La mirada del mendigo

25 noviembre 2019

Phytolacca americana

Filed under: Ecología — Nadir @ 23:24

Hoy quiero presentaros otra especie invasora que también es bastante común, al menos por estos pagos. Por el nombre, ya os podéis imaginar la procedencia. Suele encontrarse en prados y zonas húmedas, y por su gran tamaño hacerse con el control del terreno imponiéndose a otras especies autóctonas.

Las fotos las saco de la Wiki, y el texto de este artículo.

Phytolacca americana es una especie de la familia Phytolaccaceae.

Este arbusto de madera blanda se trata a muchas veces como una planta vivaz, es una gran semi-suculenta herbácea que crece hasta 3 metros de altura. Sin embargo, la planta debe tener un par de años antes de que la raíz sea lo suficientemente grande como para soportar este tamaño. El tronco es a menudo rojo como la planta madura. Vertical, con tallo central a principios de la temporada. Los cambios en la propagación y la forma horizontal, se dará más adelante con el peso de las bayas.

Las hojas son alternas, con textura gruesa con moderada porosidad. Las hojas pueden llegar a cuarenta centímetros de longitud. Cada hoja es entera. Las hojas son de color verde medio y suave.

Inflorescencia en racimo alargado con numerosas flores blancas que van seguidas de bayas azul purpúreo en otoño. Las flores tienen 5 piezas regulares con estambres verticales y son hasta de 5 mm de ancho. Tienen los sépalos blancos como pétalos sin pétalos verdaderos, en pedículos blancos y pedúnculos en un racimo, que se oscurecen como los frutos de las plantas. Floración en Julio y Agosto.

El fruto es una baya de color púrpura oscuro brillante en racimo. Las frutas son redondas con una tapa plana y dentada inferior. Las bayas inmaduras son de color verde, volviéndose blancas y púrpura negruzco.

La planta tiene una gran raíz primaria blanca que crece en profundidad y se extiende horizontalmente.

Phytolacca americana Es nativa del este de América del Norte, el Medio Oeste y la Costa del Golfo, con poblaciones más dispersas en el lejano Oeste. Península Ibérica: en zonas costeras y territorios del interior con clima suave.

Hábitat y Distribución
Bosque o en zonas naturales, malezas en áreas perturbadas, en los campos, cercas, zonas bajas, claros, lugares de desecho, bordes de caminos. Las semillas no requieren estratificación y son dispersadas por las aves que se alimentan de bayas.

Nombre común: Hierba carmín, Granilla, tintilla, uvas de América, baya de tinta, baya paloma, cáncer de jalapa, espetón de maleza americano, hierba roja y solanácea americana.

Toxicidad
Todas las partes de esta planta son muy toxicas para el ganado y los seres humanos, y se considera una de las principales plagas de los agricultores. Las intoxicaciones eran comunes en el este de América del Norte durante el siglo 19, sobre todo por el uso de tinturas para preparados antirreumáticos y de la ingestión de las bayas y raíces que se confunden con la chirivía y la alcachofa de Jerusalén. Las muertes son actualmente poco comunes, aunque hay casos de vómitos y catarsis.

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6 noviembre 2019

Es al contrario

Filed under: Ecología — Nadir @ 20:43

Una de las falacias más extendidas y dañinas es la existencia de una Arcadia feliz en que nuestros antepasados directos, gentes nobles y sencillas, vivían en comunión con la naturaleza. Esa vida esforzada pero placentera se vio truncada por la aparición del mal, la ciencia, la técnica, la revolución industrial; el hombre, al comer del árbol de la sabiduría, fue expulsado del paraíso terrenal en el que vivía y el cual mantenía en benéfica simbiosis. El mito de la sociedad agrosilvopastoril es más resistente que las manchas de zarzamora, por mucho que frotes no hay forma de quitarlo de la cabeza de la gente.

La cuestión es que es completamente falso; no había en las sociedades pretéritas una armonía con el medio, sino una depredación que según crecía la población (con el concurso de esa misma ciencia y técnica, que impedían que sucediese algo tan natural como que muriesen la mayor parte de los niños) arrinconaba a la naturaleza en los lugares más apartados e inaccesibles. De intentar reproducir hoy ese tipo de agricultura y ganadería de baja productividad (es decir, que necesita de mucha superficie para obtener el mismo retorno), necesitaríamos absolutamente todo el territorio y faltaría comida para los 47 millones de bocas que hoy poblamos esta monarquía bananera.

