiadas, pero no juzgadas de acuerdo a las circunstancias actuales, si no queremos caer en el ridículo.

En resumiendo, esta mamarrachada del patriarcado opresor es una manipulación de la historia y del lenguaje para presentar un conflicto alternativo a la guerra de clases: la guerra de sexos. Pero insisto una vez más, es la clase, y no el sexo, el parámetro determinante que predice el bienestar del individuo.

Vamos a explicarlo en términos que hasta la mente delicuescente de un postmodernito lo entienda: el marqués vive bien, la marquesa vive bien. El criado vive arrastrado, la criada vive arrastrada. El hijo de los criados puede que sufra malnutrición, la hija de los marqueses no. Si la marquesa manda, el criado obedece, por mucho que la french theory prediga lo contrario. Y hoy en día sigue habiendo clase nobiliaria (nobleza económica, burguesía) y servidumbre (proletariado). Y los pertenecientes a la primera viven mejor, como podemos ver en indicadores como la esperanza de vida o las tasas de morbilidad en función de ingresos o patrimonio. Y, todo ello, de forma jodidamente independiente de que el individuo sea macho o hembra. Las mujeres de la clase alta suelen llegar en buen estado a la vejez, mientras que un obrero llega a la jubilación con el cuerpo reventado. Y esta evidencia, de la que todos somos conscientes, no casa con la patochada del patriarcado opresor, ¿verdad?.

Esta treta de construir un pasado de ultrajes que deben ser resarcidos (el mismo discurso victimista del catolicinismo polaco o del follacabrismo árabe) tiene un objetivo evidente: enfrentar a la sociedad, partida en dos, buscando enemigos dentro de su propia clase, de su propia casa. Magnífica estrategia para perpetuar la estructura social, en la que sí que hay explotadores y explotados, sólo que no depende de su sexo sino de su patrimonio.

Divide et impera.

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En cuanto al racismo, ya que lo mencionas:

De raza e -ismo.

1. m. Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive.

2. m. Ideología o doctrina política basada en el racismo.

Y precisamente la exacerbación de la condición racial como rasgo determinante de la identidad, de la esencia de un individuo, es llevada a cabo por la neoizquierda identitaria postmoderna, cuyo contenido es expresamente sexista y racista, sólo que sexista y racista “por buenos motivos”. Es precisamente la progresía gringa, y los bobitos como tú que la traducen y reproducen como papagayos, la que hace de los rasgos raciales bandera y desarrolla un vocabulario criminalizador (color blindness) que dedica a aquellos que consideramos que la cantidad de melanocitos de la epidermis no es más determinante en la caracterización de un individuo que el contenido de leucocitos eosinófilos en su torrente sanguíneo. Sencillamente, el primero, al afectar a la superficie externa de la piel, es más llamativo a primera vista (igual que los rasgos sexuales primarios). Pero el ser humano es más, mucho más que pellejo y gónadas.

Todo racista, todo sexista, es un ser inferior. Como lo es toda esta neoprogresía con su puritanismo hipócrita.

¡A la mierda!

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1 septiembre 2021

Deshumanización sexista

Filed under: Sociedad — Nadir @ 1:51

Leo en prensa: Colau ofrece 50 plazas iniciales para acoger a mujeres y niñas afganas en Barcelona

Pero vamos, que no es sólo cosa de la giliprogre de Colau, desde el extremo centro también se adhieren a la ideología del victimismo femenino: Madrid ofrece 25 plazas de acogida para mujeres afganas en Vallecas

Y, por supuesto, el gobierno: Robles pedirá a los ministros de Defensa de la UE volver a Afganistán para rescatar a mujeres, niñas y colaboradores

Esto es demencial. ¿Nadie se da cuenta de la barbaridad que estamos cometiendo? Se trata de aplicar al sexo la discriminación racial por la cual la vida y el bienestar de unos seres humanos son más importantes que la de otros. ¿Somos los hombres seres inferiores? ¿menos valiosos, prescindibles, fungibles? Sí, la respuesta es sí, aunque no se verbalice pero es la premisa necesaria para llegar a semejante discriminación.

