La mirada del mendigo

14 abril 2019

Catalunya I

Filed under: Ecología,Fotografía,Política — Nadir @ 9:52

Voy dando salida a tandas de fotos de antiguos viajes, para intentar que no se agolpen. En esta ocasión, las del viaje el año pasado a Catalunya, en pleno procès.

Después de la ofensiva mediática para convencerme de lo malos que eran los catalanes, en concreto aquellos que querían romper España, tenía curiosidad por ir a conocerlo de primera mano viajando por la Catalunya profunda.

Y, la verdad, en pocos viajes me he encontrado tan a gusto con la gente. En general, encantadora (de hecho, tristemente, creo que ponían especial énfasis en demostrar que no eran tan malos como decían los sucios periodistas).

El nacionalismo se popularizó en el s.XIX como recambio de un mecanismo agregador que empezaba a fallar a la hora de dirigir a las masas: la religión. Es por eso que digo que el invento del Estado-nación no deja de ser un sucedáneo de la religión de siempre, la invención de un nuevo Dios al que adorar. Y lo cierto es que funciona, y hoy en día la gente toma peor una ofensa al nuevo Dios que al Antiguo. De hecho, es bastante común escuchar blasfemias contra el Dios judío, ahora bien, blasfemar contra España levanta las iras de sus creyentes. Que siendo la religión del Estado, son prácticamente todos excepto allá donde tienen otro Dios.

Pretender explicar que el Estado es sólo una entidad administrativa creada por el hombre a efectos de su mejor gobierno, un mero instrumento de la sociedad, es tan inútil como hacerle ver a un musulmán la evidencia de que Mahoma era un charlatán que usaba el truco de las revelaciones (siempre tan oportunas a sus intereses) para sostenerse en su posición de caudillo de un grupo de malhechores analfabetos dedicados al bandolerismo.

Pero no todas las religiones son iguales. En el catecismo de la intolerante religión española figura la prohibición de que sus súbditos adoren a otro Dios o, al menos, que lo consideren por encima de la adoración que merece la patria española. Ningún catalán intentará convencer a un murciano que reniegue de España para adorar la senyera, sin embargo, el españolismo quiere imponer su religión entre aquellos que tienen otro referente nacional distinto al español. Y para divulgar su fe cuenta con una generosa y bien dotada tropa de sacerdotes mediáticos más, cuando esos herejes no se aviniesen a razones, el ejército y las fuerzas policiales para meter en cintura a los idólatras. Imponen la rojigualda como los misioneros imponían el crucifijo.

La cuestión es que, curiosamente, al menos el Dios catalán tiene algún soporte real: existe una cultura catalana, la cual es una realidad inaprensible y difusa imposible de circunscribir con fronteras. Pero existe, que es más de lo que podemos decir de España. España es una realidad administrativa sin significado sociológico, si tratásemos de describir una “cultura española” sería la agregación de las diversas culturas preexistentes a su creación.

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4 abril 2019

La nueva normalidad gallega

Filed under: Ecología — Nadir @ 21:29

Que saque esta foto desde mi casa no deja de ser parte de la normalidad aquí en el Sur de Galicia.

Que la saque en Marzo, es parte de la nueva normalidad. Y es que desde que desde que entró el año, en el Norte peninsular no ha dejado de arder.

Insisto: esto no es un incendio aislado. Es un problema estructural de causas concomitantes, y que sólo puede tener una solución política: desactivar los intereses que existen en que el monte arda (pastos, madera barata, caza, desbroce, trabajo en las brigadas…). Solución que ninguna fuerza política se atrevería a implementar por no perder votos en el rural (aún habiendo fuerzas que no tienen votos que perder).

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Esta entrada la dejo programada, que estaré unos días fulaneando por ahí. Pero os dejo deberes. Entre la audiencia existe un alto nivel de cultura ecológica. Pues bien, el encargo consiste en analizar la siguiente foto.

