La mirada del mendigo

18 octubre 2017

Du Vercors au Mercantour IV

Filed under: fotos — Mendigo @ 8:32

Y con esta tanda, damos carpetazo a la serie. Espero no haberos aburrido y, si es así, con no perder el tiempo mirándolas, es suficiente.

Por cierto, lo de arriba está en Rochemaure.

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16 octubre 2017

Cobardía

Filed under: ecología — Mendigo @ 14:59

Leo en las noticias lo que está ocurriendo en el NW peninsular. ¿Y qué ocurre? Lo de siempre, lo de todos los años. La única diferencia son unas circunstancias climáticas excepcionales que han provocado consecuencias excepcionales bajo desencadenantes perfectamente comunes, hasta cotidianos en esta parte de la Península.

Así que, por favor, menos declaraciones altisonantes y caras compungidas, lágrimas de lagarto de unos responsables políticos que, fiel reflejo de la sociedad enferma que los escoje (su ignorancia y codicia alcanza extremos patológicos), no piensan realizar cambio sustancial alguno en las políticas forestales y agropecuarias. Y si no varían las causas, es de necios esperar otro resultado que el ya conocido de todos los años. La clase política gallega, y portuguesa, y asturiana… está compuesta por miserables, cobardes políticos e intelectuales que abren mucho la boca para no decir nada, pues temen molestar al granero de voto fiel que tienen en las aldeas.

Al menos, no caen ya en el ridículo de decir que los incendios parecen provocados. Es evidente que lo son, y que sus autores ven el telexornal para elegir el momento propicio, óptimo, para provocar un incendio. Pero ¿quién los provoca? O, para ser exactos ¿qué interes hay detrás de la actividad incendiaria? Esta es la pregunta clave, que ni el SEPRONA ni la fiscalía, a quienes pagamos para dar contestación a esta pregunta, saben (se atreven) a contestar.

Porque aquí todo el mundo sabe lo que pasa, pero lo dice sin que se entere el cuello de su camisa, para no meterse en líos. Son los ganaderos, para crear pastos; los cazadores, para despejar el terreno y poder avistar la pieza; los aldeanos, para desbrozar el monte siguiendo el impulso atávico de odio a la Naturaleza, los empresarios madereros para abaratar la materia prima; la industria de la extinción para autojustificarse y los mismos brigadistas como medio de lucha laboral; los empresarios eólicos para impedir mermas en la producción si se desarrolla arbolado en los parques…

Hace ya muchos años que resumí y publiqué toda esa coincidencia de causas que en el rural todos conocen, pero es imposible que llegue a los medios de comunicación debido a la autocensura.

http://incendios-forestales.blogspot.com/

Desde entonces, no he tenido que cambiar ni una sola coma. ¿Por qué iba a hacerlo, si legislatura tras legislatura no ha cambiado el modelo de explotación de los montes del territorio de lo que un día se llamó el Reyno de León? En Galicia, gobierna FINSA y ENCE. En Portugal, Portucel. Son estas empresas, y no la ciudadanía, las que determinan la configuración de los montes gallegos, portugueses, asturianos.

El bosque atlántico basado en especies del género Quercus fue destruido progresivamente por la ganadería extensiva, acompañando al crecimiento demográfico. Con el éxodo rural, estos montes pelados se reforestaron con alóctonas, pinos y eucaliptos, para atender a las necesidades de la industria maderera. Sobre esta urdimbre se aplica la tela de la bestialidad, la miseria intelectual y moral mucho antes que económica en la que se vive en las aldeas, y ya tenemos montado un problema estructural de la sociedad gallega, portuguesa, asturiana… que por cobardía de los más e interés de no pocos es imposible solucionar.

Entre todos la mataron, y ella sola que ardió. Y las muertes de estos días tampoco hasràn reaccionar a una sociedad miserable a la que le interesa no comprender el origen del problema.

Con el cambio climático, las circunstancias excepcionales de este año amenazan convertirse en la nueva normalidad, así que seguiremos enterrando personas en el camposanto y cientos de millones en presupuestos de prevención y extinción, sin que nada cambie.

12 octubre 2017

Du Vercors au Mercantour III

Filed under: fotos — Mendigo @ 8:31

Seguimos con la remembranza fotográfica, esta vez en Châtillon on Diois (de nuevo el sombrerito recordando una s perdida).

