La mirada del mendigo

19 junio 2017

Grupo de Estudio: Ha-Joon Chang

Filed under: economía — Mendigo @ 22:16

Quiero en esta entrada proponeros un experimento, de cuyo resultado podemos ir dándole continuidad con otros textos. Se trata de crear un grupo de estudio, análisis, debate sobre un texto que se proponga. Los temas serán los habituales en este espacio, economía, energía, religión, ecología… bueno, si estáis leyendo ésto ya sabéis más o menos qué os podéis esperar.

Los textos propuestos no siempre tendrán que compartir, ni siquiera en parte, la visión del autor. De hecho para el segundo capítulo os tengo reservado uno muy divertido, sugerido por uno de vosotros hace unas pocas entradas. De hecho, buena parte de los textos que iré proponiendo, los he leído gracias a vuestra recomendación personal.

El principal motivo de mantener abierto y activo este tugurio, es porque espero aprender en él. Tanto mientras preparo una entrada, como leyendo vuestros comentarios, he aprendido una enormidad de cosas por las cuales os estoy agradecido. Me siento muy orgulloso del buen nivel de los comentarios, sin duda mi mayor mérito es haberos reunido. Bueno, pues con este espacio me gustaría dar una vuelta de tuerca más, hacerlo un poco más académico, más organizado y sistematizado el debate. Por eso, vamos a centrarnos en un libro.

No espero comentarios generalistas de “pues me ha gustado o no me ha gustado”. Me importa tres cojones si os ha gustado o no. Lo quiero es que cada uno vaya aportando comentarios, con referencias al texto. Por ejemplo: en el capítulo 3, el autor dice que patatín, y entiendo que está confundido, porque patatán ton tin. O al revés, me parece muy interesante patatán, porque eso explica tal fenómeno o entronca con lo que dice tal autor, etc.

Para que sea fácil de seguir para el resto de compañeros, os ruego que organicéis bien las referencias, señalando el capítulo (la página no siempre es útil, si trabajamos con diferentes ediciones) y la cita.

Evidentemente, no a todo el mundo le interesará el libro propuesto. Se trata de que cada uno se sume al grupo, en la medida de vuestros intereses. Igual que como cualquier otra entrada del blog, no tenéis la obligación de opinar sobre todo, dejemos ese don para los putos tertulianos sacamuelas.

Igualmente, sé que el tiempo es un lujo, y que todos tenemos una retahíla de libros pendientes. No pienso ni mucho menos en decirle a nadie, “para mañana, los dos primeros capítulos”. De hecho, vuestras sugerencias de lectura, las que creo que me pueden interesar, a veces tardo meses, años en atenderlas. La entrada se queda abierta, para que quien quiera vaya comentando lo que se le vaya ocurriendo. Si es dentro de un año, pues dentro de un año. Al menos yo, sigo leyendo vuestros comentarios en entradas viejas, y aparecen en la barra lateral para que los demás puedan seguirlos (o podéis suscribiros a una entrada en concreto), así que el debate puede continuar mucho después de publicada la entrada.

Por supuesto, yo sólo intervengo como guardián del chiringo proponiendo el libro. Luego, mis apuntes sobre el libro, serán los de uno más y los iré añadiendo en comentarios. Ahora pondré un par de notas sobre los primeros capítulos, y según se vaya animando la cosa ya iré comentando los siguientes (no voy a hacer el gilipollas de escribir, si no veo que no hay interés).

En la medida de lo posible, intentaré proponer textos que puedan ser descargados de Internet, para no sobrecargar los presupuestos más ajustados. Lo que no siempre seré capaz es de asegurar que esté disponible en castellano. Para quien no domine el inglés, intentaré buscar al menos la referencia del libro impreso en lengua romance.

Y bueno, hasta aquí la exposición de esta propuesta, que espero que sea de vuestro interés. Ahora vamos a presentar al primer autor y libro propuestos.

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Ha-Joon Chang es un economista coreano afincado en Londres desde los años ’80. Actualmente es profesor de Economía del Desarrollo en Cambridge. Para que os hagáis una idea de su línea, se parecería mucho a Juan Torres después de comerse un limón. XD

El libro que propongo es éste:

23 thing they don’t tell you about capitalism

Por cierto, que ha sido una sorpresa ver la portada que han escogido para su versión castellana:

Lo tenéis disponible en VO original (inglés, no temáis, además un soberbio inglés añejo) en la mulita y, seguramente, otras redes P2P. Hay otro archivo en castellano, pero no me lo he conseguido bajar por no encontrar fuentes, podéis probar vosotros.

Para los que están reculando al ver que empiezo proponiendo un libro de economía: por favor, empezadlo al menos. No es un libro que requiera unos conocimientos económicos previos, sino para el público en general. Como el mismo autor señala en el prefacio, la mayor parte de la economía se puede explicar simplemente acudiendo al sentido común (el menos común de los sentidos). No es que crea que os puede interesar. Es que afirmo, tajantemente, que os interesa.

Es como aquella viñeta gráfica (la debo tener guardada por ahí, en el externo, a saber) que está un hijo, al lado de la cama de su padre, en el hospital. El padre le comenta algo de la situación política, y el hijo le responde que ya sabe que no le gusta la política. ¡Toma, ni a mí la medicina! responde el anciano.

Como decía Alberto Montero, en expresión que se me quedó grabada ya hace muchos años (y es cuando empecé a interesarme por la economía): Tenemos que leer textos de economía como si fueran manuales de supervivencia.

