La mirada del mendigo

15 agosto 2020

Exterminio

Filed under: Internacional — Nadir @ 8:26

Últimamente mi interés se está dirigiendo hacia Asia, una gran desconocida a pesar de ser el hogar de la mayor parte de la humanidad.

Acabo de subir en un comentario la versión doblada al castellano del excepcional documental de Oppenheimer sobre las masacres en el golpe de estado de Suharto (una marioneta de EEUU para proteger los intereses gringos en la industria del caucho, a semejanza de lo que poco después sería Pinochet en el Cono Sur con el cobre), instigadas por la CIA y luego definidas por esta misma organización criminal como “uno de los peores asesinatos en masa del siglo XX”:

Episodio que, para el público occidental, es prácticamente desconocido (y no, no es casualidad).

Pues bien, abundando en la huella dejada por los cowboys en el sudeste asiático, nos vamos a un pequeño país montañoso que sufrió las consecuencias de ser vecino de Vietnam: Laos.

Copio parte del artículo “La Guerra de los 1.000 años“.

Es difícil encontrar un lugar que exhiba la estupidez de la guerra tan abiertamente como Laos, la pequeña nación del sureste asiático. Aquí es posible encontrar campesinos que han improvisado una prótesis utilizando el metal sobrante de la bomba que segó su pierna en primer lugar.

Es posible encontrar a padres que lloran la muerte de hijos que se dedicaban a vender el metal de los explosivos para pagarse un cuaderno y un bolígrafo con los que ir a la escuela. Y es posible que el país que arrojó media tonelada de explosivos por habitante gaste un millón de dólares para buscar los restos de cada uno de sus soldados desaparecidos y muestre en cambio un rácano interés en ayudar a los laosianos a buscar y desactivar los explosivos que esos mismos pilotos dejaron caer antes de ser derribados.

Todo ello es posible en Laos, el país más bombardeado de la historia por habitante. Sucedió en los años 60 y si aquel conflicto fue descrito como “la Guerra Secreta” es porque todavía hoy son pocos los que saben que tuvo lugar.

EEUU libraba la Guerra del Vietnam y quería cortar las vías de suministro de Laos a su enemigo vietnamita y evitar que el país tomara partido por el comunismo. La manera de lograrlo es uno de los más desconocidos y brutales crímenes de guerra jamás cometidos: aviones americanos llevaron a cabo más de 584.000 misiones y arrojaron más de 260 millones de bombas de racimo sobre las zonas más pobladas del país.

Los propios pilotos estadounidenses admitirían años después que nunca se trató de distinguir entre civiles y militares. “Si algo se movía, lo bombardeábamos”. En la absoluta clandestinidad y sin más testigos que sus víctimas, Laos fue convertido en el campo de ensayo de las guerras modernas centradas en la supremacía aérea. La lección militar una vez el país estaba en ruinas: todavía es necesario poner a los soldados en el campo de batalla si se desea ganar. EEUU perdió la guerra, abandonó Indochina y dejó atrás lugares como Phonsavan.

La ciudad se encuentra en las Llanura de las Jarras del norte de Laos, donde los chatarreros siguen viviendo de las bombas que no explotaron, los niños arriesgan la vida buscando explosivos para venderlos al peso y regiones enteras han sido condenadas a décadas de pobreza porque sus campos, aún fértiles, no pueden ser trabajados por la cantidad de bombas con los que fueron sembrados en la Guerra Secreta (1964-1973).

Os sugiero que acabéis de leer el corto artículo y, por supuesto, que veáis el documental. En realidad son dos, The act of killing y The look of silence, pero si sólo tenéis tiempo o ganas de ver uno, desde luego recomiendo empezar por el primero. Es grotesco, el ejemplo perfecto de la banalidad del mal.

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11 agosto 2020

Los cuatro jinetes

Filed under: Religión — Nadir @ 18:58

He pasado una magnífica tarde escuchando esta charla entre amigos.

