La mirada del mendigo

14 septiembre 2014

Opium

Filed under: religión — Mendigo @ 16:34

En las sociedades más avanzadas existe la opinión generalizada de considerar a las religiones como un fenómeno social inocuo para el individuo. Ello es debido a la poca importancia que la religiosidad tiene en nuestra cotidianeidad, habiendo relegado a la fe en el dogma a un rincón marginal de nuestras vidas.

El que la religión en nuestras sociedades post-industriales se consuma en pequeñas dosis no debería ocultarnos los efectos perniciosos que la fe en el dogma provoca en la inteligencia. Leves, cuando la exposición del individuo a la irracionalidad es moderada; en occidente nos ha costado siglos erradicar la epidemia de fanatismo, enfermedad que se transmite en un medio ignorante como las bacterias lo hacen ante la ausencia de higiene. La cultura es la higiene de la mente, previniendo su contaminación por lo absurdo.

(existe una correlación clara entre religiosidad de una sociedad, PIB per capita y tasa de alfabetización, a quien le interese puede consultar los datos).

Sin embargo, cuando la exposición al dogma es mayor, frecuentemente en sociedades donde la religiosidad es una pandemia, se aprecian en toda su crudeza sus devastadores efectos sobre la inteligencia. A continuación una serie de ejemplos de perturbaciones psicológicas causadas por la exposición intensa y prolongada, seguramente desde la infancia, a la religión, en individuos que seguramente tienen una base somática, el cerebro, perfectamente sana. Nacieron normales pero el entorno impregnado de religiosidad afectó a su desarrollo hasta obnubilar su juicio de forma similar a los trastornos cognoscitivos que podemos apreciar en toxicómanos.

Ejemplo de cuán imbécil puede llegar a ser un cristiano.
Ejemplo de cuán cretino puede llegar a ser un judío.
Ejemplo de cuán criminal puede llegar a ser un musulmán.

No es ya que entre todo grupo de población puedes encontrar casos de imbéciles, cretinos y criminales, sino que esas desviaciones patológicas han sido causadas por la exposición dosis masivas de totalitarismo religioso.

Es por ello que propongo solicitar a la OMS la inclusión de la religión, es decir, la superstición sistematizada, en el registro de enfermedades mentales.

Si la exposición es baja, la enfermedad cursa con una leve sintomatología, pero según aumenta la dosis de credo inoculada en el organismo los efectos son devastadores. Particularmente cuando la exposición tiene lugar en las fases de desarrollo de la conciencia, en los niños. Y particularmente las religiones se centran en inocular su carga de culpa y represión en edades lo más tempranas posibles, cuando las impresiones son indelebles y la capacidad de defensa mínima. Las religiones deben apresurarse para grabar sus ideas en la mente del creyente antes de que ésta genere anticuerpos contra las ideas absurdas y grotescas.

Por ello también sugiero considerar la enseñanza confesional una forma de adoctrinamiento (enseñanza de una doctrina religiosa) y, por lo tanto, de abuso infantil.

La falta de sostén intelectual de las religiones obligan a perpetuarse mediante esta bajeza, pues en la arena de las ideas no se tendrían en pie ni un asalto en un individuo no condicionado desde la infancia.

Sabemos de antiguo que la dosis es la que hace la medicina, pero también el veneno. Es este principio el que se enuncia en las sociedades más civilizadas para considerar tolerable el conocimiento precientífico, e incluso otorgarle efectos beneficiosos. Puedo entender que, como otro tipo de drogas, la religión puede suponer un lenitivo para aliviar, quizá aturdir el dolor existencial. En un mundo que fluye, como nos enseñó Heráclito, el ser humano arrastrado por la corriente tiene una comprensible necesidad psicológica de encontrar un punto firme, un asidero. Por mucho que buscarlo en la religión es tan ridículo como evitar caer por un precipicio agarrándose a su sombrero, hay muchas personas que lo encuentran reconfortante.