Bien, Alberto sólo se equivocó en una cosa. Sobra el adverbio como. Son, para nosotros, manuales de supervivencia.

Si no entendéis lo que quiero decir, le preguntáis a la tipa ésta, que os lo explique:

O a cualquiera de la PAH. O de los que han sido despedidos con la nueva reforma laboral.

Si os lo propongo como primer libro, creedme, es por algo; perfectamente asequible, plantea cuestiones muy manidas de una forma muy original, cuestionando con gracia e inteligencia el discurso económico convencional (neoliberal).

Cuando menos, interesante leerlo, y creo un buen punto de partida para el debate.

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18 junio 2017

Catástrofe

Filed under: ecología — Mendigo @ 15:06

Leo horrorizado las noticias del incendio de Leiría, y resulta haber un paralelismo macabro con el incendio en la torre de Grenfell.

Sabemos que el revestimiendo utilizado en la torre incendiada (de polietileno) facilitó la propagación del fuego. Los paneles ignífugos costaban un par de libras más.

Y ahora, ¿sabríais identificar qué especies se aprecian en las imágenes que nos llegan del incendio?

Eucaliptos, salvo un ejemplar de encina/alcornoque en primer plano a contraluz.

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Eucaliptos y pinos, y el mismo alcornoque de antes.

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Eucaliptos jóvenes entre los fustes de los adultos.

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Pinos a la izquierda y eucaliptos a la derecha

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Pinos y eucaliptos

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Arde el eucaliptal

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Pinos, eucaliptos y un toxo en la esquina inferior derecha.

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Eucalipto en primer plano con el mar de eucaliptos de fondo, a su izquierda creo que es un cerezo bravo.

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Pinos

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Una viña al lado del pinheiral.

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Lo que queda de otro pinar:

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Pinos y algún eucalipto.

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Lo mismo

En realidad, esto es lo de todos los años a un lado y a otro da raia, sólo que éste incendio se fue de madre y ha causado la tragedia. Los portugueses tienen menos medios para parar el avance de las llamas, pero el modelo es el mismo.

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La misma composición de la masa forestal

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A mano derecha, un alcornoque. Irreconocible el tronco calcinado de la izquierda, pero bien pudiera ser otro. Ejemplares sueltos al lado de las casas del tipo de bosque propio de estas sierras. Tras ellos, todo el monte repoblado de pinos.

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Si no fuera por el letrero, reconozco perfectamente el paisaje. Esta foto podría ser de cualquier lugar de Galicia: pinos y/o eucaliptos, ardiendo periódicamente.

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Los restos de vegetación autóctona (caducifolia irreconocible) nacen en los límites de las fincas, que han sido sistemáticamente plantadas de pinos y eucaliptos, especies alóctonas que da la casualidad que son altamente combustibles (especialmente el pino, que en verano exuda resina que convierte al pinar en un verdadero polvorín).

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Ahora vienen los lamentos, pero no se pondrá en cuestión el modelo forestal ecocida, ni en Portugal ni aquí.

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Ésta es la realidad de nuestro pueblo, aldeas rodeadas de enormes masas forestales de pino y eucalipto. Un desierto verde en el que confluyen muchos intereses en que arda periódicamente.

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Es el modelo económico de las aldeas. La venta de madera barata complementa los parcos ingresos de una agricultura de subsistencia.

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Para los que nunca habéis estado en un incendio, un pinar en llamas es realmente estremecedor. Las copas van perdiendo humedad hasta que se inflaman de repente como una descomunal cerilla.

Por supuesto que las especies autóctonas también arden, pero ni de lejos de forma tan violenta. El bosque autóctono tiene mucha más humedad, que ralentiza la propagación del incendio.

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Esta es la verdadera cara de Portugal, de Galicia, de Asturias… un interminable mar de eucaliptos.

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Desde el monte más remoto hasta los prados y antiguas fincas de labor, todo fue sustituido por este vampiro oceánico.

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Son esporádicos, y siempre en las lindes, los troncos de árboles autóctonos (en este caso, esquina superior izquierda).

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¿Quizás un cerquiño en un apartadero de la carretera? Más allá, eucaliptos.

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El pino, árbol mediterráneo, fue introducido con furor en la fachada atlántica hasta que encontraron en oceanía algo que crecía aún más deprisa: el eucalipto.

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Dalle, dalle.

Es penoso que lo único que ha encontrado a mano para sofocar las llamas sea… una rama de pino. En unos segundos, al perder la humedad las agujas, esa rama estará ardiendo, tendrá que tirarla y coger otra. Si me sabré yo la historia…

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Y sí, no niego que los eucaliptos crecen muy rápido, y en seguida hacen madera, permitiendo unas densidades impresionantes.

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Troncos altos, rectos, espigados, que se venden bien.

Este árbol debe tener unos 5 años. Dentro de otros diez será inmenso, y se podrá vender por unos 30€. Sí, este mismo. Porque aunque todo esté calcinado en derredor, no ha muerto. Dentro de unos meses el tronco rebrotará, y podrá seguir creciendo, esta vez sin ninguna competencia.

¿Hace falta seguir?

La policía dice que el origen fue fortuito, un rayo que alcanzó un tronco seco. Es posible, pero poco probable (las tormentas secas sólo suponen el 2% de las causas de incendio). Otras fuentes apuntan a que ya había llamas horas antes de que llegara la tormenta.