No me he tenido que ir muy lejos, ni es un paisaje ciertamente excepcional, sino el aspecto que ofrece buena parte del monte gallego tras siglos de ganadería extensiva e incendios recurrentes.

El lugar, si tenéis curiosidad, son los montes por encima del antiguo balneario de Requeixo, entre los concellos de Monterrei y Cualedro (la zona cero de la actividad incendiaria, el sitio más espantoso que jamás he encontrado, y mira que he recorrido el continente). Recuerdo ir con mi padre de pequeño, y todo este monte estaba atiborrado de una frondosa vegetación, de forma que donde ahora veis piedras, era una poderosa muralla verde: la naturaleza se había regenerado gracias al éxodo rural que permitió que se relajase la presión sobre grandes superficies de monte.

Pero si investigamos cuál era el aspecto en 1956, en el vuelo americano, nos encontramos que estaba tan pelado como lo está ahora (meted las coordenadas: 41.918579, -7.517107, quitad de la vista de mapa el catastral, que sólo molesta y habilitad la comparación, Swipe).

Todo lo anterior nunca lo encontraréis en letra impresa, pues supone derribar el ídolo de los guardianes de las esencias de la nación, pero es la clave de la actividad incendiaria en el noroeste peninsular: los incendiarios están tratando de recuperar el paisaje que existía antes de la ola de emigración que empezó precisamente en los ’50 (prácticamente una desbandada, sólo quedaron en las aldeas los cuatro tontos que no servían para otra cosa). Los viejos conciben, y transmiten a su prole, la idea de que es deseable un paisaje “despejado” (desolado), que así es como deben ser las cosas. Y perciben la regeneración natural del monte como una amenaza: el monte nos come, sólo hay bicherío.

A fin de cuentas, el origen último de los incendios está en el odio profundo que siente el aldeano por la Naturaleza.

Por supuesto, ya sé que la televisión os ha vendido otra cosa sobre las gentes del campo.

Este es el sentido de este blog, ofreceros además una píldora roja. Estudiad el tema y decidid quién os ofrece la explicación más coherente.

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17 marzo 2019

Carta aberta a un político galego

Filed under: Ecología — Nadir @ 1:52

Vai só unhas horas que quitei esta foto. É na parroquia de Sabuguido, no concello de Vilariño de Conso, e está sacada dende os restos doutro incendio nunha prantación de piñeiros baixando a Pradocabalos. Ardeu monte baixo, nun día de forte vento con múltiples focos, e tiveron que empregarse 7 helis e 4 camións. Pagados por todos. Entre subvencións e lumes, saen caras de carallo esas putas ovellas.

Feitas as introduccións e xa postos en situación, paso sin máis dilación ó corpo da carta.

Diríxome a ti, político. Político de esquerdas, porque ós de dereitas xa saben que nunca van ter o meu voto. Ti, que non perdes oportunidade en lembrarnos o moi comprometido que estás coa natureza. Castrón de merda, que empregas o medio natural para facerche o traxe de progre; ti, bandullo con pernas, porco noxento, que confundes ecoloxía con xardinería. Levamos dende que comezou Xaneiro con lumes no sistema central. Non son sucesos illados, é un problema estructural que, polo tanto, só ten unha solución política: desactivar os intereses confluentes que existen en que o monte arda tódolos anos. E que é o que propós, saco de merda? Máis medios, máis coordinación e máis prevención. Porque os lumes se apagan en inverno, verdade, porcallán? A mesma merda que diría a dereita se estivera no teu posto, e non vai estar porque sodes tan inútiles que mesmo a cleptocracia do PP semella mellor oferta ca vosa.

Seica son poucos, sete helicópteros. E o monte arde porque hai árbores, que dicía o parvo do gringo, pero é que nesas serras vai séculos que xa non quedan árbores. Así que, que queredes quitar? Se quitades o monte baixo, só quedan as pedras. Exactamente, o que persiguen aqueles que prenderon eses focos. Mudan os adobíos, pero conservades a mesma mentalidade de sambesuga co medio natural que os vosos pais.