Lo explicó perfectamente la vieja pajarraca:

«En 2017 en Madrid no hubo más que 16 homicidios. Eso es absolutamente ejemplar, pero hay algo que me preocupa muchísimo: de esos 16 homicidios,nada menos que cinco fueron mujeres. Eso es terrible»

Los otros 11 debían ser ratas, por lo visto.

Desde luego me preocupa el recorte de libertades que supone el advenimiento de un gobierno que aplique la sharía, y ciertamente es especialmente coercitivo para las mujeres. Un gobierno más, porque no es el único en el mundo que la aplica, alguno de los cuales amigo y aliado. Y otras tantas legislaciones emanan expresamente de dicha ley islámica. Que a ver si nos aclaramos, porque por un lado es una bella cultura sapiencial de paz y amor, y luego tenemos que rescatar a mujeres de sus garras cuando es aplicada fielmente. ¿Ein? ¿Coherencia? ¡Quia!

Que por cierto, es curioso que en las sociedades en las cuales más intensamente se promueve el islam (o, para el caso, el cristianismo, el judaísmo, el hinduísmo…), más criminales se vuelven (los dos campeones del islam suní y chií son líderes mundiales en ejecuciones, mientras que el integrismo cristiano es el baluarte ideológico de la pena de muerte en el continente americano). Quizá eso nos dé una pista del carácter de estas ideologías.

Pero volviendo a la deshumanización sexista de la moda feminista. Su credo victimista reza que en todo lugar y circunstancia, la mujer es siempre víctima. Como magistralmente relató Killary Clinton (qué curioso, otra mujer):

Women have always been the primary victims of war. Women lose their husbands, their fathers, their sons in combat.

No pensemos en hombres y mujeres, describamos el eructo de la pajarraca en clave racial. En Madrid hubo 16 homicidios. Eso es ejemplar. Pero la tragedia es que, de esos 16, 5 eran blancos. Eso es terrible.

El racismo es con los rasgos raciales lo que el sexismo con los rasgos sexuales, discriminación por caracteres físicos en aquellos ámbitos en los que debería ser irrelevante. Como, por ejemplo, en la atención en una operación humanitaria. Que hay que ser miserable.

Volvamos de nuevo a la clave racial: hay un desastre humanitario, y desde los poderes públicos se muestran muy orgullosos de privilegiar la atención a las víctimas blancas, a pesar de ser la población negra la que ha sufrido más duramente las consecuencias del desastre.

Porque aunque su doctrina feminista estipule lo contrario, la realidad se impone: los que están amenazados por la fulgurante conquista talibán son mayoritariamente hombres (periodistas, profesores, policías, funcionarios y profesionales liberales en general, desde escritores a informáticos y humoristas). Y, de hecho, la abrumadora mayoría de las ejecuciones de las que tenemos conocimiento, son de varones.

Y recuerda mucho a la repercusión mediática del rapto de las niñas de Chibok por Boko Haram (qué bonito es el islam), sin atender que había sido una deferencia de los milicianos a las estudiantes en razón de su sexo. Porque en otras ocasiones en que los ataques fueron a colegios masculinos, los estudiantes fueron asesinados. Aunque esos crímenes contra niños, en vez de niñas, no merecieran la atención de la prensa.

Un sesgo informativo continuo para refrendar la ideología del poder, que aún se vende como muy revolucionaria y transgresora. Por eso es compartida por la entente mediática, la práctica totalidad de la clase política (con la extrema derecha haciendo de outsiders y cosechando éxitos con ello) y es catecismo de obligado estudio en las mejores universidades. Por su capacidad de socavar las bases del actual modelo social, no te jode…

Para cerrar, cabe recordar la anécdota de la niña afgana pastún que hizo de portada del National Geographic. Una foto icónica. Cuando la encontraron 17 años más tarde en un campo de refugiados en Pakistán, les soltó una bofetada de realidad: ella prefería el gobierno de los talibán, bajo el que había una cierta seguridad.

Y como ella, la inmensa mayoría de hombres y mujeres de ese Estado fallido, musulman@s devot@s, que están conformes con el modelo de sociedad que han impuesto los yihadistas. Como en el sunistán mesopotámico, otro modelo de guerra relámpago de un grupo de monjes soldado que cabalgaban a hombros de una sociedad fanatizada por décadas de promoción del wahabismo en las mezquitas y madrazas financiadas con petrodólares (en este caso, atizado el furor bélico por el revanchismo sectario sobre la población chií).