Este modelo forestal basado en monocultivos industriales, propio de país subdesarrollado, genera una economía del fuego: una confluencia de intereses en que el monte arda. Quizá en esta ocasión es cierto que fue fortuito, pero lo que es inapelable es que el fuego corrió como la pólvora en unos montes cuyos ecosistemas han sido devastados para imponer en ellos un monocultivo de pinos y eucaliptos para alimentar a la industria de la celulosa y los tableros de aglomerado. Prácticamente la única que tenemos en Galicia y Portugal. La razón de ser de nuestros montes es alimentar esa máquina infernal.

En toda esta zona de la ría de Pontevedra hay pegatinas con este lema:

Pero el menor de los impactos ambientales es el de la propia planta de Ence en Lourizán. Aún mucho más grave es la devastación que su presencia fuerza en los montes gallegos, portugueses, asturianos… promoviendo la eucaliptización de toda la fachada atlántica y cantábrica.

El lema tendría que ser más bien:

Galiza é nosa, e non da celulosa.

Ni de las madereras (Finsa).

E o mesmo pódese dicir de Asturias, León ou, neste arrepiante caso, de Portugal.

Cada pobo ten o que merece. A traxedia de Leiría non é un feito fortuito, senón é a consecuencia dunhas decisións políticas que tomou o pobo portugués ó decidir o seu modelo de país (ou deixar que outros tomasen esa decisión ás súas costas, que engade aínda máis vergoña).

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17 junio 2017

Una mente prodigiosa

Filed under: política — Mendigo @ 3:47

Una de las cosas que más detesto de la izquierda española es su ingenuidad; un candor que no es tanto inocencia como infantilismo y falta de inteligencia para presentar batalla en el tablero político. Al menos el coletas sabe mover las piezas, pero le falta agresividad en su juego. O quizá lo tiene, pero teme que si da la orden de cargar, su tropa le deje cabalgando en solitario hacia las filas enemigas.

Hay muchas cosas que no le puedo perdonar a la izquierda española. Una de ellas fue permitir que coronasen impunemente a Felipito, sin presentar batalla legal sobre la ilegitimidad de la sucesión. La Constitución es muy clara al respecto de los derechos dinásticos: el heredero es el primer hijo varón. Y existen suficientes indicios de que el primer hijo varón no es Felipe Bourbon sino el ciudadano catalán Albert Solà. De confirmarse este punto, Felipe debería perder automáticamente la corona, y conduciría a la monarquía a un callejón sin salida.

Sin embargo, la puta izquierda, cuyo ideólogo principal es Espinete, dejó pasar la oportunidad de impugnar la coronación al menos mientras no se despejen las dudas sobre la primogenitura. En el mejor de los escenarios para la monarquía, que el test de paternidad diese negativo, habría sufrido un fuerte desgaste al evidenciarse de la forma más cruda que su justificación depende de algo tan absurdo como la arbitrariedad del cromosoma y las veleidades sexuales de un vividor. Y no hay ninguna organización que pague una investigación a algún miembro de la familia real para conseguir material genético que mandar analizar, y filtrar los resultados a los tabloides ingleses, alemanes…

Ya no se trata de leer a Maquiavelo o poner en práctica los consejos de Sun Tzu, basta con tener la malicia de un niño de secundaria, y la inteligencia de uno de primaria. Si el enemigo deja desguarnecido un costado, es donde primero se debe golpear, aprovechando las debilidades del rival. Analizar la situación y planificar el ataque para que sea efectivo, me da igual que estemos hablando de ajedrez, de fútbol o de política, en todo proyecto humano en que enfrentas una oposición, debe existir una mínima capacidad estratégica.

Hay monarquías que ha costado mucha sangre derribarlas, sin embargo el ensuciarse las manos con un test de paternidad le parece demasiado a nuestra seráfica izquierda. Pero para apuñalarse entre ellos, no hay tantos miramientos.

Yo realmente creo que, en su subconsciente, tienen mucho miedo de ganar la batalla. Les delató su reacción (su no-reacción) en aquel Septiembre del 2008.

Y ahora vamos a otra de las cuestiones en las que, para mi perplejidad, la izquierda española pasa de puntillas, asumiendo que el rey está vestido.

Todos estamos al tanto de las capacidades intelectuales de nuestro querido presidente del gobierno (pontemierdés hasta la médula, antes dejaría que le cortasen un brazo a que lo sorprendieran hablando en el idioma del pueblo). El otro día nos deleitó con una verdadera exhibición de su verbo florido.

Bueno, sí, claro que lo digo con recochineo. Sin embargo, El País es capaz de editorializar así sin que se le escape ni una risita. Semejante grado de adulación (o cinismo) sería comparable a un ABC en los ’40, ensalzando la viril voz del Caudillo. Lo que amansa tener que enfrentarse a la refinanciación de una deuda que es varias veces del tamaño de la propia empresa.

Pero dejemos hundirse a PRISA en paz, y volvamos a Raxoi (insisto, es correcto escribir Rajoy, según la grafía medieval, lo que es incorrecto es pronunciarlo como si fuera un apellido castellano, con /x/ y no con /ʃ/).

Se nos ha hecho creer que hubo un momento en la vida de Mariano en el que Dios le infundió sabiduría y cometió la hazaña, casi sobrenatural, de sacar una plaza como Registrador de la Propiedad con 24 años. Es decir, en los ratos libres, mientras se sacaba el 5º curso de carrera, preparó con éxito un examen que la élite de la profesión tarda años en superar, los pocos que lo consiguen.

