La mirada del mendigo

17 julio 2022

OpenStreetMap

Filed under: Varios — Nadir @ 23:08

Entrada mucho más liviana, para comentar mis indagaciones acerca de mapas de carreteras para GPS. Durante muchos años he usado el vetusto y fantástico iGo 8 corriendo en el WinCe de un GPS chinorris. Pero éste ha fenecido y no me apetece comprarme otro teniendo un móvil que coge varias constelaciones de satélites (es decir, es más rápido y preciso).

Yo siempre he usado mapas Teleatlas (ahora comprada por Tomtom), por ser claramente superiores a los Navteq (ahora Here). Esta relación, en mi opinión (es un tema controvertido) se mantiene, pero hay más luchadores en esta liza. Por una parte está el Google Maps, con una cartografía muy completa pero también muy imaginativa. No es extraño que te sugiera atajar por unas escaleras o por una pista por la que sólo pasa un todoterreno puro. Y, por la otra, está el objeto de esta entrada: OpenStreetMaps. Lo conocía hace años pero no le prestaba mucha atención al proyecto. Pero poco a poco se han ido completando los mapas y, sinceramente, me sorprendí de que quedase primero en una serie de pruebas de andar por casa que hice entre ellos. Después vendría Teleatlas, Google Maps y Navteq.

Aún así, estos resultados deben ser comentados. Para ir por vías principales, yo escogería Teleatlas (OSM tiene algún error en los tramos gratuitos y de pago). Para moverme por ciudad, sin duda Google Maps, porque su cálculo de rutas usando las condiciones del tráfico es ciertamente imbatible por su mismo modelo de negocio: conocen los datos de la posición exacta en tiempo real de millones de conductores, a partir de los cuales pueden calcular la congestión y la velocidad media en cada vía. Las implicaciones de privacidad, las trataremos en otro programa.

Por lo que me quedo con OSM y recurro a Google Maps en casos especiales en que las condiciones del tráfico sean determinantes en el cálculo de la ruta es por lo completo que es aquel. No sólo trae las carreteras, como los anteriores, sino también pistas de tierra, caminos, senderos… además de otro montón de información que es muy útil usándolo en las pateadas (¡fuentes!) o turísticos (monumentos). Al final, la mayoría de las veces acabo recurriendo a OSM incluso para echarme al monte, dejando el fantástico OruxMaps sólo para las situaciones más peliagudas.

Y aún así, las curvas de nivel del IGN (que es de donde sacamos los mapas del Orux en España) son magníficas, pero en el tema caminos… casi diría que es más fiable y completo, según zonas, el OSM. Que siguiendo los mapas del IGN alguna vez me he metido en algún atolladero, de nuevo por ser «imaginativos» a la hora de dibujar caminos. Eso no reza para el IGN francés, que sí que tiene una cartografía soberbia. Eso sí, los gabachos son muy asquerosos y no liberan sus teselas para que puedan ser usadas por aplicaciones de terceros como el Orux.

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Pero eso no es todo, OSM son sólo unos mapas, pero se necesita un navegador que los use. Para aplicaciones en carretera hay un montón, además de que casi todos tienen también de opciones pedestres, ciclistas e incluso esquiando o en piragua. Yo he estado probando algunos y os cuento mis opiniones, encantado de ser complementadas con las vuestras.

Organic Maps – Es una versión más limpia del Maps.me, creada por los desarrolladores de éste. Elegante, una vista despejada y sencillamente funciona, como deberían ser todas las cosas. Básicamente, es el Maps.me sin mariconaditas, que acaba funcionando mejor. La mejor característica: su asistente de voz es parco en palabras (a la tipiña del Google Maps dan ganas de estrangularla con el cordón de los zapatos).

Mapy – Es el navegador de Seznam, un portal de internet checo. Sería mi primera elección si no fuera porque en la última actualización la han cagado y, al menos en mi móvil, se cuelga a los 5 minutos. Tiene los mapas más vistosos y legibles (aunque todos sacan la información de OSM, cada uno escoge la grafía con que los representa) y, como estupendo añadido, tiene isolineas cada 10m, mientras que el Organics Maps las tiene cada 50m y, los demás, ni eso. Para campo es estupendo.

Magic Earth – Me gusta, y me gustaría mucho más si pusieran freno a la locuacidad de su asistente de voz. Y eso que no es de los peores. No tiene curvas de nivel, sólo sombreado (también el Mapy) lo cual lo limita mucho para uso campestre.

