La mirada del mendigo

12 octubre 2018

Juan Manuel Grijalvo – Ferrocarriles – 13 – Cuatro pies y nueve pulgadas – Pennsy Duplex

Filed under: Ferrocarriles — Juan Manuel Grijalvo @ 10:56

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The Pennsylvania Railroad -en adelante, el Pennsy- fue una compañía ferroviaria de los Estados Unidos. Fundada en 1846, era muy grande desde el principio. Su primera línea unía Harrisburg y Pittsburgh. Llegó a ser el ferrocarril con más tráfico del país. Probablemente, era el mejor del mundo… el espejo en el que se miraban todos los demás. Pues bien, su ancho de vía no era el de Stephenson. Era un poco mayor: cuatro pies y nueve pulgadas. Probablemente, lo escogieron como un “compromiso” entre el ancho “estándar” y los cuatro pies y diez pulgadas de los ferrocarriles de Ohio. En cualquier caso, ya hemos visto que una de las consecuencias de la guerra de Secesión fue la hegemonía generalizada del maravilloso ancho. El Pennsy fue ajustando las líneas una a una, cuando tocaba renovar los rieles, y no se gastó un centavo de más.

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Teníamos pendiente hablar un poco del caso general de la locomotora de vapor. Piense usted que toda esta pequeña serie gira en torno al 2 de Noviembre de 1844, que es la fecha del Informe Subercase. La razón es muy simple: en aquella época ya habían aparecido buena parte de los anchos de vía de ahora. Las dimensiones máximas de los vehículos ferroviarios quedaron sometidas a unas constricciones que han resultado ser permanentes e inamovibles. (more…)

3 octubre 2018

Juan Manuel Grijalvo – Ferrocarriles – 12 – Tres pies y seis pulgadas

Filed under: Ferrocarriles — Juan Manuel Grijalvo @ 16:29

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Hoy, si usted quiere, podemos seguir hablando de otro ancho de vía que ha tenido y tiene gran importancia en el mundo: tres pies y seis pulgadas. Está presente en las redes principales de muchos países. Es conocido generalmente como “CAP gauge”, por las iniciales del ingeniero que hizo las primeras líneas en Noruega, y como “Cape gauge”, por haber sido adoptado como normal en la colonia británica del Cabo de Buena Esperanza en 1873.

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1 octubre 2018

Juan Manuel Grijalvo – Ferrocarriles – 11 – El Ancho Perfecto

Filed under: Ferrocarriles — Juan Manuel Grijalvo @ 14:15

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Hoy, si le parece bien, hablaremos -sólo muy, muy poquitito- de esos 1.000 milímetros que, según Juanjo Olaizola, definen el Ancho Perfecto.

Recapitulando lo que hemos dicho en las entradas anteriores, en 1844 las máquinas de vapor disponibles eran muy grandes, y la única forma de conseguir más potencia era hacerlas más grandes. “Para este efecto conviene aumentar el ancho de las vías, y ésta es la tendencia que generalmente se observa en el día”.

Pero unas vías más anchas también son más caras, y los fondos son limitados por definición. La solución era diseñar y fabricar locomotoras más pequeñas que pudieran circular por unas vías más estrechas, cosa que resultaba incompatible con las pendientes pronunciadas. Otro día, si usted quiere, hablaremos del caso general de la locomotora de vapor, y con eso tendremos algunas de las herramientas mentales necesarias para resolver los casos particulares. (more…)

27 septiembre 2018

Juan Manuel Grijalvo – Ferrocarriles – 10 – Seis pies

Filed under: Ferrocarriles — Juan Manuel Grijalvo @ 16:37

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Del Informe Subercase:

“Así vemos en el camino de Londres a Yarmouth una vía de 5,45 pies; en el Dundee a Arbroath y de Arbroath a Forfar de 6,03; en el de Great Western de 7,64, y en el de San Petersburgo a Tsárskoye Seló de 6,57”.

Ya habíamos visto que los pies ingleses son más largos que los de Burgos. Por eso hemos hablado de los ferrocarriles de Dundee a Arbroath y de Arbroath a Forfar en la entrada de los cinco pies y seis pulgadas. (more…)

Serit arbores

Filed under: Ecología — Nadir @ 15:44

En su tratado De Senectute, Cicerón cita al poeta Estacio (Cecilio, no confundir con Publio, ya en época imperial) es una de esas citas atemporales que parecen nacidas más para ser transcritas con cincel que con estilo.

Serit arbores, quae alteri saeclo prosint.

En nuestro latín vulgar provinciano: Planta árboles, para que los disfruten las generaciones venideras.

Plantar un árbol, bajo cuya sombra sabes que nunca llegarás a cobijarte me parece una exquisito acto de amor, o al menos de uno de los rasgos más característicos del amor: la generosidad. Un acto tan humilde como plantar un árbol es un ejercicio de amor sublime, de amor a una humanidad que no conocerás, amor a un mundo al que dentro de poco ya no pertenecerás.

¿Por qué? Por amor. Por amor a todo lo que es bello, a todo lo que tiene de bueno este mundo, sin esperar más recompensa que la satisfacción de hacer lo que sabes correcto.

Este año ha sido un buen año de bellotas. Los abedules ya están esparciendo su semilla, y dentro de poco en lo más profundo del bosque lloverán hayucos. Tomadlo a título de sugerencia.

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