Yo no sé si estáis al tanto de lo que significa un examen así, así que os copio algunos párrafos para que os hagáis una idea:

Se trata de una oposición de elevada exigencia, que combina un importante esfuerzo de aprendizaje teórico con una elevada carga memorística -dos primeros ejercicios- con la comprensión y aplicación práctica de lo aprendido –tercero y en menor medida cuarto ejercicio-. Se compone de cuatro ejercicios: los dos primeros, teóricos y orales; los dos últimos, prácticos y escritos. El tiempo medio aproximado que se estima necesario para aprobar la oposición es de unos cinco o seis años, si bien este promedio esconde grandes diferencias entre unos opositores y otros: mientras que el tiempo mínimo necesario -salvo supuestos excepcionales- se puede cifrar en tres años, a menudo el tiempo real dedicado a la oposición se acerca o supera los diez años.

El programa se compone de un total de 372 temas: 223 el primer ejercicio y 149 el segundo ejercicio. Los temas del primer ejercicio se reparten de la siguiente manera: 124 temas de derecho civil divididos en cinco bloques: parte general, derechos reales, obligaciones y contratos, derecho de familia y derecho de sucesiones; 61 temas de derecho mercantil, 19 temas de derecho administrativo y 19 temas de derecho procesal. A su vez los temas del segundo ejercicio de reparten del modo siguiente: 82 temas de derecho hipotecario, 49 temas de derecho fiscal y 18 temas de derecho notarial.

Por ponerlo en relación, unas oposiciones a Secundaria son 75 temas y, para maestro de Primaria, 25. Si me creo que Raxoi aprobó este examen preparándolo en sus ratos libres, también puedo creerme que Aznar ha ganado el concurso de mates de la NBA. Y no sé yo qué sería más factible.

Entonces, nos creemos que el hasta entonces mediocre Raxoi, se le apareció la Virgen y todos los santos en el examen y fue capaz de sacar plaza de registrador, el más joven de la historia. Si fuera verdad,un joven que mientras acaba sus estudios se prepara para el que quizá sea el examen más exigente, al menos en capacidad memorística, este joven sería necesariamente un prodigio humano, una memoria excepcional que excedería cualquier medida.

Pero este Superman sólo se puso los calzoncillos por encima del pantalón el día del examen, el resto de su existencia la pasó de incógnito disfrazado de Clark Kent. ¿Un estudiante mediocre, que un día explota como una supernova para volver a sumergirse en la mediocridad más absoluta? ¿De verdad tengo que creerme eso? El asunto huele muy mal.

Y huele muy mal porque veo el Raxoi de hoy, pusilánime, un cobarde intelectual, mediocre y vulgar, y también se me hace imposible creer que consiguiera semejante hazaña sin ayuda espuria.

Y es que me resulta muy difícil reconocer como poseedor de una memoria superdotada al que no es capaz de levantar los ojos del papel que le han escrito sin caer en el ridículo. Quien en su día se estudió de memoria, en un tiempo récord, miles y miles de páginas de un temario infumable, no es capaz de prepararse un discurso, dejando anotado sólo las ideas principales (como, por ejemplo, sí que hace Iglesias). Difícil de explicar, y por lo tanto de creer.

Pero es que también me resulta increíble que, quien ha demostrado semejante don de la naturaleza, luego tenga tantos problemas para hablar siquiera un idioma extranjero (aquí incluiríamos sin duda el gallego). Recapitulemos. Mariano ha sido ministro desde el año 96, Vicepresidente desde el 2000 y candidato a presidir el gobierno desde el 2004. Es presidente desde el 2011. Y, sin embargo, ha sido incapaz de, en más de dos décadas, alcanzar el nivel de inglés que se le exige a un niño al terminar la secundaria (B1).

Harto de ver ofertas de trabajo que, para un puesto de mileurista, piden bilingüe en inglés y nivel alto en otro idioma (y de ahí para arriba), y hay quien cree estar preparado para un puesto de evidente proyección internacional como es dirigir la décima economía del planeta no sabiendo más que balbucear una lengua extranjera. Cuando se supone que semejante portento intelectual debería poder aprender a la misma velocidad de vértigo que se preparó el examen de Registrador. En la Escuela Oficial de Idiomas, en 5 años puedes obtener el B2 partiendo de cero. El C1 en otro año más. Muchos adolescentes, que nacieron cuando Raxoi era ya ministro, se sacan el Proficiency (C2) antes de llegar a la universidad. Y la mayoría de ellos, no son ningunos genios.

¿No es un poco extraño?

Como también es extraño saber que, si Mariano Raxoi es el registrador más joven de España, quién es el segundo registrador más joven. Un tal Enrique Raxoi, a la sazón hermano del anterior.

Raro. Pero raro, raro, raro.

Pero es que luego vino María de las Mercedes Raxoi, que también sacó la plaza de registradora. Y finalmente Luis Raxoi, que cambió por la de notario.

¿?¿?¿?¿?¿?

Esto es como la sonriente fortuna de Carlos Fabra, que le tocó varias veces la lotería. Las probabilidades que eso ocurra son tan remotas, que es mejor que me llames imbécil a la cara directamente.

¿Qué tienen en común estos cuatro hermanos, además de la asombrosa capacidad memorística? Evidentemente a su madre… y a su padre, Mariano Raxoi Sobredo, presidente de la Audiencia Nacional de Pontevedra. Precisamente el magistrado que presidía el tribunal del Caso Redondela, un caso de contrabando de aceite en el cual estaba implicado un tal Nicolás Franco Bahamonde. No sé si os suena el apellido. A pesar de haber muertos de por medio, el magistrado se apresuró a dar carpetazo al caso, quedando el régimen en deuda por los servicios prestados. Tres años más tarde, su retoño sacaba la plaza de registrador de la propiedad en tan meritorias circunstancias, siguiéndole sus hermanos menores.

