La mirada del mendigo

20 enero 2022

Ganadería extensiva

Filed under: Ecología — Nadir @ 1:14
SAMSUNG CSC

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18 enero 2022

Al calor de la lumbre

Filed under: Ecología — Nadir @ 2:04

Estaba mirando estufas de leña, y se me ha ocurrido una comparación inoportuna. Pongamos un ejemplo: una moderna estufa de leña, cumpliendo la mucho más estricta directiva europea ecodesign, declara unas emisiones de 30mg de PM (partículas) por m³ (la N no de es Newton, sino de «normal», medida en condiciones estandarizadas de presión y temperatura).

Es decir, en un salón de 5x4x2,5m, tendríamos danzando por el aire 1,5g de partículas derivadas de la combustión de la leña. Ya digo, en una estufa novísima; según vaya envejeciendo, y ya ni contar en los viejos diseños, las emisiones se disparan.

Ahora imaginemos que metemos en el salón (¡¡¡¡horror!!!) un coche Diesel, también novísimo, que cumpla la Euro 6. Imaginamos que ese salón tiene un banco de rodillos, y lo ponemos a correr sobre ellos, pero sin conectar el escape al extractor correspondiente. Contando que la norma Euro 6 estipula un máximo de PM de 5mg/km, tendríamos que recorrer en los rodillos el equivalente a 300km para tener el aire tan saturado de partículas como el caso de la moderna estufa de leña.

Sí, la leña, ese biocombustible tan maravilloso, sano, natural y ecofriendly con bífidus activo, que no deja de ser un combustible sólido que origina en su combustión (más deficiente que un combustible líquido como el gasóleo o mejor aún gasificado como la gasolina, o gaseoso como el butano o el metano) un mayor número de PM, además de otras sustancias potencialmente cancerígenas (el perfil de resíduos de combustión de la leña es similar al humo del tabaco).

Y queda medir el monóxido de carbono, cuyo límite establece la estufa en 0,1%. Para dicha habitación de 50m³, habría por lo tanto 61 kilos de aire aproximadamente, del cual 61 gramos sería de CO. Por otra parte, la Euro 6 establece el límite de emisiones, para los Diesel, en 0,5g/km. 122 km que se podría marcar el coche en el banco de rodillos antes de intoxicar el aire de la estancia tanto como la estufa.

Supongo que este resultado será contraintuitivo para el que, no sabiendo ni palotá, ha asimilado la propaganda de lo natural vs lo artificial, que considera la vida en el pueblo y sus rutinas asociadas como el ejemplo de la vida natural y, por lo tanto, sana por definición (ya que la industrialización es origen de todo mal); y los motores térmicos y, sobre todo, los diésel, como el mayor exponente de la autodestrucción de una humanidad que se ha apartado de la madre naturaleza y para creerse dioses tras comer del árbol de la sabiduría y demás pamplinas ecoloprogres. Pero como decíamos la leña no deja de ser un combustible sólido orgánico (cadenas largas de carbono) cuya combustión deficiente (en tanto que el combustible está en una fase distinta que el comburente, oxígeno) origina CO (combustión en atmósfera reductora) y una plétora de compuestos orgánicos procedentes de esa oxidación parcial de la celulosa, algunos de los cuales cancerígenos, como el benzopireno o el dinitropireno.

Por cierto, ni siquiera soy original. No soy el único en darse cuenta de que calentarse con leña es nocivo para la salud. Mucho:

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Calentarse con una estufa de leña podía ser más contaminante y peligroso de lo que nos creemos

El humo de la leña es un carcinógeno mucho más importante que los humos de los vehículos. De hecho, las estufas de leña en las áreas urbanas son responsables de casi la mitad de la exposición de las personas a las sustancias químicas cancerígenas que se encuentran en las partículas contaminantes del aire.

Los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) se producen al quemar combustibles y se sabe desde hace mucho tiempo que tienen efectos cancerígenos. El nuevo estudio examinó las fuentes de los HAP y descubrió que la quema de madera producía más que el combustible diesel o la gasolina que se utilizan en los vehículos.

[…] Otro estudio publicado hace un año ya demostró que la quema de madera en los hogares es la mayor fuente de contaminación del aire por partículas en el Reino Unido, produciendo tres veces más que los vehículos, a pesar de que solo el 8% de la población usa quemadores de leña.

