La mirada del mendigo

26 marzo 2015

Incubadora

Filed under: política — Mendigo @ 10:01

Lamentablemente, parece que Podemos está decidido a convertirse en un partido político al uso, basado en la delegación de soberanía y el principio de representación: vótame, y yo resolveré tus problemas. Con todo, es la formación más avanzada y con mucho más democrática, dejando en ridículo a las demás (y, por supuesto, a su inevitable comparación, IU). Pero mi ideal democrático va mucho más allá de la oligarquía representativa: Democracia directa.

Por otra parte, lamento aquellos discursos de las vestales de la doctrina, que no quieren mover pieza si es que tendrá que estar de alguna forma contaminado con el sistema perverso en que vivimos (algunos bastante bien, generalmente estas vírgenes suelen venir de una clase acomodada). Este discurso de que no podemos hacer nada hasta que triunfe la revolución, de forma sincrónica, en todo el orbe son totalmente inmovilistas. No son más que una pose, un postureo de revolucionario de salón de té estéril como vientre de monja.

Por el contrario, una lectura de la Historia nos revela que la Humanidad progresa con pequeños pasitos, a veces cambios imperceptibles, diferenciales, en la conciencia social. Sólo en ocasiones, estas corrientes que llevan actuando bajo la superficie durante décadas, provocan una falla puntual, las fuerzas se desencadenan y los sucesos se suceden con rapidez, barricadas, motines, revoluciones. Pero es un error creer que estos movimientos surgen de la nada, sino que estas líneas de falla de la Historia son la culminación de un proceso de tensiones en los pliegues, soterrados a cientos de metros de profundidad, que los deforman hasta la tensión se libera y la tierra tiembla.

Ese proceso oscuro, anónimo, de labor de zapa de un sistema socavando sus cimientos es muy poco atrayente para la mayoría. Si el árbol de rivera cae, muchos agitarán los brazos y se subirán al tronco derribado, pero es una labor de años del río lamiendo las orillas y dejando las raíces al aire obstinada y silenciosamente, aunque la conclusión de ese proceso sea rápida, violenta, espectacular.

Por eso hago tanto hincapié en la información, en la necesidad de enfrentar el discurso del sistema. Pero también quisiera exponer en esta entrada el valor de la ejemplificación, una especie de piso piloto de unas ideas, un vehículo de preserie que mostrar al mundo.

Por ejemplo, si en mi pueblo logramos desarrollar un sistema de gobierno de democracia radical, donde las líneas generales, desde los presupuestos a los planes de urbanismo tengan que pasar por las urnas; y ese pueblo progresa y la gente está más satisfecha, a los del pueblo de al lado les resultará más fácil copiarnos porque ya no es un salto al vacío, sino que ven que está funcionando.

Por supuesto, ese pueblo democrático tendrá que relacionarse con otros pueblos y administraciones que no sigan su ideal democrático. Pero ¿qué esperamos? ¿Que en todas los pueblos, ciudades, regiones y países del mundo triunfe al unísono un modelo de gobierno democrático?

Si montamos una cooperativa de dirección asamblearia (aunque la gestión pueda y deba estar profesionalizada, insisto en no mezclar ambos conceptos) en el sector que sea, y la sacamos adelante y poco a poco nos hacemos un hueco en el mercado, y crecemos donde los demás menguan, hacemos pasta, pasta que nos repartimos entre todos y, al mismo tiempo, el ambiente de trabajo y las condiciones laborales son mejores…tendremos a los mejores trabajadores enviándonos sus currículos y, al mismo tiempo, otra gente pensando “si estos cabrones han podido y les ha ido bien ¿por qué nosotros no?”

Por supuesto, operar una cooperativa en un régimen capitalista lleva a incurrir en contradicciones. Quien no esté dispuesto a gestionarlas, que abandone la lucha política y se meta en un convento de clausura, donde no le alcancen las tentaciones y miserias de este mundo (por la vía de crear un microcosmos cerrado aún más miserable).