Este efecto balsámico en bajas dosis no nos debe dejar de prevenir contra una sustancia con fuerte carga adictiva, especialmente y como otras drogas en individuos que ven cómo el suelo cede bajo sus pies. Y sus efectos sobre las facultades cognoscitivas e intelectivas son tan lesivos como los causados por otros estupefacientes, que pueden ir desde ver apariciones de la Virgen a querer apuñalar a tu propio hijo porque una voz en su cabeza así te lo ordena (Abraham, patriarca y modelo de las tres religiones semitas, individuo que en nuestras sociedades modernas estaría confinado de por vida en un hospital mental).

Toda mi vida he luchado contra el fascismo, como expresión política de la irracionalidad, de la bestialidad humana. Pero cada vez soy más consciente que el fascismo no es más que una religión, en la cual la patria es analtecida a modo de sucedáneo de la divinidad. El patriotismo es el recambio de las élites a una idea de Dios deslegitimada, arrinconada por el avance de la razón y la ciencia.

Una expresión ubicua en el mundo musulman es el Takbir: Allahu akbar. Precede o continua a una acción en extremo torpe, absurda o inmoral. El grito de Allahu akbar! supone hacer una pausa en el discurso de la razón, vendarle los ojos a la conciencia, embotar la inteligencia ahogándola en fanatismo para que todas las potencias del cuerpo no se rebelen contra algo que naturalmente les repugna.

¿Cuál es la traducción de este exabrupto coránico? La mejor traducción al español del Takbir es el conocido eructo del despojo humano con fajín: ¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!

El significado es exactamente el mismo, la exaltación de la animalidad, la suspensión temporal del raciocinio (sea para lanzarse contra los alfanjes o bayonetas enemigas, sea para decapitar a uno o a mil prisioneros, sea simplemente para asumir la realidad como predestinación).

La religión, como el fascismo, es totalitaria: exige plena sumisión del individuo (musulmán = el que se somete), en todos los aspectos de su vida, incluso en los más personales, aspirando al control de toda la sociedad (necesita la unanimidad, la ausencia de crítica para perpetuar su ridiculez). En una sociedad plural y abierta, la superstición se bate en retirada. Los monstruos se esconden entre las tinieblas, bajo la cama del niño que aún cree, que aún no sabe.

La religión, el fascismo entre ellas, crea un ente superior: el Dios-Nación, ante cuya inmensidad el resto del mundo no es nada. Si Dios es infinito, el valor del resto del universo tiene de cero en comparación. Por ello el indomable ruso nos advertía: si existiera Dios, habría que matarlo.

Un ejemplo sacado del Tanaj judio (vamos, de la Biblia):

Aquel mismo día, Josué se apoderó de Maquedá y pasó al filo de la espada a la ciudad y a su rey, consagrándolos al exterminio junto con todos los seres vivientes que había en ella. No dejó a nadie con vida, y trató al rey de Maquedá como había tratado al rey de Jericó.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Podéis seguir leyendo la continuación en Dios es amor, pero ya os prevengo del restultado: a continuación hacen lo mismo en otras cuatro ciudades palestinas. ¿No parece que haya cambiado mucho el cuento, verdad?

En realidad, el exterminio que los nazis hicieron contra el pueblo judío no es más que lo que su libro sagrado preconiza…sólo que en sentido opuesto, con los judíos en el papel de víctimas, en vez de verdugos.

Pero una acción depravada, y el exterminio de una ciudad es una acción abyecta, considerado una vileza y un crimen de guerra desde hace milenios, lo es independientemente de quién juegue el papel de víctima y verdugo. Esto cabe dentro de cualquier inteligencia sana, que la maldad de una acción no depende de la identidad de los actores. Los nazis no son perversos porque fueran rubios y hablasen alemán, sino porque mataron industrialmente a seres humanos (de toda condición, en lugar preeminente, judíos).

Esto, insisto, es entendible para cualquier cerebro normal. Sin embargo, Allaju akbar!, y a partir de aquí ya se puede admitir el genocidio de un pueblo, si esto complace la sed de sangre de mi Dios-Nación, ya sea Allah y la Umma o comunidad de creyentes, Yahveh y la limpieza étnica del sionismo, o la España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio). Puede ser llenar España de fosas, bombardear Gaza con fósforo blanco o masacrar a la comunidad yazidí, todo crimen es fútil si se compara con el infinito del Dios-Nación. Después de todo, quizá el fin último de la institución social que es la religión es la legitimación de la guerra, la justificación del crimen tribal en provecho de las oligarquías.