[…] Según los autores del nuevo estudio, incluso las estufas de leña nuevas que cumplen con el estándar de “diseño ecológico” siguen emitiendo 750 veces más partículas diminutas de contaminación que un camión moderno. Además, los quemadores de leña también triplican el nivel de contaminación dañina dentro de las casas y deben venderse con una advertencia sanitaria.

[…] Sabemos que el humo de la quema de madera es mucho más tóxico que otros tipos de partículas. Los resultados destacan claramente la quema de madera como un factor principal de riesgo carcinogénico a largo plazo.

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Estufas de leña en casa: un nuevo estudio alerta de que disparan los niveles de partículas

Las concentraciones medias diarias de material particulado en suspensión (PM) en interiores cuando se usó una estufa fueron más altas para PM2,5 (PM de menos de 2,5 micras) en un 196,23% y PM1 en un 227,80% que los del grupo control sin consumo. […] Estas partículas se cuelan en nuestro organismo a través de los pulmones y están relacionadas con múltiples daños a la salud.

[…] Las partículas que se liberan de la leña, explica, contienen sustancias químicas cancerígenas como benceno [N.d.M: Y otros compuestos orgánicos aromáticos] y formaldehído.

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Y aquí, los estudios en cuestión, por si queréis revisarlos:

Annual exposure to polycyclic aromatic hydrocarbons in urban environments linked to wintertime wood-burning episodes

Indoor Air Pollution from Residential Stoves: Examining the Flooding of Particulate Matter into Homes during Real-World Use

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No deja de ser una divertida paradoja que un habitante de la gran ciudad esté expuesto a una menor contaminación atmosférica que el paisano de una aldea perdida. Tiene menos gracia que la escoria ecolojeta considere como biosostenible y ecolosaludable (o al revés, qué más da el significado si lo que importa en la neolengua es que suene bien) talar robles y encinas (que la gente es muy exquisita, no les servirá pino o eucalipto, que de eso sí que sobra) para que ardan en la cocina de la casa del paisano y la chimenea del chalet del pijo, porque en la nueva religión gafapasta lo ven como el colmo de lo auténtico y natural.

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5 diciembre 2021

La postilla

Filed under: Ecología,Galicia — Nadir @ 14:10

Voy a exponer con un paralelismo algo que llevo mucho tiempo explicando.

La sabiduría popular detesta el matorral (maleza), por cuestiones claramente entendibles: cuando la tierra era el único sustento y el hambre acechaba a la vuelta de la esquina, tener una parcela inculta era el equivalente a perder un alimento. 

En esta tierra siempre se ha loado al hombre trabajador (aunque asno), y la holganza se ha considerado como un vicio. Y es normal, pues podía llevar a la muerte a la familia que dependía de ese trabajo. Por lo tanto, un trozo de terreno que no tuviera algún tipo de aprovechamiento, agricultura, ganadería o al menos leña, llenaba a los lugareños de desazón.

Y claro, llegó el éxodo rural (surgieron otras formas de ganarse el sustento, más prometedoras), y gran parte de las tierras quedaron abandonadas. Tras décadas, siglos de explotación, dio comienzo el proceso de renaturalización de esas tierras. ¿Y cuál es la avanzadilla? El monte bajo, xestas, toxos, silvas, fentos… todas esas especies que el aldeano detesta. Y las detesta porque su modelo de entorno implica un 100% de terrenos con algún tipo de aprovechamiento, sin espacio para la vida silvestre (que detesta profundamente).

En otras partes de Europa, en las que también se dio este éxodo rural, estas especies colonizadoras fueron preparando el terreno para otras de mayor porte. Pero en el NW peninsular este proceso se vio interrumpido por:
– las repoblaciones forestales con especies alóctonas (pinos y eucaliptos)
– los incendios, por medio de los cuales los aldeanos procuraban detener el proceso de renaturalización mencionado.