Logo virán reptando os xornalistas do réxime a explicarnos que a culpa é da pertinaz sequía e das altas temperaturas. En Marzo, con xeadas e cando vai menos dunha semana estivo arroiando ata que a terra botaba a auga fora. E se son da Sexta, engadirán que é o cambio climático. Faran coa realidade una camisa perfecta para que saias ben na foto. Pero ós que vivides do conto sempre se vos olvida un pequeno detalle: quen provocou o lume? Iso non, non é relevante. Como vai un xornalista, un político, a cal máis besta, adicar o seu valioso tempo a dar resposta a esa pregunta? Maís motobombas, máis helicópteros, máis cuadrillas rozando o monte. Como non sae do voso peto, ladróns…

E cando xa non queda outra que falar da autoría, porque xa non hai xeito de iñorar o elefante na habitación, artellades desculpas fantasiosas, terrorismo, mafias, xente mala… todo por non pronunciar o que todos sabemos: son a xente das aldeas, esa mesma xente que os refugallos humáns da TVG amosan como esforzados veciños loitando contra as chamas. E estou seguro que sodes tan parvos para creer as mesmas mentiras que fabricades, a vosa cobardía intelectual chega a tanto e máis.

E todo. Para que? Por non molestar ó voto rural, porque para sentar as vosas nádegas de porco no sitial precisades do sobrerrepresentado voto das aldeas. Procurades, devecedes polos votos dos mesmos que provocan os lumes e o seu medio, e esa é a verdadeira razón pola que calades e desviades a atención. Por iso nunca van rematar os lumes, porque para arranxar un problema o primeiro é identificar as causas. E vós, fillos de puta, cagóns de merda, non tedes coraxe para tomar a palabra e coller o touro polos cornos. Porque no manual do perfecto politicastro, lección número un, está escrito con letra grosa: agradar a todo o mundo e non molestar a ninguén. Así se gañan eleccións… e se perde a dignidade. Bo negocio, debes pensar, moinante.

Vouche dar un bo consello, porque es tan babeco que nin sabes ler unha enquisa sociométrica. A ti, político de esquerdas, non che vai votar ningún deses palurdos das aldeas que queiman o monte para ter pastos; para rozar sen esforzo para afastar a natureza, que detestan, do limiar da súa casa; para ter traballo nas cuadrillas de inútiles que montan os concellos cos lambecús do alcalde. Non é tan difícil de entender. Non che van votar fagas o que fagas, ou mellor dito, por moito que deixes de facer. Nunca. Endexamáis. Ti tes que buscar o voto dos palurdos das vilas, e perdes o tempo procurando non alporizar ós que cheiran a esterco. Porque o final, con tanto procurar lamberlle o cú a todo o mundo, nin chee votan uns, pero deixan de votarche os outros. E quedas como estabas, pero sen honra. Porque ti, pedazo de bosta, es unha peza necesaria para que a economía do lume se perpetúe. O teu silencio, a túa complacencia, os teus esforzos por atopar novas fórmulas de falar de lumes sen sinalar ós responsables, son cómplices. E mentres ti e os teus compañeiros subhumanos da dereita sigades nas institucións, esta terra seguirá ardendo tódolos anos. Cousa que, ben sabemos, impórtavos tres carallos. Como ó resto da sociedade que vos vota.

Chegan novas eleccións, e non penso ofrecervos a coartada para que sigades enchendo a andorga a costa miña. Ofrecedes o mesmo prato de frasca que a dereita, máis unha xerra de hipocresía.