Es curioso cómo el relato bíblico tiene el mismo argumento de una peli mala de Hollywood: el prota mata, mata y mata (indios, vietnamitas, pandilleros, alienígenas…). Se pasa toda la peli matando y, sin embargo, es el bueno. Pero no es bueno por sus acciones (es un criminal) sino que es considerado como bueno antes e independientemente del análisis de sus acciones. Cometa las atrocidades que cometa, el guapo prota seguirá siendo el bueno de la peli. Es de mi secta, de mi tribu, el relato llama a la identificación del espectador con el buen criminal, con el justo asesino.

Exactamente igual que la Biblia, la historia del pueblo psicópata ungido por Dios. Y llevamos con esta deformación moral toda la historia, hasta nuestros días: Así matan los drones de EEUU en Iraq.

Usan robots volantes para ametrallar por control remoto, incluso a quien yace herido en el suelo. Pero son los buenos. Es fácil cuando tienes el monopolio de la información y la opinión, el púlpito televisivo.

7 septiembre 2014

Dummie

Filed under: democracia — Mendigo @ 14:46

Modelo de sociedad ideal para el bipartidismo:

Alternativamente, concepto de ciudadanía para el Ministro del Interior.

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Variación sobre la célebre escultura de Rodin, para hacerla aceptable a nuestro juego democrático y los valores constitucionales.

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Votante del PP$O€ en la jornada de reflexión (obsérvese el gesto atribulado, entre compungido, resignado y estreñido)

Crash_Test_Dummy-1

27 agosto 2014

Capitalismo y pobreza

Filed under: economía — Mendigo @ 12:51

Podemos definir capitalismo como aquel sistema económico que hace prevalecer el capital sobre los otros dos medios de producción, materias primas (Naturaleza) y trabajo (Humanidad).

La publicidad del régimen ha difundido la idea de que capitalismo va asociado a riqueza. Sin embargo, constatamos que países enteros, y amplios sectores de nuestras sociedades occidentales, viven hundidos en la miseria.

A nadie le debería sorprender, pues el capitalismo, cuya base de funcionamiento es la acumulación de capital en cada vez menor número de manos, es asimismo inherente a la pobreza generalizada. Es más, necesita de la pobreza.

Parece un slogan, pero es una consecuencia evidente y necesaria del proceso de acumulación capitalista, la cual intentaré explicar del modo más sencillo que sea capaz.

Vamos a ejemplificar con la forma más básica de capital: la tierra.

Imaginemos un pueblo, que pondremos de nombre por ejemplo Grândola, con 10 habitantes los cuales poseen la misma extensión de tierra de labor. En esta sociedad igualitaria, introducimos un desequilibrio en la propiedad de la tierra. Una nueva vecina, de nombre Cayetana, se hace con el control de la mitad de las tierras. Matemáticamente, porque las tierras del pueblo son una cantidad determinada, esto implica que el resto de vecinos se tendrán que apañar con menos tierra. Efectivamente, cada vecino pasa de tener el 10% de las tierras, a tener sólo el 5%.

Es palmariamente evidente que la concentración de la propiedad ha provocado el empobrecimiento de la mayoría. Si alguien acumula más tierra de la que es capaz de trabajar, implica que el resto tendrán que acomodarse en menos extensión.

Pero recordemos que estamos hablando de una forma de capital, y el capital se reproduce, da beneficios. En este caso, la tierra da cosechas. Cayetana, que posee 10 veces más tierra que cualquiera de sus vecinos, en buena lógica tendrá 10 veces más cosecha (de hecho tendrá más, por economías de escala, acudir al mercado con mano fuerte…). Si consideramos que el 5% de tierra es lo que necesita cada vecino para subsistir, la afortunada Cayetana podrá cubrir sus necesidades con esa unidad de cosecha, y las otras nueve acumularlas en forma de capital.

¿Qué puede hacer con esos 9 excendentes de producción, más los 9 del año siguiente, y del otro, y del otro? Bien, es evidente, continuará el proceso de concentración del capital. Adquiriendo directamente más tierras al resto de los vecinos, aumentando la productividad de la que tiene por medio de inversiones o por medios tan sencillos como pagarse matones o togados que le consigan por la violencia de las leyes o las armas el resto de las tierras que no controla.