Vale. Podemos creer que Mariano es un prodigio intelectual, con una memoria sobrehumana… o que es corrupto desde joven, y le viene de familia. ¿Cuál de las dos opciones te parece más plausible? ¿Aprobó ese examen limpiamente o hubo ayuda (he escuchado que casualmente el presidente del tribunal era su tío, pero no he encontrado fuentes que lo corroboren)? ¿Es un genio, o un niñato enchufado?

Sin embargo, como en el caso de la sucesión de la Corona, la izquierda ha considerado que ambos son asuntos privados (y un braguetazo lo es, excepto cuando esos braguetazos implican el acceso a la Jefatura del Estado, pero nunca el amaño de un examen oficial) y que no es digno rebajarse a escarbar en ellos. Sin embargo, vemos cómo la prensa del régimen rebusca hasta en los pañales del personaje de la izquierda que quieren ajusticiar y, si no encuentran nada, se lo inventan.

¿Por qué demonios la izquierda es incapaz de entablar combate cerrado y le concede aire al rival? ¿Acaso espera recibir el mismo trato de la derecha?

Si consiguiésemos demostrar que ese examen estuvo amañado…. bueno, supongo que no tendría mayor repercusión porque esto es España. Los motivos por los que un Jefe de Estado europeo dimite (yo dimito, tú dimites, él dimite, nosotros…), no merecerían ni comentario en rueda de prensa (sin preguntas y con plasma) en España.

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13 junio 2017

Merecer la democracia

Filed under: internacional — Mendigo @ 13:51

Digamos que éste es un epílogo a la entrada anterior. Y es un pensamiento que me lleva dando vueltas desde hace tiempo, tan agradable como una china en el zapato.

Comentábamos que, para que pueda desarrollarse un sistema político democrático, debe existir una sociedad que se reconozca como tal, y acepte el acuerdo y no la imposición como elemento básico de la acción política.

La primera parte es evidente, para desarrollar cualquier proyecto en común (sea un matrimonio, un club de piragüismo o un Estado) debe existir una voluntad siquiera implícita de realizarlo, en provecho general. Esto debería ser evidente, si en vez de la unión de personas de mutuo acuerdo y para común provecho, es la imposición de la voluntad de una sobre otra, de la cual obtendrá en lo sucesivo provecho (económico, emocional o sexual) en una transacción desequilibrada, no cabe hablar propiamente de relación libre sino de explotación esclavista.

La segunda parte, quizá la obviamos con demasiada ligereza. Implica la renuncia al empleo de la violencia, al someterse a la decisión de la minoría (en aquellas cuestiones de carácter público, la mayoría no tiene nada que decidir sobre el color de mi sombrero, pongamos por caso). Durante siglos, hemos asumido la razón de la fuerza como válida, incluso como voluntad divina (Franco fue caudillo de España por la Gracia de Dios, y no se me ocurre mejor ejemplo para ilustrarlo, la Falange tuvo, en las elecciones de 1936 menos del 0,1% de los votos, y tres años después el fascismo gobernaba España por el derecho de las armas).

Como comentaba en la anterior entrada, si se usan las urnas como excusa para que un grupo social se imponga y someta a otro menos numeroso, esto no puede llamarse democracia. La democracia es un intento de crear un espacio común de convivencia por medio del acuerdo. Si no hay voluntad de convivir en igualdad, sino que mantenemos la mentalidad de conquista e imposición sobre las tribus vecinas, las urnas son sólo una variación taimada de las armas.

Y es lo que me lleva a pensar que dictadores como Bashar al-Assad (y su padre Hafez), Sadam Hussein o Muamar el Gadafi pudieran tener su punto de razón, y ya sé que es muy grave decir esto. En los tres, encontramos la misma política de mano dura (criminal, sin ambages) para someter a un pueblo. Sin embargo, en todos los casos no se trata de un pueblo, sino de al menos tres pueblos reunidos por los caprichos del tiralíneas occidental (Libia como reunión de la Cirenaica, la Tripolitania y el interior desértico; Iraq y Siria con el matrimonio forzado de tres glandes bloques, el árabe suní, el árabe chií/alauí y el kurdo, más una miriada de minorías cristianas, yazidíes…). Para mantener la cohesión de estos nuevos Estados, además de para obviamente mantener el poder, ambos recurrieron a regímenes autoritarios, fuertemente represores (con todo, ni de lejos los peores de la región).

La cuestión, la terrible cuestión, es ¿podrían haber actuado de otro modo? ¿era inevitable la dictadura como forma de gobierno? La pregunta es terrible, pero en este espacio no nos detenemos, ni siquiera respetamos nuestras creencias más profundas. La realidad es nuestra única Diosa, reina y señora. Y, tanto en Libia, como en Iraq, como en Siria, los hechos parecen indicar que alguna razón tenían estos dictadores. Desaparecido ese poder centralizador, ventana de oportunidad que los ciudadanos podrían haber aprovechado para autoorganizarse y evolucionar hacia formas de gobierno democráticas, en los tres casos (y podríamos aquí sumar a Egipto entre los ejemplos) la debilidad de un poder represor se ha aprovechado en cambio para caer en el abismo de la guerra sectaria entre las diferentes naciones que componían, ahora lo vemos, el Estado.