La consideración del monte bajo (la vanguardia de la Naturaleza para recuperar terrenos dañados) y el sotobosque (parte inherente de un ecosistema boscoso, tan valiosa o más que las especies de gran porte) como «maleza» que debe ser erradicada es una asunción generalmente compartida por toda la sociedad. Un rasgo cultural profundo, atávico, que da lugar a lugares comunes tantas veces repetidos como «hay que limpiar el monte» o «los incendios se apagan en invierno» (desbrozando, es decir, mutilando ese ecosistema).

Bueno, hasta aquí lo que he repetido hasta la saciedad. Ahora, la metáfora que propongo para comprender mejor el problema: el matorral viene a ser al monte lo que la postilla a una herida, esto es, la forma que tiene de regenerarse tras una agresión, una herida. Si dejas seguir el curso natural de recuperación, pasado un tiempo (que pueden ser siglos, en el caso de los terrenos más erosionados, tras tantos años de quemas y pastoreo), irá recuperando su estado original o, al menos, lo más próximo a éste (las heridas dejan cicatrices, en los ecosistemas en forma de pérdida irreversible de biodiversidad). Es lo que podemos disfrutar cuando cruzamos Europa.

¿Qué se ha hecho en esta esquina de la península? Lo que las abuelas nos decían de críos que no hiciéramos: arrancar la postilla. Una y otra vez. La naturaleza quería recuperarse, y volvíamos a quemar, y a quemar, y últimamente a promocionar que de nuevo vuelvan a pastar las cabras para «evitar incendios». Por supuesto que se evitan, y otra forma mejor de evitarlo es cementándolo todo. Ambas formas implican la destrucción del entorno.

El incendio persigue humanizar el paisaje (además de facilitar la caza, abaratar la madera, conseguir pastos…), deteniendo la renaturalización espontánea, y ciertamente la introducción de ganado en el monte es una vía alternativa para alcanzar ese objetivo. Que, además, cuenta con la aprobación social unánime. El resultado es, en cualquier caso, muy similar. De hecho, el estado de un monte dedicado al pastoreo es aún peor que tras el paso de un incendio.

Así pues, después de andar arrancando una y otra vez la postilla con que la naturaleza trata de recuperarse, ¿qué tenemos? Una llaga, una escara, una tierra empobrecida hasta el extremo, hasta la roca madre, en la cual sólo los líquenes y alguna herbácea resisten, paisaje marciano que podemos contemplar en la raia seca (por ejemplo, en el Xurés, que aún tienen la poca vergüenza de seguir manteniéndolo como Parque Natural).

27 noviembre 2021

Ya no hay gorriones

Filed under: Ecología — Nadir @ 0:10

En las últimas visitas que he hecho a mi ciudad natal, de la cual procuro estar lejos si no media una necesidad insoslayable (aunque es cierto que las hay peores), había algo que me llamaba la atención. ¿Dónde están los gorriones? En el jardincito siempre andaban revoloteando, y en casa teníamos la costumbre de sacudir el mantel en el balcón para que se pudieran aprovechar de las migajas.

Lo cierto es que siempre he sentido mucha afinidad con el gorrión común, un urbanita que sueña con la libertad de los campos.

Ya no hay gorriones en mi barrio. Ni en mi barrio ni en ningún otro de los que he visitado estos días. Y no son sólo gorriones, no he visto ningún pájaro de tamaño menor a una paloma o una urraca, incluso en grandes zonas verdes donde había una notable variedad para estar en medio de una gran urbe. Las putas cotorritas han acabado con ellos.

Y tiemblo de las consecuencias que podría tener que esas invasoras salieran del hábitat urbano por el corredor ecológico que supone el valle del Manzanares, y de allí a los valles del Jarama y el Tajo. Y no es sólo Madriz, sino que otras urbes europeas también sufren la invasión de estos pájaros cuyo hábitat son latitudes parejas pero del hemisferio austral.

Hay dos clases de mascoteros, a cual más nefanda:

  • La que escoge como objeto de su zoofilia a especies domesticadas, aberraciones genéticas con objeto utilitarista o estético (su concepto de estética da medida de su mente deforme). Lo de los putos chuchitos de raza es grotesco y repugnante, especialmente cuando comparamos el resultado con la especie original, tallada por decenas de miles de años de despiadada evolución.
  • La que usa como placebo de la empatía humana a animales salvajes, cuanto mejor exóticos, para mostrar a las amistades su gran corazoncito al mismo tiempo que su cosmopolitismo. Hasta que el amigo de los animales se harta de los graznidos de la puta cotorrita, que es tendrá los colores vistosos pero el canto tan melodioso como el de un grajo, y le abre la ventana para que se busque la vida.