Finalmente, el OsmAnd. Es un programa muy popular, y no lo entiendo porque es una puta mierda. Es con diferencia el que peor muestra la ruta y, encima tiene limitación de descargas en su versión gratuita a 7 mapas (7 comunidades autónomas, a nada que viajes eso se te queda en nada).

Por cierto, el resto de programas si son totalmente gratuitos, sin restricciones.

Sólo me queda explicaros que OpenStreetMap es un proyecto colaborativo; como cualquier Wiki está construida a partir de las aportaciones de miles de voluntarios, que cartografían las zonas que mejor conocen. Es por ello que el grado de detalle en las zonas con mayor densidad de población, especialmente población con cierta competencia informática, es soberbio (aparece mapeado hasta el último detalle del mobiliario urbano). En zonas más despobladas y atrasadas es donde más conviene que echéis una manita. Tiene un tutorial para los que empiezan que hace que empezar a colaborar sea bastante lúdico.

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Como detalle personal: creo que de haber nacido en otra época, me hubiera gustado enrolarme en alguna expedición como cartógrafo. Debía ser emocionante, el orgullo y la responsabilidad de ser el primero, al menos de tu civilización, que describe tal región o accidente geográfico. Borrar la leyenda de terra incognita e ir trazando líneas para completar el mapa de nuestro planeta. Un cometido verdaderamente hermoso.

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Y después de tantas rusadas, creo que puede ser divertido meter una americanada:

Un planeta que explorar y una humanidad habitándolo.

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3 junio 2022

Objetivo Moscú

Filed under: Varios — Nadir @ 11:25

Enlazo el documento redactado por el ex-eurodiputado Javier Couso y sus colaboradores en 2019, que estudia el origen de la campaña mediática de demonización de Rusia.

Para ir abriendo boca, copio el prólogo, para que lo presente su propio autor. Mil gracias, por cierto, a quien me lo dio a conocer.

Cuando llegué al Parlamento Europeo en julio de 2014, me sorprendió un fenómeno desconocido en España. Me estoy refiriendo a la beligerancia contra Rusia.

Durante los primeros debates a los que asistí en la Comisión de Asuntos Exteriores observé atónito las perlas dialécticas que muchos diputados y diputadas, sobre todo de procedencia polaca y báltica, lanzaban contra Rusia. Se trataba de acusaciones e infundios de tal envergadura, que me vino a la mente aquella consigna mítica del franquismo que resumía toda la campaña de creación y alistamiento de la expedicionaria División Azul que combatió junto a las tropas nazis en el Este europeo: “¡¡Rusia es culpable!!”
En esos días pensaba que tal despropósito, que distorsiona la política europea de vecindad con su principal suministrador de energía, no era algo presente en el debate político español y creía que jamás nos alcanzaría esa enorme campaña de adoctrinamiento ¡Qué equivocado estaba!
En años posteriores, al principio tímidamente y después de manera clara y abierta, la rusofobia empezó a ser difundida por grandes medios de comunicación, convirtiéndose en parte del día a día español.

A pesar de no tener grandes problemas en política exterior con Moscú, a pesar de que los españoles no manifestaran una especial animadversión hacia lo ruso, el mensaje fue calando. Todo este proceso forma parte de una campaña de propaganda psicológica perfectamente articulada y que, al alimón de las decisiones en las cumbres de la OTAN, busca conseguir que la Unión Europea no pueda tener una relación normalizada con un vecino tan importante. La creación de un ambiente de tensión militar y comercial pretende impedir el surgimiento de un espacio europeo independiente, no sometido estratégicamente a los intereses atlánticos, es decir, a Estados Unidos.

Por todas estas cuestiones, junto con el equipo que me ayuda en las labores como diputado y concretamente desde la Oficina Parlamentaria, nos pusimos manos a la obra para tratar de desentrañar la madeja que en nuestro país impulsa esta gran campaña de desinformación que pretende generar un vuelco en la opinión pública española. Investigamos actores, fundaciones y organizaciones que, vinculados a la potencia global, trabajan día a día ocultando sus vinculaciones espurias con el poder angloamericano.