No cabe duda que un gobierno dictatorial ilegítimo, como el de la dinastía Assad, era una situación humanamente más soportable (!!!) que la sangrienta masacre que se abrió al debilitarse su control sobre la mayor parte del territorio. Esta situación, en que las dictaduras son el mal menor, es ideológicamente insoportable, pero la evidencia llama a nuestra puerta.

¿Es esto un elogio de la dictadura? No exactamente. Porque la dictadura, a su vez, por ese mismo carácter ilegítimo, arbitrario y violento que la define, frecuentemente aumenta la fractura entre los distintos grupos sociales, las distintas sociedades que conviven bajo la bota del dictador. Especialmente cuando una de ellas es preferida sobre las otras, que se sienten relegadas (Sadam era suní y Tarek Aziz caldeo, ante la clamorosa infrarepresentación de la mayoría chií en los altos cargos del Estado). Por lo tanto, cada vez el Estado debe enfatizar más su maquinaria represora para mantener unidas las partes. El autoritarismo es una vía muerta, que sólo conduce al desastre.

¿Entonces? Pues entonces es que el proceso civilizatorio es muy jodido, y la sociedad debe acompañar al Estado en el proceso de apertura. Si la sociedad (las sociedades) no están preparadas para ese proyecto de vida en común, abrir la mano sólo conducirá al desastre.

Y ahora, centrándonos en Siria. Mucho antes de empezar a ser señalado como “régimen” por la prensa de orden, ya denunciaba yo la represión de la Muhabarat. Ahora, con unos añitos más a cuestas, me hago la pregunta. ¿Habría sido posible que el educado oculista londinense, al hacerse con las riendas del país, hubiera proseguido en su programa liberalizador -político- si no se hubiera encontrado con el peligro de la amenaza islamista? Dicho de otra forma ¿no ha sido precisamente la amenaza islamista la que hizo recular a Bashar de la línea modernizadora de sus primeros años en el poder, y volver a la estrategia de la represión para sofocar una oposición integrista que ya amenazaba con volver a reeditar las luchas baazismo-wahabismo que ya tuvo que librar su padre?

Es mi sospecha, que estos dos autoritarismos, el secular y el integrista, se retroalimentan. Sin esa amenaza, ahora no queda más remedio que reconocer que de ningún modo paranoica, el régimen sirio podría (no sabemos si existía una voluntad real, pero habría existido tal posibilidad) haber evolucionado hacia un modelo social más incluyente (especialmente a la mayoría rural suní y los despreciados kurdos) y democrático.

El caso libio también aporta su ejemplo (y yo apoyé aquí la operación aérea que detuviera la columna de carros que se dirigía a Bengazhi, para evitar una masacre): el pueblo libio, de haberse reconocido como tal, una unidad social con intereses comunes y vínculos de solidaridad, podría haber reaccionado al vacío de poder tras la caída del histrión con la creación de un Estado moderno, democrático y garantista con los Derechos Humanos. En su lugar, se formaron una pléyade de bandas armas dirigidas por señores de la guerra, casi todas adscritas ideológicamente a corrientes islamistas, mientras que la minoría civilizada se recluía en sus casas y, a lo sumo, organizaba grupos de patrulla para defender sus barrios de clase media del saqueo.

Y aquí debemos hacer notar otra característica de las dictaduras: la represión impide la creación de una sociedad civil. Por el contrario, la sociedad está desarticulada, incapaz de retomar el mando y reorganizarse si colapsa el poder dictatorial. En su lugar se hacen con el poder bandas de fieras usando la razón de la fuerza como legitimación sancionada por Allah (uno de los puntos en los que el islam coincide con el fascismo, la victoria militar como expresión de la voluntad divina, por eso es tan importante aplastar al Estado Islámico).

Entonces, ¿qué? Soy consciente que estoy lanzando mensajes contradictorios, pero aseguro que sólo pretendo analizar lo más honestamente que puedo la realidad. ¿No hay solución? Más autoritarismo o menos autoritarismo conducen invariablemente al desastre. ¿No hay alternativa a la dictadura y la barbarie, ninguna oportunidad a la democracia y la libertad?

Sí, la hay, nuestra sociedad (nuestras sociedades) es un buen ejemplo. No es que seamos muy civilizados, pero al menos no nos matamos (aunque aún existe la tortura y los malos tratos policiales, promovidos además por la Ley Mordaza).

Supongo que la vía pasa por la relajación de tensiones, el abandono explícito de la violencia como herramienta política, de la cultura de la imposición por la cultura del diálogo y el acuerdo, en un círculo virtuoso de intercambio recíproco entre Estado y sociedad de menor autoritarismo y mayor civilidad. Podríamos decir que es un pacto de mutua confianza, yo abro un poco el puño, y no os desmandáis (ni a derribar el gobierno, ni a mataros entre vosotros). Esa vía, muy bien pilotada, puede llevar en relativamente poco tiempo a un sistema político democrático.

Puede ocurrir, por ejemplo, que la sociedad ya esté madura para asumir su propia tutela y simplemente el Estado no quiera acompañar ese proceso y seguir instalado en el autoritarismo. En ese caso, es perfectamente recomendable un golpe violento para derribar ese régimen ilegítimo que mantiene encorsetada y sometida a la sociedad. El mejor caso que se me viene a la mente es Portugal: tras derrocar a Salazar en la Revolução dos Cravos, la sociedad portuguesa (que se veía a sí misma como una sociedad) se organizó en un Estado moderno, nada que ver con la suerte de Mad Max en que se ha convertido Libia a la caída de Gadafi. Evidentemente, la sociedad libia de 2011 no estaba tan madura como la portuguesa de 1974, y probablemente ni existía como sociedad, sino un conjunto de clanes y tribus cuyo único tegumento para construir una entidad superior sería el fanatismo islámico.