Yo soy un puto desgraciado, pero si tuviera algo de poder en algún partido político, dedicaría esfuerzo en crear empresas de capital colectivo. ¿IU, ANOVA, Podemos creando empresas? Que locura, ¿no? Un partido no está para eso. ¿¿¿Y POR QUÉ NO???? Puede ser un magnífico escaparate, una muestra de que que realmente se cree en la viabilidad de lo que se está teorizando, que no es palabrería, que puede funcionar, que realmente otras relaciones de propiedad son posibles.

No es tan descabellado: un partido se compone de una serie de militantes. El partido puede servir de celestina para juntar a afiliados afines profesionalmente, con proyectos compatibles. Una vez reunido el grupo germinal, apoyarle con la estructura, las burocracias e incluso un poco de capital (un partido como business angel, qué dislate!!! Pues podía ser una forma inteligente de financiarse, ya ves tú). Pero sobre todo, fijas en la sociedad la imagen de partido útil, que resuelve problemas de la gente, aún antes de gobernar; que está preparado y deseando gobernar para trasladar esa experiencia adquirida en la creación de empresas, aprovechándola cuando se acceda al gobierno de una administración.

Un movimiento político de izquierda revolucionaria debe trascender el marco creado por el parlamentarismo, ser algo más que una máquina electoral que te pide machaconamente cada cuatro años que escojas su papeleta. Se puede tener poder, conformar la sociedad, antes de ganar elecciones. Siempre pongo el mismo ejemplo, que es el que me reveló el enorme poder que se puede tener aún antes de hacerse con el poder institucional: Hamas, en la franja de Gaza. Cuando el Estado se desmoronaba o simplemente no existía, un grupo de milicianos se enfrentaba al ejército sionista, y al mismo tiempo creaba redes de redistribución, asistencia sanitaria, comidas… Hamas demostró a los gazatíes que tenían capacidad organizativa, cumpliendo de facto las labores de un Estado allí donde faltaba. Los ciudadanos les dieron su apoyo no en base a promesas, sino a una trayectoria de gestión ya conocida, en las peores circunstancias posibles.

Puedo poner otros ejemplos que os gustarán aún menos, pero que ejemplifican la posibilidad de gobernar de facto, aunque de iure el gobierno sea de un Estado parcialmente ausente: las bandas criminales y mafiosas, desde el Sur de Italia a México o Brasil. En su forma más desarrollada, son algo más que un grupo de individuos procurando enriquecerse con la violencia: tienen una implantación social y ayudan al ciudadano allí donde el Estado se encoje de hombros. Son redes de confianza que, en ocasiones, son más humanas que los cauces formales: por ejemplo, un ciudadano puede preferir pedir un préstamo a un capo o cacique antes que a un banco, pues las condiciones quizá sean menos duras, y la extorsión del banco sea más rígida que la de una banda de criminales que, si ve que el deudor obra de buena fe y falla en su devolución por circunstancias razonables, no tengan problema en aplazarla hasta que encuentre trabajo o su negocio mejore. A pesar de lo que se vea en las películas, no se logra la implantación social que tiene la mafia con una política exclusiva de sangre y fuego, sino con relaciones de confianza y patronazgo que pueden ser más eficientes que las legales.

Que nadie se horrorice por la comparación, no propongo crear una banda mafiosa, pero creo importante que os fijéis en el concepto. Si una persona se queda sin trabajo, y en la oficina de empleo le dan largas, probará a llamar a la puerta del cacique. Si éste le escucha, hace unas llamadas y le consigue algo, este ciudadano tendrá como referencia de autoridad a este capo, antes que al concepto etéreo de Estado, y a él tributará su fidelidad antes que a un Estado que no cumple sus funciones.

Y voy a poner otro ejemplo que os va a gustar aún menos, de organización paraestatal que con su acción directa gana muchísimo ascendiente y respeto en la sociedad, especialmente en regiones donde no hay otra organización con autoritas para organizar y gobernar de facto: la Iglesia.