Hay nivel. Me temo que el mundo racionalista al que pertenecen estos amigos se está agotando y volvemos a las edades oscuras del gregarismo, el argumento de autoridad y la superstición.

Pensar cuesta. Pensar duele. Creer es cómodo, es fácil y es rentable: te da el pasaporte de entrada a una comunidad.

Voy a poner un marcapáginas para debatir sobre algo, pero podéis introducir vosotros, por supuesto, cualquier otro. Cuando el debate alcanza la hora y media, Sam Harris introduce un tema muy interesante, que yo he tocado aquí de alguna otra forma; por ejemplo, proponiendo templos ateos, espacios habilitados y propicios para la reflexión, la introspección, en los cuales romper con las dinámicas cotidianas para ocupar la mente en temas de un nivel superior. Probablemente esos templos ya existan desde hace tiempo, y se llamen bibliotecas, aunque ahora estén tomadas por hordas de estudiantes deseando pasar el próximo examen y cotilleando con el vecino de mesa.

Por cierto, sabréis que Christopher Hitchens hace unos años que falleció, y ¿quién ha ocupado su cátedra?

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8 agosto 2020

Por fin una decisión acertada del nuevo gobierno

Filed under: Política — Nadir @ 0:16

Se incrementa el presupuesto en investigación para contratar 5.000 nuevos investigadores y subir sus salarios un 20%.

Que noooo, que es broma. Que no son científicos, que las noticias se refieren a policías nacionales y guardiaciviles.

Cuestión de prioridades.

Total, una de las pocas clasificaciones que encabezamos es la de fuerzas policiales por población, así que al menos asegurémonos de mantener la posición de honor. No será un Estado rico, culto ni desarrollado, pero al menos será un país sin ladrones.

Oh, wait!

Vaya para el “gobierno de progreso”… pues no le veo gran diferencia con el resto de los anteriores, más allá de desdoblar el género en los documentos oficiales.

A mí me van a pillar otra vez en la patochada de elecciones, y menos agitando el esperpento de “que viene la derecha”. Como si alguna vez se hubiese ido. Con el teatrillo este de progres contra fachas, librando enconadas luchas por bagatelas, mantienen a la chusma entretenida para solaz de los señores del cortijo.

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5 agosto 2020

Auto de fe

Filed under: Sociedad — Nadir @ 10:12

Santi nos propone un artículo en Areo: Postmodern Religion and the Faith of Social Justice. Aviso, es un texto de cierta longitud que va a comprometer la autopercepción de vuestro nivel de inglés. Merece la pena hacer el esfuerzo, aunque sea tirando ocasionalmente de diccionario para captar el sentido exacto de cada frase.

Este enlace me trae a la cabeza un tema que quería tratar hace tiempo, como tantos otros siempre postergado. Ya habíamos comentado aquí la misma percepción, de cómo el postmodernismo social y sus diferentes declinaciones (postfeminismo, y demás reivindicaciones identitarias) opera de forma similar a las religiones. Un aspecto muy característico, revelador del origen de la nueva secta, es el caso de las confesiones de privilegios, por el cual el nuevo adepto confiesa los privilegios inherentes a los grupos identitarios que pertenece y abjura de sus pecados, esto es, hace intención de deconstruirlos (lo que quiera que ese palabro venga a significar).

Veamos un sonado ejemplo, el artículo de Ignacio Escolar humillándose por la culpa de haber nacido con genitales masculinos: Yo también soy machista.

Es notable cómo la fe religiosa consume la inteligencia de personas valiosas, convirtiéndolos en seres risibles. Individuos que, en otros órdenes de la vida, son capaces de emitir juicios razonables, en entrando en terrenos ocupados por su religión el intelecto patina y la razón naufraga, no siendo capaces de superar la barrera impuesta por el dogma por mucho que sea apenas un tranco. Es triste ver a un individuo que tenía por honesto y valioso reducido a la condición de pelele del culto postmoderno, un pobre imbécil.

