La mirada del mendigo

15 diciembre 2018

Porcallán en liña

Filed under: Ecología — Nadir @ 3:30

Camiñando por esta terra máxica teño atopado das cousas máis raras botadas nas caldeiras dos camiños ou nas beiras dos ríos. Cociñas, bicicletas, neveras, televisores a ducias, neumáticos… Antonte atopéi unha plancha (en normativo, penso que é un ferro de repasar a roupa, pero todos o chamamos plancha), e lembrei unhas fotos que tirei vai uns días, doutro achado que fixen nunha caldeira no val do Tâmega.

Si, xa sei que as fotos son unha merda. Eu aínda uso un móvil con tecliñas, xa nin os mendigos van cun deses. Bastante que ese día o levaba comigo, que normalmente fica na casa.

Que haxa porcalláns non é novo, aínda que penso que é a primeira vez que vexo tirado un teléfono. O que é máis estrano é atopar alguén tan parvo de botar refugallos ó monte… sen borrar os datos que poderían identificalo. Tampouco pasa nada porque os do SEPRONA son da zona e non van facer nada por rematar cunha conducta socialmente normalizada.

Velaquí tedes: o número de liña é o 988413636, e no frontal da base outro número para telo a mao: 293260.

Non podo saber quen foi o porco noxento que botou alí ese teléfono (porque el só non chegou alí andando), pero sí que podo buscar quen é o titular desas dúas liñas.

E iso fixen, unha simple pescuda na rede e…

988413636: Hospital de Verín
988293260: Centro de Salud de Paderne de Allariz

Para cagarse.

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10 diciembre 2018

El eucalipto y la mentira

Filed under: Ecología — Nadir @ 0:59

De entre las mil cosas que me dejo en el tintero, quería rescatar este enlace que don Daniel me hizo llegar cuando andaba por tierras eslavas, añadiéndole algún comentario a ciertos pasajes que me irritaron especialmente. Evidentemente, para comprender éstos hay primero que leer aquél. Es cortito, por eso.

El Gobierno rechaza clasificar el eucalipto como especie invasora
El Ministerio de Medio Ambiente ignora el dictamen unánime de su propio Comité Científico [N.d.M: también es más que recomendable su lectura, son seis páginas demoledoras, el resto es bibliografía]

[N.d.M: la noticia se refiere a Abril, es decir, aún el Partido Pútrido estaba en el poder, aunque no esperéis que el gobierno paritario, inclusivo y solidario (y demás adjetivos chulis que se os ocurran) vaya a cambiar nada]

emitir un juicio de valor premeditado –> Ese “premeditado” sí que es un juicio de valor

ingeniero de montes –> Nadie que no sepa resolver una ecuación diferencial es un ingeniero. Por otra parte, es evidente el interés corporativista de un colectivo que vive precisamente de las plantaciones forestales industriales, y esto es mucho más que un juicio de valor.

considerar a estas especies como invasoras y bloqueadoras de los ecosistemas es una prueba más de la inmadurez y desinformación de la sociedad actual –> Es que el informe no lo escribía “la sociedad actual”, sino científicos expertos en su campo, que hay que tener bemoles para considerarlos inmaduros y desinformados.

no legisla contra la agricultura basada en plantas exóticas, como el naranjo y el melocotonero –> Hostia puta. Y esto lo escribe en serio, y reproduce el Ministerio, alguien que trata de inmaduros y desinformados a los miembros del Comité Científico. Está confundiendo especies agrícolas (como también pudieran ser el tomate y la patata), limitado su cultivo a áreas agrícolas, con especies forestales que ocupan un terreno cuyo aprovechamiento económico debería hacerse de forma compatible con la preservación de los ecosistemas (así es al menos en el mundo desarrollado, al cual este asno alude).