Todo racista, todo sexista, es un ser inferior. Por mucho que esté de moda, es bazofia intelectual. El feminismo es bazofia sexista y el islam es excrecencia retrógrada, y uno se pregunta de qué clase de basura está rodeado para adoptar semejantes despropósitos como credo que guía su existencia.

A saber cuál será la próxima subnormalidad que se pondrá pondrán de moda. Tiemblo.

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24 agosto 2021

Una gracieta que tiene maldita la gracia

Filed under: Sociedad — Nadir @ 13:15

Leyendo noticias sobre la ausencia de casos locales de carallovirus en China, se me ha ocurrido una conclusión divertida: los chinos prefieren ponerse una vez rojos, mientras que en occidente preferimos ponernos ciento amarillos.

No sólo los chinos, también otras sociedades orientales están demostrando su buena gobernanza ante la epidemia, pero por el tamaño y distribución de su población, con áreas densamente pobladas, sin duda el caso chino es destacable.

Y aquí, haciendo como que no pasa nada hasta que pasa, yo ya hago lo suficiente y la culpa es de los demás, ya vamos por la quinta ola y las que nos quedan. ¿Qué veo a mi alrededor? Bazofia que no es capaz de adaptar su conducta a unas nuevas circunstancias, que sigue realizando los mismos comportamientos con la inteligencia de un insecto, movido por el peso de la costumbre y la incapacidad de comprender la naturaleza de la amenaza.

Y no es sólo la amenaza personal que supone la incógnita de cómo reaccionará el organismo, aún vacunado, a la enfermedad (tengo constancia de casos de COVID persistente en individuos de mediana edad vacunados). Es que cada contagio es una nueva oportunidad (en realidad, billones de ellas) para que el virus ensaye mutaciones que le permitan reproducirse con mayor efectividad en un entorno de huéspedes inmunizados parcialmente con las vacunas (lo de ponerse una y rechazar el segundo pinchazo debería ser lisa y llanamente ilegal, pues estamos ofreciendo nuestro organismo como campo de ensayo al virus para esquivar esa inmunidad).

Esto es como descifrar una clave por fuerza bruta, cuantas más infecciones, más posibilidades tenemos de crear, con nuestra estupidez, un supervirus que cause una masacre. El SARS-CoV-2 tiene una buena base, muy contagioso pero con una capacidad mortífera lo suficientemente retrasada para dar tiempo a proseguir la cadena de infecciones. Sólo le falta ponerse a punto en este proceso de evolución acelerada a escala planetaria. La variante delta viene a ser un virus en fase beta. Como consiga alcanzar una versión de producción…

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NOTA: Una forma de tomar el buen camino sería empalar al siguiente encargado de tienda que pusiera en el escaparate el letrero de “COVID protected” o necedades semejantes, tras forzarlo a ingerir el bote de gel hidroalcohólico (la moderna agua bendita, que exorciza los malos espíritus) que puso a la entrada. En serio, empalado. Ensartado en una estaca frente a su puto negocio, como escarmiento a su estupidez.

Un pelín expeditivo el método pero yo creo que así la gente iría pillando el concepto. Y es que ya hace tiempo que hemos sobrepasado el límite tolerable de subnormalidades. La redoma ya rebosa.

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15 agosto 2021

En descargo

Filed under: Sociedad — Nadir @ 9:28

Me doy cuenta que siempre estoy echando pestes del gobierno, y creo que es una posición muy sana ser exigente con la gestión pública; mas también es importante señalar los aciertos, cuando los haya, porque instalarse en la crítica sistemática, igual que la alabanza, es una forma de contribuir a la ceremonia de la confusión (todos son iguales) en la cual se desenvuelve cómodamente el fascismo.

Así que hoy hago un descanso en mi costumbre de echar sapos y culebras por la boca, para aplaudir una acción de gobierno [murmullos de sorpresa]. En concreto, se trata de una ley promovida por el Ministerio de Consumo cuyo titular, Albertito, había merecido hasta ahora mis peores críticas (hasta hace poco el fraude con las mascarillas era generalizado, ante la miserable pasividad de su Ministerio).