Sin embargo, acabar con el poder autoritario cuando la sociedad, o una parte de la sociedad, no está preparada ni acepta un proyecto de convivencia democrático, se puede revelar peligroso. Y en los últimos años, la expansión e intensificación del fundamentalismo islámico, provocando la involución de sociedades bastante abiertas y adaptadas a una democracia si no plena (que eso no existe sobre la faz de la Tierra), si al menos homologable con Occidente, va a retrasar durante décadas el proceso de liberalización política (insisto en que debemos reapropiarnos del concepto de liberalismo, como corriente política decimonónica metafísicamente opuesta al conservadurismo, a la que el marxismo sirvió de continuación en el campo económico).

Y aquí volvemos a encontrarnos en una contradicción dolorosa: y es que reyezuelos, dictadores y sátrapas se convierten de esta forma en naturales aliados de un occidente (cada vez menos) liberal y democrático, frente a un enemigo aún más reaccionario: el islamismo. De esta forma, Europa promovió y bendijo el pucherazo de Buteflika al no aceptar la victoria electoral islamista; tenemos que condescender con el Marranito VI y su mazem, porque es el mejor dique frente a un islamismo cada vez más pujante y organizado; incluso las casas reales árabes se antojan como interlocutores más o menos civilizados [sic] que juegan entre dos aguas, las ansias reformistas de una minoría occidentalizada y la invencible pleamar de una masa social cada vez más integrista, belicista, reaccionaria, pastoreada por el clero wahabita.

Esta necesidad de bailar con dictadores hace perder toda credibilidad, no sólo a nuestros gobiernos (¿alguna vez la han tenido, incluso entre nosotros?), sino del propio modelo político laico, liberal y democrático que, nos guste o no, encarnamos a ojos del resto del mundo. Y esto también es un enorme problema.

Deberíamos replantear la política exterior conjugando el realismo (no hacerle de nuevo la cama a un dictador para beneficio de yihadistas) con los principios. Un verdadero encaje de bolillos, que está muy lejos, intelectual y éticamente fuera del alcance de la clase política europea (lo de Trump pertenece ya al dominio de la zoología).

Resumiendo, sería el de poder relacionarse con regímenes autoritarios (o no plenamente democráticos, como Marruecos) con ambivalencia: tenemos tratos porque primero, es lo que hay, y segundo, lo que podría haber si caes sería aún mucho peor; pero no ocultamos nuestro desprecio por tratar con un gobernante ilegítimo y no renunciamos a aspirar a algo mejor, de hecho alentamos ese proceso civilizador, sin caer en la trampa de confundir el avance con el retroceso de libertades que propone el islamismo.

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11 junio 2017

En Siria no puede haber democracia

Filed under: internacional — Mendigo @ 23:05

Para resolver un conflicto, lo primero que hay que hacer es estudiarlo correctamente, procurando abarcar todos los aspectos significativos involucrados.

Lo que en modo alguno ayuda son los análisis pueriles, buenistas, simplones, que sin entender los orígenes dan soluciones fantasiosas de aplicación mágica. Sobre la guerra multilateral en al-Sham (Levante Mediterráneo) he tenido que leer cosas propias de maestrilla de preescolar, niños sed buenos, dejad de mataros y seamos de nuevo todos amiguitos. Venga, daos un besito.

Decía, ya en los viejos tiempos del antiguo blog, que España no existe. Pues si no existe España (como realidad social), que es uno de los Estados más viejos del mundo, a ver cómo demonios pretendemos que exista Siria, una fabulación que no llega ni al siglo de historia.

¿De qué servirían unas elecciones presidenciales libres en una Siria en paz? Los suníes apoyarían al candidato suní, los alauíes a Assad o al candidato que le sucediera, los kurdos votarían por el PYD, y así. A lo más que se llegaría, es a una coalición en la que los cristianos se sumaran a otro bando minoritario para no ser barridos (en Siria tradicionalmente los alauíes, pero en Iraq a los suníes y en Egipto a los militares).

Y se podrían repetir cien veces las elecciones, y los resultados seguirían reflejando el peso demográfico de cada comunidad en el Estado. Da igual que creas que tu candidato es un ladrón, corrupto e incompetente, es tu candidato y es tu deber religioso votar por él. Es que ni te planteas votar al de la comunidad rival, eso sería prácticamente apostasía. No es concebible.

Y claro, esto no es democracia, sino imposición de una secta sobre otra. Por las armas, o por los votos, al final ambas son conclusiones de la demografía.

Más en concreto: si en Siria hubiera elecciones libres, la mayoría árabe suní coparía los órganos del Estado, desatando una política de represión contra el resto de minorías religiosas y étnicas. Es decir, la vuelta de la tortilla de la discriminación que han sufrido a manos de las élites alauíes. Aunque ante las evidencias del fanatismo religioso que anida en el rural suní (¿os habéis enterado de que en Siria hay una guerra civil, verdad?), sería de esperar que el control del ejército, la policía, la judicatura… acabara en una campaña de limpieza étnica contra las odiados y mimados alauíes, como ya antes sufrieron los kurdos (los gitanos de Mesopotamia).