Las plantaciones de eucalipto […] juegan un rol fundamental en el desarrollo rural –> Hace más de 60 años que empezaron, y podemos ver de sobra cuál es la situación de miseria y despoblación del rural en el NW peninsular. Desde luego, una historia de éxito. Tengo por ahí fotos de aldeas abandonadas engullidas por las plantaciones de eucalipto, si me acuerdo otro día os las muestro.

al no existir ni base ni consenso científico para su declaración [como especie invasora] –> La misma que para la evolución de las especies o el origen antropogénico del cambio climático, sólo son discutidas quien por intereses particulares (pecuniarios o dogmáticos) le interesa ignorar la evidencia: las bayas de eucalipto tienen la capacidad, en estas latitudes, de germinar y dar origen a plantas viables que, en unos pocos años, están dispuestas a empezar el ciclo haciendo avanzar sus dominios.

ni invadir espontáneamente áreas más allá de las que ocupan sus plantaciones –> Me cago en Dios. Es que me cago en Dios. Hay que tener una desvergüenza olímpica para negar la evidencia. En Ourense es más difícil, aunque ocurre. Pero en la costa, más húmeda, el dominio del eucalipto se extiende más allá de los marcos de plantación como una apisonadora lenta pero implacable. Esto lo sabe cualquiera que viva aquí. No hay más que salir y ver cómo brotan plántulas de eucalipto allí donde nadie las ha puesto.

no hay evidencias que demuestren que los eucaliptos son más sensibles al fuego que otras especies –> Hay que ser sinvergüenza. El miserable que escribió esto no tiene valor de decirlo delante de una cuadrilla de bomberos gallegos o portugueses. Es lo mismo un incendio en una plantación de pinos o eucaliptos, que en un bosque autóctono de robles, fresnos, laureles, acebos, olmos… No hay evidencia, ¿verdad?

Esto es lo que he estado diciendo tanto tiempo. Cuando por conveniencia se niega la supremacía de la realidad, inventándose otra paralela, se interrumpe el trabajo de la razón y se dinamita la posibilidad de que la dialéctica funcione como vía para desvelar la verdad. Cuando alguien rompe con el sagrado respeto que se le debe a la realidad, la única respuesta es escupirle a la cara y levantarse, pues nada de provecho podrá seguirse de tal enredo.

Unos ingresos que redundan en el cuidado del monte –> En contratar a la orquesta Panorama para las fiestas del pueblo. O en encargar un merendero al constructor de la zona. El monte no necesita de “cuidados”, lleva ahí desde mucho antes que nuestra especie forzara las Puertas Caspias y entrase en Europa. Y, desde luego, lo que menos necesita son los “cuidados” de los que pretenden sacar provecho económico de él.

reducción de los gastos de extinción –> ¿Reducir respecto a qué? ¿a alguien con dos dedos de frente le pueden parecer reducidos los gastos de extinción en Galicia?

masas gestionadas con estructuras más resistentes al fuego –> Resido en Pontevedra, la zona cero de la eucaliptización ibérica. Paso en el campo todo el tiempo que puedo. Y nunca, jamás, he visto a nadie desbrozando una plantación de eucaliptos. Es que la sola idea es absurda, porque se plantan con unas densidades tales que al madurar no permiten el crecimiento de ninguna otra especie más que en los márgenes, donde algo penetra la luz del camino, generalmente en fuertes pendientes, sin espacio para entrar con ninguna maquinaria, siquiera una desbrozadora portátil (inútil para desbrozar las 400.000 ha ocupadas por ese vampiro verde en Galicia).

Por favor, os ruego a los que no seáis de aquí que vengáis, y visitéis cuál es la realidad gallega. No la que os cuentan las guías de viaje, sino la de cualquier zona tomada al azar. Aprended lo que es una plantación de eucaliptos por vosotros mismos. Escuchad el silencio, la ausencia de vida, en contraste con las cada vez más escasas manchas de vegetación autóctona.

De nuevo, os emplazo a acudir a las fuentes. No me creáis, no creáis a nadie, venid a verlo por vosotros mismos. Y, a la vuelta, corred la voz de lo que habéis visto.

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9 diciembre 2018

Gran polonesa enmerdante

Filed under: Ecología — Nadir @ 1:11

El señor Grijalvo me manda esta imagen:

Se trata de la central térmica de Bełchatów, en Polonia. Es la térmica de lignito más grande del mundo (12 grupos 380MW más otro de 858MW) y la instalación más contaminante de toda la Unión Europea (el enlace menciona las 35E6 toneladas de CO2, pero no la contaminación de partículas, SOx, NOx, CO…).

