La mirada del mendigo

13 julio 2020

Bruma

Filed under: Varios — Nadir @ 2:05

Muchas veces me quejo de no tener tiempo para leer literatura ni de, a su vez, disfrutar escribiendo. De chavalín era un ávido lector, y disfrutaba escribiendo y dibujando. Creo que he perdido toda habilidad con los lápices, pero al menos quisiera mantener la capacidad de transmitir ideas con la palabra. Por ello, en un ratito libre que me he concedido, he escrito un relato corto que ahora os presento. Espero que os agrade aunque también espero escuchar vuestras críticas, ya sean constructivas o despiadadas. Las primeras son más provechosas, las segundas más divertidas.

🙂

 

 

A pesar de que acababa de conocerlo, como quien dice, teníamos una soltura de trato como si fuésemos amigos de la niñez. Estábamos charlando en su casa de todo y nada, y entretanto iba pasando revista a varios detalles de la estancia. Era una pequeña sala de una casa de aldea que había mantenido su sabor añejo aún tras algunos brochazos modernizadores. Mientras mi compadre charlaba animado, mi vista se posó en el marco verde de madera de la ventana, y cómo una luz mansa entraba, creando un encantador juego de luces y sombras por las esquinas. Me fijé en una pequeña telaraña en una de ellas, por supuesto callé por cortesía, y porque realmente me parecía mucho más hermosa y apropiada que un cuadrito incrustado en la pared con una simetría exasperante. Aquel cuadrito estaba claramente de más, pero permitía que valorases más la sencilla armonía del conjunto, por comparación.

Mi atención se posó de nuevo en aquel hombre, aún con una madurez juvenil, de aspecto jovial y algo atolondrado. Si bien tenía una cabellera frondosa, me hacían gracia los pelos dispersos de su barba cobriza. Un agradable conjunto de una cabeza potente con una sonrisa perenne y franca. Oímos el ronroneo de un motor en el patio, y al poco entró el hermano menor, de pelo casi negro y mirada huidiza. Tras las presentaciones de rigor, escapó presuroso por otra puerta. La puerta, de un azul saturado, marco de la ventana verde, curiosa combinación, me dije. Pero seguía sin parecerme desagradable el conjunto, antes bien, me embargaba una agradable sensación de calidez y recogimiento, ese abrazo acogedor que las viviendas de hoy, más oficinas que hogares, han perdido en pos del diseño.

Cuando estaba musitando para mis adentros lo muy diferentes que eran esos hermanos, entró el hermano mayor cargado con bolsas del supermercado, seguido al momento por la madre, que cerró la puerta. Al mismo tiempo, el más joven volvía a entrar para preguntarle nosequé a la madre. El mayor sí que era, innegablemente, hermano de mi amigo. Era una versión más rotunda, con facciones más cuadradas, de la cara aún juvenil de aquél. Una perfecta verificación del arquetipo de gigante bonachón. Con desinterés impostado, fui prestando atención a la madre. Era una mujer más joven de lo que me esperaba, pequeña en comparación al tamaño de sus retoños, con el pelo oscuro y prieto adornado de alguna cana prematura, más bien corto, y bastante descuidado. Como animalito perpetuamente atareado, buscaba algo en su monedero, luego abría un cajón, daba una indicación a uno de los hijos, salía para volver a entrar. Tras la ceremonia de las presentaciones, no me había dedicado más atención, lo cual aprovechaba para observarla a mis anchas. Como la casa, era una mujer perfectamente anodina y arrebatadoramente entrañable y cálida.

Nos sentamos en la mesa con unas tazas delante. No me preguntéis el contenido, pero me figuro que sería el canónico café con leche; mi atención estaba en la agradable compañía de la que disfrutaba. Primero con los dos hermanos mayores, el pequeño estaba interesado en otras cosas y, luego, por fin, se nos unió la madre. Ver sentarse y reposar a la hormiguita afanosa hizo que exhalase mentalmente de alivio. Conversando con ella, aún repartiendo políticamente mi atención con los dos hermanos, me di cuenta de que era una mujer una belleza natural que el aspecto descuidado de quien no está para preocuparse por esas cosas sólo acentuaba. En un curioso contraste con sus ademanes, su voz era pausada y soñadora. Era como si me arrullase con sus ojos castaños, cuando ella los posaba en mí al dirigirme la palabra.

En esto, la estancia se iba difuminando; los vivos colores, el relieve tan marcado de las tablas del suelo, de la decoración del mueble del aparador o la pata de la mesita, al ser iluminados por la luz tan enfocada que entraba por la ventana, había ido desdibujándose en un blanco lechoso, en el cual sólo los rostros de estas tres personas, que ya me eran tan queridas, conservaban la nitidez. Se había levantado en mis ojos una cortina de bruma, como el imperceptible avance de las mareas, y fue sólo en ese momento que me percaté de mi ceguera. Empecé a cavilar y me sumí en el silencio, con creciente preocupación. Mis amigos continuaban la conversación, animados, hasta que repararon en mi estado de ánimo, e inquirieron el motivo de mi repentino cambio de humor.

Es un sueño, dije más para mí mismo. Sus caras de incomprensión me obligaron a añadir algunas palabras más. Todo esto no es más que un sueño, estoy soñando. Tras unos segundos de silencio, por primera vez el primer joven perdió su sonrisa y dijo con tono adusto: ¿Quieres acaso decir que nosotros somos sólo marionetas que se ha imaginado tu mente dormida? ¿Es eso lo que somos? Esas pocas palabras, que empezaron con un tono ofendido, acabaron con la sombría aceptación de la verdad. Compadecido y avergonzado, traté de explicar la inverosimilitud de la situación, añadiendo con innecesaria malicia el hecho de que su madre aparentase la misma edad, si no más joven, que ellos. Mis sueños suelen ser así, situaciones anodinas, cotidianas, expresaba más a modo de disculpa que de explicación.

