La mirada del mendigo

28 junio 2015

Papel mojado

Filed under: política — Mendigo @ 2:10

Os pido que imaginéis una situación. Una persona, frente a una puerta cerrada y un manojo de llaves. La persona va probando las llaves una a una, hasta que una de ellas hace girar el bombín y abre la puerta. Entonces, la persona escoge otra de las llaves.

¿Raro?

Otro caso. El alto mando consigue captar un mensaje cifrado del enemigo. Saben que el enemigo cifra sus mensajes con 3 modelos de claves. Al aplicar la clave 1, el resultado es “sdnjuks as8camsld q%mlcsd”. Al aplicar la clave 2: “)=%&=&·!$%)=@#½{¬|@%(·&“ħßæßđ¶”. Y usando la clave 3: “el ataque comenzará a las 7:00h”.
El alto mando concluye que el mensaje correspondiente a la clave 1 (o la 2) es el correcto, desestimando el tres por no tener sentido.

¿Absurdo?

Pues os propongo otro caso. Imaginaos la Constitución de cierto Estado imaginario que dice:

Artículo 47
Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

El Tribunal Constitucional, consultado sobre el sentido de este artículo, pues para alguien debía no estar lo suficientemente claro, concluye que es incorrecta la lectura de que la Constitución otorga a los poderes públicos el encargo de garante del derecho de todo ciudadano a disfrutar de una vivienda, digna y adecuada. Y como garante, es responsable de proveer de ese bien a quien no pueda acceder a él; básicamente, por circunstancias económicas, al haber puesto la especulación sobre el suelo los precios en un nivel inalcanzable para muchos ciudadanos.

No, error.

La interpretación correcta del artículo 47, según el Tribunal Constitucional es que no se le podrá prohibir a ningún ciudadano el acceso a la vivienda, la cual tendrá que procurársela el interesado según sus posibilidades, digna o no, o mudarse bajo uno de los viaductos de la M-30. Tal es el docto dictamen de los estudiosos de la Constitución, maestros del sistema legal, constitucionalistas. Es decir, en realidad los artífices de la Constitución quisieron prevenir la posibilidad de que, algún día, a alguien le diera por prohibir el derecho a habitar en una vivienda. Al grito de ¡a vivir a los árboles!

¿Qué maldito sentido tiene esta explicación? Si el artículo 47 no quiere decir que el Estado deberá velar para que todo el mundo tenga un alojamiento adecuado (sin enumerar los medios, como corresponde a una Constitución, puede ser con una política de alquileres sociales, promoción de viviendas protegidas, subvenciones al alquiler, regulando el mercado para evitar la especulación…); si el Tribunal Constitucional descarga al Estado de la responsabilidad de proveer a todo ciudadano de una vivienda, digna y adecuada ¿Qué otro sentido tiene el anterior artículo? ¿Que el Estado se limita a asegurar que a nadie se le prohíbe el comprar o alquilar una vivienda? ¿Y por qué nadie querría hacer algo así? ¿Existe o ha existido en el mundo alguna ley que prevenga a la sociedad o a un grupo de acceder a la vivienda, al menos en alquiler? ¿Hay alguna normativa legal, alguna vez ha existido, que explícitamente fuerce a la gente a dormir al cielo raso?

Pues si tal es realmente el sentido de ese artículo, que se suprima porque es absolutamente vacuo, no tiene ningún valor. Tan ridículo como proclamar el derecho de las ranas a tener pelo.

Artículo 35
Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

El cual quiere decir, según nos explican las eminencias judiciales del Tribunal Constitucional, que no será constitucional una ley que prohíba a los trabajadores trabajar. :)

Eso está muy feo, de eso nada. Hay que dejar trabajar a los pobres trabajadores ¿qué es eso de impedírselo?

Pero de ninguna manera quiere decir que el trabajador tenga derecho a un puesto de trabajo, a demostrar su valía y ganar su sustento, y que el Estado debe velar por el cumplimiento de ese derecho. ¡No, hombre! Hay que ser muy ignorante para entender que el artículo quiere decir tal cosa. Nadie le puede prohibir trabajar al obrero; ahora, si hay cuatro, cinco, seis millones de parados, allá se las apañen.