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10 octubre 2017

Las armas

Filed under: autodeterminación — Mendigo @ 8:37

Como hemos recordado tantas veces, el dinero es un convencionalismo: un papelito impreso tiene el valor en bienes y servicios que la sociedad le reconoce. La misma propiedad es una mera convención, como el lenguaje: no está en la esencia de un perro llamarse perro, es sólo un grupo de fonemas que una sociedad determinada le otorga para referirse a este cánido domesticado. De igual forma, la Casa de Alba tiene unas propiedades porque el conjunto de la sociedad les reconoce el derecho de hacer uso de ellas. Es un puro convencionalismo, pues no está en la esencia de esas grandes fincas y palacios nada que les haga pertenecer a esos vividores. Bastaría que la sociedad cambiase de parecer, para que todas esas propiedades pasasen a otras manos, acaso las de todos.

Los convencionalismos tienen la misma capacida de operar sobre la sociedad que Dios, es decir, en la medida que es asumida y compartida su existencia entre la sociedad. ¿Porque qué poder tienen hoy el gran Horus, Hermes, Loki? También es triste, ahora que todo el mundo lleva un smartphone, dejaron de ocurrir espectaculares milagros y a la virgencita se le quitaron las ganas de aparecerse, cuando podría petar YouTube.

Pues bien, toda la estructura del Estado, el Estado mismo, no es más que otro convencionalismo. Por ejemplo, el poder judicial: un individuo togado tiene la autoridad (más bien, la potestas) que la sociedad quiera reconocerle; si le retiran ese crédito sólo sería un tipiño vestido de mamarracho desgañitándose con órdenes y amenazas que nadie atiende. Por ejemplo, en otra sociedad que no llame perros a los perros, ese juez es sólo un turista que vale sólo el límite de su tarjeta de crédito.

Lo mismo ocurre con el resto de poderes: lo son porque consentimos en dárselo, porque actuamos como si lo tuvieran, su poder es el que nosotros le reconocemos. El poder, como el dinero, está fabricado con la misma sustancia que la religión: la fe (por eso hablamos de dinero fiduciario, y no hace falta añadir el adjetivo refiriéndose a Dioses y gobiernos, porque no hay ninguno que no lo sea). Todos los poderes son puro convencionalismo, ficción si queremos, basados en el crédito. El legislativo, por el cual comulgamos con la piedra de molino que un grupo de mediocres aduladores privilegiados representan las voluntades e intereses del pueblo. Legislativo, judicial, el económico como hemos visto y, sin lugar a dudas, el mediático: un medio de comunicación tiene poder en la misma medida que crédito entre la gente. Todos ellos se basan en el consenso de la sociedad en reconocerles ese poder. La fe mueve montañas, y sólo con creer basta para conferirles, investirles con ese poder. Basta un cambio de consenso en la sociedad sobre la legitimidad de un gobierno y/o la sede de la soberanía para que el poder cambie de manos . Es lo que ocurre tras unas elecciones, una revolución, una secesión o… un golpe de Estado.

No tan deprisa.

Y es que no sé si os habréis percatado de que me he dejado un tipo de poder en el tintero: el militar. A diferencia de todos los anteriores, éste no depende de su aceptación compartida por la sociedad: una bala te mata, creas en ella o no, te guste o no. No son como los montruos que anidan debajo de la cama del niño: las armas no desaparecen con dejar de creer en ellas. Por ello, el resto de poderes, todo poder humano, se fundamenta en último término en la capacidad de controlar las armas y las conciencias de los que las empuñan (básicamente, las policías y el ejército, en el mundo moderno los únicos grupos armados operativamente relevantes). Y cuando un grupo armado prevalece en el campo de batalla, aún percibido como ilegítimo y minoritario por el común de la población, tiene la capacidad (PODER!) de imponer toda una estructura del Estado (= coherción), y podemos pensar en el Imperio Romano, la España del Caudillo por la Gracia de Dios o en el Califato del Estado Islámico, pero en realidad es el origen de todos los Estados.

La violencia no es un convencionalismo, es el único poder REAL (no contingente), origen y soporte de todos los demás, así ha sido siempre y nunca será de otra forma ¿cómo podría no serlo? Son las armas las que, a la postre, determinan que ese cacho de papel de colores vale algo (aunque no siempre cuánto), que la palabra de un payaso ataviado de saya negra y puñetas de bordado tiene alguna relevancia y hasta incluso que al perro se le llame perro, como dice en la escuela el maestro, y no como oyes decir a la abuela.

Lamento tener que recordar cosas tan básicas, pero creo que era necesario con el nivel infantiloide del discurso actual. La realidad, única Diosa y señora, es indiferente a que nos guste o no; y desde luego que a mi no me gusta, pero vivir entre nubes de algodón de azúcar no me ayuda a cambiarla.
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7 octubre 2017

Du Vercors au Mercantour II

Filed under: fotos — Mendigo @ 8:31

Segunda entrega (de 4) de este viaje; volvemos a las lutitas rojas del Cians.

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