La mirada del mendigo

26 agosto 2019

A tomar por culo Twitter

Filed under: Varios — Nadir @ 23:49

Supongo que la mayoría ni siquiera sabéis que tengo una cuenta de Twitter. La abrí por una sugerencia hace años para facilitar el seguimiento de este blog. En realidad, nunca he escrito un tweet; era una cuenta en la que tenía automatizada la publicación del encabezado cada vez que publicaba aquí. De hecho, me olvidaba a menudo de su existencia y, si me hubieran preguntado de sopetón si tenía Twitter, seguramente lo hubiera negado.

Bueno, pues éste es un aviso para aquellos, si es que hay alguno, que entrábais al blog por este medio. Cierro la cuenta. El motivo es sencillamente el asco que me da esta aplicación y su responsabilidad en el simplismo extremo instaurado en el debate político. No creo que su contribución al empobrecimiento del discurso, reducido a una sucesión de consignas (que tienen más de slogans publicitarios que de razonamientos) y zascas, haya sido menor.

En un debate limitado por número de caracteres, la falacia y el dogmatismo, con sus mensajes contundentes y terminantes, llevan las de ganar. Porque desmontar una falacia o mentira comprimida en una frase corta normalmente requiere cuando menos párrafos enteros. La verdad y la razón parten con desventaja en la era de Twitter, y bien que lo sabe el tuitero más famoso.

Por otra parte, no menos importante, es otra herramienta más (también un blog, por eso) de crear burbujas en internet, con una red de “amigos” que reafirman los prejuicios creando los universos paralelos que pretende el postmodernismo (hacía días que no pronunciaba esa palabra), en los que la subjetividad cobra vigencia como realidad aparente.

Así que dejo unos días la cuenta activa para no fastidiar a aquellos que os resultase útil y luego, a tomar por culo con la cuenta. Podéis usar con ventaja, si tenéis el dudoso gusto de seguir esta bitácora, algún agregador de noticias. Yo empleo desde hace años The Old Reader, pero seguro que hay otros muchos mejores.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

11 marzo 2019

Contra as silvas

Filed under: Varios — Nadir @ 22:02

JOAS JOAS JOAS JOAS JOAS JOAS

Xa só nas aldeas podes atopar un rapaz facendo o túzaro. Que sorte tiven de non ser neno nesta merda de sociedade profiláctica.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

16 diciembre 2018

Mis disculpas

Filed under: Varios — Nadir @ 13:05

Casi por casualidad, me he pasado por el contenedor de spam y he visto que había un montón de comentarios válidos (es decir, no comentarios automáticos de publicidad) que no habían pasado por el filtro. Los he rescatado manualmente, pero la carpeta de spam se vacía automáticamente cada cierto tiempo, así que mensajes anteriores habrán sido eliminados.

Una contestación filtrada es algo que pasa de tanto en cuanto, pero en esta ocasión han sido muchos en unos pocos días. Además, ninguno de ellos tenía gran abundancia de enlaces, que es lo que antes disparaba el filtro.

Lo primero, pedir disculpas a los que se han molestado en escribir una contestación para luego llevarse el mal sabor de boca de verla rechazada.

Por lo demás, decir que es un asunto de mal arreglo, ya que eliminar el filtro de spam conllevaría que los comentarios se llenasen de mierda, dificultando la conversación. Ya lo tengo configurado de la forma más suave posible, para que no pida ni captchas ni hostias, para molestaros lo mínimo. Si a alguien se le ocurre alguna otra forma para evitar estas desagradables confusiones, ruego que la comparta.

Hasta entonces, vuelvo a reiterar, esta vez en una entrada aparte: si alguna vez escribís algo y no aparece publicado, escribid un mensaje corto avisándome de esta circunstancia para que lo rescate del spam.

Por otra parte, si tras publicar un mensaje éste aparece, y pasado un tiempo ves que ha sido eliminado, no tiene nada que ver con el filtro del spam: es que he aplicado de forma manual el filtro de gilipolleces. Recuerdo que desde hace tiempo he modificado mi política de moderación: antes no borraba nada, ahora borro lo que que no aporta nada. Que en modo alguno esto suponga una brida para evitar disentir o criticarme: si está bien argumentado es valioso y merece ser tomado en consideración.