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17 febrero 2019

Martín pescador

Filed under: Ecología — Nadir @ 11:49

Foto sacada de este artículo (también muy curioso el vídeo, imposible verlo y no sonreír):

Entre pinos y sembrados – El martín pescador

Imaginad las condiciones que se deben dar para ser capaz de sacar algo así. Pensad en qué haríais si os hicieran el encargo de sacar esta foto. ¿Por dónde empezaríais? Ya es difícil localizar a estos cabrones, que patrullan el cauce a toda hostia. Puedes localizar uno de sus posaderos (o perchas) preferidos, esperar agazapado y sacarle una foto posado. Vale. Pero no. Tienes que adivinar cuál va a ser el próximo punto en el que se sumerja. Como adivinar el número ganador en el próximo sorteo de lotería.

Pero aún hay más. Tienes que estar a una distancia respetable, amén de perfectamente camuflado, para que el pájaro pueda hacer su vida sin huir ante tu presencia. Esto te obliga a cargar con un pesadísimo equipo, especialmente una lente con una focal muy larga pero, al mismo tiempo, muy luminoso para permitir aumentar la velocidad de disparo y ser capaz de congelar su vuelo (1/2000 seg o aún más rápido). Traducido, varios kilos de cristal ultracaro, a veces más que lo que puede costar un coche nuevo. Y además, disponer de un día luminoso, pues ya bastante umbría hay dentro del río por la vegetación de ribera.

Y luego, después de haber elegido un punto del río muy concreto y enfocarlo, ya sólo queda esperar durante horas (o días) para ver si coincide que sale tu número del bombo, y en todo este tiempo estar atento para apretar el botón justo en el momento en el que entra en el agua (y es un instante, el picado de un martín pescador es visto y no visto). Seguramente está disparando en ráfaga, así que tienes de margen como cosa de segundo y medio para que, entre una de las tomas, esté el pájaro justo en la posición deseada.

Si a todo ello le sumas una bella composición, y una exposición justa para congelar el vuelo pero dejando una preciosa estela que enfatiza la velocidad con la que entra en el agua, queda una foto excepcional.

El motivo de esta entradita no sólo era que disfrutáseis de la foto, sino que la supiéseis valorar.

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25 enero 2019

Un bosque mal gestionado

Filed under: Ecología — Nadir @ 3:03

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He aquí un ejemplo de libro de lo que los palurdos llaman “un bosque sucio”, lleno de bichería, que está pidiendo a gritos que lo “limpien”, sea con desbrozadora o con mechero.

Los hijos de estos palurdos, a los cuales la sociedad ha dado estudios pero siguen siendo tan obtusos como sus padres, usan otra terminología para describir el mismo concepto de espacio natural inalterado: un bosque mal gestionado. Estos palurdos de cuello blanco comparten la misma concepción de los espacios naturales que sus palurdos padres y abuelos: un espacio natural del cual no se extrae riqueza es un terreno desaprovechado. El valor del monte se mide en la cantidad de billetes que nos pueda suministrar, único valor y riqueza que conciben pues aún no han arrancado del subconsciente el instinto de supervivencia desarrollado tras generaciones pasando hambre. Los valores naturales, la riqueza ecológica son efectivamente lujos para quien no le llega para alimentar a su familia, pero deberíamos algún día superar esa cultura depredadora y empezar a comprender que existen otras formas de riqueza. Que quizá no es buena idea desmontar el recubrimiento de una pirámide para alimentar los hornos de cal o, sin irnos tan lejos, usar las piedras de un castro para levantar un murete para que no se escapen las vacas.

¿Qué opinión puede tener cualquier palurdo, desde un profesor de Forestales (portavoz de la industria maderera) al último analfabeto en la Galicia profunda, ante las anteriores imágenes? ¡Ese monte está abandonado! ¡Es una vergüenza! Lleno de bichos, árboles y maleza… hay que limpiarlo. O, expresado en el neolenguaje de los desertores del arado: hay que gestionarlo adecuadamente. Id est, maximizar la rentabilidad económica.

Efectivamente, las anteriores imágenes presentan una masa forestal extremamente descuidada, en total abandono, un nítido ejemplo de mala gestión.

Bien.

Las anteriores fotos son mías y ¿sabéis dónde están sacadas?