Entonces el mayor, con la severidad en el rostro de un anciano, pronunció, ya sin el fingimiento de tener que mover los labios: Pero si estás pensando todo esto…

Sí, contesté, efectivamente, si estoy razonando todas esas cosas quiere decir que me estoy despertando. Y mis compañeros eran partícipes, pues todos éramos dedos de una misma mano, de la tristeza sincera que me producía separarme de ellos. Según la poderosa voluntad emergía de los pliegues del sueño, el entorno se iba haciendo más vago y difuso. Sus caras, ahora sombrías, transmitían el pensamiento común: en breves momentos su existencia sería barrida, como mucho menos que polvo que el viento levanta, para no quedar de sus risas, de su ánimo, de su candor, ni el recuerdo. Me esforzaba por retener sus rostros, la prueba de su existencia, hasta que sólo pude conservar esos tristes ojos de la madre, abrumados por la nada que se abría bajo sus pies, y turbados por una lágrima que acaso fuese de afecto.

No había nada que hacer, estaba ya despierto. Pero sin abrir los ojos, quise transmitir un postrer mensaje a mis compañeros, con la esperanza de que llegase al vacío en el cual se habían diluido. Yo no soy más que el pensamiento que de mí mismo tengo. No es mi existencia menos sutil que la vuestra; al cabo todos navegamos por el universo creado por nuestra mente y, apagada ésta, nuestra esencia, nuestra conciencia, miedos, anhelos… todo se desvanece como la bruma de una mañana de Abril.

Otras mañanas vendrán, y también se engañarán creyendo que, ellas sí, son algo más real, más permanente, que el rocío que las adorna.

 

28 marzo 2020

Sin comentarios

Filed under: Música,Varios — Nadir @ 15:01

Thousands of protesters are seen sitting at Wasceslas square in down town Prague, Czechoslovakia, August 24, 1968, demonstrating against the Russian invasion, surrounding the statue of King Wencelaus. Some fighting is reported in the capital after the Soviet Union and four Warsaw Pact allies invaded the country August 20, 1968. In the background is the national museum. (AP Photo)

Haciendo limpieza de disco duro, me he encontrado un par de recortes que quería compartir con vosotros. Se comentan solos, así que por una vez refreno mi verborrea y la suplo con un poco de música.

Exacto.

Y podríamos añadir que la industria está en manos de gente que odia manchárselas de grasa.

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Presupuestos de diferentes instituciones (atención escala):

Cada pueblo…

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Esta foto es en la plaza Wasceslas de Praga, en Agosto del 1968.

Bajo la Ley Mordaza, esta manifestación habría estado prohibida (resistencia pasiva).

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26 octubre 2019

José Miguel Mulet Salort – Hablando de una magufada

Filed under: Varios — Juan Manuel Grijalvo @ 13:23

José Miguel Mulet Salort

[hablando de una magufada]

No se pueden decir más gilipolleces en menos espacio. Y lo malo es que para rebatir una a una todas esas tonterías necesitaría tres o cuatro folios: decir una tontería es fácil y rápido, pero rebatirla necesita tiempo, espacio y un mínimo de conocimiento. Por lo tanto, ser imbécil está termodinámicamente favorecido, porque se ahorra energía.

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Su bitácora en Naukas

https://jmmulet.naukas.com/

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26 agosto 2019

A tomar por culo Twitter

Filed under: Varios — Nadir @ 23:49

Supongo que la mayoría ni siquiera sabéis que tengo una cuenta de Twitter. La abrí por una sugerencia hace años para facilitar el seguimiento de este blog. En realidad, nunca he escrito un tweet; era una cuenta en la que tenía automatizada la publicación del encabezado cada vez que publicaba aquí. De hecho, me olvidaba a menudo de su existencia y, si me hubieran preguntado de sopetón si tenía Twitter, seguramente lo hubiera negado.

Bueno, pues éste es un aviso para aquellos, si es que hay alguno, que entrábais al blog por este medio. Cierro la cuenta. El motivo es sencillamente el asco que me da esta aplicación y su responsabilidad en el simplismo extremo instaurado en el debate político. No creo que su contribución al empobrecimiento del discurso, reducido a una sucesión de consignas (que tienen más de slogans publicitarios que de razonamientos) y zascas, haya sido menor.

En un debate limitado por número de caracteres, la falacia y el dogmatismo, con sus mensajes contundentes y terminantes, llevan las de ganar. Porque desmontar una falacia o mentira comprimida en una frase corta normalmente requiere cuando menos párrafos enteros. La verdad y la razón parten con desventaja en la era de Twitter, y bien que lo sabe el tuitero más famoso.

Por otra parte, no menos importante, es otra herramienta más (también un blog, por eso) de crear burbujas en internet, con una red de “amigos” que reafirman los prejuicios creando los universos paralelos que pretende el postmodernismo (hacía días que no pronunciaba esa palabra), en los que la subjetividad cobra vigencia como realidad aparente.

Así que dejo unos días la cuenta activa para no fastidiar a aquellos que os resultase útil y luego, a tomar por culo con la cuenta. Podéis usar con ventaja, si tenéis el dudoso gusto de seguir esta bitácora, algún agregador de noticias. Yo empleo desde hace años The Old Reader, pero seguro que hay otros muchos mejores.

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11 marzo 2019

Contra as silvas

Filed under: Varios — Nadir @ 22:02

JOAS JOAS JOAS JOAS JOAS JOAS

Xa só nas aldeas podes atopar un rapaz facendo o túzaro. Que sorte tiven de non ser neno nesta merda de sociedade profiláctica.

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