Se pueden y deben hacer muchas más cosas que pedir cada 4 años el voto. En vez de gastar presupuestos ciclópeos en imprimir carteles electorales con el estúpido jeto del candidato, se hace propaganda con la acción, destinando los recursos a cambiar la vida de la gente sin esperar a ganar elecciones. La incubadora de empresas es una idea, puede haber otros miles (locales sociales, un portal de internet que cree y centralice recursos, una asistencia legal a víctimas de la violencia policial…) Pero no podemos esperar a obtener mayoría absoluta para cambiar las cosas. Es justo al revés, primero las cambiamos, y luego tendremos el respaldo popular.

Obras son amores, y no buenas razones.

24 marzo 2015

Desbrozando el Patrimonio

Filed under: patrimonio — Mendigo @ 10:39

Uno de los conjuntos señeros de petroglifos de la Península lo tengo a unos pocos kilómetros de casa: o Parque Arqueolóxico de Campo Lameiro, sito en el concello homónimo.

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Pues me acabo de enterar, vía esta página de arqueología, que uno de los petroglifos ha sido dañado.

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Meter un tractor con una desbrozadora en un recinto arqueológico me parece un buen resumen, un magnífico ejemplo de lo que es Galicia y, por extensión, el resto del Estado.

Que el Concello se salte la Ley y no multe a la empresa causante de los daños, una práctica de arbitrariedad arquetípica de cómo se entiende la función pública en Galicia y, por ende, del resto de esa basura que llamamos España.

Que la empresa en cuestión sea propiedad del hijo del alcalde popular del Concello, cuya concesión ganó sin mediar concurso público, lo dice todo del estado en que se encuentra la res publica, patrimonio familiar de la clase (o casta) política.

Bochornosa incultura, rampante autoritarismo, nepotismo y necedad, este episodio nos define perfectamente como gallegos y como españoles.

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Aquí, un petroglifo:

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Aquí, una desbrozadora de cadenas:

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Y aquí, una de martillos:

22 marzo 2015

Echo de menos La Cebolla

Filed under: pacifismo — Mendigo @ 23:59

No siempre las buenas ideas tienen éxito. Creo que La Cebolla era una buena idea, pero con un grave, terrible defecto: obligaba a la gente a leer, terrible pecado. Falto de apoyo, se consumió en silencio (la miopía y la estupidez de las organizaciones de izquierda es infinito, con una pizca de colaboración podríamos haberlo convertido en algo muy grande, muy serio).

La cuestión es que hay temas que merecen ser divulgados, publicitados, comentados…y que acaban cayendo en saco roto tras pasar fugazmente por las pantallas de nuestros monitores. Estaba leyendo un par de cosas sobre Grecia de esas que ponen los pelos de punta, y me siento cojo al no poder enlazar en algún medio, para que esa información, sistematizada, se distribuya con mayor facilidad y permita tiempo después su acceso.

Empleo esto, que no deja de ser una cutrilla bitácora personal, porque si no lo vomito me ahogo. Y no es que sea un tema nuevo, creo que todos conocemos esa intervención de Dany el Rojo avergonzando a la Eurocámara. Pero conocer los detalles y, además, saber que semejante aberración ha continuado estos años mientras al pueblo griego se le estrangulaba económicamente, me altera la sangre. Copio y pego de algunos enlaces:

Grecia y lo que no se dice de su gasto militar
Con 11 millones de habitantes, Grecia tiene un ejército de 150 mil soldados y la sorprendente cantidad de 1.620 tanques, en su gran mayoría, Leopard 1 y Leopard 2, de procedencia alemana. Si Alemania tuviera un ejército de las mismas dimensiones, con sus 82 millones de habitantes debería tener 1 millón 400 mil soldados y casi 10 mil tanques. Sin embargo, el ejército alemán tiene 180 mil soldados y la cuarta parte de los tanques que tiene Grecia: 400 unidades. Es decir, Grecia tiene más tanques que Alemania, Francia e Italia juntas.

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Grecia compra 400 tanques a EEUU por más de 1.000 millones de euros
El Gobierno griego adquirirá 400 M1A1 Abrams de segunda mano en los próximos meses. […] la operación se habría cerrado en los últimos días y al pedido se le unirían hasta 20 vehículos anfibios AAV7A1. El coste de la compra no ha sido desvelado, pero teniendo en cuenta operaciones anteriores podría estar algo por encima de los 1.000 millones de euros.