Fruto de este trabajo es el pequeño libro que tienes en tus manos. Con él queremos ofrecer una herramienta práctica para saber, para analizar y para poder estar más preparados frente a las operaciones de guerra psicológica que intentan dirigir nuestras percepciones y crear relatos que sirven para imposibilitar relaciones internacionales basadas en el respeto entre iguales soberanos, tal y como recogen los principios de la Carta de Naciones Unidas.
Quienes creemos en un mundo multipolar basado en el Derecho Internacional y las buenas relaciones entre pueblos y estados, necesitamos conocer quiénes, cómo y por qué nos intentan influir para que aceptemos una dirección que, en el fondo, va en contra de nuestros propios intereses como miembros de una nación que debería ser soberana en la construcción de su propia política exterior.
Esperamos que este informe sea útil e interesante y sirva para rearmarnos en la lucha diaria contra la desinformación. Por nuestra parte, seguiremos denunciando desde el Parlamento Europeo estas agresivas campañas, abogando por el buen entendimiento con nuestros vecinos y por una política de seguridad europea que, en lugar de tensión militar, construya paz.

Javier Couso Permuy
Diputado del Parlamento Europeo

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26 mayo 2022

Росси́я

Filed under: Varios — Nadir @ 2:08

Lo que más me aterra de esta guerra es la capacidad del poder para instilar opiniones y estados de ánimo en la población. Obviamente era consciente de esta capacidad, pero nunca hasta ahora había visto la máquina de propaganda y manipulación social funcionando a pleno rendimiento. Y quizá ni siquiera ahora esté a pleno rendimiento.

La vilificación de Rusia me recuerda, en el ruedo español, a la reciente campaña de demonización de Catalunya y, antes de ella, Euskadi. Si el CNI dispone de unos cuantos millones para pagar a tertulianos, nos podemos imaginar a cuántos tendrá en nómina con el presupuesto que manejan en Serrano, 75.

La maquinaria mediática es capaz de generar en la población simpatías y odios, usando un discurso simplista y maniqueo, abusando de la ilusión de unanimidad y generando el poderoso cohesionador social que es un enemigo común (Göbbels estaría orgulloso).

Hace poco ponía un ejemplo de cómo se justificaba la ilegalización en masa de toda la izquierda ucraniana en la teleprogre. Yo no veo la televisión y esto lo encontré por casualidad, pero ya me figuro que éste es el nivel intelectual y ético. Y puede ser peor, como un tertuliano en la televisión pública apestando a cazalla. Es interesante la intervención, aunque se ha pasado de vueltas mostrando entusiasmo a sus patrocinadores, para comprender la línea editorial diseñada: parar a Putin es una necesidad por encima de cualquier otra consideración, lograr un estado de ansiedad en la sociedad que anestesie su capacidad de raciocinio.

Pues algo bueno habrá de tener Rusia cuando tanto empeño ponen en señalarla.

He escuchado varias veces que Rusia no es más que un Estado con un PIB entre el de Italia y el de España. No, Rusia es mucho más que eso, como ha quedado en evidencia. El angloimperio no se hubiera tomado tantas molestias socavando y acosando a Italia o a España, básicamente porque ya se pliegan voluntariamente a rendir vasallaje. La dignidad de un pueblo no computa para calcular el PIB. De hecho, mucho menor lo tiene Cuba, y ahí sigue resistiendo a sólo un brazo de mar del poderoso vecino.

Deberíamos mirar el mapa. Mañana, Rusia seguirá ahí, y desde luego a Europa no le conviene tener como vecino a un enemigo, humillado y desestructurado. A EEUU sí, le va de coña porque mata dos pájaros de un tiro, pues Rusia es su gran rival militar, pero Europa y el € es aún el gran enemigo económico.

Haber sido cómplices en la promoción de esta guerra, desatendiendo repetidamente los requerimientos de Rusia de un tratado de seguridad conjunto, sin perdedores, y financiando en Ucrania a los movimientos neonazis porque tenían en su genética el odio a Rusia, es un error descomunal que nos costará a los europeos un alto precio durante generaciones.

Error provocado por nuestra condición de colonias, estados vasallos, que es precisamente la situación humillante que el gobierno ruso quiere evitar con esta guerra. Básicamente, que ninguna potencia pueda amenazar territorio ruso, o al menos que no pueda hacerlo sin sufrir unas represalias inasumibles.

No sé si en la prensa habréis leído dos conceptos que son claves en todo este asunto, me figuro que no:

1.- El momento de mayor vulnerabilidad de los misiles intercontinentales es en el momento de su lanzamiento, antes de que tomen velocidad y altura. Cuanto más acerques las baterías antimisiles, con mayor certidumbre podrás interceptarlos.