Para terminar, quiero reiterar mis disculpas y mi súplica: cuando notéis que un mensaje ha sido atrapado por el filtro de spam, avisadme.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

28 agosto 2018

Denantes mortos que veganos

Filed under: Varios — Nadir @ 22:53

(Só é unha parvada que vin o outro día e quería compartir convosco para botar unhas risas)

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

30 julio 2018

Un albaricoque

Filed under: Varios — Nadir @ 14:34

Uno de los pocos vicios más o menos sanos que tengo es que me encanta la fruta. Y como cada vez es más difícil poder encontrar en el comercio frutas bien sazonadas, en plenitud de sabor, es porque me decidí hace ya unos añitos a desbrozar una finca de mi padre y convertirla en un vergel (un terreno con árboles frutales). Lo que los british llaman an orchard.

Aquí tenéis un albaricoque que cogí hace poco; el único que pude probar, porque cuando volví al cabo de tres días a por sus compañeros ya habían desaparecido, y eso que la finca está vallada (estoy casi seguro de quién es, uno de esos jardineros del paisaje que los urbanitas han santificado, el mismo que pone los lazos, el mismo que quema para que pasten sus ovejas).

+

Este es el aspecto de una fruta cultivada sin ninguna clase de plaguicidas, imperfecta, con picaduras, deliciosa. Cuando veo la esplendorosa, inmaculada fruta que se vende al doble de precio en la sección “orgánicos”, “ecológicos” o la nueva gilipollez que se le ocurra a la industria de la distribución para desplumar a tanto estúpido, me entra la risa. Sin cebar el árbol con tratamientos continuos, te sale una de esas frutas sin ninguna afección superficial en frecuencia de una de cada cien.

Por supuesto, cuando veo que al árbol le está pegando duro alguna plaga, saco el arsenal químico y procuro curarlo antes de que se extienda a otros. Pero, por ejemplo, este año no he tenido que coger la mochila ni una sola vez porque todas las afecciones han sido leves; como decía, no han pasado del nivel estético. Eso que me he ahorrado de comprar productos, y luego acabar ingiriéndolos (aunque en cantidades mínimas, pero prefiero evitarlo si es posible).

Bueno, a lo que vamos. Esto es un albaricoque, me parece adivinar que de la variedad búlida porque quien me lo vendió no me lo supo decir (la ignorancia de los viveristas y revendedores es brutal, al menos los de esta zona no saben ni el ABC de su trabajo, asqueroso país de incompetentes). Como veis, la superficie presenta máculas debidas a picaduras de insectos o, en otros casos, la afección de algún hongo (la roya, la monidia…) pero el interior está inalterado (de hecho, está sobremadurada y una parte ya parece almíbar, me faltan palabras para expresar el goce sensorial que supone consumir una fruta así).

Esta fruta, cuyo sabor es excelente, de querer comercializarla sería descartada por presentar estas imperfecciones estéticas. Pero esas imperfecciones, en la era de lo regular (ahora todos los putos niños tienen que llevar ortodoncias), es lo natural. Este es el aspecto que presenta la fruta cuando no la atiborras a insecticidas y fungicidas para evitar que no sea ni siquiera rozada su epidermis por algún agente que la altere.

Por supuesto, los fitosanitarios son sustancias que, bien usadas, son maravillosas. De hecho, las modernas moléculas de acción sistémica suelen tener, paradójicamente, un impacto sobre el medio menor al de los productos tradicionales que se usan ahora en agricultura “orgánica” (vaya nombre más estúpido), generalmente basados en sales de cobre y azufre (ya usados en tiempos de Roma, pues hay residuos de sulfitos en ánforas que contenían vino). Un agricultor profesional (inexistente en Galicia, prácticamente no hay explotaciones agrícolas profesionales; si acaso en el sector vitícola) empleará la menor cantidad de fitosanitarios posible, tal que le permitan sacar adelante su producción. Por lo tanto, si el mercado aceptase los defectos estéticos como irrelevantes para formar el precio, podría dar muchos menos tratamientos, redundando en productos más saludables (porque absolutamente inocuos no son, aún respetando los plazos de seguridad, por su acumulación en el organismo) y la protección del entorno natural colindante (decaimiento de las poblaciones de insectos cuyas consecuencias discurren por toda la cadena trófica).