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La locura de Grecia

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Los tanques alemanes de Atenas

París y Berlín fueron los principales suministradores de material bélico a Grecia en el periodo 2000-2014, según los datos del último informe de SIPRI, que detalla que entre 2011 y 2014 Francia tenía previsto entregar 25 cazas Mirage 2000 y 11 helicópteros, aunque la mayoría de estas entregas se han retrasado a 2015. Berlín, por su parte, entregó 170 tanques y ha pospuesto a 2015 la entrega de dos submarinos.

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La austeridad no afecta a las armas

[…] cerca de 60 aviones de combate de tipo Eurofighter, por unos 3.900 millones de euros; fragatas francesas, por más de 4.000 millones; patrulleras, por 400 millones; y la modernización necesaria de la flota helena existente conllevaría un coste similar. A todo esto hay que añadir la munición de los tanques pesados Leopard, y, además, hay que reemplazar dos helicópteros Apache de factura norteamericana. Ah, y también convendría comprar submarinos alemanes, por un importe total de 2.000 millones de euros
[…]
“Fue totalmente irresponsable, en medio de la grave crisis económica que atraviesa Grecia, basta con evocar la cuestión de los Eurofighter” [Grecia encargó 90 aparatos en 1999]. Pero no se trata de estos aviones de combate. Según el último informe sobre las exportaciones de armamento, en 2010, Grecia importó exactamente de Alemania 223 obuses autopropulsados y un submarino. Importe total del encargo: 403 millones de euros.

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Este dislate se justifica de puertas a dentro con el enfrentamiento larvado que mantiene con Ankara a cuenta de Chipre (los militares son una mafia, siendo las bandas rivales las que justifican recíprocamente su existencia y depredación de recursos de la sociedad que parasitan). Esto puede servir para cualquier griego atiborrado de testosterona, pero no para cualquier ser humano racional.

Incluso desde un punto de vista belicista, toda esa barbaridad de carros pesados (Leopard y ahora, para más INRI, Abrams) son absolutamente inútiles si de defender la mitad griega de Chipre se trata. Mirad el mapa físico de la isla: precisamente la mitad occidental presenta un relieve atormentado, con angostos valles y desfiladeros. Los carros pesados del tipo Abrams o Leopard (unas 60 toneladas) fueron pensados para luchar en espacios abiertos, las amplias llanuras de Europa Central o las arenas del desierto. Pero en un sitio como Chipre, o la mayor parte del territorio griego, esos carros son absolutamente inútiles. Es tan absurdo como desenvainar la espada para un lance en un pasillo: simplemente, no cabe. Esa barbaridad de tanques pesados sólo tendría algún sentido estratégico si Atenas estuviera pensando invadir Bulgaria. ¿WTF?

Picasso na Coruña

Filed under: cultura libre — Mendigo @ 1:50

Permitidme contaros una anécdota que, aunque al principio no lo parezca, me sirve para introducir un tema clave en la consecución de la sociedad próspera y productiva que llevo proponiendo en los últimos artículos. Quizá lo más interesante de las plataformas para compartir coche sea charlar con personas con las cuales, en otras circunstancias de la vida, sería difícil coincidir. La economía descentralizada y colaborativa es, además, una herramienta de socialización y creación de un tejido civil destruido (a conciencia) por las corporaciones.

Bueno, pues la anécdota, que me enrollo. Llevaba en el coche a una chavalita de Bellas Artes, y me contaba que en su escuela habían estudiado a Picasso, pero sólo su etapa coruñesa, porque como estábamos en Galicia era “lo que nos interesa” según me describió el argumento de su profesor. Lo cierto es que yo no tenía ni idea de que Picasso hubiera vivido en A Coruña; y sí, a su padre lo trasladaron desde Málaga, y la familia vivió allí cuatro años, hasta que el pintor cumplió los 14 y al padre le dieron la cátedra en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona (donde estudió y destacó el pequeño Pablito).