Pues bien, esta práctica tan común hoy en día entre la progresía para acceder al grupo de los justos es un calco de lo que en las iglesias evangélicas tan enraizadas en el alma usamericana se conoce como “dar testimonio”. El converso, frente al grupo de fieles, narra patéticamente su vida anterior como pecador, yo le daba patadas a los niños y a los perritos que se me acercaban por la calle, pero ahora he conocido a Jesucristo y soy otra persona, etc. Este acto de humillación y autoinculpación es requisito imprescindible para ser aceptado en la comunidad de fieles.

Esto, en el mundo católico, tiene un nombre: auto de fe. Aunque en este caso rara vez era espontáneo y sincero, sino incitado por la tortura o la amenaza de su uso.

Cada vez más la progresía, la nueva izquierda, adopta una ideología confluyente con épocas tenebrosas de la historia. De nuevo debo insistir, el postmodernismo es radicalmente pre-moderno, nos retrotrae al oscurantismo y fanatismo previos a la era de las luces de la razón.

Esto no son sólo disquisiciones filosóficas, sino que tiene consecuencias prácticas. Siguiendo el ejemplo, que el director de un diario de izquierdas abrace el postmodernismo social tuvo como consecuencia un giro en su política editorial, abandonando cualquier pretensión de rigor y convirtiéndose en un ridículo panfleto progre que reproduce y reafirma los sesgos de su audiencia. Una herramienta de transformación social ha quedado deslegitimada al ponerse al servicio del nuevo credo, revelándose como inútil para el lector que busque una información objetiva y veraz de la actualidad.

Por ejemplo, recordáis el caso de la Arandina que comentamos aquí, en el cual hicimos un repaso de los hechos probados por la sentencia (la misma que les condenaba a penas de veinte años de cárcel). De haber seguido el caso en el medio de Escolar, el lector sólo habría tenido acceso a la versión de la acusación, y le sería hurtada la argumentación de la defensa, así como el resto de testimonios. Todo ello siguiendo el sacrosanto principio (sagrado en cuanto que absurdo) postfeminista de que “hay que creer a la víctima, sí o sí”, cuya condición de víctima emerge de su autoreconocimiento como tal y es previa a cualquier resolución judicial, entrando en un evidente razonamiento circular de autoconfirmación (soy víctima porque así lo afirmo y mi condición de víctima te obliga a creerme, es la misma necedad que pretender que un texto sagrado es revelado por la divinad porque así se afirma en ese mismo libro).

Al abrazar los dogmas del postmodernismo sociológico, Escolar y su plantilla abandonan los principios del periodismo, que exige confirmar los hechos a través de diferentes fuentes y mostrar al lector los diferentes enfoques de un mismo hecho de un modo objetivo para que sea él mismo el que tome posición una vez convenientemente informado. El medio decide por el lector cuál es la opinión correcta que debe adoptar frente a cada asunto, ahorrándole los detalles que le hagan dudar de la coherencia del corpus ideológico compartido. Es decir, en el caso de El Diario (en general, de toda la abyecta prensa en España), no estamos hablando de periodismo sino de propaganda. Medios de persuasión, no de información.

Este es un simple ejemplo de las consecuencias de deponer la razón para abrazar el dogma, sea el de las viejas religiones teístas o el nuevo culto progresista.

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Nota: hace poco estuve charlando con una mujer, precisamente, de Aranda de Duero. Y al comentarme su origen la interrogué sobre el asunto, y qué se decía en la villa al respecto. Su respuesta fue categórica: los medios no han dicho más que mentiras, no te creas nada de lo que digan. Mi sobrina conocía a la chica y me ha dicho que se ha manipulado todo el asunto para presentar a los chicos como malvados violadores, cuando era la chica la que andaba tras de ellos.

Si conocéis a alguien de Aranda que tenga conocimiento directo del caso, podéis preguntar y contrastamos versiones.

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3 agosto 2020

Summertime

Filed under: Música — Nadir @ 22:30

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