Sobre esto voy a aportar mi experiencia personal. Como Juan Manuel sabe, he estado recientemente visitando Polonia. Una de las cosas que más me sorprendió, cuando ya llevaba varios días en Polonia e iba conduciendo hacia el extremo suroriental, buscando un parque natural en la triple frontera con Ucrania y Eslovaquia, fue de encontrarme con una vieja amiga de mis años madrileños: la boina. Tanta fue mi sorpresa que me hice un lado con la furgoneta y bajé para cerciorarme de lo que veían mis ojos: todo el campo hacia el Norte (es decir, resto de Polonia porque yo me encontraba en su frontera Sur) estaba cubierto por una capa de contaminación. La cuestión es que me encontraba lejos de cualquier ciudad o centro industrial (la industria pesada polaca se encuentra en Silesia, franja sudoccidental del país por cierto ocupada tras la limpieza étnica de su población germánica).

Al principio, al no conseguir entender cómo podía haber una boina de contaminación sin haber una ciudad debajo lo achaqué a las calefacciones en el rural. En Polonia, como luego descubrí, tienen la misma mala costumbre que en Chequia de echar a la caldera de la calefacción no sólo madera, sino cualquier cosa para que se pueda quemar, generando un humo de olor picante en los pueblos y villas al caer la tarde. Pero no podía ser, estaba siendo un comienzo de otoño absurdamente benévolo para encontrarme en Centroeuropa (recuerdo que al bajarme de la furgo, iba en camiseta) y nadie aún había arrancado la calefacción.

Así que tuve que llegar a una conclusión terrible: la boina era del tamaño de todo el país y sólo se hacía visible cuando la mirabas desde sus márgenes (los madrileños que leáis esto lo entenderéis perfectamente). Hasta entonces no me había percatado simplemente porque… estaba dentro de ella. Y este estrato de contaminación, mantenido a ras de suelo por el tiempo anticiclónico (corrientes de aire descendentes) que reinaba esos días, no era sino el resultado de la actividad normal, digamos estival, de la economía polaca (transporte, industria, pero sobre todo la producción de energía eléctrica que depende en un 86% de las térmicas de carbón). Es decir, aún quedaba por añadirse la contaminación asociada a las calefacciones, que sufrí semanas después visitando Cracovia, Częstochowa o Jelenia Gora.

En otra entrada hablaré del PiS (extrema derecha ultracatólica y reaccionaria más allá de toda medida). Sólo mencionar aquí que dentro de las bases del PiS están los trabajadores de la minería, que como otros sectores en decadencia sienten amenazado su puesto de trabajo por esas nuevas ideas de ecología y cambio climático importadas del oeste. Los mineros fueron el ariete de la población contra la dictadura prosoviética y el imaginario colectivo los ha sacralizado a la par de otras figuras igual de sucias como Walesa o Wojtyła (por cierto, ahora sé que la pronunciación aproximada del apellido de ese cerdo es algo como “woitiua”, léase la w como en alemán, fricativa entre la v y la f), así que es difícil que a corto plazo cambien las cosas (y después de haber conocido la realidad polaca, todo cambio sólo puede ser a peor).

Los polacos tienen un muy grave problema con la contaminación, que con la religión y el nacionalismo más grotesco intoxican su vida diaria. Os dejo un enlace para abundar en la cuestión: El carbón y la basura envenenan a 50.000 polacos al año

No, dentro de la basura no incluyen al catolicismo. De hacerlo, la cifra de envenenados sería prácticamente igual a la de habitantes.

https://www.ecestaticos.com/file/0ba2c8f0c366eea77cb55f9c7adbebcc/1522929741-20180405_telonacero-01.svg

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12 noviembre 2018

Multa disuasoria

Filed under: Ecología,Ferrocarriles — Nadir @ 11:55

No sé si os acordáis del documental que subí sobre los carrilanos, los trabajadores que construyeron la vía que unió Galicia con la Meseta, y las dificultades que se encontraron para atravesar las inhóspitas sierras interiores del Macizo Central Ourensano.

Bien, como todos sabéis, está siendo construido un nuevo trazado de alta velocidad (técnicamente, velocidad alta, pues las velocidades en este tramo serán menores de 200 km/h) que sustituirá a aquel. Ya he hablado aquí de su impacto sobre el terreno, y de la conveniencia de las estaciones que darán servicio a esta comarca. Ahora quisiera celebrar la dureza de la ley y la integridad del Estado de Derecho, a la hora de sancionar los delitos ambientales asociados a la construcción de la vía (una interminable sucesión de túneles y viaductos).