Pero no quiero ser pesado, porque sé que todo esto lo he dicho muchas veces. En lo que hoy quería poner la lupa es un corolario de esa falacia del aldeano campechano: con el éxodo rural, se privó al entorno rural de ese mayordomo de la naturaleza que mantenía el orden cósmico gracias a su sabiduría ancestral (recordemos, esos seres élficos vivían en comunión con la naturaleza), y como consecuencia de la falta de esas nobles manos, todo fue a peor en los campos. Por ello la despoblación del rural es percibida como una desgracia y se invierten fondos en procurar revertirla, que viene a ser como procurar llenar de agua una canasta.

¿A qué os suena todo este discurso? Bien, ya que hemos contado la peliculita de Disney, vamos a explicar cuál es la realidad en el rural, al menos en esta esquina de la península de la cual me creo con autoridad de hablar.

Como sabréis, siempre que salgo de Españistán, vuelvo enfadado de cómo es posible que en Europa sea tan sencillo que conviva una agricultura y ganadería competitiva, profesionalizada (lo que aquí se hace con las diez ovejas y la tirela de nabos y patatas no es ni agricultura ni ganadería: es hacer el payaso), con masas forestales autóctonas, bien conservadas. Lo que tantas veces he dicho: llegar a un pacto con la naturaleza, la mitad del territorio, las mejores tierras, dedicadas a pastos y tierras de labor. Y la otra mitad, la que no sea rentable trabajar, liberarla para que la naturaleza pueda regenerarse.

Bueno, pues aquí es justo al revés. Todos los montes y demás terrenos que no son aptos para el cultivo, han sido dedicados a la producción forestal con especies alóctonas (eucalipto en la costa, pino en el interior). Los montes gallegos, portugueses, leoneses (obviamente incluyo aquí a Zamora) y buena parte de los asturianos están ecológicamente muertos. Se puede apreciar mayor riqueza biológica en un campo de cereal de la Tierra de Campos (en lo que piensan los gallegos cuando hablan de “Castilla”, de la cual sólo conocen el paisaje que se ve desde la A6) que en esas masas forestales monoespecíficas, gestionadas por las comunidades de montes (aquí tenéis un maravilloso contraejemplo de cómo una gestión colectiva puede ser más devastadora que cualquier otra, estatal o privada). ¿Y dónde se refugia la riquísima fauna y flora autóctona? Paradojas de la vida, en las fincas abandonadas, propiedad de aquellos que hace décadas tomaron el camino de la emigración, y ahora son teóricamente de unos descendientes suizos, brasileños, madrileños… que ni siquiera saben situar la aldea de sus abuelos en el mapa, y muchísimo menos se plantean volver para reclamar la propiedad de esas tierras. Y es en esas tierras abandonadas, sucias, echadas a perder como las llaman los palurdos, donde prosperan las formaciones de bosque atlántico autóctono, y en donde se refugia la fauna salvaje.

Son islotes de biodiversidad amenazados por el fuego (los alguaciles del campo que quedan procuran devolver el orden humano al campo por medio del mechero), la expansión de especies invasoras (nunca remarcaré lo suficiente el peligro de las acacias), la usurpación de propiedades abandonadas con la connivencia de los despachos de notarios. Sin olvidarnos de la caza. Estos días, los mangarranes con escopetas dedican su ocio a rodear estos rodales de bosque autóctono y lanzar sus perros en su espesura para sacar a las presas de su último, escuetísimo refugio.

Por lo tanto, quiero desde estas páginas rendir homenaje a aquellos gallegos, portugueses, leoneses y asturianos que tuvieron el buen acuerdo de emigrar para no volver jamás, de morir sin descendencia, o sencillamente de desatender las fincas y vivir cómodamente de la pensión. Gracias a todos ellos, aún la naturaleza subsiste y guarda un hálito de vida en esta esquina de la península.

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Por cierto, las imágenes que muestro son, aunque no lo parezca, del mismo sitio (tanto el encuadre como la escala he procurado que sea la misma). La primera, actual, para ejemplificar el valor ecológico que tienen esas parcelas olvidadas tras la concentración parcelaria, en un entramado de cultivos de patatas, grelos, chopos o carballos americanos (Q.rubra). La segunda, el aspecto que tenía todo aquello en 1956. Así era el paraíso terrenal que tiene idealizado tanto urbanita bobo. Una “vuelta a lo natural”, con 47 millones de tipiños, implicaría, además de una catástrofe humanitaria, la más absoluta devastación ecológica de todo el territorio.

