La mirada del mendigo

1 julio 2009

Hildegard von Bingen

Filed under: Historia,Música — Mendigo @ 23:52

Todo el mundo conoce a Leonardo da Vinci. Prototipo del sabio renacentista, destacó en varias ramas del saber como arquitectura, ingeniería, pintura, escultura y música.

Sin embargo, ese ideal de hombre cuya avidez por el conocimiento le lleva al estudio de diferentes disciplinas, buscando una sabiduría universal, tuvo un precursor. Hubo un hombre que vivió en Alemania, más de tres siglos antes de que naciera el sabio florentino, en plena Edad Media cuando aún faltaba mucho para que se iniciasen las primeras luces que darían paso al Renacimiento.

Ese hombre, que cultivó y sobresalió en todas las ramas del saber de su tiempo, como poesía, música, lingüística, filosofía, biología, medicina y teología. Un verdadero polímata de los tiempos oscuros, una montaña intelectual del medioevo tan desconocida como archifamoso es Leonardo. Quizá porque ese hombre sabio, valiente y bueno no era hombre sino mujer: Hildegarda de Bingen.

El artículo de la Wiki no hace justicia a una mujer que tuvo el coraje de enfrentarse a sus superiores varones, hasta atreverse a amonestar a papas y emperadores. Algo inaudito para una mujer en el siglo XII (y casi de cualquier época), y más para tratarse de una monja de clausura. Aunque curiosamente fue su estado el que le permitió soslayar los deberes de la maternidad para concentrarse en el estudio, teniendo la biblioteca de su monasterio (para hombres, en un principio) a su disposición. De no haber profesado, jamás habría tenido posibilidad de acceder a ese conocimiento que siglos después llamaríamos enciclopédico.

Como resumen de su increíble vida, me ha gustado esta reseña que le dedican en una página de Historia del Arte (ligeramente corregida).

Escritora y compositora alemana nacida en Bemersheim. De familia noble y la menor de diez hermanos, desde muy niña sufrió visiones que más tarde la propia Iglesia confirmaría como inspiradas por Dios.

Sus padres preocupados decidieron entregarla totalmente al convento benedictino Disibodenberg, que se encontraba bajo la órdenes de Jutta de Sponheim, quien se encargó personalmente de su educación. A la muerte de ésta, en 1136, asumió el cargo de abadesa. De los nueve libros que escribió, destacan Scivias, Operatione Dei, Liber Vitae Meritorum, Liber Compositae Medicinae y Liber Simplicis Medicinae. Este último es importantísimo para la medicina, pues en él se hace un acercamiento a la ciencia de curar desde la perspectiva holística, incluyendo conocimientos de botánica y de biología. Como compositora escribió setenta y siete canciones y un auto sacramental: Ordo Virtutum.

Conocida con el apodo de la Sibila del Rin, desafió constantemente a la Iglesia y se atrevió a visualizar el acto sexual como una unión espiritual que iba más allá de la procreación. Hildegard Von Bingen, patrona de los lingüistas y las novicias, considerada la primera bióloga alemana, la primera médica y la primera feminista, murió el 17 de septiembre de 1179 en Rupertsberg (Alemania).

Yo la conocí hace años por mi afición a la música sacra (otra de mis muchas contradicciones) y acabé enamorado de esta mujer, potencia intelectual inconmensurable, una fuerza de la naturaleza con hábitos de monja injustamente relegada al rincón de la historia.


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Hildegart

Sin irnos tan lejos en el tiempo, para los que conozcáis bien la historia de la II República puede que el nombre de Hildegard os diga algo. Si es así, enhorabuena por vuestra memoria: tal era el nombre de la virgen roja.

Hildegart Rodríguez Carballeira, fue concebida en Ferrol por su madre, una feminista radical que escogió a un hombre con el único fin de la procreación, para engendrar una mujer superior.

Una vez que se quedó embarazada, se trasladó a Madrid para romper todo lazo con su padre biológico y preparar la educación de su hija. Realmente fue una niña portento, a los 17 años acababa la carrera de Derecho y con 18 era una personalidad del Partido Socialista (con el cual rompió), traductora de varios autores y una de las mayores eminencias en sexología y libertad sexual (a pesar de ser ella misma virgen).

A los 19 años, con más de una decena de libros publicados, murió por los disparos de escopeta que su madre le descargó a bocajarro mientras dormía: su creación quería tomar las riendas de su vida e irse a vivir a Londres.

Un poco más de información sobre la virgen roja:

Álbum de mulleres: Tratada para ser unha excepción desde o momento no que foi concebida.