Es sencillo, las minorías no pueden permitirse el lujo de unas elecciones libres, porque supondría su exterminio, como no pueden permitirse el lujo de perder esta guerra.

Y es que la democracia no requiere sólo de urnas. Es imprescindible el respeto a unos Derechos Humanos (algo tan obvio como el tener una mayoría social no da derecho a llevar a cabo una política de limpieza étnica) y debe existir un cuerpo social. Una sociedad que se identifica como tal. Y en Siria hay lo menos media docena.

El problema, y no es la primera vez que lo expresamos en este sitio, es que las lealdades en el territorio que conocemos como siria, son hacia la tribu y el grupo étnico/religioso, no al Estado. No hay sirios, hay suníes, alauíes/chiíes, hay kurdos y hay varias comunidades cristianas, cada vez menos numerosas. Lejos de haber un sentido de pertenencia a una misma sociedad, encuentras más lealtad en ciudadanos de otros estados pero de tu misma secta. Por ejemplo, para defenderse de los conciudadanos sirios de credo suní, los alauíes recabaron la ayuda de ciudadanos de otro Estado pero de su mismo credo como es Hezbollah. Esta es la mejor muestra que “sirio” no tiene ningún valor, no responde a ninguna realidad, pero suní, chií, asirio o kurdo sí que tienen significado, vaya si lo tiene. Tiene tanto valor que hay gente que está dispuesta a matar o morir por esa comunidad (por imponerse a los demás). En cambio, si Siria en su conjunto tuviera una amenaza exterior (por ejemplo, una invasión jordana) sólo acudirían al campo de batalla los profesionales, y bajo la atenta mirada de sus mandos para evitar deserciones.

Pero esto no sólo es propio de países artificiales creados en el movimiento descolonizador del pasado siglo, Estados imposibles también los podemos encontrar en la vieja Europa, y Bélgica es un gran ejemplo. Un valón jamás de los jamases votará por un partido flamenco. Por supuesto, tienen un nivel de civilización mucho más alto, y no se espera que salgan a matarse entre ellos, pero hay un sentimiento de pertenencia a la etnia que ha sobrevivido a la formación de los Estados-nación (que, de hecho, en Bélgica por sus características nunca se ha procurado, a diferencia del fuerte proceso de aculturización llevado a cabo en Francia, verdadera limpieza étnica).

Sin embargo, sí que sería perfectamente posible un proceso democrático en, por ejemplo, un hipotético Alauistán. En una sociedad alauí, no tendría sentido votar por el candidato alauí, porque lo serían todos, y por lo tanto ya se podría empezar a hablar de políticas, de proyectos, de alternativas… de democracia.

Y es que, para formar un Estado, se precisa partir de un cuerpo social, electoral, que entre las diferencias se reconozca como tal. Una cierta homogeneidad dentro de las diferencias políticas. Sin ello, es ridículo celebrar elecciones porque, como hemos dicho, los resultados son predecibles y se limitarán a la reproducción del peso demográfico de las distintas comunidades, prueba experimental de que se reconocen a sí mismas como naciones (suníes, alauíes, siríacos, kurdos…), y no como parte de una misma nación siria.

Lo que no acabo de comprender es la enorme aflicción que tiene tanta gente por la muerte de los Estados. Si son sólo creaciones humanas, instrumentos sociales para la administración de una sociedad. Lo que es terrible es que mueran personas. ¿Estados? Si no es una herramienta útil y hay otra que pueda ajustarse mejor a las necesidades de la población ¿por qué no?

NOTA: para ser más precisos, la nacionalidad siria empezaba a existir en las clases medias urbanas laicas. En el medio urbano se diluyen los referentes étnicos y religiosos, y había una creciente identificación con el Estado (no necesariamente con el gobierno), pero ésta es una minoría, la primera en salir por patas cuando llegaron los follacabras. Por otra parte, es absolutamente natural que funcione mejor un agregador con una historia secular, milenaria (la tribu, la secta, la etnia) que no otro de reciente creación impuesto por extranjeros.

Así pues, la única solución estable a medio plazo que consigo avizorar es la partición de Siria e Iraq y la creación de Estados homogéneos étnica/religiosamente, según el modelo que puso fin a la guerra en los Balcanes. El mayor problema de esa solución es precisamente el convencimiento de que el “Sunistán” (¿con capital en Mosul?) que naciese de esa partición más que probablemente no evolucionaría hacia una democracia, sino hacia una teocracia patrocinada por las petromonarquías (algo que, en cierto grado, también está ocurriendo en Bosnia).

Pero, de nuevo, cada pueblo tiene lo que merece.

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En otro orden de cosas, si os gustan los temas de geopolítica, os recomiendo un portal en lengua castellana de reciente creación: Descifrando la Guerra.

Además de artículos de una notable calidad, tienen un muy interesante mapa para seguir la evolución de la guerra civil siria, y un foro donde podremos comentar los orígenes y evolución de las diferentes guerras. Seguro que, desgraciadamente, no nos faltan temas de conversación.

Y, para concluir, una reflexión: es tristísimo tener que recurrir a iniciativas de particulares si queremos obtener información de cierto nivel en castellano, porque la prensa sólo reproduce simplezas, y además contaminadas en origen por el sesgo editorial, del espectáculo circense-televisivo ya ni mencionarlo. Más que lamentable, es ridículo que para obtener información profesional, haya que evitar los medios profesionales. Así está el nivel en la profesión periodística.

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