Es el bosque de Białowieża (pronúnciese Biauvieya), compartido entre Polonia y Bielorrusia. Para mí ha sido un sueño hecho realidad poder internarme en él; es considerado el último bosque primario (virgen) del subcontinente europeo, el ecosistema boscoso mejor conservado, el último lugar donde, entre varios miles de especies, pastan en libertad los últimos ejemplares de bisonte europeo.

(por cierto, no, no los vi, pero estuve muy cerca: encontré una sucesión de excrementos frescos pero acabé perdiendo la pista).

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Dos incómodas y amargas verdades que seguramente no verás publicadas en otro sitio:

1) entre el palurdo de aldea y el de ciudad hay un muro de incomprensión, desprecio y recelos, pero en una cosa están de acuerdo: hay que sacarle el máximo rendimiento económico hasta al último palmo de monte. Si alguien señala el inmenso coste ecológico que supone, el desastre natural que ha causado esta política… se hacen los suecos gallegos.

2) el palurdo de ciudad ama la naturaleza como concepto, pero la aborrece como ente concreto. El palurdo de aldea la aborrece en todas sus formas, de hecho considera un espacio natural (como el propuesto en las imágenes) una suerte de ofensa al estado natural de las cosas: los campos labrados y los montes pelados para que coman las vacas. El urbanita quiere un jardín, el aldeano un pastizal.

Ésa es la Galicia tradicional, montes hirsutos por la acción del fuego y de batallones de ungulados, como podéis comprobar en el vuelo americano, a la que la parte más ecológicamente concienciada quiere volver; la Arcadia feliz de nuestros abuelos. Supongo que es una necesidad humana el imaginarse un tiempo en que vivíamos en armonía entre los hombres y en perfecta comunión con la naturaleza, el edén, el paraíso perdido (que no deja de ser la reelaboración del mito de las cuatro razas, presente en las mitologías griega y persa, que imagina a la humanidad en una continua degradación). En realidad, un infierno de hambre y brutalidad, con la naturaleza arrinconada y esquilmada por una población creciente que buscaba sustento con métodos tradicionales muy poco productivos. Esos mismos que hoy se proponen como alternativa a la agroindustria.

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Espero que, al menos, de este artículo hayáis como mínimo sacado en claro una idea: un bosque es mucho más que un conjunto de árboles, es un ecosistema complejo que comprende, dentro del reino vegetal, especies de todos los portes. Un espacio natural nunca está “sucio”, pues la suciedad es un concepto extraño para la naturaleza, la suciedad sólo existe en la realidad humana, especialmente en la mente de tanto palurdo. Los árboles maduros, enfermos o muertos son una parte inseparable de ese ecosistema, que sostiene la vida de especies tan asombrosas como la que describía hace poco nuestro querido Daniel.

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Para terminar, creo interesante añadir aquí la traducción de algunos de los paneles informativos (en inglés y polaco) que fotografié. No muestro las fotografías por afán de brevedad, pero si alguien quiere los originales no tiene más que solicitarlos.

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El bosque de Białowieża se construyó gradualmente a lo largo del tiempo según las plantas fueron retrocediendo hacia el Norte al final de la última glaciación, según el clima cambiaba y los suelos se regeneraban. Las especies arbóreas con semillas pesadas (como el roble, el carpe o el tilo) sólo aparecieron una vez que las especies de semillas dispersadas por el viento (como el abedul, el pino o el chopo) habían ocupado el territorio y ayudado a regenerar los suelos. Esas semillas más pesadas fueron transportadas principalmente gracias a los pájaros.

Se estima que el bosque en este lugar, hace 12.000 años, estaba compuesto de abedules y pinos, mientras que otras especies como carpes, olmos y tilos vinieron después, estableciendo un bosque mixto en forma embrionaria. El abeto rojo probablemente sólo se constituyó como un componente importante en Białowieża hará unos 4.500 años, mientras que el típico bosque de robles, tilos y carpes tal y como lo conocemos ahora se fue configurando hace tan sólo 2.500 años.