Por cierto, sobre lo del “deber de trabajar”, no sé muy bien como cuadra con personajes de la farándula y la clase bien, empezando por la misma familia del rey.

Lo que echo en falta es cierta coherencia en la interpretación del resto de la Constitución, tomando la misma clave 1 que con los anteriores artículos. Por ejemplo, el que reza…

Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.

No debería presuponerse que se carga al Estado con la ardua tarea de defender a las víctimas y perseguir a los criminales. No, papá Estado no está para eso. Este artículo de la Constitución se limita a aseverar, como los anteriores, que no se puede prohibir a la población o a una parte de ella vivir, o conservar su integridad física. Ahora bien, si una banda de maleantes quiere partirte las piernas, apáñatelas tú mismo. No querrás que el Estado esté para solucionarte todos los problemas. En modo alguno puede suponerse que el Estado sea garante de tu derecho a la vida y a la integridad física y moral.

En cuanto a las torturas y tratos inhumanos o degradantes, todos entendemos que se establece implícitamente la salvedad de “[…]mientras no seas vasco, inmigrante o perroflauta, o simplemente te cruces en el camino de un policía con los cables cruzados”.

Y ahora, en serio. La Constitución se redactó en forma de acuerdo, reflejo de una distribución de fuerzas muy favorable para la derecha (tenían las armas, la administración, la judicatura, la propiedad del capital…). Hubo una transacción en cierto temas como la monarquía, la unidad de la patria defendida por el glorioso ejército español, la condición del castellano de lengua de todos los pueblos…a cambio de otros temas de claro tinte social como el derecho al trabajo, a la vivienda, derecho de reunión, de participación política, de afiliación sindical o de huelga.

Pero nos la volvieron a jugar. La parte de la Constitución más derechosa, esa es intocable y siempre que se cuestiona algo del modelo de Estado se levantan ofendidos los que no la votaron diciendo “es que lo pone la Constitución!, quieren violar la Constitución! y toda esa fraseología del manual del perfecto demócrata de toda la vida. Sin embargo, la parte más social de la Constitución, que como recuerda muchas veces Anguita daría para mucho si se desarrollase, ésa, fue rápidamente desactivada tras sucesivos dictámenes de un Tribunal Constitucional compuesto como un traje a medida para el poder.

Pero ya no es que el Tribunal Constitucional sea reo de manipular el espíritu de la Constitución, de romper el acuerdo que la hizo posible. Sobre todo y antes de todo, es responsable de retorcer mi idioma, la lengua de Castilla, para hacer que, tras someterlo a martirio, un texto dé peras siendo un olmo. Es una burda manipulación intelectual de ciertos artículos del texto constitucional, por lo demás de interpretación diáfana para cualquiera que se acerque a ellos honestamente, y todo para eludir el desarrollo de políticas de vivienda pública y trabajo, quizá sea lo que menos les perdono.

Con ese nivel de comprensión lectora, no me extrañaría que otro día el Tribunal Constitucional dictamine que el Corán es un libro de amor y sabiduría. Y en realidad Hitler, en el Mein Kampf, proclamaba su amor a los judíos. Adolf, ese gran incomprendido…

(y no debería emplear esta clase de ironía, porque un día me veo declarando en la Audiencia Nazional, acusado por los zorros de matar gallinas).

+

Para endulzar la entrada, una preciosidad de otro español que tuvo que emigrar para poder progresar en su carrera y obtener reconocimiento.

Sarasate compuso Aires Gitanos (aunque también la he visto nombrada como Aires Bohemios, para no molestar los oídos de aquellos a los que todo lo gitano les repele) en tierras teutonas, y fue estrenada en Leipzig con título original en alemán: Zigeunerweisen.

Podemos estar orgullosos.

24 junio 2015

Eufemismos bélicos

Filed under: pacifismo — Mendigo @ 12:38

Alguna vez hemos mencionado las argucias del neolenguaje para disimular una realidad y acomodarla a los oídos del público, para que sigan transigiendo con el uso de la violencia por parte del Estado.

Por ejemplo, ¿cómo se llama en la lengua de Garcilaso, el útil que este energúmeno blande, presto a descargar el golpe?