Explico la situación: las obras de construcción, además de desmontes en una escala ciclópea, suponen horadar la montaña y extraer una gigantesca cantidad de roca desmenuzada, que es acumulada en forma de montañas artificiales en las proximidades de las bocas de cada tramo de túnel. Toda esta actividad, en unas sierras donde no falta el agua, genera una enorme cantidad de lodos, que son retenidos en balsas de decantación. La mayor parte del año estas balsas cumplen más o menos su cometido, pero cada año, al llegar una lluvia intensa, esas balsas colapsan, dejando escapar una lengua de barro grisáceo que lo recorre hasta llegar al valle del Támega, tras la cual todo el lecho queda cubierto por una capa de cieno del mismo color, machacando el ecosistema fluvial hasta bien entrado en tierras portuguesas que va a unirse al Duero.

Pero en el Reino de España, la ley es estricta y castiga ejemplarmente esas imprudencias que terminan en desastre ecológico. El primer vertido, allá por el 2014, fue denunciado ante la Confederación Hidrográfica del Duero (los mismos que eliminan la vegetación de rivera para “limpiarla”), y rebuscando en otros asuntos acabo de tener noticia de la resolución, que incluye una dura sanción para las empresas culpables de los vertidos.

2.000€ para la UTE Laza y 4.000€ para la UTE Portocamba (unión de empresas entre las que están las constructoras más poderosas de este país), más una indemnización a esta última de 238,46€.

Euros.

El presupuesto (veremos al final en cuánto queda) de la línea gallega son 4.400 M€, y la madre del cordero está precisamente aquí, en los tramos de esta atormentada geografía en la que no hay ni un solo kilómetro en que el tren pueda apoyarse en el relieve del terreno, sino que repta bajo tierra o vuela sobre altos puentes.

Millones de euros.

No es de extrañar que cada año, cuando un nubarrón descarga una buena cantidad de litros, se produzca de nuevo la misma cadena de consecuencias: las balsas revientan, el Támega baja con todos esos lodos acumulados, que obliga a los concellos ribereños a avisar a los vecinos que no consuman el agua del grifo y machaca la fauna y flora acuática que, resguardada en los regatos no afectados, empezaban a recolonizar el cauce principal tras el anterior desastre anunciado (esto es como los incendios, tierra de desastres ambientales recurrentes, perfectamente predecibles y a los que la clase política no tiene ningún interés en poner remedio).

Ante semejante dureza sancionadora, las consecuencias son previsibles: La riada de lodos de perforación del año pasado fue antológica (de la antología del disparate), y tengo que enterarme si ayer no habrá habido otra, pues llovió bastante por aquí.

Dura lex, sed lex, que decían los latinos. Bueno, sólo aquellos cínicos que la redactaban y controlaban su ejercicio, asegurándose así que la lex fuera leve con ellos y dura con el puto pueblo.

En España gobiernan los bancos, las constructoras y las eléctricas. El resto es puro teatrillo para maldisimular la evidencia.

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27 septiembre 2018

Serit arbores

Filed under: Ecología — Nadir @ 15:44

En su tratado De Senectute, Cicerón cita al poeta Estacio (Cecilio, no confundir con Publio, ya en época imperial) es una de esas citas atemporales que parecen nacidas más para ser transcritas con cincel que con estilo.

Serit arbores, quae alteri saeclo prosint.

En nuestro latín vulgar provinciano: Planta árboles, para que los disfruten las generaciones venideras.

Plantar un árbol, bajo cuya sombra sabes que nunca llegarás a cobijarte me parece una exquisito acto de amor, o al menos de uno de los rasgos más característicos del amor: la generosidad. Un acto tan humilde como plantar un árbol es un ejercicio de amor sublime, de amor a una humanidad que no conocerás, amor a un mundo al que dentro de poco ya no pertenecerás.

¿Por qué? Por amor. Por amor a todo lo que es bello, a todo lo que tiene de bueno este mundo, sin esperar más recompensa que la satisfacción de hacer lo que sabes correcto.

Este año ha sido un buen año de bellotas. Los abedules ya están esparciendo su semilla, y dentro de poco en lo más profundo del bosque lloverán hayucos. Tomadlo a título de sugerencia.

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