Puede ser interesante, para un estudioso de la obra del autor, investigar su infancia rastreando al genio en esas obras. He estado mirando un poco algunas de ese periodo y, desde luego, para ser un puto crío, pintaba con notable destreza. Ahora bien, prescindir del grueso de la obra de Picasso para centrarse sólo en una etapa muy concreta, con mucho la menos importante de su carrera, además de un modelo de artista universal…el diccionario se me queda corto para describir a ese profesor ¿imbécil rematado? No, aún peor. Como no tenemos noticia de que Leonardo da Vinci visitara Galicia, que descuelguen sus lienzos de las pinacotecas y los tiren a la basura, eliminen sus páginas de los libros de historia. Ese risible provincianismo podría ser propio de una maestrilla de parvulario, ahora vamos a celebrar el día de la madre, y luego, caretas para el Halloween. La inteligencia de los de magisterio no da para más (de hecho, suelen ser más estúpidos e infantiles que los propios críos, que asaz frecuentemente se ríen de ellos). Pero ¡alto! que estamos hablando de un profesor universitario.

Estuve pulsando su conocimiento sobre el pintor, sobre la etapa azul, la etapa rosa, sus estudios sobre las culturas mediterráneas, ibera, minoica, micénica, su relación con la alfarería… A la pobre niña no le habían explicado nada de eso en clase, a una estudiante de Bellas Artes de último año, y bastante espabiladita (que ya es decir, porque esa facultad es otra escombrera, casi al nivel de magisterio o trabajo social).

Para reír y llorar al mismo tiempo.

Eso me recordó a mi juventud, cuando haciendo el CAP el imbécil enchufadillo que nos daba clase nos insistió en que nuestra obligación como futuros profesores (de la que me libré) era la de aprobar a nuestros alumnos, porque así debía ser en una escuela democrática. ¿?¿?¿? Mezcolanza aberrante de conceptos, píldora recubierta de sacarina progre, que supone una amenaza más seria para el futuro de la escuela pública que un batallón de Espes con su séquito de corruptos.

Otra anécdota. Cuando estaba en delegación de alumnos (yo era del club deportivo, el cual los de rugby lo teníamos tomado al asalto, pero como los despachos eran anejos acaban confundiéndose en un contubernio poco edificante), nos vino una embajada de alumnos de nosedónde, pero desde luego no eran de la Politécnica, con puntos a defender ante los rectores y decanos. Uno de ellos, lo recuerdo perfectamente, es que todo examen con más de un 50% de suspensos (respecto a los inscritos!) debería ser automáticamente anulado y repetido, bajando el nivel para que al menos la mitad aprobasen. Recuerdo que nos costó recuperarnos de la sorpresa, las caras raras con que nos mirábamos en plan ¿pero de qué planeta vienen estos? Luego los acompañamos a los tablones de anuncios, para que vieran un ejemplo de las notas. En una escuela técnica, lo normal es (era, y espero por mi profesión que lo siga siendo) un 10-20% de aprobados ¡respecto a los presentados! Lo de “curso por año” reservado a portentos intelectuales, leyendas universitarias de los cuales se hablaba en la cafetería con admiración y un poco de incredulidad. Uno de los momentos más orgullosos de mi existencia, es ver mi nombre al lado de un aprobado pelado en Cinemática. Sólo éramos cuatro, creo que uno con un notable. El resto, una larguísima, monótona y ominosa relación de suspensos.

Otras veces, yo estaba del lado de los suspensos. Y así debe ser. Al menos por aquel entonces, las ingenierías seguían resistiendo a la popularización de la enseñanza universitaria y el título tenía algún valor. Un título de psicología, por ejemplo, se consigue como premio en un paquete de galletas (dicho esto por uno del gremio).