En castellano, ese artefacto se llama porra. Hay otros sinónimos no exactos como cachiporra, estaca, clava, garrote…pero el término correcto, exacto en la lengua de Castilla para ese arma ofensiva es porra.

¿Y cuál es el eufemismo que emplea la neolengua? ¡Defensa! A pesar de ser un arma eminentemente ofensiva, a diferencia de las armas defensivas como podría ser un escudo, yelmo, grebas… El eufemismo es la envoltura que recubre al cinismo.

Bien, pues ahora me voy a ocupar de otro ejemplo de eufemismo, quizá su arquetipo:

El Ministerio de la Guerra pasó a llamarse, para hacerlo más fácilmente digerible, Ministerio de Defensa en el año 77 (durante la dictadura militar, cada arma tenía su propio ministerio, de la marina, del aire y del ejército).

¿Cambió esto su carácter? ¿Realmente esto supuso una reordenación de sus capacidades, orientadas a la exclusiva defensa del territorio estatal frente a una peregrinamente hipotética invasión extranjera? No, claro que no.

Por poner un ejemplo, tenemos el juguete más caro del almirantazgo, el portaaviones R-11 Príncipe de Asturias. Se rumorea que este buque fue la moneda de cambio que los políticos ofrecieron a los militares, a cambio de que silenciasen el ruido de sables. En concreto, fue el chupete que se les dio para que tragasen con la legalización del PCE.

¿Por qué lo saco a cuento? Porque un portaaviones es, por definición, un tipo de arma que, como la porra, aún más que la porra, sólo tiene una finalidad ofensiva: llevar la guerra a otras costas, más allá del rango operativo de los cazas (que para un F18 son unos 2.000km, que puede ser extendido con repostaje en vuelo o en bases aliadas). No usas un portaaviones para defender tu territorio, ni aún para atacar territorios vecinos, porque para eso ya están las bases aéreas en tierra.

Un portaaviones no tienen cabida en un Ministerio de Defensa, si el cambio de denominación no fuera más allá de un maquillaje léxico (eufemismo, una mentira piadosa que se llamaban). Si no tienes pensado atacar a nadie, es simplemente tirar el dinero por el inodoro. Y si planteas una guerra de agresión, entonces lo honesto sería devolverle al Ministerio su nombre original. Bueno, lo honesto sería no plantear tal guerra, y licenciar al 90% de la plantilla del ejército, pero entonces, claro, a qué iban a dedicarse esos 130.000 tipiños que no saben de nada más que de marcianadas. Quizá a dar golpes de Estado, y es por ello que seguimos comprándoles chupetes para que se estén tranquilos.

Uno de los últimos, el relevo del Príncipe de Asturias, el L-61 Juan Carlos I. Se trata de un portaaviones ligero similar a la clase Mistral gala, con capacidad como buque de desembarco (posee un dique inundable). Que lo de “ligero” no os engañe, es un navío de 231m de eslora por 32m de manga y 26.000 toneladas de desplazamiento (por 196m, 24m y 17.000T del R-11 al que sustituye).

Como lo tengo que pagar, a mí lo que me impresiona es el coste: 400 millones de leros. Más, cada año, el mantenimiento (30 millones costaba el anterior portaaviones, más pequeño). Aún es dinero para satisfacer el orgullo del almirantazgo, herido desde aquello de enviar los navíos contra los elementos. No sirve para defender el propio territorio, sino para atacar, invadir otros. Si la cúpula militar está pensando en volver a repetir lo del desembarco de Alhucemas, estaría bien que compartiera su planes con la población productiva que les costea sus aventuritas y galones.

Lo gracioso del caso es que, ahora mismo, sólo hay un tipo de aeronave en producción que pueda despegar de la cubierta reducida de este buque: el F-35B. Pero cada pajarito de estos cuesta 196 millones de dólares (compárese con los 36 millones que cuesta un Sukhoi-34), y desde el ministerio ya han comprendido que no se lo pueden permitir (sólo 2 ya cuestan más que el propio portaaviones, y luego hay que armarlos). Así que habrá que seguir tirando con los viejos Harrier y, una vez que éstos ya sean achatarrados, será un portaaviones sin aviones (no sé por qué me recuerda a cierto aeropuerto levantino).