Todo tiempo pretérito fue anterior.

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10 octubre 2019

Identificación 1

Filed under: Ecología — Juan Manuel Grijalvo @ 0:30

Um…

Hace unos días vi estas aves.

Parecen palomas,

pero quizá no sean domésticas.

Voilà…

20191003_153637 (1)

Bueno, ya me decís…

>>>

9 octubre 2019

Identificación 0

Filed under: Ecología — Nadir @ 22:18

Con esta entrada, queda inaugurada una nueva sección de esta insigne página. La mecánica no puede ser más sencilla, cualquiera de nosotros sube una foto de un bicho, seta, planta… y el resto trata de identificarla. Si queréis regalo Sugus, pero creo que lo interesante es que el concurso sirva como excusa para hablar un poco de la especie y aprender a indentificarla. El objetivo último es estimular el conocimiento y cariño por la naturaleza, porque como bella señora, conocerla es amarla.

En este concurso no es importante la calidad estética de la foto, y ya de antemano pido disculpas por ella. Sirva también de elogio a los que, armados con potentes teleobjetivos y aún más poderosa paciencia, logran llenar el cuadro con el bicho en cuestión y aún logran componer una bella escena. Desde luego, no es mi caso y me basta usar la cámara para documentar lo que voy viendo en mis paseos campestres, y ya me siento muy satisfecho si al aumentar la imagen se puede reconocer algo.

Y como ya he hablado de más, como siempre, y el camino se recorre andando, aquí os presento el primer bicho:

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Como pista, os diré que es el Vlad Tepes de las aves.

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Y ya para terminar. Mientras esperamos que se acabe el mundo y haya esa crisis energética y civilizatoria ¿qué os parece si vamos echándole una mano a la naturaleza para recuperarse de sus heridas? Las bellotas están empezando a caer, y detrás vienen los arces, tilos, abedules, laureles, serbales, espinos y acerolas… Es tristemente probable que sin desplazaros mucho conozcáis una zona degradada, sea por incendios, movimiento de tierras, antiguo pastoreo, un labradío abandonado, etc. Así que dos y dos son cuatro. Podéis serviros de una azadilla o simplemente de un palo puntiagudo para hacer el agujero. Profundidad: vez y media el largo de la semilla. Buscar la protección de algún matorral, pues el sol del próximo verano podría freír las hojas tiernas.

Está muy bien preocuparse por la naturaleza como concepto, pero tampoco está de más llenarse las uñas de bendita tierra.

NOTA: De hecho, según el nivel de degradación, lo más recomendable sería sembrar semilla de matorral: toxos, xestas, carqueixas, codesos, cantroxos… o lo que sea propio de vuestra zona, para que vaya preparando el terreno para las especies de mayor porte. En mis pinitos de agricultor me he dado cuenta que no hay tierra tan fértil como la que se crea bajo los toxos. Cuando un garrulo rebuzna que hay que “limpiar el monte”, habría que abrirle la cabeza y limpiar su pobre contenido con nanax y amoniaco. La suciedad a erradicar es la ignorancia y el palurdismo.

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31 agosto 2019

Petición en Change.org

Filed under: Ecología — Nadir @ 13:28

He creado una petición en Change.org

Os ruego que la leáis y, si tenéis a bien, la apoyéis. Juntos podemos conseguirlo, y hacer de éste un mundo mejor.

Votad, es urgente, antes de que ésta atacada por los haters de siempre.

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ACTUALIZACIÓN

Como me temía, ha sido denunciada y retirada. Así que por continuar la gracia, la copio y pego para que, al menos, quede constancia de mi sugerencia.

Propongo la necesidad imperiosa del sacrificio cruento de todas las mascotas, a la par que sus dueños. Las primeras, por suponer una pesada y creciente carga para los recursos del planeta, no sólo pero principalmente su alimentación, pero también los cuidados sanitarios y toda una industria de complementos. Semejante consumo de recursos y emisiones de CO2e asociadas no justifican el servicio de sustituto emocional de las relaciones humanas, que podrían ser desempeñados con ventaja por las mucho más eficientes e higiénicas mascotas cibernéticas.

En cuanto al exterminio de sus zoofílicos amos/amantes, el exterminio tiene por objeto aportar la selección natural que en nuestra especie está gripada.

Se propone como medio de exterminio la desmembración y posterior evisceramiento. Con los despojos, se podría fabricar compost para abonar los campos de cultivos forrajeros destinados a la alimentación de veganos.

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