La universidad, por historia y por esencia, debe ser elitista. Y si no es elitista por capacidades intelectuales, lo será por capacidades económicas (es decir, todo niño cuyos papis tengan la suficiente pasta para mantenerle hasta que termine, y pagarle segundas y terceras matrículas, tiene asegurado su papelote). La universidad, principal ascensor social, debe ser no sólo gratuita, sino que se debe subvencionar al alumno (proveerle de residencia, comedor y material, el dinero de las becas acaba en los bolsillos de los caseros), para que todo aquel que tenga aptitudes estudie, sin importar su extracción social. Pero en sus aulas sólo pueden tener cabida las mejores mentes de cada generación. Y, si seleccionamos a los mejores, que son por definición minoría, necesariamente habrá que rechazar a la mayoría. Es una exigencia lógica. ¿Duro, eh? Pero es que el ingreso de mediocres (y los que ni siquiera llegan a eso, a la privada) en las aulas desploma el nivel y desnaturaliza la esencia de la enseñanza superior.

Por el contrario, si rebajamos el nivel de los estudios, para que todo aquel que se lo proponga pueda egresar con su titulito bajo el brazo; si está al alcance de la mayoría, ese titulito carece de valor (como carece de valor todo aquello que puede hacer cualquiera; si todos pudiéramos pintar como Picasso, su obra no valdría nada, igual que no tienen ningún reconocimiento bostezar o tirarse un pedo).

La cuestión es que la gran mayoría de los que hoy se pasean con el título de licenciado, diplomado, e incluso doctor…no deberían haber sido admitidos siquiera. Su pensamiento es romo, su cultura es somera, no tienen nada que aportar a su disciplina. Pero lo que es aún peor: buena parte de los profesores universitarios, tampoco deberían jamás haber franqueado las puertas de una facultad como alumnos (quizá como servicio de mantenimiento…). Y esto es terrible: buena parte del profesorado universitario son mediocres que encuentran en la docencia salida a una situación laboral comprometida, pues no son, al menos el mercado laboral no los considera, aptos para incorporarse a la actividad económica. Los sueldos son bajos, pero aún están por encima de los merecimientos, y de los esfuerzos, de muchos de los docentes.

Disculpad otro inciso para contar otra batallita. En rugby contratamos a un entrenador: nos vino un cincuentón con ademanes y modales de sargento chusquero. Al poco me di cuenta que su nivel cultural era también acorde a su planta: un verdadero mastuerzo. Pues no sé cómo vino a cuento, que salió el tema de sus alumnos ¿este profesor de algo? Como no sea tiro de arado…me dije. Cuando habla de la universidad y verbalicé mi pasmo ¿Tú eres profesor universitario? Desde abajo me miró con esa rabia de los que se saben inferiores, a pesar de todos sus esfuerzos. Efectivamente, profesor de Educación Física (que eso sea una carrera universitaria también habla mucho de la decadencia de nuestra sociedad). Al poco, colgué las botas, aburrido de los berridos desde la banda de aquel mendrugo. Se acabó el buen rollo y donde había un juego (rudo, extenuante, muy exigente…pero enormemente divertido), él trajo la competición, el discurso parafascista del deporte, como si la victoria valiese algo o tuviera algún sentido (pero explícale el valor del sentido lúdico del esfuerzo físico a semejante cabestro).

Pero retomemos el hilo, que se me van a perder las agujas.

Lo enunciaré de forma aún más brutal: sobra el 90% de la población universitaria. Deberíamos quedarnos con el 10% de mejores alumnos y el 1% de mejores profesores (a los cuales habría que retribuir acorde a su valía).

Sobran las clases magistrales, pues la imprenta se inventó hace siglos, es ridículo hacer perder el tiempo a los chavales como amanuenses. De cualquier disciplina hay ya estupendos libros de los cuales se puede dar cuenta en una bibliografía, siempre orientativa. El profesor que recomiende su propio texto no atenta solamente contra la modestia y el decoro, sino también es un corrupto evidente, pues utiliza su cargo público para lucrarse forzando a los estudiantes a adquirir su birrioso manual (aún recuerdo el de Prehistoria de la UNED, coleccion de datos inconexos que ya no es que fuera ortográficamente una blasfemia, es que gramaticalmente era un aborto: párrafos enteros sin coherencia ni sentido). Buena bibliografía a disposición del alumno (proscripción hasta del mismo concepto de propiedad intelectual, al menos en el ámbito universitario) y tutorías individualizadas, no necesariamente presenciales, para que el profesor acompañe el proceso allanando los escollos cuando éste quede atorado.