Ya conocéis el chiste. La unidad de medida de inteligencia se mide en Tares. Y luego, sus múltiplos y submúltiplos, kilotares, megatares, militares…

Bueno, pues ahora me acabo de enterar que el almirantazgo tiene otro nuevo antojo, y está dudando entre otro L-61 (portaaviones ligero multipropósito y buque de asalto pesado como el Juan Carlos I), o un portaaviones puro de propusión nuclear como el R-91 Charles de Gaulle (42.000 toneladas). De hecho, le tienen escogido ya hasta nombre: Carlos III. Y como no vamos a comprar aviones al enemigo ruso o chino, habría que llenarlo de F35C (con capacidad CATOBAR para despegar y aterrizar con catapulta y cable de apontaje) que son incluso un poco más caros que la variante B, 199 millones de dólares (o Rafale M, que salen a mitad de precio).

Que por cierto, este tipo de aviones “furtivos” como el F-35 o el F-22 están pensados para la incursión en el espacio aéreo enemigo sin ser detectados. Es decir, para la agresión, el ataque, para preparar una posterior invasión tras destruir sus defensas antiaéreas y lograr la superioridad aérea.

¿Ministerio de Defensa? FALSO, su lista de la compra les delata. Seríamos imbéciles si, en las actuales circunstancias económicas (o cualesquiera otras), permitimos que los milicos sigan yéndose de compras con nuestra tarjeta de crédito.

23 junio 2015

El símbolo y la idea

Filed under: política,religión — Mendigo @ 2:23

Juramento de posesión del alcalde de Brunete (no sin mi totem!):

Un curioso ejemplo de cómo la adoración a un símbolo es a un tiempo transgresión de la idea a la que hace referencia.

“Pero yo os digo: No juréis de ninguna manera, ni por el cielo ni por la tierra […] que sea vuestro hablar sí o no. Porque lo que va más allá de esto, procede del Maligno”
Mateo 5:33-37

Mira que los Evangelios dicen pocas cosas claras y sí un cúmulo de vaguedades. Ahora, para algo que queda nítida y terminantemente prohibido, y los que se dicen seguidores de esa idea se afanan y ufanan en transgredir su letra y sentido, de las formas más pomposas y alambicadas que son capaces de idear. ¿No son exquisitamente ridículos, estos católicos?

Y en esta ocasión, punto para el Evangelista: para quien tiene honor, huelgan esas ceremonias y juramentos. Para quien no lo tiene, también están de más.

¿Necesito explicarlo? Es un absurdo lógico. Es como preguntarle a alguien ¿eres un mentiroso? Si la persona es honesta, contestará que no. Y si es un mentiroso, no le importará una mentira más, y contestará también que no. En cualquiera de los casos, obtenemos la misma respuesta, por lo tanto es baladí formular la pregunta.

Pues lo mismo con todo esa parafernalia de juramentos y promesas. Todos la hacen, corruptos y honrados, y todos se comportarán en adelante según su condición, independientemente de ceremonias, juramentos por lo más sagrado con crucifijo en medio y demás alharacas. Es sólo un rasgo supersticioso (¿alguien cree que le quemará la mano que posa sobre la Biblia al perjuro? hasta un niño sabe que no) que heredamos de tiempos oscuros y los indigentes intelectuales le siguen dando importancia al rito sin parar a razonar sobre su absoluta inanidad.

Una cosa tienen de ventaja los musulmanes sobre los cristianos: suelen leer alguna vez su libro sagrado. Uno se llega a preguntar qué queda de cristiano en el catolicinismo. Agarran la botella con iracundo, dogmático, supersticioso frenesí, derramando todo su contenido.

No tiene visos de divinidad esa colección de digresiones que añadieron al Tanaj para conformar la Biblia. Ahora bien, tiene algún pasaje interesante, inteligente e incluso poético (la ley se hizo para el hombre, y no el hombre para la ley). Es una pena que los seguidores de la tradición de la tribu, la religión del poder (llamada catolicinismo en España, ortodoxia en Grecia…) no se hayan aprovechado en nada de ellos. Es tan sagrado su puto librito, que ni lo abren.

19 junio 2015

¡Que viva la menstruación!

Filed under: política — Mendigo @ 11:00

[mexican accent]
-¡Que viva la menstruación!
– Mano, tú estás confundido. Querrás decir ¡Que viva la revolución!
– Pues eso, manito. ¡Que corra la sangre!