Y la pregunta. ¿A dónde hubiera llegado de no toparse tan pronto con la muerte? En España, no muy lejos. Tres años después el fascismo cercenó esa efervescencia de talento y creación que se vivía con la joven república española, y la sepultó durante sesenta años con una losa de hormigón armado con una cruz.

8 comentarios »

  1. Al leer el nombre Hildegart pensé precisamente en la virgen roja.
    Bien por recordármela.

    Comentario por Pilar — 2 julio 2009 @ 11:31 | Responder

    • Bien por ti por reconocer ese nombre. La verdad es que es un detalle muy curioso de la historia de aquellos años, en especial del bullente caldo de cultivo del movimiento feminista.

      Ahora ya sabes en honor de quién le puso la madre ese nombre: de la primera feminista, una monja. Lo cual nos enseña que la familia puede esclavizar más a la mujer que los hábitos y la reclusión.

      Comentario por Mendigo — 2 julio 2009 @ 12:01 | Responder

  2. Tengo que reconocer que desconocía la historia de ambas mujeres. Es interesante saber la vida de estas personas de valía y que nos ocultaron cuando nos enseñaron historia.

    Comentario por Javi — 2 julio 2009 @ 19:29 | Responder

    • La historia la escriben los vencedores…que generalmente suelen ser hombres.

      De todas formas, es normal que no conozcas a ninguna de las dos mujeres, especialmente la primera. Yo di con ella, ya te digo, casi de casualidad. Luego fui leyendo cosas sobre ella y me quedé flipao…

      Vaya piva!!!!

      Comentario por Mendigo — 2 julio 2009 @ 22:31 | Responder

  3. Tío, cuando pienso que hay cierta conexión entre ambos, lo pienso por algo. Parace que a los dos nos ha dado por recordar a personas religiosas contestatarias con su jerarquía.
    Sobre tu afición a la música sacra, supongo que habrás visitado el Monasterio de Leire y escuchado entonar composiciones sacras a sus frailes, pero si no es así, no dejes de hacerlo. Yo salí de allí levitando😉 Vale que es un lugar muy visitado por turistas, pero lo que escuché allí no tenía nada de impostura.

    Comentario por picapiedra — 3 julio 2009 @ 23:36 | Responder

    • Hola Pica, amito de casa!

      Sí que es verdad, habrá quien piense que nos ponemos de acuerdo para escribir de lo mismo. Yo mismo me sorprendo cuando estoy barrenando sobre algo y, entro al tuyo, y ya has tratado sobre ello.

      Sí que conozco Leire, por supuesto. Y te digo una cosa: más bonito que el monasterio es aún el entorno. Perderse por esos caminuchos en un bosque de encinas y laurel…me encantó.

      Lo que no me quedé a escuchar es la misa, pero sí que la he escuchado en Silos. La ostia. Sin palabras. Las ondas sonoras, al rebotar en una u otra superficie, quedan ligeramente deformadas según sea metal, piedra… Por eso, escuchar esas voces según reverbera en la piedra, el sonido es como si cogiese parte de la textura de la piedra y es…bellísimo.

      Otra cosa digna de escucharse son los órganos. Un buen órgano, dentro de la mole de piedra que es una catedral… Aquí en Galicia hay en verano un ciclo de música de órgano en las catedrales más importantes (Santiago, Ourense, Tui…) y vienen organistas importantes. Un lujazo…

      Comentario por Mendigo — 4 julio 2009 @ 16:36 | Responder

  4. El mendigo debe ser ciego. Bueno, dejémoslo en mal informado. La madre de Hildegart no sólo noe ra feminista sino que odiaba a las mujeres, consderándolas seres inferiores y sin alma. Conozco muchos feminismos pero ninguno proclama semejante disparate. Ay, cómo se les ve la hilacha misógina a algunos…

    Comentario por luzdarribamagadan — 10 septiembre 2014 @ 14:04 | Responder

  5. […] Durante siglos, la protociencia farmacéutica ha ido identificando especies vegetales y asociándolas, con mayor o menor tino, a ciertas propiedades terapéuticas (en ocasiones, en una mezcolanza inextricable con creencias supersticiosas como la patochada del Ayurveda, la medicina tradicional china o cualquier otra práctica chamánica . Puede consistir en algo tan básico como preparar una infusión de Chamaemelum nobile por sus propiedades digestivas (es decir, tomarse una manzanilla para bajar un atracón navideño), mascar la raíz de Glycyrrhiza glabra (regaliz) para neutralizar la acidez del estómago o aplicar un emplasto de Arnica montana (foto) en una lesión (tratamiento ya descrito por la descomunal Hildegard von Bingen). […]

    Pingback por La homeopatía y la fitoterapia | La mirada del mendigo — 1 enero 2016 @ 16:11 | Responder


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