2.- La tradicional estrategia rusa ante un ataque es la defensa en profundidad. Necesita territorio entre las fronteras y sus centros neurálgicos, para que el invasor deba estirar sus líneas de suministro y llegue agotado.

¿Ahora vamos entendiendo un poco más la cuestión? Es el juego del escudo y la espada. Obviamente, en la OTAN saben todo esto, y están jugando a poner nervioso al oso ruso y sacarlo de su guarida, usando a los ucranianos como cebo.

Pero permitidme que vuelva sobre mis pasos. Es estremecedor comprobar cómo la población adopta y asume las ideas que le sirven como pasto los medios, piensa y siente al son de la melodía interpretada por el poder. La guerra en Ucrania es sólo una minucia; con esta capacidad de control social pueden pastorearnos y conducirnos dócilmente al verdadero abismo.

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24 mayo 2022

Juan Manuel Grijalvo – Lo que nos va explicando Rafael Poch de Feliu sobre esta guerra

Filed under: Varios — Juan Manuel Grijalvo @ 17:29

Hace unos días, le decía yo que «ahora estará usted preguntándose por qué rayos le estoy contando yo todo esto, en vez de machacarle las meninges con la invasión de Ucrania, como todo el mundo. No es «la guerra de Putin». Todavía no sé lo que es, y por eso le he asignado una categoría embrionaria: 20220224″.

Bien, Rafael Poch de Feliu nos ha venido explicando muchas cosas sobre esta guerra, porque no es una «operación militar especial», es una guerra, y recién hoy nos ha dicho qué tipo de guerra es exactamente: es una «proxy war».

Según la Wikipedia:

https://en.wikipedia.org/wiki/Proxy_war

https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_subsidiaria

El artículo entero está en

https://rafaelpoch.com/2022/05/24/lo-que-nos-van-explicando-sobre-la-guerra/

y no tiene desperdicio.

Ahora mismito voy a cambiar el título de la categoría por este otro, que también es provisional:

20220224 – Proxy war.

A la vista de lo que nos dice hoy Rafael Poch de Feliu, espero no tener que cambiarlo por uno que tengo apuntado desde que leí aquel libro tan interesante de Sir John Hackett.

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11 abril 2022

El tablero

Filed under: Varios — Nadir @ 21:07

Cómo estará el percal para que lo más sensato que leo sobre Ucrania sea una valoración del obispo de Roma (vía Rafael Poch):

https://rafaelpoch.com/2022/04/03/esta-guerra-es-una-perdida-de-tiempo-en-un-siglo-en-el-que-no-nos-podemos-permitir-el-lujo-de-perderlo/

Me avergüenzo de los Estados que incrementan el gasto militar al 2%, ¡están locos! La verdadera respuesta no está en mas armas, mas sanciones y mas alianzas político-militares, sino en una actitud diferente, una forma diferente de gestionar un mundo ya globalizado, no para enseñarnos los dientes, sino para establecer relaciones internacionales. Es evidente que la buena política no puede surgir de una cultura de poder entendida como dominación y opresión, sino solo de una cultura de atención plena, de atención plena para el hombre y su dignidad, y de atención plena para nuestra casa común. Esto se niega con la vergonzosa guerra a la que estamos asistiendo. Para aquellos de ustedes que pertenecen a mi generación, es insoportable ver lo que sucedió y lo que está sucediendo en Ucrania. Por desgracia, esto es fruto de la vieja lógica del poder que todavía domina la llamada geopolítica. Las guerras regionales han estado ocurriendo todo el tiempo, aquí y allá, hemos estado en una ‘tercera guerra mundial por cuotas’ y ahora nos enfrentamos a una dimensión que amenaza al mundo entero. Y el problema básico es siempre el mismo:

donde los poderosos estudian los movimientos para extender su dominio en detrimento de los demás”.

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EEUU prefiere un mundo en llamas a un mundo en paz en el que haya perdido su hegemonía. Esto no es más que la continuación de la guerra de Siria por:

  • El control de la provisión gasística a Europa (un negocio billonario).
  • El estrangulamiento de la proyección militar rusa, privándola de las bases de Tartus, Latakia y el gran golpe, Sebastopol.
  • El cambio de bando de un histórico aliado estratégico.

En resumen, debilitar la posición geoestratégica rusa en el tablero mundial. Al final, sólo cambia en que sus marionetas fungibles gritan Slava Ucraini! o Allahu akbar!, según el caso.

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