[/mexican accent]

Es un chiste muy malo, lo sé, pero me acordé de él cuando leía lo del concejal madrileño dimitido por subir unos chistes al twitter hace cuatro años.

Así que los chistes eran de mal gusto. Ya. Es que el humor consiste en producir un contraste violento en la articulación de la sociedad, sus valores, sus tabúes y sus reglas. Por eso, se recurre a temas que generalmente son tratados en otro nivel de comunicación, lo sagrado, lo escatológico, lo sexual, la convención moral del momento, introduciéndolos en un contexto inhabitual. Esa sorpresa por encontrar elementos en un contexto que no es el habitual, es lo que provoca ese cortocircuito de las neuronas, esa chispa que es la risa. Un reflejo de nuestra inteligencia ante lo grotesco.

En este mundo tan memo, nos van a tipificar como delito hasta el humor. Hace unos días escríbía lo de Espronceda ante la Audiencia Nazional. Pues me quedé corto. Aún no salgo de mi asombro ante la himaláyica cordillera de hipocresía que supone que personajes de la extrema derecha, como la duquesa o el ministro del interior, se rasguen las vestiduras por un chiste racista.

¿Esa sensibilidad extrema no la podría desarrollar el ministro en sus funciones como organizador de la represión en la valla de Melilla? Esa piel tan fina, que con una broma es herida, ¿no se cae a pedazos con la campaña de acoso a inmigrantes por los uniformados?

Ver a la Espe mesándose los cabellos por esos dos chistes, es como ver a una vieja puta fingiendo ruborizarse cual colegiala por escuchar una palabrota.

Miedo me da el imaginar el tipo de chistes que ese par pueden contar en sus ambientes de confianza. Eso sí, llevan toda su vida en política y sus perfiles en la redes sociales son manejados por profesionales. No caerán en el error de un activista que hace cuatro años ni por asomo se planteaba tener responsabilidades institucionales.

¡ARG! Nauseas, me ha dado este tema. Sí, ya sé que está comentado y más que comentado, pero es que no tenía que desahogar el mal cuerpo que se me ha quedado después de esta olímpica muestra de falsedad, impostura e hipocresía. Nos someten a la dictadura de lo políticamente correcto.

Yo, desde luego, no voy a participar en esta farsa. Quien no sabe distinguir cuándo se está de bromas, y cuándo de veras, es que no tiene inteligencia para haber salido todavía de la primaria. Lo cierto es que nunca me han gustado los chistes racistas, por que siempre me han parecido parte de algo mucho más siniestro que viene detrás. Pero del resto, me encanta el humor sobre cualquier tema, especialmente los más bestias. Me encanta el humor gore. ¿De mal gusto? ¡Pues claro, coño, es un chiste, no una cuaderna vía de Berceo!

Ahora, eso sí, alabo la profesionalidad que despliega el Partido Popular. Muy buen trabajo de rastreo (cuenta con medios para ello, vía financiación ilegal) entre los trapos viejos de los candidatos, en perfecta sintonía con los medios de comunicación, para hacer de una anécdota sacada de contexto, una categoría que define al individuo. El resto de su trayectoria política, no pesa nada al lado de esa anécdota.

Lo digo totalmente en serio, esta gente son profesionales de la política. Salen al campo a ganar, no se puede entrar en el ruego político con la candidez de caperucita y su cestita y su tarrito de miel para la abuelita, porque te crujen.

Aps, mira, esto me da ocasión de ejemplificar a cuenta del humor. Por ejemplo, el fácil recurso a lo escatológico, tabú en todas las sociedades:

Claro, el humor consiste en usar unos elementos conocidos, y remover el tarro para presentarlos en un orden alterado al usual:

Para ello, tenemos que pervertir el modelo de pureza que es caperucita, y relativizar la maldad del lobo, que pasa al papel de víctima:

O burlarse de ese modelo de inocencia:

(me acuerdo de una muy buena, pero no la he encontrado)

La encontré!!!

Y para terminar, la que más me ha gustado, una ejemplo de humor inteligente.

Pero siempre, siempre, el humor tiene que ser irreverente: en este caso, con la literalidad del cuento, con los roles y el sistema de valores que consagra.