Hay que terminar con la tontería de la independencia universitaria y la libertad de cátedra, excusa de los docentes para esconder tras de ellas su mediocridad y sus simplezas, como la que contaba del profesor que sólo expone la etapa infantil de Picasso (pedazo adaptación curricular). El profesor es un asalariado, y debe dar el programa que determinado por su patrón, que es el Estado. Y si quiere dar lo que le salga de las gónadas, que se pague la construcción de una academia, y que allí enseñe lo que se le plazca.

El gran mal de la universidad española es que arrastra el modelo inveterado autoritario, cristalizado en el modelo de profesor-funcionario de la universidad franquista. La universidad española está construida en torno y a mayor gloria del profesor, para su mayor comodidad y solaz. Debe ser el único negocio en que se trata al cliente como subordinado. El centro de la enseñanza debe ser el alumno, y a su servicio debe estar el profesor, que para eso cobra (y si no está conforme, deberá buscarse otro oficio). No exactamente el alumno, sino la educación del alumno (tampoco la universidad va a estar regida por el alumnado, ya quisieran ellos… :P). Dejémosnos de buenismos: manda el que paga, que es el Estado. A la postre, la sociedad. El profesor es un asalariado que debe hacer bien su trabajo, que es enseñar a sus alumnos (y la evaluación de unos es la evaluación del otro) y, el que se demuestre como inepto, a la calle. En la universidad pública sólo deben dar clase los mejores. Y en la privada, eso ya no es asunto del Estado. Ahora bien, no podrán expedir títulos. De hecho, propongo que los exámenes sean comunes a todo el Estado, única entidad certificadora, en un modelo que, éste sí, me parece muy bien implementado en la UNED (el modelo único de examen es impreso en el mismo momento de acceder al aula de examen) y corregidos anónima, aleatoria y fraccionadamente (un profesor cualquiera, una parte).

Y si tal receto a los alumnos, cómo no en la selección de personal docente. Atrevámonos a pronunciar el nombre de la bestia: La endogamia universitaria, los bantustanes en que se convierte cada departamento, con reyezuelos y una jerarquía de lameculos esperando su oportunidad cuando el trono quede libre, tal es el pecado original de la universidad española. La selección de personal es perversa, y eso determina la baja cualificación científica del profesorado. Si el catedrático quiere contratar gente, insisto, que se pague su propio cortijo y, allí, como si contrata a su putísima madre. Si paga el Estado, elige el Estado, y este proceso de selección debe ser ferozmente riguroso, por la importancia del cometido. El daño que causa un mediocre dando clase es tremendo, más peligroso que poner a un pirómano como centinela en la santabárbara.

Sobran también y por supuesto las provincianas facultades de todo en el último rincón peninsular. Se deben crear polos de atracción en cada uno de los campos, donde se concentren los mejores docentes y alumnos para que las relaciones personales derivadas de la proximidad geográfica estimulen el progreso de esa disciplina. Por ejemplo: una sola facultad de aeronáutica, en Sevilla. Todo aquel que quiera hacer algo de aviación en España, tiene que irse a orillas del Guadalquivir, promoviendo la creación de empresas del sector aeronáutico y tecnológico en la zona. Con dos facultades de Letras, Salamanca y Santiago, tres quizá contando Coimbra o Alcalá, sobraban. Otras más demandadas, pongamos Medicina, Económicas o Informática, podría haber no más de media docena. Y así.

Y no, no pasa nada porque el niño no pueda estudiar sin salir del domicilio paterno. De hecho, le vendrá de puta madre salir del nido, cambiar de aires y espabilar un poco, que luego a los españoles se nos huele el provincianismo a leguas de distancia. Ves a los universitarios y aún tienen el chupete en la boca, se lo quitas y cogen un berrinche.