Pues bien, en este caso debo aplaudir la valentía y altura de miras a la hora de redactar la Ley de Consumo (Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios), bien es cierto que siguiendo las directrices de la UE, pero alineándonos con las normativas europeas más exigentes. Que yo sepa, un plazo de garantía general de tres años sólo lo tiene ahora mismo Suecia, otros países tienen plazos incluso mayores para bienes de alto valor.

Pero más importante que el plazo de garantía, es su calidad. Estamos ampliando de seis meses a la extensión íntegra de tres años la consideración de fallo de conformidad (defecto de fábrica), y deberá ser el fabricante (que tiene medios para ello, y no el ciudadano) el que deba refutarlo. Queda también a la elección del consumidor (la nueva acepción de ciudadano) si elige la reparación o la sustitución del bien dañado.

Finalmente, la ampliación de la exigencia legal de contar con existencias de piezas de repuesto, de cinco a diez años, sella una reforma legal que no puedo menos que celebrar, y es de justicia hacerlo en público.

Obviamente, esta nueva ley va a elevar el gasto en garantías ejecutadas de las empresas (esto le va a hacer pupita a la división española de Tesla XD  ). Y las empresas reaccionarán aumentando la calidad, la fiabilidad y, a la postre, la duración del ciclo de vida de sus productos, para encontrar un nuevo punto de equilibrio entre costes de fabricación y de garantías.

A ello se une la creación, siguiendo el modelo francés, de un índice de reparabilidad (aunque su implementación me parece espinosa). Como sabéis, yo presto especial atención al sector de la automoción, y lo que están haciendo las marcas es criminal (ya lo era hace veinte años, pero cada vez su latrocinio es más indignante). Pero afecta a todos los sectores, el modelo de producto cerrado de Apple está triunfando por toda la industria porque convierte al cliente en una vaca lechera que ordeñar a placer. Me pareció muy significativo una anécdota: granjeros de la usamérica profunda pirateando su americanísimo tractor John Deere con un parche de algún programador ruso u ucraniano, para poder cambiarle el filtro de aceite u otras operaciones de mantenimiento básico sin pasar por el servicio oficial (la ECU detecta una pieza u operación no suministrada o realizada en servicio oficial y bloquea el motor).

Y todo ello es importante porque alargar el ciclo de vida de los productos es una forma eficiente de reducir el consumo de materias primas y energía necesarios en la fabricación. Eso, desde el punto de vista ecológico. Desde el punto de vista social, los ciudadanos verán cubierta su necesidad (por ejemplo, de lavar la ropa de forma mecánica) de forma más económica (si la lavadora aguanta más años, es muy probable que compense con creces el incremento en el coste), incrementando por tanto la renta disponible de los ciudadanos.

Quizá el mercado español no sea lo suficientemente grande para generar estos cambios en empresas globales, pero se une (en el pelotón de cabeza, por una vez) a una tendencia europea. Además, fuerza a los fabricantes europeos (que suelen tener una buena parte de sus ventas dentro de la UE) a posicionarse en un segmento de producto de calidad alta, defendiendo el mercado interno de la entrada de productos de usar y tirar. Claro, luego hay que mantener esa calidad, porque siguiendo con el ejemplo de electrodomésticos, hay marcas chinas (Haier, Gree…) que están haciendo productos de enorme calidad, mientras que las marcas españolas (Fagor, Balay, New Pol, Candy…) atesoran una sólida reputación de fabricar porquería. 

Pero eso ya, cada uno tendrá lo que se merezca.

Así que… mis felicitaciones, Albertito. Con esta ley te has redimido, siquiera parcialmente, de toda la inutilidad que habías demostrado hasta ahora.

Una ley así, hubiera sigo imposible con un gobierno del PP. Y probablemente, también del P$O€. Unidas Potemos es una mierda en muchos sentidos, pero los hay peores. Mucho peores.

Si tan sólo siguieran en esa línea, de trabajar para hacerle más fácil la vida a la gente, o al menos procurar no jodérsela aún más para satisfacer sus dogmas y credos…

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