Bueno, que como siempre me voy por los cerros de Úbeda.

El ataque mediático sigue con otra concejala, Rita Maestre. Y eso sí que no. No todos los imputados son iguales, no es lo mismo estar imputado por meter la mano en la caja, como por defender los derechos públicos, en este caso una separación real, efectiva, entre la esfera administrativa y la religiosa. Hay casos en que estar imputado es un orgullo, como fue el caso del alcalde de Seseña contra el Pocero, o el caso de Rita. Esta mujer puso la cara (y las tetas) por mis derechos, y es por eso mismo sí que me representa; de hecho, es por esa trayectoria de activismo por lo que los ciudadanos madrileños la han aupado a ese lugar.

Ojalá que esta imputación no se sustancie en una condena, pero si así fuera, la portavoz debería llevarla a gala como un veterano muestra sus heridas de guerra. Y, por supuesto, sufragar colectivamente la pena que le fuera impuesta.

Y como diría Krahe…¡Olé, tus tetas!

Y ahora vamos a lo serio. Después de todo ese cúmulo de mierda del circo político, y es que sólo nos parecemos a gringolandia en lo peor, apenas llama la atención la consideración que Manuela Carmena hizo sobre el programa con que se presentó: “un conjunto de sugerencias pero que no todas se podían entender como presupuestos de implicación programática activa”

Realmente, lo de “presupuestos de implicación programática activa” me parece aún más alambicado que la “indemnización en diferido” de Cospedal sobre Bárcenas. Eso es lanzar un montón de palabras al aire para disimular las vergüenzas, pervertir la función del lenguaje para ocultar la realidad, en vez de para revelarla. En otras palabras, engañar al que se deje con este malabarismo lingüístico.

Así que el programa ya no es un contrato ciudadano, sino una sugerencia, que humildemente el pueblo sisea al oído del líder (lideresa) para que ésta, en su suprema sabiduría, tome de esas sugerencias lo que estime oportuno, haciendo de su capa un sayo. Espe se presentaba sin programa, y Carmena, con un montón de sugerencias. Es decir, también sin programa, sin contrato. Y ahora, investida del poder del Dios del parlamentarismo, tiene manos libres para actuar a su antojo.

¿Y la legitimidad? ¿Dónde queda?

¿Y la democracia? ¿Por dónde para?

¿Esa es la regeneración democrática que proponen? Pues para ese camino, no hacía falta tanta alforja…

Conste que no culpo necesariamente a Carmena de no llevar a cabo aquellos puntos del programa que se consideren poco oportunos. Y no digo que lo de crear un banco lo sea ni lo deje de ser, simplemente es un tema que requiere de un estudio muy serio, que no se hizo al incluirlo en el programa, ni se ha hecho ahora para descartarlo.

Y es que tenemos que dejar de una vez de tratar la política con ese talante de boy-scout. El ejercicio de gobierno es una tarea muy seria, de una tremenda complejidad, que requiere de un estudio pormenorizado de los costes y consecuencias antes de tomar una decisión, antes de proponerla a la ciudadanía en el programa.

Eso sí, lo que esté en el programa va a misa o, si se ve que es imposible cumplirlo, se convocan nuevas elecciones. ¡Lo que no puede ser es que tomen decisiones de gobierno que no cuentan con mandato ciudadano! No se elige a personas, se elige a personas para que desarrollen unas políticas, explicitadas en el programa electoral.

Existe una responsabilidad moral, ya que las consecuencias de políticas desacertadas pueden ser muy duras para los ciudadanos. El bienestar de las personas dependen de la inteligencia con que se gobierne; hay muchas personas que dependen de esas decisiones, y eso exige rigor a la hora de tomar decisiones de gobierno.

O acaso, criticamos que se teja toda una red de AVE sin estudios de viabilidad, ¿pero proponemos la creación de un banco municipal sin ellos? Porque mi intuición, mi ideología, en mi medio oigo que eso es lo fetén. Pues entonces estamos en la misma categoría intelectual de los que llenaron España de edificios extravagantes sin utilidad, aeropuertos sin aviones y alta velocidad con parada en pueblos de 1.000 habitantes.