Ahora observemos el proceso de concentración de la propiedad desde el punto de vista de los vecinos. Con el 5% de la propiedad no tienen margen para acumular un remanente para hacer frente a inversiones o imprevistos, viven acosados en el límite de la subsistencia, desplazados del mercado por la creciente eficiencia de la explotación de Cayetana y cualquier empujón los hace caer en la insolvencia.

Dándole más soga al ahorcado, Cayetana se ofrece a emplear su excedente en proveerles de crédito. Para pasar el mal bache. Es de esta forma que el resto de propiedades de los vecinos van pasando inexorable y legalísimamente a manos de Cayetana (que a estas alturas ya quiere que la llamen señora duquesa).

El sistema conduce, está concebido para que tal sea el resultado, sin embargo el discurso oficial cierra el encuadre a cada individuo, culpabilizándolo de no haber sido capaz de devolver la deuda contraída, en vez de analizar las circunstancias concomitantes que abocan a la masa campesina a la esclavitud por deudas (recurrente a lo largo de la historia, desde el tardoimperio a la PAH).

Así pues, tenemos un vecino que, acuciado por las deudas, ha tenido que vender un 2% de tierra. Por supuesto, al único comprador que existe, que hunde convenientemente los precios: Cayetana. Le queda un 3%, del 10% original y por debajo del 5% de subsistencia. Para no morir de hambre ¿qué debe hacer? Emplearse como jornalero en la hacienda de Cayetana. Trabajar una tierra que ya no le pertenece. Quizá el azar le haga arar la misma tierra que tuvo que vender, o ceder al ejecutarse la garantía del préstamo. El trabajo será el mismo, quizá abriendo surco sobre el mismo surco que abrió el año pasado; pero ya no tendrá derecho a quedarse con la cosecha. Lo que recibirá será una parte menor, y la diferencia (plusvalor o beneficio) será de Cayetana.

Si seguimos operando este sistema, es evidente a dónde conduce. ¿Podéis haceros una imagen de cómo será el pueblo de Grândola tras n ciclos de la rueda económica? Evidentemente: Cayetana lo posee TODO, y el resto de vecinos no posee NADA. Para sobrevivir, han de trabajar sus antiguas tierras en provecho de Cayetana, la cual sigue acumulando capital y por lo tanto aumentando la brecha social que la separa de los que ahora son sus jornaleros, siervos, vasallos o esclavos, elíjase el nombre de la condición jurídica según la época en que se desarrolle este cuento distópico (utópico para Cayetana y su clase social).

Ahora quiero centrarnos en un aspecto del cuento. Cayetana es cada vez más rica, y el resto de vecinos más pobres. Pero es que Cayetana necesita que el resto de vecinos sean pobres.

Cuando Cayetana entra en el pueblo con su mesnada de soldados y se hace con el 50% de las tierras, ella no puede cultivarlas (ni quiere, por supuesto). Necesita que haya vecinos que tengan menos tierra de la que pueden cultivar (y luego, de la que necesitan para subsistir). Necesita generar un exceso de capacidad de trabajo, para poder arrendarlo. En otras palabras, necesita crear pobreza y desempleo.

Si no ¿quién iba a segar su trigo? ¿quién iba a lavarle los platos, a hacerle la cama, a conducir su coche? En el mismo proceso de acumulación de capital, al desplazar a la gente de sus tierras, genera la mano de obra que necesitará para trabajar esas tierras ocupadas.

La misma idea, expuesta en un enunciado negativo: si no se hiciera con las tierras de sus vecinos, no tendría evidentemente esas tierras sobre las que montar su hacienda, es que simultáneamente no tendría mano de obra disponible para trabajar esa tierra que no poseería, ni tampoco tendría excedentes para pagar quien la trabajara.