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¿Qué es realmente un bosque natural? Podemos explicarlo a través de la referencia al bosque de robles, tilos y carpes presente aquí, ya que se considera que los bosques primigenios en Europa eran de este tipo. En Białowieża persisten áreas en los que este tipo de bosque se conserva de forma próxima al estado natural. Una señal de esto es la presencia de árboles en todas las fases de desarrollo, incluyendo los ejemplares moribundos y muertos de tanta importancia cuando se trata de mantener el equilibrio del ecosistema.

La madera muerta necesita una cantidad variable de tiempo para descomponerse completamente. Generalmente entre 10 años y todo un siglo, según las características de la madera propias de cada especie (la de abeto es la que se pudre antes), así como lo que se conoce como factores abióticos, como los niveles de insolación o penumbra, el grado de contacto con el suelo, la humedad o la temperatura. Los insectos aceleran este proceso de descomposición cuando horadan la corteza y la madera, destruyendo mecánicamente la estructura de ésta. Su presencia promueve la colonización de los ejemplares muertos por nuevas especies de hongos, cuyas esporas ya llegaron cuando el árbol empezaba a morir o incluso antes.

Los hongos son los principales responsables de la pudrición de la madera, como los únicos organismos que son capaces de descomponer la lignina, que es su constituyente fundamental. Es por lo que decimos que, en última instancia, la vida en la Tierra no sería posible sin los hongos.

Muchos se sorprenden al saber que la madera muerta es vital para un ecosistema forestal. Pero de hecho esto condiciona, no sólo la diversidad de la flora, sino también la presencia o ausencia de una gran variedad de especies animales. Incluso en los ríos, los troncos muertos y las ramas cumplen el cometido de servir de lugar de refugio o desove para ciertos tipos de peces. Los troncos descortezados, a su vez, ofrecen a los reptiles y anfibios una buena oportunidad de calentarse al sol, necesario para la termorregulación, así como lugares para esconderse y alimentarse.

También los grandes mamíferos necesitan la madera muerta. El único felino que habita este bosque, el lince, es uno de ellos. Un carnívoro bastante grande que ronda los 25 kg, se reconoce al lince por su corta cola y el penacho de pelo en sus orejas. Lleva una existencia solitaria, y sólo busca compañía en la época de celo. Y la madera muerta es de enorme importancia para las crías de lince. Los árboles desarraigados por el viento y las ramas muertas que caen al suelo son usados como escondites para la camada. Allí donde los bosques presentan abundancia de estos refugios, los jóvenes linces pueden encontrar seguridad en las primeras semanas de vida, cuando son especialmente vulnerables.

Su principal presa aquí son los corzos. Pero los linces no son guepardos, que puedan capturar su presa a la carrera, ni leones que cazan en grupo; por el contrario, son cazadores solitarios y con poca resistencia corriendo, así que deben acechar a la presa y abalanzarse sobre ella de improviso. Aquí de nuevo, los troncos muertos repartidos por el bosque le son muy útiles, tanto sirviéndole de escondite como entorpeciendo la huida del corzo. Un lince adulto necesita cazar al menos un corzo a la semana para poder mantenerse. No es por tanto coincidencia que esta especie de predador tenga más facilidad para sobrevivir en viejos, inalterados bosques como éste.

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Para enfatizar la riqueza de este bosque, permítenos darte algunas estadísticas de su biodiversidad. El número de diferentes especies de plantas vasculares que aquí crece ronda el millar, mientras que han sido catalogadas unas 8.000 especies de insectos. Pero por impresionantes que parezcan estos números, aún es mayor (realmente excepcional) la diversidad de hongos en Białowieża. Se han descrito en el mundo unas 100.000 especies de hongos, aunque se estima que pueda haber en torno al millón. De las 20.000 especies presentes en Polonia, unas 4.000 pueden ser encontradas en este bosque. La mayor parte de las especies que ocurren aquí están relacionadas precisamente con la madera muerta, ya sean árboles derribados o aún en pie. Diferentes hábitats tienen más o menos especies, y en el bosque ripícola pocas de ellas son de hecho apreciables a simple vista. Por el contrario, hay muchas especies íntimamente asociadas con la madera y los restos de plantas que forman la cobertura del suelo del bosque. Algunas de las especies presentes son los coprinus, agáricos o micenas.