Igual que creo que en el trabajo, el buen ambiente no tiene por qué estar reñido con el rigor, que la seriedad no es sinónimo de profesionalidad pero sí antónimo de buen humor, es decir, que tener cara palo no te hace más diligente en tu trabajo (recordemos, el humor es la tache de rousseur de la inteligencia, un cambalache de significantes y significados, una exquisitez de las mentes inquietas). Pues de la misma forma, la construcción colectiva de un programa no puede estar reñida con el rigor. Un programa no puede ser el cajón de sastre de las ocurrencias de cada cual, que son metidas dentro o no según la popularidad de tal tema (ya lo estoy viendo, mañana mismo a cerrar todas las nucleares y sustituirlas por paneles solares). Esto ni es serio ni tiene puta la gracia. Porque luego, quedamos en ridículo.

Un programa debe estar constituido de medidas con una coherencia interna, que formen parte de un todo al cual queremos tender y que hemos demostrado, calculado, que nos dirige a un objetivo posible y deseable, tras analizar todos los considerandos. Esta labor debe ser colectiva, sí, pero también rigurosa. No veo oposición, sino al contrario, en ambas condiciones. No basta con que una propuesta sea popular, se debe someter al análisis, tejerla con el resto del programa (por ejemplo ¿habrá presupuesto para todo? ¿es políticamente coherente con otras actuaciones?). El programa no puede ser un conjunto de puntos aislados sino un bloque sólido de propuestas interconectadas. Su elaboración puede ser colectiva, y su aprobación debe ser democrática (dentro de las bases de cada partido), pero no se puede convertir en la payasada que han hecho (y ahora se ha demostrado) en Madriz.

Yo propongo que la confección de un programa sea cuestión de varios equipos, amplios y multidisciplinares (como es obvio), que den lugar a varios proyectos de programa. Presentados estos proyectos, se les somete a un periodo de críticas entre pares, transacciones con otros programas, aportaciones de la ciudadanía y, cuando estos bloques homogéneos hayan sido pulidos, se presenten a la militancia para que escoja uno entre ellos para presentarse a las elecciones.

De hecho, en buena lógica, el equipo del programa ganador debería ser el responsable de defenderlo en las elecciones y aplicarlo si éstas se ganan. Se presenta un programa, unas ideas, no unos tipiños.

Por otra parte, considero que el programa debería ser antes que el partido. Es poco serio tener un programa para cadas elecciones, porque es el programa el que define a un partido. Yo concibo el partido como el instrumento político para ejecutar un programa, por lo que éste debe ser preexistente. Esto da una respetabilidad que no tiene ahora ningún partido político. Éste es nuestro programa, nuestro modelo de sociedad, y lo seguirá siendo dentro de cuatro años, y dentro de veinte. Se puede ir actualizándolo, adaptándolo a las circunstancias, añadiendo o quitando detalles aquí y allá, pero el núcleo del programa permanecerá incólume al pase del tiempo.

La otra opción es la mamarrachada que han hecho en varias candidaturas municipales:

Compromisos programáticos a incluir en un programa de izquierdas, por ejemplo, creación de un banco público municipal. 1, 2, 3, responda otra vez. Tiempo!

¿Eso es democrático? No, eso es idiota. Y cuando tienes oportunidad de gobernar, te das de bruces con la realidad. El pensamiento mágico es muy propio del infantilismo de la izquierda: pensar que con desear las cosas basta para que se hagan realidad.

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Para terminar y ambientar un poco este exabrupto en forma de entrada, una muestra de cómo pueden entender el ska unos tipos tan garrotes como los rusos:

¡La voz del fulano es genial! Una registro vocal digno, por ejemplo, de cantar la canción del pirata. Muchos excesos para destrozar tan minuciosamente su voz ¡Me encanta! ¡Harto estoy de voces aflautadas de nenazas con la permanente, cuánto daño sus chilliditos de rata histérica han hecho al rock!

Pues eso…
[mexican accent]
¡Que viva Zapata!
[/mexican accent]

16 junio 2015

Preto

Filed under: fotos — Mendigo @ 12:01

Subo un feixe de fotos que quitei en paseos curtos, sen sair da Galiza. Son imaxes, por dicilo dalgún xeito, de andar por casa.

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