Lo mismo reza para formas más evolucionadas de capital como la propiedad fabril (mas en este caso no siempre es un proceso de suma cero, por eso comencé el ejemplo con la tierra, mucho más evidente). Millones de campesinos y artesanos arruinados por la tecnificación asociada a la revolución industrial engrosaron los ejércitos que demandaban las fábricas de los mismos patronos que los habían abocado a tal situación. Sin esa masa de desposeídos ¿cómo habrían funcionado las hilaturas, los altos hornos, los talleres de calderería que elevaron a las naciones industrializadas y la clase que las poseía por encima del resto del orbe?

La burguesía, la aristocracia económica, necesita de pobres para ser servida; y esos pobres son creados por el mismo proceso de acumulación capitalista que crea la burguesía, igual que es el sol quien crea la luz, pero también las sombras. Y al fin y al cabo ¿cómo puede darse la idea de riqueza sin la de pobreza, cómo puede haber señores si no hay quiénes les sirvan?

Riqueza y pobreza, señorío y servidumbre son tan inseparables como el día y la noche, el haz y el envés de las hojas, gozo y tormento en el corazón del enamorado.

25 julio 2014

Gorriones tras os falcones

Filed under: Historia — Mendigo @ 13:27

Orino sobre todos los símbolos, escudos, himnos y banderas; y por extensión me cisco en celebraciones, efemérides y días del santoral católico o laico, empezando por el 1 de Mayo y terminando por mi propio cumpleaños.

Chorradas.

Por supuesto, el 25 de Julio, como Brassens unos días antes, yo me quedo en mi muelle cama o, como hoy, madrugo para dar un paseo por un resquicio de la Galicia que aún queda por devastar.

Esta entrada es para disculparme por la redundancia de proponeros dos textos sobre esta tierra en un día como hoy. El primero, de Brais Fernández en Público.

¿Cómo es posible que en Galiza gobierne el Partido Popular después del Prestige, la corrupción, y su escaso aprecio por la cultura nacional del país? Precisamente, en la pregunta está la respuesta: el PP gana porque es un partido corrupto, en el sentido gramsciano del término. El filósofo italiano explicaba que la corrupción es una forma de gobierno y que como toda forma de gobierno, también se basa en integrar al subalterno. La red caciquil del PP le ha permitido tejer una red de intereses de arriba a abajo, donde el cacique no aparece como un ladrón, sino como un benefactor.

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El segundo texto, un interesante artículo de Carlos Barros sobre la página más digna de la historia de Galicia:

Los testigos emplean a menudo el lema “todos a una” para describir cómo se produjo el asalto a las fortalezas y la confrontación militar con los caballeros recalcitrantes; expresión muy de la época que explica al fin y al cabo el éxito de la insurrección popular. Unidad y solidaridad son conceptos que están muy presentes entre los protagonistas irmandiños, al igual que sucede en cualquier otra revuelta o revolución de raíz popular, en especial cuando pasan por sus etapas ascendentes. Frente a la desunión de los señores de Galicia que se robaban y saqueaban los unos a los otros, a los “tiempos rotos” preirmandiños como sinómimo de tiempos de guerras, robos y violencias, los rebeldes ofrecían y practicaban la unidad de la hermandad, la unidad de los pueblos y de la gente común, la unidad del reino contra las fortalezas. Los testigos subrayan a menudo el hecho de que “andubieron juntos” como una característica básica del movimiento irmandiño, intimamente relacionada con la vastedad de la participación de la población en él. Aspecto primordial del levantamiento social de 1467, que lo va a diferenciar de los habidos anteriormente, es por ello la solidaridad efectiva entre los campesinos y los ciudadanos, entre unas y otras hermandades y localidades del reino de Galicia: “la dicha hermandad se favoresçía con gente de otros lugares a otros y de otros a otros”. Sobra decir la importancia militar que tuvo el hecho de la ayuda mutua entre los insurrectos de diferentes localidades y provincias. Una de las novedades históricas de la sublevación de la hermandad de 1467 es, en una palabra, su carácter netamente gallego: el sujeto principal es el pueblo y los vasallos de Galicia, quienes actuando conjuntamente contra los señores, caballeros y prelados de Galicia, desarrollan su revolución en el ámbito geográfico y político del reino de Galicia, organizando un nuevo poder autónomo, las Xuntas da Santa Irmandade do Reino de Galicia, de las cuales procede como es lógico, desde el punto de vista histórico, la actual Xunta de Galicia. [N.d.M: Procede el nombre de la institución, pero por su composición y actividad se reconoce como representante de la nueva nobleza económica gallega]