El parque se caracteriza por una inigualable variedad de especies de aves en Europa. Se estima que hay 117 especies nidificantes, 90 de las cuales son especies propias de ecosistemas boscosos. Los carpinteros son el grupo de pájaros más llamativos. Podemos escuchar aquí todas las especies europeas de carpinteros. Hay nueve especies, incluyendo el pico picapinos, el pico mediano, el pico menor, el pico dorsiblanco, el picamaderos negro, el pito cano, el pito real, el pico tridáctilo y el tuercecuellos. La mayoría de ellos son relativamente numerosos, lo cual se debe al gran número de árboles viejos y muertos presentes en el parque.

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En la parte septentrional del Parque Nacional de Białowieża, en 2003, se hicieron intentos regulares para confinar la infección del escarabajo de la madera, como en otros bosques polacos. En 2004-2005 se cambió de estrategia y se dejó que los árboles infectados por el escarabajo de la madera se descompusieran naturalmente tras haber perdido la corteza. Los abetos que habían sido debilitados por el escarabajo murieron. Sin embargo, nuevas píceas han crecido y ahora el abeto rojo vuelve a ser de nuevo la especie dominante en este sector del parque. Este ejemplo ilustra que la falta de intervención humana en la lucha contra la plaga de escarabajos no necesariamente conduce a un empobrecimiento de las especies forestales. El bosque desprovisto de intervención humana seguirá existiendo y prosperando.

Datos y números sobre el escarabajo de la madera:

– El escarabajo de la madera estimula la renovación natural en el bosque, creando espacios entre los pies de los árboles.

– Hay unas 100 especies amenazadas de escarabajos en el bosque de Białowieża, que prosperan en los árboles abandonados por los escarabajos de la madera.

– La presencia del escarabajo de la madera incrementa la base alimentaria para todos los organismos que lo incluyen en su dieta, como pájaros (fundamentalmente carpinteros), insectos, arácnidos, etc, así como la riqueza de otras especies (protozoos, nemátodos, ácaros, insectos…).

– En las áreas de protección estricta, el escarabajo de la madera es selectivo en su búsqueda de árboles que infectar, seleccionado píceas debilitadas. Sin embargo, en las áreas donde se han desarrollado actividades de control de la plaga, el escarabajo es menos selectivo e infecta también árboles sanos.

– Las investigaciones llevadas a cabo en el parque no proveen evidencia de que la población de escarabajos de la madera migrando de las áreas de protección estricta a las áreas circundantes sea más abundante que la que se mueve en dirección opuesta.

– El Parque Nacional de Białowieża es un área de reproducción de insectos antagonistas con los cambiófagos y xilófagos (por ejemplo Histeridae, Monotomidae y crupturgus spp.) y se aprecia que más representantes de esos grupos migran desde la reserva a las áreas adyacentes que al contrario. Visto desde esta perspectiva, la vecindad al parque es beneficiosa para las fincas adyacentes.

– No se ha observado ninguna influencia en la mortandad de los árboles según la cercanía al parque. No existe correlación entre la afección de la plaga y la distancia a los límites del parque.

– No hay evidencia que señale que las actividades de lucha contra la plaga (remoción de árboles infectados, trampas en los árboles, trampas de feromonas) limiten la mortandad de los árboles en comparación a las áreas de protección estricta.

– La acción del escarabajo de la madera es naturalmente inherente a las dinámicas de los ecosistemas forestales en los que las píceas predominan, por lo que plagas de este tipo seguirán sucediéndose periódicamente.

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