Visto todo lo anterior, propongo como remedio para esta plaga y profilaxis para las siguientes: capturar y exterminar de la forma más cruenta, con la evisceración e inmediata suspensión del árbol más próximo con su mismo tubo digestivo a todos los individuos de las siguientes especies «sintientes»:

  • Cotorra argentina (Myiopsitta monachus) y cotorra de Kramer (Psittacula krameri).
  • Mascoteros que, primero, encarcelan a una especie salvaje (aún criada en cautividad) obligándoles a compartir su patética compañía, y luego aún hay quien, no teniendo estómago para retorcerle el pescuezo al bicho cuando se ha cansado del juguetito, aún los liberan al medio natural.
  • Animalistas que obstaculizan el exterminio de la especie invasora, versión zoofílica del post-ureo santurrón que añade las mascotas a la lista de colectivos discriminados y oprimidos por el cis-heteropatriarcado especista, gordófobo y habilista.

Con esta llamativa decoración navideña biosostenible matamos dos pájaros de un tiro: nos libramos del graznido de las anteriores especies y, al mismo tiempo, ahorramos no poca energía eléctrica. Pasadas las fiestas, podemos descolgarlos y reciclarnos como abono, cerrando el ciclo de la basura.

¿Dónde están los bárbaros, joder? ¿Dónde está un Alarico, un Genserico, un Atila que vengan a poner punto y final a esta decadencia sin fin antes de que consumamos aún más nuestro prestigio ante la historia?

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12 octubre 2021

Juan Manuel Grijalvo – Rogue Waves

Filed under: Ecología — Juan Manuel Grijalvo @ 11:18

Un soneto me manda hacer Violante…

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Esta entrada es para que Don Juan tenga una entrada suya:

«Tengo que encontrar una entrada donde ir soltando mis noticias de eventos climáticos extremos,

como la que tiene Nadir y Corvo de Argelia para hablar de juguetes militares».

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La primera respuesta es de Nadir:

«Sin un análisis estadístico, una colección de calamidades climáticas no tiene ningún valor.

Hay noticias del Río Amarillo desbordándose desde la dinastía Xin».

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Un evento climático extremo sobre el que no hay análisis estadísticos:

Las «rogue waves» forman parte del folklore marino desde hace muchos siglos, pero los científicos sólo las han aceptado como reales en las últimas décadas.

Los científicos las llaman «olas de tormenta extrema»: miden más del doble que las olas circundantes, son muy impredecibles y, a menudo, provienen inesperadamente de direcciones distintas al viento y las olas predominantes.

La mayoría de los informes sobre «rogue waves» dicen que parecen «paredes de agua». A menudo tienen laderas empinadas, con depresiones inusualmente profundas.

Dado que estas olas son muy infrecuentes, las mediciones de este fenómeno son extremadamente raras. Todavía se está investigando exactamente cómo y cuándo se forman, pero hay varias causas conocidas:

Interferencia constructiva:

Las «rogue waves» se forman porque el oleaje, mientras viaja a través del océano, lo hace a diferentes velocidades y en diferentes direcciones. Cuando estas marejadas se entrecruzan, sus crestas, valles y longitudes a veces coinciden y se refuerzan entre sí. Este proceso puede formar olas inusualmente grandes e imponentes que desaparecen rápidamente. Si las marejadas viajaban en la misma dirección, estas olas montañosas pueden tardar varios minutos en deshacerse.

Enfoque de la energía de las olas:

Cuando las olas formadas por una tormenta se desarrollan en una corriente de agua en contra de la dirección normal de la ola, puede tener lugar una interacción que resulta en un acortamiento de la frecuencia de las olas. Esto puede hacer que se unan dinámicamente, formando «rogue waves» muy grandes. Las corrientes donde a veces se ven son la Corriente del Golfo y la Corriente de Agulhas. Estas olas suelen tener una vida más larga.

La fuente me parece seria:

https://oceanservice.noaa.gov/facts/roguewaves.html

… contad si son catorce, y está hecho.

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