Pero, como sabemos, no es el caso. De hecho, sólo por defectos estéticos como erosiones en la piel debidas a insectos, pájaros u hongos, falta de simetría, coloración poco atractiva o calibre, una pieza de fruta de calidad gustativa excelente es etiquetada como de menor categoría (y, por lo tanto, menor precio para el productor), destinada a procesado en la industria (mucho menor precio) o incluso descartada en origen.

Aún en mi ateísmo, siempre he percibido el tirar con la comida como una suerte de pecado. La comida es sagrada, y no debería ser necesario haber pasado hambre para aprender esta lección. Se me abren las carnes cuando contemplo en una explotación próxima, toneladas de fruta pudriéndose en el suelo por haber sido descartadas en la recolección. Fruta absolutamente exquisita (porque la han dejado madurar en el árbol en vez de recogerla verde y madurado en cámara), que acaba sirviendo de abono porque tenía un defecto estético, el más grave es haber sido picoteada por algún pájaro. ¿Es que somos imbéciles? Pues coges un cuchillo, quitas ese trozo y ya está, el resto de la manzana está perfecta. Evidentemente esa fruta no sirve para larga conservación, pero sí para sacarla por otro canal comercial.

Queriendo sintetizar el asunto: estamos tirando una parte sustancial de la producción agrícola por defectos meramente estéticos. Cultivar esas frutas, verduras descartadas ha supuesto el uso de tierra, de agua, de gasóleo, de fertilizantes y fitosanitarios, que habrán sido ocupados o consumidos para nada; para dejarlos pudrir al pie de las plantas, carísimo abono. Esto, a su vez, comporta dos efectos: uno, el encarecimiento de los productos, para que el agricultor pueda recuperar la rentabilidad por la cosecha menguada, lo cual socava la renta disponible precisamente en los presupuestos más modestos (en otras palabras, nos empobrece, especialmente a los ya pobres). Y el segundo, ya mentado, el agricultor debe atestar las frutas y verduras de plaguicidas, tanto que un insecto no se atreva ni a acercarse a la manzana de puro tóxica que es. La mayor parte de los tratamientos con fungicidas e insecticidas que se usan en la agricultura son para conseguir productos estéticamente perfectos, porque es lo que el consumidor pide (de hecho, buena parte del trabajo genético sobre nuevas variedades se centra en conseguir colores más atractivos, no mejor sabor), y serían innecesarios si el consumidor-tipo no fuera un completo cretino.

Por lo tanto, no lo pregunto, lo afirmo: somos imbéciles. Imaginad la escena con nuestros padres, para los más jovencitos vuestros abuelos, cuando eran críos, y su madre acercándoles una pieza de fruta y el niño rechazándola alegando algún defectillo de esos que hoy en día impiden que pase el “control de calidad” (que es un mero examen estético, luego la fruta en sí puede ser una puta mierda que no sabe a nada), ¿qué hubiera pasado? Que nuestra abuela/bisabuela le hubiera dado un pescozón al crío para que se le quitase la tontería por la vía rápida, y con muy buen criterio.

Pero eso sirve para corregir la estupidez en sus estadios iniciales de desarrollo. Ahora, con la imbecilidad ya asimilada, interiorizada, metabolizada en el cuerpo social, necesitaríamos una somanta de palos para quitarnos tanta tontería como tenemos. Tirando miles de toneladas de comida que está en perfectas condiciones, sólo por que no es “bonita” ¿acaso nos merecemos otra cosa?

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

 

Página siguiente »

A %d blogueros les gusta esto: