La mirada del mendigo

24 enero 2023

Pollice verso

Filed under: Ecología — Nadir @ 12:22

A modo de magistrado o patrocinador de un espectáculo gladiatorio, el pulgar del Tribunal Supremo próximamente sentenciará a vida o muerte a lo poco que queda de los ecosistemas terrestres gallegos.

Efectivamente, la sentencia del Supremo sobre la prórroga de la planta de ENCE en Lourizán (ría de Pontevedra) se espera para el próximo 7 de Febrero. El impacto que tendrá de ser revocada dicha prórroga será inmenso, pues dicha planta de ENCE es el comprador de la inmensa mayoría de la madera de eucalipto que se produce en Galicia. De cerrar, esa madera tendría que encontrar mercado en Asturias (planta de ENCE en Navia, que ya ha sido ampliada para asumir la contingencia de un cierre de la de Lourizán) o en el Norte de Portugal (planta de Navigator, antigua Portucel, en Figueira da Foz).

Sin la demanda de ese fenomenal comprador, el precio de la madera de eucalipto en la Galicia atlántica (a Mariña vende a Navia) es de esperar que baje, al que además habrá que sumarle un mayor coste de transporte, lo cual implica detraerlo de los cuatro duros que pagan al miserable arrastrado que llena sus tierras de esa planta invasora. Lo cual desincentivará seguir expandiendo la superficie dedicada a su cultivo.

El coste de erradicar las ya presentes, eso ya es harina de otro costal (la capacidad de rebrote del eucalipto es increíble), consideración que no tomó la escoria política al promover y subvencionar esas plantaciones. Y como no hay especie autóctona que pueda competir con su vigor, esas plantaciones, acaso abandonadas pues los costes superen el valor de la madera, seguirán avanzando sobre los pocos resquicios de cubrición original que queden.

Pero ni siquiera podemos exhalar aliviados si esa revocación finalmente se produce. La mencionada Navigator ya se está introduciendo en Galicia (en Portugal ya han dicho basta, tras los fuegos catastróficos del 2017 que dejaron 60 muertos), ENCE plantea una nueva planta en As Pontes, y la también lusa Altri está construyendo una planta de fibras textiles (viscosa, elaborada también a partir de la pulpa de celulosa) en Palas de Rei.

No nos movamos a engaño: la mayor parte del territorio gallego seguirá dedicado a la producción de madera barata (pino, eucalipto), y lo que se decide en el Supremo es si se le da un respiro a lo poco que queda de paisajes naturales o prosigue su destrucción.

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NOTA HISTÓRICA: No está claro cuál era el signo con el pulgar asociado a cada caso; puede que el pulgar hacia abajo significase lo contrario a lo que popularizó Hollywood: envainar la espada.

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22 enero 2023

Tutorial: cómo tirar a la basura 20.000€ de fondos públicos

Filed under: Ecología,Política — Nadir @ 22:41

Ofrecido por cortesía del Palurdísimo Concello de Verín.

Primero: se pide una subvención de unos céntimos menos de 20.000€ a cargo de los fondos europeos (la de imbecilidades que se han costeado con el dinero de Europa, cuya utilidad real es dar dinerito a los empresarios amiguetes).

Segundo: Con ese dinerito contratas a una empresa que desbroza toda una campa al lado del Tâmega y le pone un par de cientos de arbolitos (no me paré a contar) de buen porte, no precisamente baratos (si fueran para la casa del concejal del ramo, ya hubiera tenido buen cuidado de comprarlos más jóvenes, mucho más baratos y más sencillos de enraizar). Eran alisos y abedules para más señas.

Tercero: La empresa trae los árboles, un palo muy alto con poca raíz, y los deja días y semanas tirados a pleno sol de primavera, meses después de cuando es aconsejable la plantación. Ya ha asegurado el cobro así que le da bastante igual el futuro de esos árboles, y no hay nadie del consistorio preocupándose de que aquello llegue a buen puerto. Es sólo uno más de esos gastos absurdos para justificar la conciencia ecologista de los mastuerzos políticos.

Cuarto: Una vez plantados, a nadie del concello se le ocurre la genial idea de regarlos ese verano. Resultado: en un año la inmensa mayoría muertos. Eso sí, lo que no se les olvida es de regar todo el terreno de glifosato, no fuera a salir una brizna de hierba indebida.

Los que sobrevivieron a ese verano, acabaron de sucumbir al siguiente, y sólo quedaron menos de una decena en las márgenes, donde la sombra de los árboles originales permitieron preservar un mínimo de humedad a especies especialmente ávidas de ella.

Quinto: Pasados un par de años, con el paisaje deprimente de una campa llena de árboles muertos, el Concello ordena retirarlos todos, inclusive aquellos pocos supervivientes. El aspecto que ofrecía la última vez que pasé por ahí era el de un erial desolado.

Lo triste de todo esto es que, si en vez de gastar esos 20.000€ de dinero público en destrozar una finca, se hubiesen metido los dedos en el culo y la hubiesen dejado tranquila sin desbrozar ni envenenar, con el tiempo hubiera desarrollado una cubrición arbórea autóctona acompañada de un denso sotobosque que serviría de refugio de fauna.

Porque se me ha olvidado mencionar este detalle: esta cafrada se llevó a cabo en zona Natura 2000 y ZEPA (as beiras do Tâmega).

Y así es, queridos amiguitos, cómo hacer que 20.000€ de dinero público pasen a manos privadas obteniendo a cambio un deterioro ecológico y paisajístico respecto a la situación original (aunque en la mentalidad de palurdo local, al menos esa zona está «limpia», porque la vida natural es suciedad).

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NOTA: Esto es sólo un ejemplo en un tema que me entristece, pero esos 20.000€ de dinero público es calderilla en comparación con las necedades en que se gastan decenas de millones en el mismo villorrio. Ése es el mecanismo regresivo de la maquinaria fiscal en España: se extrae dinero de los trabajadores para dárselo a constructores promoviendo obras absurdas y superfluas que no mejorarán la productividad ni la competitividad de la economía en que se levantan. Porque no hay necesidades más acuciantes que atender. A Cidade da Cultura o el puerto exterior da Coruña eran paradigmáticos ejemplos hasta que a Ayuso le dio por levantar el Zendal.

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13 enero 2023

La adaptabilidad de los ecosistemas al cambio climático

Filed under: Ecología — Nadir @ 0:01

Estaba viendo algunos estudios paleopolínicos de turberas, como los que saqué para Galicia, pero en otras partes de la península, y se me ocurrió un breve apunte que comparto con vosotros, sin ánimo de extraer nada concluyente sino de iniciar un debate.

Si os fijáis en los estratos correspondientes al último interglaciar y al Dryas reciente (último zarpazo de la glaciación Würmiense) la diversidad de la vegetación explotó al subir las temperaturas y la humedad, para luego volver a desplomarse en el Dryas. ¿Por qué me fijo en este evento? Porque fue muy súbito, con un gradiente de temperaturas superior al actual:

El cambio fue relativamente repentino, tuvo lugar en décadas y resultó en una disminución de las temperaturas en Groenlandia entre 4 y 10 °C

Y, sin embargo, la naturaleza aguantó ambos bandazos. Se adaptó a unas condiciones súbitamente más benignas, y de vuelta a otras más duras. Por supuesto, debieron quedar víctimas por el camino,  pero no hubo una extinción masiva. A la mayoría de las especies les dio tiempo a replegarse.

Esto no significa que no sea grave el actual cambio climático, sólo es un apunte a que quizá no sea ecológicamente tan catastrófico como algunos lo pintan. Lo que no estoy yo tan seguro es que en el plano social se evite también también la catástrofe. La naturaleza se puede permitir perder a buena parte de sus elementos y luego recuperarse. Pero una caída en los rendimientos agrícolas (o, como mínimo, una redistribución) puede mandar a la hambruna a una parte considerable de la población mundial.

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1 enero 2023

Los pellets

Filed under: Ecología — Nadir @ 12:20

Estaba leyendo este artículo: Talas masivas amenazan el hábitat y las especies protegidas de los Montes Universales, y quería hacer un breve comentario.

En buena medida, estos árboles cortados se usarán para la fabricación de pellets, un combustible que recibe todas las bendiciones de ecosostenibilidad y demás palabrería al uso.

Básicamente, se trata de convertir un combustible, la madera, en un producto más cómodo, para poder desentenderse del farragoso proceso de picar la leña, apilarla, encender la estufa, alimentarla… Todo ello vendido por la desvergonzada ecología oficial como que aún le están haciendo un favor al monte:

La Consejería de Medioambiente de Aragón asegura que «no es una tala masiva, sino un tratamiento de masas forestales para su rejuvenecimiento y para adaptarnos al cambio climático, con bosques más resilientes a incendios o sequías»

Verborrea indecente para enmascarar lo que es, a la postre, la misma deforestación para procurarse combustible barato de nuestros abuelos, facilitada con la moderna maquinaria forestal e industrializada para «poner en valor nuestros bosques» (id est, sacar provecho monetario, el único que entienden).

Básicamente, el pellet es serrín prensado en caliente junto con un aglomerante. Desde un punto de vista energético, hay que usar una cantidad no desdeñable de energía para poder procesar ese combustible (la leña) en las más convenientes para la vida moderna pellas (que es el vocablo castellano que hemos preferido abandonar para adoptar el barbarismo, pueblo sin cultura ni dignidad). Energía, la de desmenuzar la madera y aportar presión y calor para conformar la pella, que no se recupera en la combustión.

La patochada de los biocombustibles se basa con considerar el suelo, sus macronutrientes, como un recurso ilimitado. Directamente, no lo consideran para hacer su cálculo de ecosostenibilidad. Pero como decía mi padre: onde se quita e non se pon, acábase o montón. Usar los montes para cultivos forestales, retirar sistemáticamente la producción y sólo devolver al suelo una mínima parte de la materia orgánica generada, conduce a un paulatino pero inexorable empobrecimiento de los suelos, que provoca una caída en la productividad que conduce a medio plazo a la explotación de mayores superficies para obtener la misma producción (como supieron los mierdas que plantaron eucaliptos, el primer turno de corta vino a los 10 años, ya el segundo tuvieron que esperar 15 para obtener el mismo calibre, y ahora ya van por los 20…). Por no hablar de la erosión por escorrentía al privar al suelo de su cobertura vegetal.

Los suelos. En ellos está en buena medida la clave de la sostenibilidad de una sociedad. Considerarlos como un elemento estático, no sujeto a merma, es un error de cálculo catastrófico propio de una población que ha dejado de cultivar sus propios alimentos y, por lo tanto, de entender su inmensa importancia.

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19 noviembre 2022

Queimar o monte

Filed under: Ecología,Galicia — Nadir @ 12:26

Neste documental, valente, non din toda a verdade. A xente non din «hai que queimar o monte», senón «hai que limpar o monte». E nisto, está dacordo toda a sociedade galega, dende o pailanciño de aldea ata as xerarquías políticas e mediáticas. Todos eles conciben a Natureza, un ecosistema íntegro, como lixo que cómpre eliminar.

A diferenza é que uns limpan co lume, e outros coas desbrozadoras. Os segundos non saben do que falan: porque o campo é grande de máis para pretender rozalo. Se queres retirar o mato de todo o monte, hai que facelo co lume.

As veces, cando estamos paseando por bosques ben conservados, vai uns días estabamos pola Garrotxa, facemos o chiste de imaxinar… qué diría un galego se vise isto? Horror! Este monte está sucio! Hai que limpalo! Se o galego é de cidade, proporía rozalo. E se é de aldea, sacaría o chisqueiro.

A triste realidade é que a inmensa maioría dos galegos, dos portugueses, dos leoneses e zamoranos, e boa parte dos asturianos… non viron un bosque na súa inútil, servil e despreciable vida. Viron plantacións de árbores, pero endexamáis viron un bosque.

Porque non hai.

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