La evidente intervención en 1467 de la gente común, esto es, de aquellos que políticamente estaban al margen de las instancias de poder y que socialmente pertenecían a los estamentos no privilegiados de la población, es un hecho histórico excepcional; ya dijimos que raramente sucede más de una vez en la historia de un pueblo, e implica un fuerte protagonismo de la multitud en la revuelta. La insistencia de los documentos en que “todos” los vasallos eran contra sus señores, y que el conjunto de la gente del reino intervino en la insumisión, que adoptó por ende un carácter “irresistible”, según reconocen sus propios adversarios, resulta corroborada por los brillantes resultados militares de los irmandiños en 1467-1468.

[...]

Un símbolo gráfico de la bondad, la santidad y la voluntad de victoria de los ejércitos irmandiños son las banderas blancas que portaban, que algunos malintencionados llamaban “sudarios”. Pero ninguna imagen expresa mejor el sentido histórico de la revuelta de la Santa Irmandade que la metáfora siguiente: “les oía dezir que los gorriones abían de correr tras los falcones”. Así consta en la declaración de un vecino de Betanzos, testigo visual de los sucesos de 1467, que para que no quede duda del significado atribuido a dicha frase, añade a continuación que “bió que los de la dicha hermandad corrían tras de los dichos caballeros hasta que los hizieron yr de dicho Reino”. Además de una vívida representación colectiva de la rebelión irmandiña como una marcha triunfal, dicha metáfora popular revela de un golpe las motivaciones justicieras, antiseñoriales e igualitarias de los gorriones-insumisos que una vez depuestos y arrojados del reino los señores-halcones, y bien destruidas sus fortalezas-nidos de malhechores, quedan ellos, los comunes gorriones, dueños del Reino de Galicia, a partir de ahora un reino de paz, justicia, seguridad, unidad y solidaridad, gobernado por la Santa Irmandade…

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Como reza el epígrafe de este otro artículo sobre a Santa Irmandade:

Al río que todo lo arranca le llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime
Bertolt Brecht

21 julio 2014

Israel criminal

Filed under: Palestina — Mendigo @ 2:15

Qué puedes esperar de un Estado teocrático construido sobre la base de un libro tan detestable y trufado de crímenes auspiciados por un Dios abominable como el Tanaj, Antiguo Testamento para la herejía cristiana, a partir del cual el piojoso Mahoma desarrolló su doctrina (que rima con letrina).
Repasemos algunas definiciones:

Limpieza étnica

Expulsión de un territorio de una población indeseable para el grupo en el poder, basada en discriminación religiosa, política o étnica.

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Terrorismo

Empleo sistemático de la violencia para fines políticos
Dominación por el terror
Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror

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Genocidio

Conjunto de acciones llevadas a cabo con el objetivo de destruir total o parcialmente una nación, una etnia, una raza, un grupo religioso, político o cualquier grupo humano con alguna particularidad

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Y un clásico:

Todo palestino tiene no ya el derecho, sino la obligación de luchar por su tierra. Con los medios que tenga a su alcance, ojalá bastasen los no violentos. Pero si los palestinos deben recurrir a sus patéticos cohetes (sólo han conseguido 1 víctima con el lanzamiento de 150 de ellos) es porque no les dejamos otra alternativa digna, porque el resto del mundo sí que podríamos forzar a Israel a retirarse de los territorios ocupados y volver a las fronteras de 1948, por medios no violentos (bloqueo económico, social y cultural de Israel mientras mantenga su política de limpieza étnica, tal y como se hizo con la Sudáfrica del apartheid). La sumisión, la renuncia y entrega sin lucha de la tierra de sus padres no es una opción para todo hombre o mujer bien nacido.

Así como los palestinos tienen derecho a repeler la invasión sionista, no cabe para los israelíes el derecho a invadir. Imagínese la escena: un ladrón alegando en el legítima defensa para justificar el uso de armas de fuego cuando entró a robar en una casa. ¿Qué diría el juez ante semejante desvergüenza? ¿Cómo legítima defensa? ¿Y para qué coño entraste a desvalijar esa casa? ¿Es que acaso estás en tu derecho de asaltarla? Quédate en la tuya, y entonces podrás alegar el derecho a defenderte, pero no cuando asaltas la propiedad del vecino.