Por supuesto, a ese otro 90% de alumnos que no tienen méritos para ingresar en la universidad, se debe crear otros itinerarios educativos para albergarlos. No pasa nada, también muchos niños sueñan con ser futbolistas famosos y sólo unos pocos acaban jugando en 1ª división, y eso no les supone un trauma. Y si lo hace, tendrá que aprender a superarlo el nene. Pero vamos, que si los papis se empeñan en que su hijo tonto sea universitario, que se queden con la actual universidad, que no es más que una prolongación del bachillerato (y, en ocasiones, con menor rigor y exigencia) y se creen centros de excelencia para ese 1% de la población que realmente es capaz de empujar el conocimiento humano más allá de sus actuales fronteras. El nombre es lo de menos, por motivos sentimentales podemos ponerle Estoa, Academia, Jardín…pero como si los llamamos Cuadras o Lupanares, lo importante es la sustancia, no el acierto descriptivo del nombre que la designa.

Y un último trazo más para acabar este utópico boceto de enseñanza superior. La universidad ahora mismo es una expendedora de títulos: de enseñanza, poco y mal. Cuando terminas, a nadie le importa si tienes serias lagunas en tal o cual aspecto (en mi caso, cráteres como el del Etna), tienes el certificado burocrático firmado por un puerco como que dominas la materia y a ver quién lo cuestiona. Hay que revertir esta situación: lo de menos debe ser el título, lo importante debe ser el aprendizaje. Y el aprendizaje es un proceso vital, quien crea que con veintitantos años ya sabe lo que debe saber de una materia, ése, nunca debería haber entrado a la universidad (porque es idiota). A los veintipocos no sabes NADA, a los treintaymuchos no sabes una mierda, y probablemente llegarás a la senectud habiendo sólo rascado con una uña el mármol del templo del conocimiento. Por lo tanto, las aulas de las universidades (y por extensión, de todos los niveles educativos) deben estar abiertas a todas las edades, y el proceso de aprendizaje debe ser el empeño de toda una vida.

La idea de ver varias generaciones mezcladas en las aulas, aprendiendo recíprocamente, un ideal de comunidad de aprendizaje sin otro fin que el mismo conocimiento, libres de las ataduras de créditos y notas, se me antoja deliciosa. Y, al mismo tiempo, increíblemente potente, porque la universidad sería el matraz que proporciona el Estado para que en su interior se den todo tipo de reacciones, alguna fuertemente exotérmica, explosiva, que nos ponga de una puta vez en la vanguardia del pensamiento.

Y el resto, vendrá rodado…

16 marzo 2015

La riqueza es infinita

Filed under: economía — Mendigo @ 17:34

Charlando con Santi en otra entrada, al final llegamos a lo que es la clave de bóveda del error de la magufada decrecentista: considerar como riqueza sólo la materia. Una vez retirada, toda esta nueva moda progre (que es sólo una reelaboración del malthusianismo y el darwinismo social, que considera al ser humano como una bacteria en una placa de Petri) se viene abajo:

[…] que la acumulación de riqueza puede seguir hasta el infinito, reflejando el progreso humano, no me cabe ninguna duda. De hecho, es la lección que nos enseña la historia.

Claro, que para seguir hablando deberíamos definir antes riqueza. Porque si se entiende riqueza sólo como el oro y los diamantes, que escribía alguien en algún comentario… Riqueza es la abundancia de todo aquello que tiene valor. El tener acceso a un oncólogo si me palpo un bultito puede ser una riqueza mayor que encontrar una mina de diamantes. El conocimiento es riqueza. Es más, el conocimiento es la mayor de las riquezas, y cada vez la diferencia en su valoración se amplía, respecto a los bienes materiales, en la sociedad del conocimiento.

A la postre, un microprocesador no es más que un puñadito de arena fundida. A eso se limita su materialidad. Lo que le da valor es…el conocimiento.

Y la evolución del conocimiento, el progreso de la Humanidad, a pesar del lastre de supersticiones, religiones y otros dogmas y magufadas, sigue una trayectoria imparable hacia las estrellas.

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