En cuanto a cuál es la propiedad que le corresponde ocupar a Israel, legalmente es una cuestión clara: las concedidas por la resolución 181 de las Naciones Unidas. Y a partir de ahí, negociar.

Es importante remarcar que este plan de partición de Palestina fue especialmente generoso para la parte israelí, ya que le concedía más de la mitad del territorio de Palestina, a una población que era mayoritariamente árabe (un 67% en 1947, un 94% según el censo británico de 1918).

Desde un punto de vista palestino cabe reflexionar sobre la legitimidad que tenía la ONU para conceder algo que no le pertenecía. Imaginemos que por mayoría tu comunidad de vecinos vota que la mitad de tu piso deja de ser tuyo, sino que tendrás que compartirlo con una nueva familia. ¿Ein? La comunidad de vecinos podrá decidir sobre las estructuras comunes, pero no sobre las privativas: tu casa. ¿Quién es la “comunidad internacional” para desposeer a una familia palestina de su casa y sus tierras?

El mundo, horrorizado por los crímenes nazis, aplacó su conciencia culpable (como si el odio a los judíos hubiera sido inventado en la Alemania nazi, je!) concediéndoles a los supervivientes del holocausto un territorio donde fundar un Estado. Es fácil ser generoso cuando agasajamos con dinero de otro. En todo caso, hubiera sido más lógico crear un estado judío en una parte del territorio alemán, pues era quien tenía una deuda con ese pueblo. ¿Pero por qué los palestinos tuvieron que pagar la mala conciencia de los europeos?

Así pues, es legalmente discutible el derecho que tienen los israelíes a ocupar la mitad de Palestina. Lo que es indiscutible es el derecho de los palestinos a ocupar la escasa otra mitad que les dejó el reparto de 1948. Pero Israel quiere TODA Palestina para crear en ella su estado judío (sionismo), y su estrambótica justificación legal para esa rapiña y la limpieza étnica subsiguiente es que les fue entregada por su Dios nacional, Yahveh.

Pero la misma justificación podrían tener también los pueblos amerindios para recuperar sus antiguos territorios, pues también les fueron confiados a esos pueblos por sus dioses de acuerdo a su propia mitología (o el pueblo gitano podría reclamar la región del Punjab). Y de esta desposesión hace sólo un par de siglos, y no el par de milenios que media desde las campañas judaicas de Vespasiano y Tito que culminaron con la destrucción del templo de Jerusalén y la dispersión de los integristas judíos que alimentaron la revuelta.

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Edito: En inglés, muy cortitos, se entienden muy bien (tampoco cuentan nada que no haya sido repetido mil y una veces ya).

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Antes de que algún sionista entre para acusarme de antisemita, recordar que el árabe es también un pueblo semita (en puridad, tanto el árabe como el hebreo son lenguas semíticas; es incorrecto usar semita para los pueblos, como lo hace Israel). Así pues, quien está matando semitas (personas de lengua de origen semita), y por lo tanto se le puede considerar justamente antisemita, es precisamente el Estado Terrorista de Israel.

En la nueva neolengua, antisemita es todo aquel que no reconozca el derecho de Israel a invadir tierra palestina y masacrar a sus habitantes.

Al que sugiera algún tinte de racismo en esta entrada, que sepa que me cago en su puta madre. Ya llevo mucho peleado contra fascistas para tolerar ciertas cosas. Si es por las culturas, tengo enorme interés en conocer todas. Si es por los rasgos físicos del individuo, me resultan absolutamente indiferentes (a no ser pequeños, nimios detalles como unos labios bonitos, unas tetas rotundas o un culo respingón). Y si es por las religiones, he de decir que me dan el mismo asco todas las religiones abrahámicas.

Si cambiaran algún día las tornas y fuera el pueblo judío de nuevo el perseguido, mi posición seguiría inmutable: estoy contra el crimen.

(es tan estúpido como que me acusen de antigallego por criticar al ejecutivo de Raxoi, una burda maniobra de distracción para callar bocas).

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